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EDICIÓN ILUSTRADA Aunque Rodolfo Martínez es conocido fundamentalmente como autor de ciencia ficción y fantasía, también ha cultivado la poesía de forma esporádica a lo largo de su dilatada carrera. Muy influida por la Generación del 27 y la poesía clásica del Siglo de Oro, la obra poética de Martínez suele tender al intimismo y a la reflexión y utiliza imágenes muy personales en las que se percibe la evidente influencia del surrealismo. No en vano entre sus obras favoritas están La destrucción o el amor, Poeta en Nueva York o Sobre los ángeles. Alternando metros y estrofas clásicas como el soneto con el puro verso libre y el versículo, Martinez intenta dibujar con sus poemas paisajes que resulten al mismo tiempo familiares e inquietantes. Frontera de la piel recopila toda su poesía y se convierte en cierto modo en el complemento perfecto para Disfraces parecidos a mi piel, que recogía su narrativa breve.
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Seitenzahl: 39
Veröffentlichungsjahr: 2025
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RODOLFO MARTÍNEZ
FRONTERADE LA PIEL
POESÍA COMPLETA
Primera edición: Junio, 2020
Primera reimpresión: Marzo, 2024
Primera edición en bolsillo y segunda edición en ebook: Febrero, 2025
© 2025, Spórtula por la presente edición
© 2020-2025, Rodolfo Martínez
Imagen del autor: © 2025, Rodolfo Martínez
Diseño, ilustración de cubierta e ilustraciones interiores: Spórtula
ISBN rústica: 978-84-120429-2-4
ISBN bolsillo: 978-84-129346-1-8
ISBN ebook: 978-84-120429-5-5
D.L.: AS-03175-2024
SPÓRTULA
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Rodolfo Martínez
Prohibida la reproducción sin permiso previo de los titulares de los derechos de autor. Para obtener másinformación al respecto, diríjase al editor en
El horizonte es una amenaza,
una promesa que nunca se cumple.
Las palabras crean laberintos
en los que no puedo entrar.
Ayer mi boca exploraba algo que ya no está y mis dedos recorrían territorios que hoy no encuentro.
El tiempo se arrastra como si se burlase de mí.
Nada parece tener prisa a mi alrededor.
El mundo entero se ha sumido en una siesta interminable
de la que no parece capaz de salir.
Todo es prematuro, tardío, inevitable.
El presente tiene una forma equivocada
y no sé qué hacer para volver a ponerlo en su sitio.
Las metáforas
no son más que un montón de palabras inútiles
que no solucionan nada.
Echo de menos lo que quizá no sea mío
y añoro momentos que tal vez no me pertenecen.
Desconozco si al otro lado del mundo
alguien se despierta de repente tras soñar conmigo.
Un laberinto erizado de callejones sin salida.
Una mesa en la que nadie se apoya.
Un disco condenado al silencio.
Preguntas lanzadas contra nadie.
Respuestas que no quieres.
Un tren en una estación fantasma,
un barco sin pasajeros,
un esclavo sin dueño.
Una promesa que no se cumple
y nadie ha hecho.
Un regalo que no vas a desenvolver.
Una hoja en blanco sobre la que no puedes escribir.
Espadas en reposo, imperturbables,
sueñan valses afilados
y en tus ojos navegan barcos sin bandera.
El tacto tiene murallas.
Hay destellos
de alas que se rompen en insólitas esquinas
y a tus labios asoman mentiras que son ciertas.
El tacto tiene pasado.
La tormenta ruge,
impaciente en su jaula de metal,
y en la torre
el brujo desbarata sortilegios.
El tacto tiene testigos.
Diente a diente
el cadáver se alimenta de sí mismo
y afila sus garras en la luz.
El tacto tiene enemigos.
(Al fondo, a lo lejos, tan cercano,
un tigre se pasea indiferente
—ignorante del código en sus rayas—
entre selvas de susurros y sorpresas.)
El tacto tiene mensajes.
Grita, baila, cierra
el paso.
Establece con firmeza la frontera.
Rompe, ruge, sueña.
Detén la ristra interminable de caminos
que comienzan en la punta de tus dedos.
El tacto tiene memoria.
Revólveres cargados de ficciones
cristalizan su presente
en una sola bala.
Cada vez que decides matas tu propio futuro.
Can you hear what I’m saying?
Well I’m hoping, I’m dreamin’, I’m prayin’
I know what you’re thinkin’
See what you’re seein’
—Hodgson & Davies—
La rabia, una herida abierta.
Pensamientos afilados
clavan dedos insaciables en tu sueño
y abren en tu carne surcos de mentiras.
Sospechas. Certezas.
El futuro se vuelve un laberinto
lleno de caminos imposibles.
Nadie los recorre.
Estás solo,
rodeado de historias que has creado en el silencio
y no sabes dónde acaban.
O si empiezan.
El enemigo está dentro,
y no deja de tramar planes absurdos
para días que no van a suceder.
Historias. Mentiras. Promesas.
La rabia, una herida roja.
Las nubes preludian
el fracaso del cielo.
Marionetas.
Sin embargo
no siempre ves el ojo de la tormenta
y antes o después
la oscuridad gana la partida.
Entonces solo queda
un jinete que se aleja,
el viento que sopla,
un lobo que aúlla.
En la distancia
un tigre desbarata sus últimos maullidos
y el gusano taladra su camino hacia la luz.
La memoria
se va desmenuzando en instantes inconclusos,
el tiempo es un juguete abandonado
y el pasado,
un engaño susurrado a media voz.
En añicos de momentos repetidos,
multitudes con mi rostro y ademanes
viven vidas que me son ajenas.
En algunas
el brillo impenetrable de un cuchillo
traza surcos de deseo
en las pieles
—temblorosas—
que pueblan el terreno, feroz e ingobernable,
de mis sueños.
En otras
hay solo oscuridad.
