LA GUERRILLERA - E Larby - E-Book

LA GUERRILLERA E-Book

E Larby

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Beschreibung

Una voluble jovencita de la alta burguesía nicaragüense toma una decisión poco meditada y se enrola en el movimiento revolucionario FSLN. Una decisión equivocada y una acción desafortunada marcarán la vida de una niña «pija» que al tiempo que la condicionara toda su vida y la hará madurar. Este lastre emocional solo aflorará cuando un ocasional compañero de golf la incentiva para que saque a la luz ese trauma que la consume, para así liberar su alma. Y como de una niña mimada y consentida se convirtió en una guerrillera que se desligó de su confortable vida para convertirse en una accidental asesina. Desencantada de la trayectoria del sandinismo se exilio en Costa Rica donde volvió a encontrar sus raíces y a su exiliado padre que se había convertido en un próspero propietario de un cafetal. Rehízo su vida y se dedicó a obras benéficas y a disfrutar de su, otra vez, privilegiada posición.

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Seitenzahl: 462

Veröffentlichungsjahr: 2025

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LA GUERRILLERA

LA GUERRILLERA

Autor: E. Larby

Diseño de cubierta: Ernesto y Alexander Lavandero

ISBN:9789403777399

© E. Larby

Año: 2025

Editoriales: Bookmundo, Ingramsparks

Web: publish.mibestseller.es/elarby

e-mail:[email protected]

DEDICATORIA

A mi esposa por su infatigable apoyo y estímulo.

A mis nietos Alexander, Mikaela y Roy.

AGRADECIMIENTO

A mi hijo Ernesto y a mí nieto Alexander por su inestimable ayuda y esfuerzos por plasmar en el diseño de la portada mis ideas

ÍNDICE
            I        LA DAMA DEL CARRITO DE GOLF
           II        LA NIÑA «PIJA»
          III       BREVE HISTORIA DE NICARAGUA
          IV       LA DECISIÓN
           V       EL EXILIO Y LA CONTRA
          VI       LOS DESCREÍDOS
          VII      NICARAGUA HOY
          VIII     EL TRISTE ADIÓS

I LA DAMA DEL CARRITO DE GOLF

A mediados de la década de los 50 del pasado siglo, España estaba saliendo del marasmo que la represión y el oscurantismo de la dictadura surgida de la cruenta guerra civil la había sumido.

El dictador, con su pragmatismo habitual, no había dudado en entregar parte del territorio y de la soberanía nacional a una potencia extranjera, se trataba de maquillar en lo posible la mala, o mejor pésima, que «su» España tenía en el entorno de las democracias occidentales.

El acuerdo de 1953 permitía a los norteamericanos instalar cuatro bases militares en el territorio nacional, una base Aeronaval en Rota (Cádiz) y tres aéreas en Morón (Sevilla), Torrejón de Ardoz (Madrid) y Zaragoza.

A cambio de un puñado de dólares y material militar, pero sobre todo del reconocimiento por las naciones occidentales del régimen franquista.

Y para maquillar el control absoluto sobre los medios de comunicación y los espectáculos, comenzaron a llegar películas americanas.

Que aunque, convenientemente, censuradas hicieron llegar a una ciudadanía ignorante y pacata, anclada en los normas y consejos de la omnipotente y mutiladora Iglesia Católica que había otras formas de vida, otras costumbres, otros credos y otra moralidad.

A la chiquillería lo que veíamos en el cine contrastaba tanto con lo que vivíamos en el día a día, que no nos parecía creíble, tanto era así que acuñamos un lema para catalogar aquello que nos parecía imposible, decíamos todo convencidos: «eso es de película». Y por lo tanto poco creíble.

No nos podíamos creer que los asadores de pollo estuvieran en las puertas de los establecimientos y que nadie arramplara con el producto, o que el repartidos de leche dejara las botellas en la puerta de las casas y no las robaran. Las casas de planta baja sin rejas. Todo, o casi todo, nos parecía, irreal.

Siempre eran casas muy lindas, de planta baja, con un terreno abierto con un césped muy bien cuidado, no había vallas ni setos divisores, todo abierto, amplio, exudaba libertad.Y esas casas hacían volar mi imaginación infantil, soñaba con vivir en una de ellas. No es que me obsesionara pero es una imagen que siempre he tenido e inconscientemente siempre he anhelado.

Los padres siempre deseamos que nuestros hijos tengan una vida mejor que la nuestra, por ello, y mi entonces esposa siempre me había insistido en ello, queríamos que nuestros hijos se educaran en buenas universidades y las españolas, y siento decirlo, no nos ofrecían garantías de que eso fuera a suceder.

Haciendo unos sacrificios tremendos conseguimos que nuestros dos hijos se educaran en universidades americanas, uno en Tufts University y la chica en Boston University. Terminadas sus carreras ambos encontraron trabajo y decidieron quedarse en ese país.

Después de varios años viviendo en Nueva York, en una de las video conferencias que mantenía con el chico, este me comunicó que se había trasladado a Florida y me enseñaba la casita que había adquirido.

¡Y allí estaba la casa de mis sueños infantiles!

No me lo pensé dos veces, le dije: -Tú has hecho realidad mis sueños infantiles, y añadí en plan jocoso, así que lo siento por ti, pero antes de que me visite la parca iré a «darte el cochazo», su contestación fue tajante: ¡papá ya sabes que siempre eres bienvenido!

Entré en la página web de Iberia y compré el billete.

Cuatro días después de esta charla, el vuelo AA8644 operado por Iberia , un majestuoso y enorme Airbus A330-380 despegaba del Aeropuerto Adolfo Suarez con destino a Miami, y en su interior un «vejete » de 84 años con la ilusión de un chico con zapatos nuevos.

El vuelo de Iberia Madrid Miami se me hizo largo, tedioso y sobre todo incomodo, por razones obvias, no tengo «pasta», viajaba en clase turista. El Airbus A330/380, dispone de poco espacio entre las filas de asientos, yo que no soy muy alto, mis rodillas tropezaban con el respaldo del asiento delantero y no podía cruzar las piernas.

Y sin que pueda explicarme la razón el vuelo arribó a Miami con una hora de adelanto, a razón de 10 dólares por trayecto, unas amables auxiliares, hablando un encantador español con acento caribeño, me condujeron en un carrito hasta la zona de recepción de American Airlines, para mi vuelo Miami-Tampa. Mi hijo que viajaba de regreso de un viaje de trabajo a Pensilvania se unió a mí en el aeropuerto de Miami, Como teníamos tres largas horas de espera, mi hijo decidió que las pasáramos en la sala Vip de American, otro traslado en la sillita de ruedas y otros 10 dólares. El lounge de American tiene un excelente buffet así que lo que gasté en el transporte en los carritos, lo compensé con una deliciosa merienda cena.

Treinta minutos antes de la salida de mi vuelo, otra simpática caribeña me condujo, después de contarme su vida, a la sala de embarque de American Airlines, otros 10 dólares. En el país del capitalismo las propinas son obligatorias.

Y allí me sorprendió agradablemente la gentileza de los empleados de la línea aérea, que nos citó a varios «inválidos» a abordar el avión los primeros. Nunca antes, salvo una vez con Air France había sido atendido tan amablemente. Uno de los pocos privilegios de ser una persona mayor, como dice mi nieto, «un vejete».

Estábamos en el interior del pequeño avión listos para despegar cuando las luces se apagaron y se encendieron las de emergencia, y una voz nos pidió, aparentando calma, que abandonáramos el aparato, que había un fallo eléctrico y que tendríamos que esperar otro vuelo, mi hijo decidió, tenía que llegar pronto porque tenía una importante reunión de trabajo, alquilar un vehículo.

Por esas extrañas reacciones de la memoria vino a mí el recuerdo de como mi padre me contaba su ilusión y felicidad cuando mi abuelo, su padre cambió su residencia de una pequeña casa en Periedo (Cantabria) para mudarse a su nueva y mucho más grande vivienda en la vecina Casar de Periedo a escasos 1.000 metros pero que significaba una mejora sustancial para él.

Se le iluminaban los ojos cuando me decía que iba al frente de las cuatro vacas que tenía el abuelo, dando brincos y carreras sin poder contener su emoción.

Así me sentía yo cuando viajábamos en el Toyota Land Rover por la I275 rumbo hacia BelleAir(Florida).

Estaba tan impaciente que las cuatro horas de viaje se me hicieron interminables.

Me relajé cuando atravesamos la reserva natural de Terra Ceia Aquatic1 para adentrarnos en el espectacular Sunshine Skyway Bridge2 que cruza la Bahía de Tampa.

Al contemplar desde una de las líneas del puente la línea que corre paralela (en realidad son dos puentes) me vino a la retina aquellas espectaculares y vistosas escenas de la película de Arnold Schwarzenegger, titulada Mentiras Arriesgadas.

La verdad es que después de ver tantas películas americanas, cuando se visita este país ya parece que se le conoce, me sucedió igual la primera vez que visité Nueva York y Boston, me parecía que ya había estado allí antes.

¡Y llegamos a BelleAir y allí estaba la casa de mis sueños infantiles!

En la casa me esperaba la grata sorpresa de que mi adorada nieta me había dejado de regalo un niqui de Princeton, Universidad en la que cursa su tercer año, que se ha convertido en mi uniforme, solo me lo quito para lavarlo.

Inicié un rápido recorrido por la vivienda

Un amplio camino de acceso, a la izquierda al garaje con espacio para dos vehículos, a la derecha la entrada principal junto a un porche abierto, nada más abrir la puerta un espacioso salón, para acceder a la cocina, con acceso a un segundo salón, dos amplios dormitorios con baño integrado y lo que más me atrajo, los amplios espacios de césped a todo alrededor de la casa, nada más dejar nuestros bártulos, nos asentamos en una terraza anexa al segundo salón que estaba cerrada con dos amplísimas cristaleras, eso me pareció, cuando una ráfaga de aire fresco me golpeó, mi hijo me explicó que lo que yo consideraba cristal era una tupida malla metálica que permitía entrar la brisa, pero evitaba la entrada de mosquitos y con una fría y exquisita cerveza Budweiser en mis manos, nuestra preferida, me dispuse a empezar a disfrutar de un sueño que nunca pensé se pudiese realizar.

A pesar de que mi meticulosa esposa había confeccionado una lista de las cosas y el vestuario para el viaje, se había, al parecer, olvidado de incluir el cable de alimentación del ordenador y el ratón.

Me devanaba los sesos, porque estaba seguro de haberlos visto sobre la cama cuando chequeábamos la lista.

Decidimos eso de que «ante la duda, la más cojonuda», entrar en internet y comprarlos, Amazon nos ofrecía entregárnoslo entre las cuatro y las ocho de la mañana y que si lo deseábamos recibir de forma inmediata lo podían hacer con el módico incremento de dos dólares. Eso hace la diferencia entre la economía americana ágil y dinámica, que crece rápidamente y la europea que le cuesta salir de la recesión. En Europa nos hemos aburguesado, anquilosado y adormecido.

A la mañana siguiente, siguiendo mi inveterada costumbre de madrugar, me levanté, afeité y duché y salí sigilosamente al jardín a escuchar el silencio, me despojé de las chanclas y paseé por el bien cuidado césped y noté en mis pies desnudos la frescura del roció mañanero.

Empecé una vida rutinaria pero llena de alicientes, mi hijo trabajaba on line, yo, después de desayunar, me sentaba en el porche exterior a contemplar el entorno, amplio, abierto, sin tapias ni setos divisorios, todo diáfano, el césped muy cuidado lucía un verde resplandeciente. La arboleda que circundaba la urbanización se veía alta y frondosa.

Me pasaba las horas muertas en ese confortable porche o en el exterior, dejando que el sol me acariciara la cara y contemplando a las ardillas hacer su recorrido habitual, no sé si era la misma, pero todos los días aparecía una que primero realizaba una inspección desde lo alto de la valla de madera, correteaba por el césped y saltaba de la palmera al hibiscos rosa y de allí a la jacaranda y de esta al caracolí puertorriqueño y otra vez al césped, miraba a los pájaros revolotear entre los arbustos. Al atardecer salía al porche frontal y me sentaba a contemplar la puesta del sol. A intervalos regulares me daba unas vueltas alrededor del bien cuidado y tupido verde, así entre paseos y sentadas pasaba el rato hasta que el sol desaparecía en el horizonte.

Todo rezumaba libertad y exuberancia, paz y tranquilidad.

En esta tierra de contradicciones siempre hay algo que me sorprende, he perdido la cuenta de cuantas veces he visitado el país, y cada vez descubro algo nuevo.

Un día íbamos camino de la playa a disfrutar de un día esplendido y al pasar por unos bloques de apartamentos me comentó mi hijo que son para alquilar pero solo a personas mayores de 55 años. y aprecios asequibles. El país al que se acusa de individualista, donde al parecer impera el lema ese de «al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga», todavía hay casos en que la iniciativa privada no deja de sorprender, como en este caso de los apartamentos para mayores.

Y los tendidos de los cables de baja tensión todavía aéreos y con postes de madera, separados por escasos metros y llenos de cables que cruzan las calles y las carreteras, es, en mi opinión, una visión tan tercer mundista que me recuerda las calles de Tailandia o Pakistán, donde parecía que los raquíticos postes se iban a vencer con el peso de tanto cable.

Tanto dinero destinado a defensa y todavía no han podido soterrar el tendido eléctrico urbano.

En fin, nadie es perfecto.

Todas las mañanas, sobre las diez, con una puntualidad de reloj suizo, una señora mayor pasaba conduciendo su buggy de dos plazas, me llamó la atención porque esos carritos solo se suelen usar en los campos de golf, pero ella lo usaba como transporte urbano, bien es verdad que circulaba muy lenta y cuidadosamente.

El primer día miró sorprendida al ver que en la vivienda, que llevaba unos meses deshabitada, había nuevos inquilinos, sin detenerse hizo un saludo con su mano en alto y continuó su camino, vi que llevaba un bolso con palos de jugar al golf, pensé que iría al cercano club de golf, el exclusivo Pelican Golf Club3

Una mañana me sentía con ganas de trotar, de moverme, me descalcé y me dediqué a pasear con mis desnudos pies el bien cuidado y suave césped, de repente sentí la necesidad de golpear algo, para así sacar a relucir las energías que sentía renacer en mí, rebusqué en el garaje y allí estaban los palos de golf que mi hijo había dejado de usar y una gran bolsa con la inscripción Adwikoso plastic golf balls.

Estaba en el césped dando unos golpes con esas bolas de plástico, cuando pasó la señora, al verme con los palos, paró su buggy y con un andar ágil y decidido se dirigió a mí, en el más puro estilo americano fue directa al grano.

¡Hola! me dijo con su mano extendida en un cordial saludo, me llamó María Victoria, pero me puedes llamar Mavi y ¿tú eres?!

-Francisco Javier, pero mis amigos me llaman Franja-

¿Eres jugador de golf?

-Solía jugar, ahora estoy muy mayor-

-Para jugar al golf nunca se está mayor-

Y con una decisión que me dejo apabullado, me cogió del brazo y me dijo: ¡Vamos, acompáñame que vamos a hacer unos hoyos!

Era tal su decisión que solo pude balbucear, hace mucho que no juego, no estoy en condiciones de hacer unos hoyos.

Con su proverbial decisión contestó:¡Bueno practicaremos!

Puso en marcha su buggy, siempre que voy de copiloto tengo la costumbre de ir mirando el trayecto, todavía me pregunto de donde me viene esa especie de manía o tic, observé que al salir de la street NW al llegar a la Nehlenbacher Rd. giró a la derecha hasta llegar al cruce con la Indian Rocks Rd. Y allí en dirección norte hasta el edificio social del club de Golf, a ojo de buen cubero calculé que habríamos recorrido poco más de un kilómetro.

Estuvimos un par de horas practicando y alentándonos el uno al otro, aunque era yo el que más aliento necesitaba, pero mi orgullo me impedía dejar de intentarlo una y otra vez. Ella golpeaba muy bien y tenía un estilo muy depurado se notaba que llevaba muchos años practicando este deporte.

Degustamos una Budweiser bien fría y parloteamos de lo típico en esta clase de encuentros, la familia, los nietos, el tiempo, los hándicaps.

Observaba a Mavi para catalogarla, siempre que conozco a alguien trato de conocer su personalidad, que tipo de eneagrama es, a quien conocido se asemeja.

Me recordaba mucho, en femenino, a un viejo amigo, que era super activo, un tipo que veía las yerbas crecer, presto siempre a saltar como una liebre a todo aquello que le supusiese una ganancia, pero al mismo tiempo desprendido, generoso y amigo de sus amigos, un tipo en quien confiar pero con el que hay que estar siempre en estado de alerta.

Corporalmente era de estatura mediana, pelo negro y piel algo cetrina casi como una mulata, cuerpo bien formado, piernas estilizadas, pechos medianos, cara algo redondeada, movimientos agiles y ojos muy vivaces. Agraciada, pensé que en su juventud debió ser una mujer muy hermosa.

Llevábamos tres días con esta, ahora, rutinaria tarea de practicar, cuando a su requerimiento me animé a hacer unos hoyos, decidimos que como inicio serían solo 9 hoyos. Me horroricé al comprobar el recorrido, en los hoyos 7 y 8 la distancia entre el tee, el punto de partida y el de llegada, el green, era de casi medio kilómetro, no sabía que haría Mavi pero yo, sí o sí, lo haría en el buggy. Y al contemplar los bunkers me mentalicé para asumir que serían el lugar de aterrizaje de mis bolas, y estaba seguro de que estas se darían un buen chapuzón en el lago del hoyo 9, pero había que intentarlo.

Terminé derrengado, casi no me podía sostener de pie, pero lo había conseguido, había terminado mi recorrido, no quise, ni Mavi se preocupó de hacerlo, contar cuantos golpes había necesitado pero eso era lo de menos. Me derrumbé sobre el cómodo sillón de la cafetería del club y después de recuperar el aliento me bebí dos cervezas light seguidas.

DIAS DE SOL Y PLAYA

Casi todos los días pasábamos un par de horas en la playa, bajábamos hacia los 4 de la tarde hasta las seis.

Aunque Mavi tenía en su garaje un reluciente y flamante Mercedes Benz a ella le gustaba epatar, así que utilizaba su buggy, conducía con mucha precaución, no quería tener problemas con la policía, bajábamos por la Indian Rock Rd hasta la W Way Rd. Para cruzar el Belleair Bridge y el causeway blvd y a lo largo del Gulf Blvd encontrar un sitio para aparcar y caminar hasta la playa.

Aunque estaba acostumbrado no dejaban de sorprenderme las aves marinas (pelícanos blancos y pardos, golondrinas marinas, gaviotas, zancudas, rayadores y garzas) que pululan por la orilla, sin preocuparse en absoluto por la presencia humana, ellas a lo suyo, a cebarse de los pececillos y moluscos que abundan en la zona.

Y no dejaban de sorprender los picados de los pelícanos lanzándose desde el aire para zambullirse y pescar al pez que se descuidara.

En la playa, paseábamos por la orilla, yo calzaba mis zapatillas de caminar por la arena para no dañar mis diabéticos pies, caminábamos con el agua a la altura de la rodilla cogidos de la mano, porque yo me trastabillaba y temía dar con mis huesos en el mar.

Llevábamos unas sillitas colgadas de nuestras espaldas a modo de mochila y cuando nos cansábamos las desplegábamos y nos sentábamos en el mar con el agua casi cubriéndonos, los bañistas nos miraban y sus expresiones decían: ¿«que hacen estos dos chiflados vejetes ahí»?. Pero a nosotros no nos importaba que no tomaran por «majaretas», estábamos a nuestro aire.

Llevaba algún tiempo tratando de preguntarle algo que me intrigaba, pero que por timidez y cierto pudor, no me decidía a ello.

¿Mavi, te puedo hacer una pregunta que si consideras que no es pertinente, te pido disculpas y puedes negarte a contestar?

-No hay preguntas indiscretas sino respuestas no adecuadas- contestó jovialmente, se notaba que tenía muchas tablas, mucho mundo.

-Ese nombre de María Victoria no suena muy anglosajón-.

-Es que yo no soy anglosajona, soy latinoamericana-

-¿Quieres decir que eres americana de padres latinos?-

-No, tengo dos nacionalidades la norteamericana y la costarricense, aunque nací en Nicaragua-.

¿Cómo es que tienes la nacionalidad costarricense siendo nicaragüense?

-Tengo residencia allí, aquí solo vengo a pasar alguna temporada y atender algunos negocios-.

-Siempre he tenido un extraño interés por esa nación, el hecho de que no tenga ejército y de que nunca haya sufrido un golpe de estado, sobre todo teniendo en cuenta el explosivo entorno, siempre con revoluciones, golpes de estado y dictaduras de uno y otro signo, es digno de admiración, me he quedado con las ganas de visitarlo e incluso pensé en alguna ocasión que sería un buen lugar para retirarme.-

¿Nunca has estado allí? Tendrías que hacerlo, es un país maravilloso no solo por su gente, su paz y su calma, sino también por los paisajes tan lindos que tiene, sus playas de arena blanca y mares azules, sus valles y ríos, todo es maravilloso. Deberías ir alguna vez

-Pues te prometo que si se presenta la ocasión lo haré y te visitaré-

-Pues, querido amigo, se te ha aparecido la virgen, la semana que viene tengo que ir por un asunto familiar, ¡te invito!-

-Hombre así de repente, tengo que pensarlo, consultar con mi hijo, mirar los vuelos, visados etc. Tú siempre tan directa y resolutiva, no serás yanqui pero lo pareces, ¡en el buen sentido, me refiero!.

-Visado no necesitas siendo español y billete tampoco, yo suelo contratar un vuelo privado, no me gustan las líneas aéreas ni los tiempos de espera para embarcar y recoger las maletas. Y con tu hijo ya hablo yo y verás como lo convenzo. Ya concretaremos día y hora, y ahora vamos que tengo que hacer unas llamadas-

Tres días después me encontraba a bordo de un Hawker Beechcraft Beechjet 440 A de nueve asientos y una autonomía de vuelo de 2 800 kilómetros rumbo a San José en Costa Rica.

1 TERRA CEIA AQUATIC

Es un parque estatal de manglares y humedales en los que se puede practicar paseos en bote, pescar y contemplar las aves que lo pueblan.

Está formado por la reserva acuática Terra Ceia con una extensión de 100 millones de m2 y el parque Terra Ceia Preserve con una superficie de 7 689 000 m2

2 SUNSHINE SKYWAY BRIDGE

Son en realidad dos puentes de vías largas con una parte central de atirantado alto que cruza la bahía de Tampa desde San Petersburgo en el condado de Pinellas hasta el condado de Manatee, a la altura de Terra Ceia.

El puente se ha convertido en algo así, junto con el pelicano y el caimán, en la seña de identidad de Florida. Es la puerta de entrada a la bahía de Tampa y consta de cuatro carriles que conectan a la zona con la Interestatal 275 y la Ruta 19.

3 PELICAN GOLF CLUB

Tiene dos campos uno de 18 hoyos y otro de nueve, rodeados de una exuberante vegetación, en un terreno ligeramente ondulado y de arena de cuarzo triturado. Con un diseño casi perfecto.

Su césped, de la variedad Bermuda Latitude 364, garantiza que el terreno de sus calles luzcan esplendorosos toda la rueda del año. Sus 7 lagos forman una dicotomía de verde y azul que transmiten paz, serenidad y sensación de frescor.

Es uno de los clubs de golf más exclusivos de Florida. Cada año sus instalaciones acogen a uno de los acontecimiento golfistas más importantes, el tornero de la LPGA Annika5

4 CÉSPED BERMUDA LATITUDE 36

La Oklahoma State University desarrolló este césped que está considerado por la NTEP (National Turfgrass Evaluation Program) de Estados Unidos y Canadá como una de las hierbas más importantes.

Este organismo se ocupa de la difusión de las respuestas de adaptación de las principales variedades de césped en Estados Unidos.

Es resistente a la bajas temperaturas, a las manchas en las hojas y a la caída primaveral de estas. Tolera muy bien el paso de las personas y es muy vistosa y elástica y la textura de la hoja es finísima, es ideal para zonas cálidas y húmedas. Se adapta a los suelos arenosos y arcillosos, es muy resistente al pisoteo, al calor, a la falta de agua y a la salinidad. Es ideal para terrenos deportivos, jardinería y paisajismo.

5 LA LPGA ANNIKA

LPGA (Ladies Professional Golf Association) Annika es un torneo en honor de Annika Sörenstam ex jugadora de golf, sueca de nacimiento y norteamericana de adopción.

Una de las mejores jugadoras de golf de la historia de este deporte, de los 93 torneos que ganó, 72 de ellos lo fueron en el circuito de la LPGA estadounidense.

Entre ellos los más destacados fueron: el abierto de Estados unidos (3 veces) el campeonato de la LPGA (3 veces), el Kraft Nabisco (otras tres), el abierto de Escandinavia (6 veces) y el Mizuno Classic (en cinco ocasiones)

En el año 2003 ganó un slam, es decir los cuatro más importantes torneos de golf

A pesar de que se retiró continua siendo la golfista número uno en ganancias con unos ingresos de más de 22 millones de dólares.

Ostenta el récord de haber sido galardonada en ocho ocasiones con el Player of the Year y seis Vare Trophics que otorgan las jugadoras de la LPGA.

En enero de 2021 el presidente Donald Trump le hizo entrega de la Medalla Presidencial de la Libertad.

II LA NIÑA «PIJA»

Fue un viaje muy cómodo y plácido en los mullidos asientos del avión, el ruido de los motores sonaba muy amortiguado y el servicio a bordo era excelente, con una tripulación muy servicial y agradable.

Al llegar al aeropuerto Internacional de San José nos esperaba a pie de pista un vehículo oficial del aeropuerto que nos trasladó a la sala VIP.

Allí todo eran amabilidades para Doña María Victoria, el personal de servicio preguntaba:¿Doña María Victoria está todo bien, desea algo?. Estamos encantados de volverla a ver. Mil y una lisonjas, que elegante, guapa, que bien la veo, etc.

Ella sonreía y daba las gracias al tiempo que les entregaba un pequeño sobre, sobres que repartía como si fueran estampitas de la Virgen y que el personal cogía con una gran sonrisa, inclinaban su cabeza y se lo agradecían. Aunque me imaginaba el contenido me quedé con la tentación de preguntarle. Yo observaba todo y callaba, a cada momento estaba más sorprendido e intrigado sobre quien era Doña María Victoria.Una solícita azafata se acercó a preguntarnos si necesitábamos algo del surtido buffet que había en un rincón de la sala.

Un joven con un impoluto uniforme blanco, se acercó y se presentó, buenas tardes, Doña María Victoria, soy su piloto, José Fernández, para servirle, en una media hora su vuelo estará preparado para partir cuando usted desee. Desde mi más tierna infancia no había vuelto a escuchar ese protocolario saludo pero que resultaba tan agradable y respetuoso. En esta América que estaba descubriendo, se hablaba español mejor que en la propia España, la educación todavía no se había perdido, ahora los jóvenes tutean a los mayores como si fueran parientes o los conocieran de toda la vida.

Cuando me sale la vena borde que tengo, y que procuro no mostrar casi nunca, cuando una jovencita me tutea, a veces, solo a veces, según esté la luna, le digo con una aparente sonrisa: «Oye, guapita de cara, cuando nos hemos acostado juntos, para que me tutees» y las tías ni se inmutan, no alteran su seco semblante».

La observaba y me admiraba con la naturalidad que se comportaba ante tanto halago y servidumbre, se notaba que estaba acostumbrada a ello, era extrovertida pero guardaba las distancias, amable con la gente y demostraba buenos sentimientos. Tenía el control de la situación y aunque no lo exhibía este irradiaba solo. La clase se tiene no se aprende. El respeto se gana no se otorga.

-¿Mavi, adónde vamos?, estoy in albis, me dijiste que tu casita de campo estaba cerca de San José y ahora este joven tan educado habla de otro vuelo-.

-Y lo está, solo a unos 80 km. pero la carretera es muy estrecha y peligrosa y prefiero hacerlo volando, no te preocupes, no será más de media hora-.

-No, si estando contigo no me puedo preocupar ya veo que tienes controlada la situación, era solo curiosidad, contigo voy de sorpresa en sorpresa-

-Me miró con aire divertido y una sonrisa enigmática y me espetó: ¡Aun te vas a sorprender más!-

Empezaba a pensar si no me había encontrado con una vieja «majareta», pero como soy aventurero me lo tomé con filosofía, me dediqué a contemplar el paisaje, solo distinguía una tupida vegetación, me recordaba mi primer vuelo a Nigeria y tuve el mismo pensamiento, ¡cómo nos caigamos ahí no nos encuentra ni Dios!, pero entre el verdor que lo acaparaba todo se veían algunos núcleos residenciales, no todo era, como yo me imaginaba, selva.

-Mavi, me miraba entre curiosa y divertida-

-¿Te gusta el paisaje?-.

-Parece una selva muy extensa- no se me ocurrió otra estupidez. Ella soltó una estruendosa carcajada. ¿Selva, dices? ¡Son cafetales!

-Mi nueva sorpresa fue cuando iniciamos la operación de aproximación, veía la tierra aproximarse a velocidad vertiginosa y no veía más que una mancha oscura, pensé que nos estrellábamos en esa estrecha franja de tierra, cuando sentí las ruedas golpear el terreno y deslizarse suavemente me tranquilicé, la pista era una franja de tierra compactada.

-¡Hemos llegado, ya estamos en casa!- dijo una jovial Mavi, dando saltitos de alegría.

En la especie de terminal nos esperaba un chofer que nos condujo a un cercano caserón, profusamente iluminado y con la servidumbre, perfectamente ataviados con sus blancos uniformes.

La modesta casita de la que me había hablado Mavi resultó ser una enorme mansión. Un auténtico casoplón.

La «casita» me trajo reminiscencias de los cortijos andaluces con un amplio porche abierto en todo el frontal de la construcción, en el interior un enorme salón en dos espacios, con cómodos sillones y sofás, un techo de madera, de vigas labradas, en un extremo del amplio salón una gran mesa comedor y al lado la enorme cocina. Y anexionada a la caseta un torreón, con grandes cristaleras.

Un señor muy bien vestido con un traje de lino color café con leche, le dio un beso de bienvenida y le dijo. ¿Cómo estás mamá?

El hombre de unos cincuenta años, llevaba botas de montar, como si acabara de llegar del campo, era de complexión fuerte, piel curtida por el aire y el sol y exhibía una amplia sonrisa. Alto y fuerte, pelo negro que empezaba a blanquear por la sienes y un mentón cuadrado que denotaba personalidad y fortaleza mental.

Este es mi amigo español Francisco Javier, le puedes llamas Franja y dirigiéndose a mí me dijo: -Este joven es mi hijo Víctor-.

Nos estrechamos las manos, en su forma de hacerlo pude constatar que tenía carácter, que era una persona decidida, constante y trabajadora. En mi lejana juventud había hecho algunos cursillos sobre estudios de personalidad, el método Rorschach1 y sus tipos de personalidad y otro de cómo la forma de estrechar la mano define el carácter de una persona. Víctor lo hacía de forma vigorosa pero no intimidatoria, fuerte pero no agresivo. En seguida lo catalogué como tipo 1 según el método del psicólogo alemán.

Después de las presentaciones de rigor, un ligero refrigerio y una chachara intranscendente no dispusimos a descansar un rato. Había sido un día muy largo

Ordenó a una sirviente que recogiera mi equipaje y me condujera a mi habitación. Mavi me dijo: la cena es a las ocho, ponte algo cómodo sin formalismos, estamos entre amigos, a partir de las siete y media tomaremos un jerez.

La habitación situada al final del pasillo, tenía el número 3, a derecha e izquierda había otras dos habitaciones en cada lado, era amplia con un cuarto de baño incorporado y una amplia terraza con vistas a una extensa porción de terreno con las montañas al fondo.

Tengo el karma de que para llegar puntual a algún sitio lo mejor es llegar «antes», así que a las siete y cuarto ya estaba en el salón, lo que me permitió curiosear algo sin ser indiscreto.

En una de la paredes colgaba un gran mural con la distribución de las áreas de la hacienda, una zona pintada de verde oscuro, otra de color marrón y la tercera de verde claro, en la leyenda situada a la izquierda del mural se podía leer Cafetal en verde y unos datos, en otra leyenda, marcada en marrón, decía Agricultura y Ganadería y en la tercera Cultivos.

La cena fue distendida y ligera a base de vegetales, ensalada de lechuga y tomate y un buen solomillo, regado con vino francés.

Me costó conciliar el sueño, por la cena y por la excitación que me producía esta nueva experiencia.

Podía escuchar los silencios de la noche, que no son tales porque la naturaleza tiene sus pautas y comportamientos nocturnos, eran ruidos que no sabía distinguir pero que sabía que transmitían mensajes de vida y muerte. Me propuse preguntar a Mavi que animales nocturnos había en la zona, empezaba a despertarse en mí una curiosidad que siempre había tenido pero que ahora con el paso del tiempo había ido extinguiéndose lentamente2

A la mañana siguiente durante el desayuno Mavi me dijo.- Franja, yo voy a estar toda la mañana atareada mirando papeles y poniéndome al día de la situación con mi hijo, Juan el capataz te llevará, si te apetece a dar un paseo por la finca. Recuerda que la cena es a las ocho.

¡Adelita!, llamó a la sirvienta, prepárale al señor la ropa apropiada para salir al monte, ya sabes, pantalón corto de lino, camisa de algodón, sin cuello y marga larga, sahariana ligera, zapatos camper y calcetines de algodón blanco. Y no te olvides de un sombrero, crema de protección solar y gafas de sol. Y dile a Manuel que prepare algo para comer y mucha agua. Llama a Juan el capataz.

Buenos días, señores, saludó muy cortés y respetuoso el Capataz.

Juan era de mediana estatura, cuerpo enjuto pero musculoso, cara con los pómulos muy marcados, piel cetrina y quemada por el sol, andar lento y ojos inquietos, parecían escudriñar todos los rincones de la estancia en busca de peligros potenciales, su mirada era como la de un águila rastreando su territorio de caza, pero esta mirada era más de alerta que de ataque, sabía de los peligros de la zona en que se movía.

Mavi le dijo, -hola, Juanito, ¿cómo estas hoy?, vas a llevar a nuestro invitado a hacer un recorrido por la plantación y luego le explicas todo el proceso, desde la recogida del fruto hasta su empaquetadura. Luego te pasas por la zona de estabulación y ordeño.

-Voy a preparar los caballos- dijo Juan

-¿Qué dices de caballos, no ves que nuestro invitado es de asfalto? Prepara el vehículo ese que a veces usamos, ese de techo descubierto que nunca recuerdo como se llama ni de que marca es.

Yo era como un invitado de piedra, no tenía ni voz ni voto, ellos eran los expertos y ella la que ordenaba y los demás obedecían sin rechistar.

Mavi se vio en la necesidad de informarme, -no te preocupes, el vehículo es muy cómodo, de techo abierto para que puedas contemplar cómodamente el panorama y está muy bien equipado para emergencias, tiene una toma elevada de aire, techo desplegable, botiquín de primeros auxilios, conexión por radio con la casa y con el servicio de socorro, una surtida caja de herramientas y dos ruedas de repuesto.

Adelita os pondrá algo de comer y unos bidones extras de agua, Juanito, preocúpate de llevar un bidón extra de gasoil y cerciórate, antes de salir, de que la radio funciona y que llevas las bengalas de señales. ¡Y no te olvides del rifle!.

Tantas medidas de seguridad me preocuparon pero me tragué el «jindoi» que empezaba a sentir. ¡Yo tan «macho» español no iba a mostrar que tenía más miedo que vergüenza!.

Por último Mavi instruyó a Juan del programa. Juan iros primero a los cafetales más al sur para que nuestro invitado vea los arbustos con los brotes y fuego bajas hacia el valle donde ya podrá apreciar los frutos, a ver si hay algunos cafetos en floración y otros con frutos, aunque todavía verdes y finalizáis en las naves de procesado del café, luego os pasáis por la zona donde tenemos las vacas y las salas de ordeños automático.

Juan era un hombre de pocas palabras, lacónico en sus respuestas, no quería distracciones, sus ojos estaban en permanente alerta.

-Juan, ¿Por qué necesitas el rifle, acaso hay bandidos en la zona?-.

-No señor, es por si aparece uno de los grandes gatos que merodean por aquí-.

¿Grandes gatos, a que te refieres?

-Pumas y Jaguares- contestó como si hablara de gatos caseros.

Sentí un escalofrío recorrerme la espina dorsal, pensé :¿En que «carajal» me he metido?, con esta panda de chiflados, hay pumas y jaguares por la zona y vamos en un coche abierto.

-¿Y suelen atacar?-

-Solo al ganado, por eso tenemos tres vaqueros de guardia permanente armados con rifles, para repeler el ataque, les disparamos y huyen-

-¿Nos los matáis?-.

-Está prohibido, son animales protegidos, especies en peligro de extinción, lo que hacemos es dispararles cerca con balas de fogueo que hacen mucho ruido, así los animales, que son muy inteligentes, aprenden que esta zona es peligrosa y ya no vuelven, aunque los jóvenes que andan buscando su propio territorio y no han sufrido esa experiencia si pueden aparecer, entonces hay que educarles-. Juan hablaba con gran respeto de los animales. A su manera los quería, eran parte de su vida-.

Traté de aparentar tranquilidad, aunque si digo la verdad estaba «acollonado». ¿Cuánto tiempo llevas por estos lares? Pregunté por hablar de algo.

-Toda la vida, nací aquí, en la hacienda y no conozco otra vida-.

-Debe ser muy duro vivir aquí, en medio de la nada.

-Sí, por eso, salvo la señora, que ella es de otra especie, los que no son nativos no aguantan mucho, enseguida se largan, huyen como gatos escaldados, se van con el rabo entre las piernas como perros apaleados-.

-¿Por qué dices que la señora es de otra especie?-.

-Porque tiene «redaños», no se arredra, hace lo que cualquier hombre y lo hace mejor, no le teme al esfuerzo y aguanta estoicamente las dificultades y cuando hay que «echar la pata al frente» ella es la primera que lo hace, ustedes los españoles creo que decís «poner pie en pared» o algo parecido-.

Hicimos el resto del recorrido en silencio, me mostró las plantaciones de café, me explicó por qué los cafés Mavi Tarrazú eran especiales.

Él pensaba, y así se lo había ido decir a sus antepasados que las corrientes de aire del cercano Parque Nacional de Tapantí3 al chocar con las provenientes del mar, que está a solo 25 kilómetros, producen un microclima único y ello le infiere la dulzura y acidez de la mandarina y la naranja al cafeto, y por ello el café Mavi Tarrazú es especial.

El café que se cultiva aquí es de tipo Arábiga4, me explicó Juan.

Me llamó especialmente la atención la perfecta alineación de los cafetos y el verde intenso de sus hojas, parecían haber sido plantados con un compás, Juan solo sabía que la técnica se llamaba plantación en triangulo o al tresbolillo y que se hacía con unas máquinas de roturar y sembrar automáticas, pero que el señorito Víctor o el ingeniero agrónomo me podría explicar cómo se hacía.

Como nos había dicho Mavi, en los cafetos de las zonas montañosas se notaban los brotes, mientras que en las zona intermedias se podrían apreciar las flores, que se asemejaban a las de jazmín, estas, me instruyó Juan, solo duran tres o cuatro días y luego se convierten en cerezas como podrá apreciar en los cafetos del valle.

Juan ¿Cuánto tarda un cafeto en dar fruto? -Depende del clima pero no menos de tres años aunque algunos lo hacen a los cinco - y ¿cuántos años duran?, es decir cuando dejan de ser productivos, porque, imagino, que como todo en la vida, tendrán un final.-Pueden durar entre 15 y 20 años, aunque la productividad decae a medida que pasa el tiempo. ¿Cuántos kilos puede dar cada planta? Unos tres kilos en su mejor momento, aunque la normal es 1,5 kilos y en los tres o cuatro años últimos solo dan 900 gramos.

-¿Cuántas hectáreas tenéis dedicadas al café?-

-Unas quinientas-

-¿Y cuantos arbustos puede haber en una hectárea?-

-Varía mucho, pero en las nuestras hay una media de 7.500 árboles ( a veces solo 5 000) pero pueden plantarse hasta 10.000-.

-¿Y cuánto café verde produce una hectárea?-.

-Es muy variable porque depende de muchas condiciones pero entre 2 000 y 3 000 kilos.-

No pude menos que pensar: ¡joder con la «finquita» de mi amiga!, así me lo había dicho ella, que tenía una finquita en Costa Rica.

Soy un adicto a los números, siempre estoy contando cosas, las lamparás que hay en la sala de espera de un aeropuerto, los azulejos de una sala de hospital, los asientos de un tren, todo para mí son números.

Hice un rápido calculo mental, suponiendo que sean solo 5 000 árboles/Ha y la producción sea de 2 000 kilos/Ha, mi amiga tendría unos 2 500 000 árboles y algo así como un millón de kilos de café verde, pero si era un poco más optimista y los árboles por hectárea fueran algo así como 7 500 y la producción se aproximase a los 3.000 kilos las cifran resultarían mareantes la «pobrecita» Mavi poseería 3 750 000 cafetos y una producción de 1 500 000 kilos de cafetito.

Al precio de mercado, un dólar y 20 centavos por kilo, mi amiga tendría un ingreso anuales de 1 800 000 dólares, solo en café, sabe Dios lo que ingresará por la ganadería. ¡Joder con la pobrecita y la finquita!.

Me sacó de mis cálculos Juan que me decía.

-Pero todo lo que desee saber se lo explicara mejor el señor López el ingeniero agrónomo, si le parece iremos hacia allí y almorzaremos-.

López era un joven de treinta y pocos años, hijo de uno de los peones de la hacienda y que le habían costeado sus estudios los propietarios, desde niño había demostrado ser un chico espabilado y sobre todo amante de su entorno, de los cafetos y de los cultivos de maíz, soja y alfalfa que algún día tendría que administrar, un joven educado, eficaz y con dotes de mando, pronto se había ganado el respeto de sus subordinados, algunos de los cuales le habían visto crecer.

Me atendió muy solicitó, me llevó a su oficina donde tenía clavado en un tablero un gran esquema con todo el proceso.

Nunca me había preocupado, al tomar una taza de café, el largo y complejo proceso, desde la recolecta se inicia un periplo que incluye la separación de piedras. ramitas y hojas de la cereza, su despulpado, su lavado y secado, el descascarillado, la separación de granos por tamaños, el pulido y ensacado, y en el caso de café en polvo su molienda y envasado.

-Debe ser un proceso muy laborioso y costoso-, pude balbucear, me había quedado sin palabras.

-En los viejos tiempos todo se hacía manualmente y era un trabajo duro y laborioso, ahora todo está mecanizado. Con todo lo más duro era la preparación de la tierra y la siembra tareas que en estos tiempos también se hace se hace automáticamente-.

-Si algo me ha contado Juan, el capataz-.

-Vamos a la nave y le mostraré la maquinaria-. La nave amplia, con enormes ventanales, y equipadas con grandes bancos de trabajo y un surtido equipo de herramientas y utensilios estaba muy bien organizada, en el suelo estaban pintadas unas rayas amarillas delimitando el espacio destinado a cada máquina, del techo colgaban unos cartelones con el número de equipo y su denominación. Todo organizado siguiendo el proceso de recogida y manipulación del producto.

El joven al ver mi cara de sorpresa y mi interés por conocer que hacía y cómo funcionaba cada máquina, me recomendó que consultora en la biblioteca de la casa una especie de «guía burros», así lo llamó, que habían elaborado para instruir a los nuevos empleados y para los escasos visitantes que aparecían por esos lares, la familia era muy meticulosa en la elección de sus amistades.

-Y que le pidiera a la Señora que me mostrara el video promocional que servía para explicar a las visitas todo el proceso, desde la siembra hasta que el café llegaba a la mesa.

-Usted debe ser uno de los pocos afortunados al que le brindan su amistad, la señora no tiene muchos amigos y no porque no sea sociable sino porque es muy exigente, muy exclusiva en la elección de sus amistades-.

No tengo pudor en admitir que este comentario satisfizo mi ego.

Fue una experiencia muy interesante, ahora nos dispusimos a echar una ojeada a la zona de cultivo del maíz, el sorgo y la alfalfa y otras gramíneas que sembraban para su autoconsumo y no tener que depender de proveedores externos.

A mí me interesaba más la ganadería, desde muy pequeño, cuando vivía en el pueblo de mi abuelo tengo una querencia por las vacas, cuando estoy de humor con mis amigos suelo bromear y decir que en mi vida anterior debí ser toro porque veo una vaca y los ojos se me vuelven «chiribitas».

-¿Juan cuantas vacas tenéis?-

-Yo no lo sé con certeza, pero deben ser unas cinco mil, el señor Fernández se lo dirá con exactitud, tiene uno de esos cacharros donde tiene todos los datos-. ¿Qué cacharros? -Esos que parecen televisores pequeños y una teclas con letras y números-.

Efectivamente lo primero que vi al entrar al despacho fue una enorme pantalla externa conectada a un ordenador portátil y un joven con gafas de miope y abundante y despeinada cabellera enfrascado en mirar lo que aparecía en su pantalla y lo hacía con tal interés y dedicación que no se enteró de los golpecitos que Juan dio en la puerta solicitando permiso para entrar, ni se percató de nuestra presencia hasta que me decidí a carraspear para llamar su atención. Era la imagen del típico «cerebrito» despistado para el mundo exterior pero volcado en su juguete preferido, una computadora. Me dio por pensar que era como el informático que tenía yo en Pakistán y al que, cariñosamente, llamaba Mr. Chips.

Otro ejemplo de joven lugareño que la perspicacia de Mavi había sabido captar y promocionar. Ahora tenía fieles y devotos servidores que en caso necesario no dudarían en dar su vida por ella.

Nos miró sorprendido, nadie le había dicho nada de nuestra visita y si se lo hubieran advertido se habría olvidado, él solo se acordaba del nombre de sus sementales y de cuanta leche daba cada vaca y cuantos kilos de pienso necesitaba y cuál era su ganancia de peso. El resto no era de su incumbencia.

Pero demostró ser un chico cordial, educado y respetuoso.

Empezó contándome que el ganado que tenían era en su mayoría Brangus5, llamada así porque era la combinación genética de bovino de raza cebúina Brahman y la Aberdeen Angus, que había resultado ser la ideal para este tipo de clima. La proporción 3/8 Brahman y 5/8 Angus había dado como resultado un animal no muy grande pero fuerte que aunaba la rusticidad de los Brahmans con las cualidades cárnicas del Angus que además aportaba su profundo instinto maternal, su fertilidad y su capacidad lechera.

El Brangus es un animal resistente a las enfermedades, su producción de leche no es muy alta por lo que su cría está enfocada al mercado cárnico. Los machos pesan al nacer entre 30 y 35 kilos, al destete ya pesan entre 180 y 240 kilos y de adulto pueden llegar hasta pesar 900 kilos.

Muy educadamente me preguntó si me gustaría que nos acercáramos a las zonas donde estaba el ganado.

Eran cinco naves diáfanas sin paredes solo una techumbre de planchas metálicas corrugadas cubiertas de placas solares y grandes ventiladores adosados a las gruesas vigas. Delante de cada nave había un extensa porción de terreno donde los animales se esparcían, trotaban y caminaban, las naves tenían unos pasillos por donde un gigantesco robot repartía el pienso, las camas de las vacas estaban cubiertas de arena, y en unos espacios había bebederos, y al fondo unas especies de túneles donde las vacas se introducían a voluntad, automáticamente se cerraban unas puertas, un comedero se llenaba de pienso y unas máquinas se metían entre las patas del animal a la altura de las ubres y unos chupones empezaba a ordeñarlas.

El joven captó mi mirada hacia el robot que alimentaba a las vacas y luego al extraño túnel. Girando su cabeza hacia el robot dijo: -es pienso llamado hidropónico6, estamos experimentando con una cabina de producción, luego le explicaré en que consiste, ahora nos acercaremos a las instalaciones de ordeño para que vea de cerca cómo funcionan los robots automáticos-.

-También disponemos de robots que se desplazan a los campos de cultivo y proceden a cortar, almacenar y distribuir la comida. Y otros para mezclar y distribuir los piensos compuestos-. -Todo está computarizado, las veces que una vaca entra en el receptáculo, la cantidad y calidad de su leche, el chip que tiene colocado en su oreja nos indica el tiempo de descanso cuantos kilómetros ha caminado, si está en celo, su temperatura corporal, todo está totalmente controlada-.

-Cuando les falta unas semanas para parir el sistema informático nos informa y la apartamos a la zona de partos y posparto donde las mantenemos en cuidados intensivos hasta que procedemos al destete-.-Solo usamos inseminación artificial, utilizamos a nuestros propios sementales y según observamos usamos a los machos Brahman o Angus, si la proporción es adecuada el semen provendrá de un Brangus-.

Los sementales eran realmente impresionantes, cada uno en su cubículo indicando su nombre y raza.

-Una buena y equilibrada alimentación es fundamental, junto con unas instalaciones saneadas y la libertad de movimiento es la base para tener animales sanos y productivos-. -Los animales necesitan proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas-. -Todo mezclado en dosis adecuadas, por ello tenemos un nutricionista animal y un digamos menú para las diferentes etapas-.

-¿Que significa eso de diferentes etapas, no tienen todas las vacas el mismo alimento?-

-No, depende del periodo en que se encuentre el animal, este puede estar en el seco, el preparto y la lactancia-.

-¿Me puedes explicar esto?-

-Le voy a resumir un poco todo porque es más complejo de lo que parece, como veo que tiene interés en el tema, le sugiero que después le eche una ojeada a nuestro informe sobre alimentación de vacas lechera y cárnicas en nuestra biblioteca.

PERIODO SECO

El secado de la vaca lo podemos definir como el final de la lactación y la aplicación de un tratamiento preventivo para mastitis con el fin de garantizar la salud de la glándula mamaria, lo cual da inicio al periodo seco. La vaca lechera debe ser secada al cumplir los 7 meses de gestación, con una duración del periodo seco de aproximadamente 60 días.

PREPARTO

Las tres semanas preparto son importantísimas como periodo de adaptación de cara a la nueva fase de lactación. En este periodo la alimentación del animal debe ser adaptada a la nueva situación para asegurar que el periodo de lactancia sea el más optimo.

LACTANCIA

El periodo de lactancia dura aproximadamente 305 días y se desarrolla en tres etapas, cada una de ellas de aproximadamente 100 días, se inicia con la producción de calostro.

Para que el periodo de lactancia sea satisfactorio es necesario que el animal tenga una dieta apropiada, que debe contener dos componentes básicos: energía y proteínas.

La energía es el combustible que los animales consumen en sus necesidades de mantenimiento (respirar, bombear sangre, digerir los alimentos, moverse, mantener la temperatura corporal). Y la producción. La carencia de energía se traduce en una reducción en la producción de leche, pérdida de peso y reducción de las épocas de celo.

De toda la energía consumida luego de cubrir el mantenimiento, la segunda prioridad es el crecimiento del animal, la tercera prioridad es la gestación y el último orden de prioridad y el más importante para nosotros es la producción de leche.

La proteína es vital para el crecimiento del animal y su reproducción. El periodo de lactancia de un bovino se puede separar en tres etapas.

PRIMERA

La vaca comienza a aumentar su producción lechera o de carne , alcanzando su nivel más alto a los 60 días del parto. Es la época donde el animal necesita la máxima atención, el parto y la alimentación del recién nacido absorbe gran parte de su energía. Y aun así la vaca perderá peso.

SEGUNDA

El animal recupera su normalidad en peso y producción lechera. Al aproximarse a la tercera etapa su producción empieza a disminuir. Digamos que esta segunda etapa es las más productiva del animal, ya que este ha recuperado todo su potencial.

TERCERA

La vaca dedica la mayor parte de su energía a, llamémoslo así, reservas, ganar peso y prepararse para el periodo seco.

Nosotros aquí en la hacienda MAVAC hemos estudiado las dietas a suministrar según dos periodos: La alimentación Otoño-Invierno y la Primavera-Verano, y lo tenemos todo automatizado.

¿Qué significa MAVAC?

Es el nombre de esta hacienda.

Ahora me doy cuenta de que no me he preocupado de saber cómo se llama esta hacienda, ¿qué significa?

Pues en el pórtico de entrada hay un letrero enorme, que seguramente el señor no se percató, significa María Victoria Álvarez Cifuentes, cuando el Sr. Álvarez compró la primera parcela la bautizó así y de esta forma se ha llamado siempre.

-Para los novillos de engorde el plan alimentario es completamente diferente, si le parece hablaremos otro día de ello7-.

-Me parecerá muy interesante porque a la postre este tema es vuestra prioridad, la cría y engorde-.

-Como bien dices, eso es un resumen muy interesante y profundizaré en ello, ¿cómo se llama ese estudio que habéis hecho y que tenéis en la Biblioteca?.

-Crianza de vacas lecheras y de engorde. Guía Práctica-

-Muchas gracias por tu amabilidad y compartir conmigo tu erudición-

-Para servirle-

Terminé de instruirme con la guía completa que tenían en la biblioteca.

ALIMENTACIÓN OTOÑO-INVIERNO

Escasea el pasto de las praderas y el nutriente del forraje asilado no cubre las necesidades de los animales, por ello hay que suplementarlo con maíz que se convierte en la dieta básica de este periodo. Como completo se permite a los animales el pastoreo de los escasos brotes verdes de las praderas invernales como complemento de fibra y proteína

Este periodo se caracteriza por la escasez de verde de las praderas y un elevado consumo de las reservas forrajeras.

ALIMENTACIÓN PRIMAVERA- VERANO

La dieta básica es la hierba de las praderas complementada con concentrados, poniendo especial atención en las lactancias tempranas. Esto se resume en que en esta etapa no se hace uso de las reservas de forraje y este se obtiene con los verdes de las praderas que tienen un mayor aporte de fibra y azucares solubles.

Después de este periodo, la vaca entra en el denominado «periodo seco» donde la vaca no producirá leche.

Me sorprendió la meticulosidad y la disciplina que en materia de documentación tenían, todas las experiencias y experimentos eran documentadas y archivadas. No dejaban nada a la memoria o la sapiencia de unos pocos, todo estaba a disposición de aquel que tuviese interés en saber y conocer los entresijos de una hacienda cafetera y ganadera.

Durante la hora del aperitivo Mavi y Víctor me estuvieron preguntando sobre mis impresiones, que me había parecido la experiencia. Víctor muy educadamente me dijo, le tengo reservada una sorpresa, como sé que le gustan los vinos de su tierra he conseguido agenciarme unas botellas de vino tinto que se llama Xaldenil 2020 magnum y es de la sierra de Cádiz, espero que le guste, hizo una seña al criado que acudió raudo con una botella y un sacacorchos. Víctor todo ceremonioso procedió a extraer el apretado corcho y comenzó a verter el licor en las copas. De forma muy solemne dijeron: ¡Por nuestra madre patria España!, entrechocamos nuestras copas y después de olisquearlo y al estilo ruso ingerimos el delicioso licor de un solo trago.

Como todas las noches Víctor se despidió pronto para ir a descansar, solía levantarse a la cinco de la mañana.

Mavi y yo nos sentamos en el porche con sendas copas de coñac Cardenal Mendoza a escuchar el silencio, casi no hablábamos, solo disfrutábamos del momento.

Un día en que la noche era muy calurosa Mavi había cambiado de bebida se había hecho preparar un punch run muy frio.

La notaba como triste, ausente, deprimida.

-¿Te pasa algo, tienes problemas?

En la lejanía, proveniente del alojamiento de los empleados, sonaba una melodía triste y dulzona y una voz prodigiosa comenzó a cantar: Cuando la tarde languidece, renacen las sombras / Y en la quietud los cafetales vuelven a sentir / Es la triste canción de amor de la vieja molienda / Que en el letargo de la noche parece sentir / Una pena de amor y una tristeza / Lleva el zampo Manuel en su amargura / Pasa incansable la noche moliendo café.

Mavi se estremeció y se arrebujó en su chal.

¿Estás bien?

-Esa canción me trae recuerdos de mi juventud y algunos no son muy agradables-, tocó una campanita y apareció rauda Adelita la atenta sirvienta, con solo mostrar el vacío vaso la chica entendió y enseguida reapareció con otro punch run.

No sé si fue la triste canción o fueron los eflujos de la bebida, que por cierto entra muy bien y se te sube a las cresta igual de bien, Mavi se sumió en una especie de limbo y como hablando para sí empezó a decir: