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Siguiendo la estela de su anterior entrega «Los personajes que detesto», el autor se ha centrado ahora en los escalones inferiores de la administración y del Gobierno. Ni están todos los que son ni son todos los que están, porque la idiocia es tanta que se necesitarían años para describirlos a todos. Es tan escaso el bagaje profesional e intelectual de casi todos que da miedo pensar en el futuro que vamos a dejar —que estamos dejando— a las generaciones por venir. Si antaño los recién nacidos lo hacían con «un pan bajo el brazo», según el adagio popular, ahora lo hacen con una deuda de más de 40 000 euros. Si a su indigencia intelectual unimos una carencia total de dignidad y de escrúpulos, no es de extrañar que una corrupción rampante, cutre y chabacana asole el país, con imputados tan relevantes como el fiscal general del Estado, la esposa del presidente y la sombra de la sospecha sobre ministros y el propio presidente del Gobierno. Observando las carencias intelectuales de algunos de estos personajillos, no es de extrañar la deriva hacia la nada que ha emprendido el país ni que nuestros antaño aliados nos estén ninguneando e ignorando.
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Seitenzahl: 409
Veröffentlichungsjahr: 2026
Autor: E. Larby
Diseño de cubierta: E.Larby
ISBN9789403845678:
© E. Larby
Año: 2026
Editoriales: Bookmundo, Ingramsparks
Web: publish.mibestseller.es/elarby
e-mail:[email protected]
DEDICATORIA
A mi esposa por su infatigable apoyo y estímulo.
A mis nietos Alexander, Mikaela y Roy.
Y al nuevo miembro de la tribu Johann Junior
PRÓLOGO
Hace unos meses escribí un libro que titulé: «LOS PERSONAJES QUE DETESTO», del que se han vendido algunos ejemplares en ¡Inglaterra!
Aunque eran personajes de poca enjundia, estaban muy por encima de esta «basurilla con patas», esta escoria, esta carbonilla, que pulula hoy por el secarral patrio.
Y, como no tengo «nada peor que hacer» me he entretenido rebuscando en el estercolero en pos de algunos «personajillos» con los que pasar el rato en este caluroso y sofocante verano de 2025.
El deterioro, el descenso en calidad humana e intelectual ha sido tan evidente que aquellos personajes de mi anterior libro, dentro de su mediocridad, comparados con estos «personajillos», hacen que parezcan notables.
El declive comenzó con el maléfico, siniestro y miserable Zapatero, pero con este zombi con patas que asienta, ahora, sus posaderas en el palacio de la Moncloaca ha llegado a unos niveles tan paupérrimos que resulta insultante, para el buen sentido, contemplar cómo, con tan corto bagaje intelectual y moral, esos pedazos de carne con ojos están condicionando nuestras vidas y destruyendo un país con más de 500 años de existencia.
Y a título de reflexión: A las mujeres, hombres, trans y lesbianas que venden su cuerpo se les llama prostitut@s, y siempre me hago la misma pregunta, sin respuesta: ¿Cómo llamar a esas personas, «hombres, mujeres y otres» que venden su alma y su dignidad por un puesto político, un carguito público o un favor personal?.
Cómo designar a esos «culo parlantes» que en sus asientos del Congreso, día sí y día también, aplauden como focas bien alimentadas y amaestradas cualquier majadería que diga su amo y que tragan carros y carretas aprobando leyes manifiestamente inconstitucionales, como la ley de Amnistía, la del Sí es sí y otras barrabasadas.
Poniendo un símil futbolístico diría que si los personajes de mi primer libro eran todos jugadores de primera división, pero de equipos de la parte baja de la clasificación, estos «personajillos» también pertenecerían a equipos de esa zona pero de segunda división, e incluso de tercera y cuarta categoría.
Ni están todos los que son ni son todos los que están, porque hay tantísimos, ¬en demasía¬, que para incluirlos a todos tendría que escribir tantos volúmenes como el Espasa, la fauna ibérica es variadísima y diferenciada, pero tienen algunos rasgos en común: su carencia total de dignidad, su estulticia y su ausencia de escrúpulos y su total idiocia; porque como se suele decir: si los idiotas volaran España sería un inmenso aeropuerto.
Un país que se proclama Estado plurinacional y país de países.
Cuyo presidente ha demostrado ser un plagiador, mentiroso compulsivo y farsante empedernido y todavía no ha, ni lo hará, dimitido, ni le han hecho dimitir.
Que tiene a su esposa investigada, a la espera de ser juzgada y condenada, por cinco delitos: malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, apropiación indebida, intrusismo y corrupción en los negocios y el individuo sigue en el poder y acusando a los jueces de prevaricar.
Que tiene a su hermano, a la espera de ser juzgado y condenado, acusado de tráfico de influencias y prevaricación y el presidente sigue en el machito.
Cuyo fiscal general del Estado está encausado, a punto de ser juzgado y condenado por revelación de secretos y el sujeto no ha dimitido, ni lo han dimitido.
Donde el secretario de organización del partido gobernante fue apartado, y será juzgado, por pertenencia a organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias y cuya moralidad es más que dudosa. Que se ha demostrado un putero compulsivo y que colocaba a sus «sobrinas» en empresas estatales.
Donde el sustituto del susodicho está en prisión provisional por cohecho, organización criminal y tráfico de influencias.
Donde la tercera personalidad del Estado, la presidenta del Congreso de los Diputados está en la cuerda floja, a la espera de un informe de la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil, donde se destapará su papel en el escándalo de las mascarillas falsas. Una individua que en su ejercicio de presidenta ha demostrado su sectarismo y carencia de dignidad para ocupar esa importante posición.
Donde también se investiga al presidente de una comunidad autonómica por la trama de las mascarillas.
Donde da vergüenza ajena ver cómo en los eventos deportivos internacionales, los integrantes de los equipos nacionales lucen las banderas de sus comunidades antes que las nacionales.
Donde hay 17 «estaditos», con sus correspondientes parlamentos, defensores del pueblo, sistemas de educación y sanitario diferentes y haciendo la guerra por su cuenta y riesgo.
Donde algunas comunidades autónomas tienen sus propias «embajadas» en el extranjero, como si fueran estados independientes.
Donde por 7 votos para mantenerse en el poder, el Gobierno prima a una comunidad, otorgándole todo tipo de favores, canonjías y privilegios, en detrimento de las restantes.
Donde el presidente, para mantenerse en el poder, no duda en aliarse y aceptar el apoyo de los herederos de la banda terrorista ETA, que tiene en su debe la vida de más 900 personas.
Donde la justicia disfraza un golpe de estado y en vez de llamarle por su nombre, rebelión, lo maquilla de sedición.
Donde el Gobierno y su presidente a la cabeza, pregonaban que otorgar la amnistía era anticonstitucional para al día siguiente asegurar lo contrario.
Un país que, ignorando el mandato de las Naciones Unidas, hace de su capa un sayo y, traicionando al pueblo saharaui, entrega el territorio del Sáhara al corrupto y dictatorial régimen alauita.
Un país que defiende y justifica al narcoestado venezolano, del que se sospecha ha financiado a políticos y partidos.
Un país que presume de tener una juventud mejor preparada que nunca, pero que los condena a emigrar porque no es capaz de garantizarles un futuro. Una juventud que debido a las políticas «proteccionistas», rehúye el esfuerzo, el sacrificio y la austeridad.
Un país que dice tener una sociedad madura y bien formada y que sin embargo está cada día más «animalizada»*, que ignora el pasado y no prevé el futuro, que vive al día.
Todo ello me lleva a la triste conclusión de que España NO ES UN PAÍS, ES UN CACHONDEO.
*En el sentido de que los animales no tienen pasado ni futuro, sino que viven el momento.
En el Congreso de los Diputados, sede supuesta de la soberanía popular y templo de la democracia, se está produciendo, con demasiada frecuencia, un hecho cuando menos sorprendente, cuando no alarmante y rechazable.
Una rata, con apariencia de mujer, se encarama al estrado y comienza a destilar veneno con tal profusión que resulta sorprendente que una víbora tan diminuta pueda vomitar tanta toxina, inquina y rencor.
SU PERSONALIDAD
Ambiciosa, disciplinada y trabajadora, con capacidad de autocontrol y autodisciplina. Cualidades todas desgraciadamente puestas al servicio del mal, quizás por su tendencia a imponer sus ideas a los demás, sin poder entender ni mucho menos aceptar sus discrepancias. Es terca e inamovible en sus opiniones y creencias.
Su frialdad y distancia al relacionarse con los demás la hacen parecer un témpano de hielo cuando sube al estrado.
Inasequible al desaliento, mantiene sus inamovibles posiciones pase lo que pase, sin tener en consideración ni el tiempo ni el espacio.
En resumen, una especie de marmolillo con ojos, un bolardo robusto y resistente.
Esta tipa era algo así como una especie de Directora General, en su vertiente más siniestra, de una empresa.
El DG, para entendernos, es «el baranda, el puto amo», el que marca los objetivos de una empresa, el que planifica cuánto tiene que producir, qué beneficios espera y qué planes de futuro tiene, la principal diferencia es que los objetivos que ella, tan aparentemente modosita, tan remilgada y tan poquita cosa, marcaba eran los que la organización terrorista y asesina ETA, tenía que ejecutar, a quién tenía que enviar con un billete solo de ida a ver a San Pedro.
En su condición de periodista, o eso dice que es, se permitía el lujo de otorgar carnés de ciudadanía vasca, señalando quiénes eran auténticos patriotas vascos y quiénes enemigos.
Periodista, es un decir, porque lo que hacía era escribir editoriales incendiarias señalando a los enemigos del pueblo vasco e indicando a la banda asesina ETA sus objetivos.
Su corrosiva labor la llevó a que en 1984 la Audiencia Nacional la condenara a un año de prisión y a la prohibición de «trabajar» como periodista por el mismo tiempo.
En 2002 volvió a ser condenada por enaltecimiento del terrorismo en un discurso que pronunció durante un homenaje a un heroico gudari, vulgo terrorista.
Y con estos antecedentes penales, la legislación le permitió presentarse a las elecciones, salir elegida y escupir veneno en la sede de la soberanía popular. No hay dudas ¡Spain!, o lo que quede de ella, ¡is different!
Y merced a esta laxitud en la legislación, actualmente aprovecha que gracias a una ley absurda según la cual un partido que solo tiene representación en una comunidad autónoma pueda tenerla en la sede nacional.
Pero este sería un tema para debatir por los expertos, el hecho es que esta pequeña víbora con apariencia de mujer, puede destilar, en su calidad de portavoz de los herederos de los asesinos, su tóxico veneno e insultar a las instituciones nacionales.
Esta laxitud a la que nos hemos referido ha propiciado que los hijos putativos de los terroristas de ETA hayan podido presentar en sus listas electorales en las últimas elecciones municipales a 44 condenados por pertenencia a banda armada, siete de ellos con delitos de sangre, en román paladino, asesinos.
Volviendo a la pequeña víbora, fundó un panfleto con ínfulas de periódico desde donde se hace apología del terrorismo, día sí y día también, y donde se presenta a los asesinos como heroicos luchadores por la libertad de Euskal Herria.
Y en su vertiginoso descenso a la infamia, su obra cumbre fue la portada que su panfleto publicó cuando el funcionario de prisiones, Ortega Lara, fue liberado después de 532 días encerrado en un húmedo e infecto agujero (zulo) de 1,8 x 3,2 metros. La portada decía: «Ortega Lara vuelve a la cárcel».
Y como se dice: «perro no come perro», otra rata afincada en la Moncloaca, la recibe con honores, la agasaja y le permite decidir el futuro del país.
La diminuta áspid no solo no condena los atentados terroristas sino que los enaltece, y jalea actos como profanar tumbas, o como lo acontecido con la tumba del socialista Fernando Buesa, asesinado por la banda, que apareció manchada de heces y pintura negra.
Los familiares de Miguel Ángel Blanco tuvieron que tomar la dramática y lúgubre decisión de trasladar sus restos mortales desde Ermua (Vizcaya) donde estaba enterrado a Faramontaos, una pequeña aldea de Ourense de la que es originaria la familia del joven asesinado por ETA.
Heces y pintura que deberían caer sobre el rostro de titanio reforzado del sátrapa que asienta sus posaderas en la Moncloaca.
Que no tiene empacho en recibir y estrechar la mano de esa sujeta cuando debería escupirle a la cara, pero el amoral Pedro «Saunas» necesita, para seguir disfrutando de los placeres del Falcón, los votos manchados de sangre del partido de los asesinos.
La antepenúltima acción de esta interfecta ha sido apoyar desde la tribuna del Congreso una proposición de ley para vetar a los periodistas que consideran «incómodos», es decir a todo aquel que no les lama los zapatos o el tafanario, a los que define como: «agitadores ultraderechistas».
En esa casa de barraganas ociosas en que se ha,—o han—, convertido el Congreso se está debatiendo una ley por la cual sus señorías, las meretrices, tienen la potestad de decidir quién es o no periodista.
Al parecer la gruesa capa de grasa que protege la piel de sus señorías para según qué asuntos les produce urticaria cuando son interpelados por los periodistas por según qué temas.
Con esta ley, sus sensibles epidermis, lo que pretenden, lisa y llanamente es instaurar la censura y autoprotegerse, no les parece suficiente con su aforamiento que los hace invulnerables, sino que además pretenden acallar, amordazar, a sus críticos.
Si es verdad eso que dicen de que la cara es el espejo del alma, la de esta tipeja debe de ser la de un siniestro total.
La oposición parece que ya se ha percatado de la catadura moral de esa «angelito» y en una intervención memorable una diputada del PP la puso «a caer de un burro».
No me resisto a reproducir aquí algunas frases memorables que el respetado y admirado columnista del digital Voz Populi, Alejandro Fernández Vara le ha dedicado en su artículo comentando el esperpento en que se ha convertido la semanal sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. Más que una sesión de los ilustres representantes del pueblo español, esas comparecencias parecen más a un remedo de esos programas basura de la televisión patria, donde los tertulianos debaten a gritos, que a una sesión de los «sesudos» legisladores.
Al galgo de Paiporta sólo le queda Bildu, seis escaños en manos de los concubinos del terror, cuya portavoz, una hiena de gesto viscoso y hablar tóxico, se empeñaba en denunciar la creciente presencia de falangistas en las calles de sus ciudades. Esta arpía abominable le reclamaba al Gobierno firmeza en la defensa de la libertad y las leyes.
Esto fue la cantata que regurgitó de la infame alimaña batasuna, una auténtica arpía.
La diputada Ester Muñoz explotó, en su mejor intervención desde que asumió la portavocía. ¡Qué asco, qué asco, qué asco!, le espetó a Sánchez, responsable de la preeminencia de Bildu en el tablero político que se presenta ya como el sostén más firme, quizás el penúltimo, de su Ejecutivo declinante. Otegi es la piedra angular del sanchismo, el pináculo más consistente del régimen que ya muestra estertores.
Cayetana Álvarez de Toledo calificó de «nauseabunda» la intervención de la pécora euskalduna, Miguel Tellado subrayó la humillación del jefe del Ejecutivo ante los amigos del terror y Pepa Millán, de Vox, reprochó a la viceuno que en el Congreso se ampare al brazo político de ETA.
MJ Montero, diluida ya en su insignificancia, se vio compelida a echar mano de la muletilla sobre que esa gente execrable está en el Hemiciclo porque los vascos y vascas así lo han querido.
1JOSÉ ANTONIO ORTEGA LARA
Era funcionario de prisiones cuando, en enero de 1996, fue secuestrado por un comando de ETA, en el garaje de su casa burgalesa, cuando regresaba de su trabajo en el Centro Penitenciario de Logroño.
Al cuestionar a sus captores por el motivo de tal acción, la contestación fue muy simple: «Estás secuestrado por ser un miembro del aparato represor del Estado».
Durante 532 días estuvo encerrado en un zulo de 3 metros de longitud, 2,5 de ancho y 1,8 de altura, sin ventilación y húmedo, dada su ubicación cerca del río Deva. El zulo estaba situado bajo la superficie de una nave industrial, con una bombilla de bajo voltaje como única fuente de luz.
Tres veces al día le suministraban alimentos, a base de frutas y vegetales. Sus necesidades fisiológicas las hacía en un recipiente y para asearse le suministraban una pequeña vasija.
Cuando fue rescatado era un esqueleto viviente, había perdido 23 kilos, masa muscular y densidad ósea, tenía trastornos del sueño, estrés postraumático y depresión.
En una operación policial, dirigida por el entonces juez Baltasar Garzón, cuando todavía aparentaba ser una persona con dignidad, con más de sesenta agentes, el escondite fue localizado y sus cuatro secuestradores detenidos. Cuando parecía que la operación iba a ser un fiasco, y, no encontraban al secuestrado, el juez estaba a punto de finalizar el operativo. Solo la insistencia del capitán de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí, de que el funcionario estaba allí dio como resultado el hallazgo. Una máquina ocultaba la entrada al zulo.
Posteriormente se conoció que los secuestradores, a la vista de que este secuestro no le rendía los réditos esperados, barajaron la idea de marcharse y abandonar a su suerte al secuestrado, lo dejarían morir de inanición, encerrado en un cuchitril de 3 x 2.5 metros.
Sus secuestradores José Luis Erostegui Bidaguren, Javier Ugarte Villar, José Miguel Gaztelu Otxandorena y Iosu Uribetxebarria Bolinaga4 fueron juzgados y condenados en junio de 1998, por la Audiencia Nacional a 32 años de cárcel como: «autores de un delito de secuestro terrorista con la agravante de ensañamiento y otro de asesinato alevoso en grado de conspiración, con la misma agravante».
A Ortega Lara tan prolongado y duro secuestro le dejó unas secuelas psicológicas que sus médicos le recomendaron que se prejubilara.
Pero para la egolatría y arrogancia etarra, la liberación del secuestrado no era asimilable ni aceptable, la constatación de su fracaso era tan evidente que no cejaron en acosarle y amenazarle de muerte.
En 2007, en una entrevista en Telemadrid se mostró totalmente en contra del proceso de negociación, más bien deberíamos decir de rendición, que el infame José Luis Rodríguez Zapatero mantenía con los asesinos de ETA.
En las manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) contra esas negociaciones era, siempre una cabeza visible.
En 2008 causó baja en el Partido Popular en el que había militado casi 30 años.
En 2014 formó parte del grupo fundacional del partido conservador VOX, al que pronto la «empesebrada» jauría mediática y el aparato de agitprop izquierdista colgaría la etiqueta de «extrema derecha».
Al parecer, para esta «jarca» todo aquel que muestre un mínimo sentido patriótico es de extrema derecha.
2 FERNANDO BUESA
Abogado y político, miembro del partido Socialista del País Vasco en cuyas instituciones ejerció cargos de responsabilidad hasta ostentar la vicelehendakaritza.
Desde su posición de Consejero de Educación impulsó la integración de las ikastolas (escuelas de enseñanza del euskera), integrándolas en la red pública de educación de las Vascongadas.
Defensor de los derechos humanos, se posicionó contra la violencia y criticó duramente la permisividad del PNV (Partido Nacionalista Vasco) aunque otros,— los «txakurras españoles», que son unos resentidos—, lo llaman Partido de los Negocios Vascos, pero esos carpetovetónicos hispanos son unos envidiosos resentidos.
Bueno, a lo que iba: que cuando me sale la vena «cabrona» se me va el santo al cielo, Fernando criticó duramente al PNV por incentivar las revueltas callejeras de esos aspirantes a cachorros de león pero que devinieron en «gatitos» amaestrados, que se apoderaban de las calles, quemaban contenedores y rompían las cristaleras de los escaparates.
Y a pesar de su militancia socialista y de que uno de sus hermanos era dirigente del PNV, ETA lo puso en su lista de «enemigos» del pueblo (o país o República Comunista de Euskadi o como coño quieran que sea).
A lo largo de su carrera se caracterizó por la rotunda condena de la violencia terrorista. Pocos días antes de su asesinato había participado en una manifestación del movimiento ¡Basta Ya!, que protestaba contra la violencia de ETA y la falta de libertades en esa comunidad.
Un día antes de su asesinato había exigido, en el Parlamento vasco, responsabilidades al PNV por la kale borroka (violencia callejera).
El 22 de febrero de 2000, se cumplió la sentencia.
Así lo describió un medio local:
«Fernando Buesa Blanco salió de su casa en la calle Álava de Vitoria y se dirigió hacia la zona universitaria con uno de sus hijos y su guardaespaldas Jorge Díez Elorza. Tras dejar a su hijo en la Facultad de Ingeniería, el político y su guardaespaldas caminaron unos metros más por la acera. Antes de llegar a la esquina de la calle Nieves Cano, se produjo una gran explosión que mató a ambos hombres. El coche bomba, que contenía 25 kilogramos de explosivos y cojinetes de bolas, fue detonado a varias decenas de metros de distancia por miembros de ETA mientras pasaban el político socialista y su escolta. La explosión se oyó en gran parte de la ciudad y en las instituciones del Parlamento vasco».
La Fundación Fernando Buesa se creó para mantener viva la memoria de este político socialista. Una memoria que ahora se ha visto mancillada por la repugnante profanación de su tumba, por los mismos a los que Pedro «Saunas» recibe en el palacio de la Moncloaca y estrecha sus manos manchadas de sangre y heces.
3 MIGUEL ÁNGEL BLANCO
Hijo de familia humilde, de orígenes gallegos y afincado en Ermua, fue un ejemplo de superación.
Empezó a trabajar con su padre como albañil, al mismo tiempo que estudiaba Economía en la Universidad del País Vasco, en Sarriko (Vizcaya), donde se graduó.
Continuó trabajando como albañil. En el actual País Vasco, si no tienes ocho apellidos vascos, lo tienes crudo. Conozco graduados en Arquitectura de la prestigiosa Universidad de Pamplona, con apellidos claramente castellanos, que han tenido que abandonar las Vascongadas porque, con esos apellidos, no podían trabajar allí.
Finalmente, Blanco encontró un trabajo acorde con su preparación y fue contratado por la empresa de consultoría Eman Consulting, en Eibar.
En enero de 1995 se afilió al Partido Popular y fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Ermua ese mismo año.
Miguel Ángel se desplazaba en tren, a diario, desde Ermua hasta Eibar, donde trabajaba.
El jueves 10 de julio de 1997, a las 15:30 horas, cuando bajaba del tren, la etarra Irantzu Gallastegui, alias «Nora», lo abordó y, encañonándolo con una pistola, lo obligó a entrar en un coche.
Tres horas después, los terroristas emitieron un comunicado en la emisora de radio Egin Irratia, del grupo del diario Egin, cuya directora era la «viborita» Aizpurua, la señaladora. Ambos medios eran afines a la organización terrorista.
En el comunicado anunciaban que, si en un plazo de 48 horas, el Gobierno del Partido Popular no acercaba a los presos etarras a cárceles del País Vasco, ajusticiarían a Miguel Ángel.
No hace falta enfatizar que, si este chantaje se aceptaba, todos los presos quedarían libres en «menos que canta un gallo», porque no conviene olvidar que los de ETA eran los «chicos malos» de los chantajistas del PNV. Un dirigente de este partido racista y separatista decía que solo eran unos chicos un poco «revoltosillos».
El secuestro y sus condiciones produjeron un estallido de protestas por toda la geografía española, incluido el País Vasco, siempre muy permisivo y complaciente con sus gudaris. En una manifestación de protesta en Bilbao se congregaron 500 000 personas. En todo el país, el número de manifestantes superó los tres millones.
El Gobierno de Aznar se cerró en banda y se negó rotundamente a negociar con la banda terrorista.
Ningún Gobierno o gobernante decente puede aceptar ningún tipo de chantaje, y menos el de una banda terrorista. A excepción del Gobierno Frankenstein del «saunócrata» Sánchez, que vendería a sus progenitores si hiciera falta para seguir gozando del Falcon.
La tarde del 12 de julio, en un descampado de Lasarte-Oria, le dispararon dos tiros en la nuca. Aunque fue encontrado con vida, murió en la madrugada del día 13 en el Hospital Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián. Tenía 29 años.
Ni aun después de muerto la jauría sanguinaria etarra lo dejó descansar en paz. Su tumba fue profanada varias veces, hasta el punto de que su familia decidió trasladar su cuerpo a Galicia, donde, en el cementerio de la iglesia parroquial de Faramontaos, en el concejo orensano de La Marca, ha encontrado la paz.
Los responsables del asesinato, Txapote, Mujica y Nora, fueron condenados a 50 años de cárcel. Mujica se suicidó en 1999.
Los actos de protesta continuaron después del asesinato, y hubo conatos de linchamiento contra algunos simpatizantes de ETA; alguna herriko taberna (lugar de reunión de los simpatizantes etarras) fue pasto de las llamas.
Incluso algunos de los «perriflautas» cantantes y cineastas, tan proclives a aplaudir los actos de violencia contra la «derechona» dedicaron algo de su tiempo a glosar en canciones y documentales la figura del joven asesinado.
4 BOLINAGA
Iosu Uribetxebarria Bolinaga fue un sanguinario terrorista que merced a los buenos oficios de algunos leguleyos y otros «buenistas» pudo morir tranquilamente en su cama a pesar de haber sido condenado a más de 462 años de cárcel por varios delitos.
Su historia delictiva es tan amplia y sangrienta que nunca pagaría por sus fechorías a pesar de sus más de 460 años de condena.
Por los 532 días de secuestro del funcionario de prisiones fue condenado a 32 años, a los que se sumaron 178 por el asesinato de tres guardias civiles.
Por el atentado contra una patrulla de la Guardia Civil en la carretera de Oñate-Legazpia, en agosto de 1987, que causó la muerte a dos agentes y heridas a otros doce, fue condenado a 145 años.
Por el asesinato del guardia civil Mario Leal Baquero, se le añadieron 33 años más.
Posteriormente se le condenó por pertenencia a banda armada, posesión de armas y construcción del zulo donde estuvieron secuestrados Ortega Lara y Enrique Iglesias Zamora, el padre del famoso cantante Julio Iglesias. Fue condenado a otros 36 años.
El padre del cantante estuvo retenido durante 116 días.
ENFERMO DE CÁNCER
El Informe de la Audiencia Nacional en el que se concluía que la vida del sujeto no corría peligro y que el tratamiento se podía llevar a cabo en la cárcel, fue ignorado, papel mojado, no sirvió ni para limpiarse el tafanario. ¿Cuántos enfermos de cáncer hay en las cárceles españolas?.
Aunque el Ministerio del Interior solicitó un nuevo informe médico actualizando el estado de salud del reo, el Hospital Donosti mantuvo su diagnóstico.
¿Qué sugieren estos nombres, Álava, Donosti? Pues que el miedo es libre y vivir, o sobrevivir, en las Vascongadas, es una misión de riesgo.
El resultado fue que el juez central de vigilancia penitenciaria atendiendo a los informes médicos decretó su libertad. La esperanza de vida, el hospital dixit, era, como máximo, de nueve meses de vida.
El moribundo estuvo de chiquitos con la cuadrilla durante casi dos años y medio.
El resultado fue que el juez central de vigilancia penitenciaria atendiendo a los informes médicos decretó su libertad. La esperanza de vida, el hospital dixit, era, como máximo, de nueve meses de vida.
El moribundo estuvo de chiquitos con la cuadrilla durante casi dos años y medio.
A pesar de que un juez ordenó su arresto domiciliario por su implicación en otro asesinato, la Sección segunda de la Sala de lo Penal revocó la medida de arresto y le dejó en libertad provisional al considerar desproporcionada e innecesaria esta medida teniendo en cuenta el estado terminal del etarra.
Ya que a juicio de ese tribunal no existía tampoco riesgo de fuga, pues la pena a la que podría ser condenado ya estaba siendo cumplida por Bolinaga debido a que cuando fue puesto en libertad condicional estaba cumpliendo el máximo de 30 años de cárcel.
Como dijo aquel famoso alcalde de Jerez: ¡la justicia en España es un cachondeo!
Ejerce oficialmente como ministro de Asuntos Exteriores, pero el verdadero ministro en la sombra es el siniestro, maléfico y tóxico José Luis Rodríguez Zapatero, quien, como es habitual en dicho personaje, esconde su maldad tras una beatífica y falsa mueca que simula una sonrisa. Una sonrisa de hiena.
Albares, más que un ministro de Asuntos Exteriores, es el portavoz —¿o debería decir el mamporrero?— de Pedro Sánchez, porque es este zopenco zangolotino, bajo la dirección de ZP, con sus filias y sus fobias, quien dicta la política exterior a seguir, y así nos va. Según esté la luna, tomará una u otra decisión. Albares se dice de familia humilde, pero resultó ser que se graduó en Derecho en la superelitista, clasista y jesuita Universidad de Deusto, refugio acogedor de la clase —bueno, lo de clase es un decir— dirigente presente y futura del País Vasco y, en cierta medida, española, germen de todos los males que aquejan hoy a las Vascongadas y, por ende, al país.
Se diplomó en la carrera diplomática, lo que desdice eso de familia humilde. No tengo constancia de que en ese endogámico cuerpo haya muchos hijos de obreros. Pero bueno, si él lo dice, habrá que creerlo, aunque es bien sabido que a un socialista no se le puede creer ni cuando te dice la hora. Tienen tan arraigado el arte de mentir que, aunque veas el sol brillar y te diga un socialista que es de día, no te lo puedes creer.
Pequeño pero matón y con pinta de poquita cosa, un rostro sin expresión, unas gafas de miope y la apariencia de un robot, tiene todo el aspecto de un individuo frío y calculador, pero los que lo conocen lo tildan de ambicioso, despiadado, rencoroso, vengativo y acomplejado.
Como lo ha catalogado el conocido presentador Federico Jiménez Losantos: «un renacuajo con medallas». Todavía no había comenzado a tomar posesión de su cargo de ministro de Asuntos Exteriores y ya empezó la «limpieza étnica», la vendetta de elementos hostiles; los diplomáticos no «sanchistas» estaban siendo metódicamente laminados. Es bien conocida su capacidad para repartir coces.
Bien es verdad que sigue la tradición socialista, que son especialistas en «pisar callos». Lo peor de todo es que lo hacen a gente muy, pero que muy poderosa, como son los Estados Unidos, a los que es mejor tener, si no de amigos, al menos de neutrales. Pero no: los «sociatas» se dedican a darles patadas en las espinillas al gigante yanqui.
LOS DESENCUENTROS CON LOS YANQUIS.
Las «provocaciones» a los norteamericanos las inició el Bambi Zapatero, que parecía bobo cuando «lo compraron» y ha resultado ser más dañino, tóxico, peligroso y maléfico de lo que nadie podía imaginar.
Bajo esa sonrisa de conejo asustado escondía lo más dañino del ser humano; el rencor y el resentimiento.
Inició su andadura como líder de la oposición metiendo «la pata hasta el corvejón» el 12 de octubre de 2003. Ese día se celebraba el desfile militar en conmemoración de la fiesta nacional. El Gobierno conservador, que estaba en magníficas relaciones con la primera potencia militar y económica del mundo, los Estados Unidos, había decidido invitar a todos los estados miembros de la OTAN a participar en el evento y a enviar una representación militar.
Al paso de estas representaciones por delante de la tribuna de autoridades, todos los asistentes se levantaban para rendirles homenaje y respeto, lo mismo sucedió cuando la representación americana lo hizo: todos se levantaron como muestra de respeto a la insignia de un país amigo y aliado, todos menos uno, el bobalicón maligno, que ya empezaba a mostrar su «patita peluda».
Lo que este bobo de solemnidad no sabía,—tal era su supina ignorancia— es que los yanquis son muy suyos, muy primitivos para estos temas de su bandera y de la dignidad nacional, y que esta acción tendría duras consecuencias, no solo para él, sino para el país al que pretendía gobernar en el futuro, posibilidad remota pero posible.
Los americanos saben que la venganza es un plato que se sirve frío y no les importa esperar, pero siempre golpean: nunca olvidan una afrenta de tal calibre.
Accedió a la presidencia del Gobierno, encaramándose sobre una pila de 199 cadáveres.
Su primera decisión como presidente del Gobierno fue de las que hacen «amigos», sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo y sin informar previamente: a sus aliados, las tropas españolas destacadas en Irak fueron retiradas entre los cacareos y los insultos de los soldados de los demás países que formaban la coalición.
Las tropas españolas estaban integradas en la coalición internacional que se había desplegado en ese turbulento país para tratar de pacificarlo: el país, Irak, gobernado por un psicópata asesino que había invadido a su vecino Kuwait y amenazaba con hacer lo mismo con Arabia Saudita, lo que hubiese significado que el asesino iraquí llegara a dominar la producción mundial de petróleo.
Esta retirada unilateral, rompiendo los compromisos contraídos como país, proporcionó al ejército español la mayor humillación que este ha sufrido desde que tuvo que evacuar, —más bien abandonar— precipitadamente, el Sáhara en 1975, tras la marcha verde marroquí.
Los contingentes militares de los países que formaban la coalición despidieron a los españoles arrojándoles huevos e imitando el cacareo de las gallinas. Hasta le cortaron el suministro de energía tres días antes de la vergonzosa huida: las tropas españolas estuvieron, nunca mejor dicho, a oscuras.
Estos, llamémosle «desencuentros» fueron el inicio de un deterioro gravísimo en las relaciones entre ambos países.
Y la política de Sánchez, sus críticas a Trump y sus diatribas contra Israel no han hecho más que aumentar el abismo que hoy día separa a ambas naciones.
Pero no solo son los Estados Unidos los que ignoran y desprecian a nuestro país, es que ya, hasta la Unión Europea, donde la presidenta Von der Leyen recibía a Pedrito, con las bragas mojadas, ahora ya no quieren saber nada de nosotros, somos unos apestados.
No sé qué clase de dignidad, -si es que conocen alguna-, tienen estos progres que odian y desprecian a los norteamericanos, pero a la hora de parir, caso de Penélope y su cuate Bardem, lo hacen en América, del norte no central ni del Sur, y la marquesa de Galapagar y su cohorte de chupa branquias no se van de vacaciones, y compras, a Pekín o Moscú, sino a Nueva York.
Albares, siguiendo la voz de su amo, se ha empeñado en una cruzada en la Unión Europea para que sus instituciones reconozcan al catalán como idioma oficial, y no solo el catalán, sino también el euskera y el gallego, y a ser posible el bable y quizás el sánscrito.
Por si faltaba algo en el putiferio que es el Parlamento Europeo.
El tío es inasequible al desaliento y envía cartas con este tenor, como si escribiera a los Reyes Magos.
Dice tales burradas que tiembla el misterio, como: «La identidad nacional española es plurilingüe. Las lenguas no dividen, las lenguas son puentes; los españoles vivimos y convivimos en español, en catalán, en euskera, en gallego. Para el Gobierno de España, proteger y promover nuestras lenguas es, por lo tanto, una obligación, una respuesta a este mandato constitucional.
El camino a la oficialidad lo tenemos que hacer juntos; tenemos que impulsarlo, en España y en Europa, todos los partidos políticos y grupos parlamentarios. Tenemos que hacerlo unidos en defensa de nuestra Constitución y desde el orgullo de nuestra identidad nacional».
A esto dedica sus esfuerzos este mastuerzo, mientras que las democracias occidentales nos hacen de lado, los Estados Unidos se niegan a compartir con nosotros su información de inteligencia, su amo entrega el Sáhara a Marruecos mientras Albares estaba en las batuecas y Argelia nos ignora.
Nunca España había sido tan ninguneada.
