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El Mahabharata es la obra más extensa de la literatura hindú y un compendio de toda la sabiduría espiritual de India. Ha sido escrito en tiempos inmemoriales por el Sabio Vedavyasa que, según narra la tradición, se lo dictó al mismo Dios de la Sabiduría, el Señor Ganesha. Filosofía, arte, reglas morales, no violencia, metafísica, religión y todas las más elevadas enseñanzas que el ser humano pueda necesitar en la vida se hallan magistralmente expuestas en el Mahabharata. La presente es la primera y única versión completa en lengua española presentada cuidadosamente en doce volúmenes.
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Seitenzahl: 1460
Veröffentlichungsjahr: 2024
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OM SRI GANESHAIA NAMAHA
Reverencia al Señor Ganesha
Deva de la Sabiduría Espiritual
en la Religión de la India y
Guía de los devotos de Dios
“Quien por doquiera ve a Dios y ve toda cosa en Dios, no perderá nunca en Dios el sostén ni Dios dejará jamás de sostenerle.”
Bhagavad Gîtâ, VI, 30
Vedavyasa
2021
EDITORIAL HASTINAPURA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
El Mahâbhârata
Vedavyasa
Edidiones: 2010, 2021
Imagen de la portada: Sri Krishna y su discípulo Arjuna
Todos aquellos que deseen profundizar sus estudios sobre los temas tratados en este libro pueden llamar o acercarse a cualquiera de las direcciones dadas al final del volumen.
Vedavyasa
Mahabharata / Vedavyasa. - 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Hastinapura, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4038-91-3
1. Espiritualidad. I. Título.
CDD
ISBN para la obra completa en 12 tomos: 978-987-1327-32-4
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
© by Editorial Hastinapura
Riobamba 1018 C1116ABF
Buenos Aires, República Argentina
Tel/Fax 0054-1 4811-9342
E-mail: [email protected]
Internet: www.hastinapuralibros.com
Primera edición en formato digital
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto451
Portada
Portadilla
Legales
Sobre la lectura del Mahâbhârata
Meditación en Vedavyasa
Mahâbharata
VIRATA PARVA
Virata Parva
Los Pandavas se preparan para dejar el bosque Kamyaka
Dhaumya aconseja a los Pandavas
Los Pandavas esconden sus armas
Yudhisthira invoca la bendición de la Diosa Durga
Yudhisthira se convierte en cortesano
Bhima pasa a ser el cocinero del Rey Virata
Draupadi se convierte en doncella de Sudeshna
Sahadeva es nombrado cuidador de las vacas del Rey
Arjuna pasa a ser maestro de danza
Nakula se convierte en cuidador de los caballos del Rey
Bhima derrota a Jimuta
Kichaka queda prendado de Draupadi
Kichaka urde un plan para seducir a Draupadi
Kichaka fracasa en su intento de ultrajar a Draupadi
Lamentaciones de Draupadi ante Bhima
Bhima mata al perverso Kichaka
Bhima salva a Draupadi
Duryodhana trata de hallar el paradero de los Pandavas
Susarman convence a Duryodhana de atacar a los Matsyas
Los Trigartas roban el ganado a los Matsyas
Los Matsyas persiguen a los Trigartas y los derrotan
Los Kauravas entran al reino de Virata y roban el ganado
Uttara declara que no puede ir tras los Kauravas
Arjuna es convencido para ser el auriga de Uttara
Drona reconoce a Arjuna a la distancia
Arjuna recupera las armas ocultas en el árbol sami
Arjuna revela a Uttara su verdadera identidad
Explicación de los diez nombres de Arjuna
Uttara se dispone al combate como auriga de Arjuna
Arjuna recoge las armas y se prepara para el combate
Los Kauravas se preparan para enfrentar a Arjuna
Bhishma declara que ya han pasado los trece años de exilio
Se inicia el combate entre Arjuna y los Kauravas
Indra y los Devas aparecen sobre el campo de batalla
Arjuna combate con Kripa
Arjuna combate con Drona
Arjuna combate con Aswatthaman
Arjuna combate con Karna
Arjuna combate con Bhishma
Arjuna combate con Duryodhana
Triunfo de Arjuna y rendición de los soldados Kurus
El Rey maltrata a Kanka (Yudhistira)
Uttara narra a su padre lo acontecido
Arjuna revela su identidad
Alianza entre los Pandavas y los Matsyas
UDYOGA PARVA
Palabras de Krishna sobre las acciones a seguir
Palabras de Baladeva
Satyaki aboga por la guerra contra Duryodhana
Drupada recomienda buscar aliados
Krishna se declara neutral y regresa a Dwaraka
Drupada envía a su sacerdote como mediador
Arjuna escoge a Krishna como auriga
Compromiso del Rey de los Salyas con los kauravas
La historia de Indra y Nahusha
Indra da muerte al Asura Vritra
Nahusha es coronado Rey del Cielo
Nahusha envanecido se vuelve despótico y sensual
Sachi es requerida por Nahusha
Sachi es conducida hasta Indra
Nahusha obliga a Santos y Rishis a transportar su carro
Agni descubre a Indra
Cómo fué destruido el poder de Nahusha
Indra retoma su sitial al frente de los Dioses
Diversos Reyes se unen a los Pandavas y Kauravas
El sacerdote de Drupada visita a los Kauravas
Sanjaya visita a los Pandavas en misión de paz
Sanjaya habla ante los Pandavas
Palabras de Yudhistira
Sanjaya se despide y regresa a Hastinapura
Sanjaya se presenta ante Dhritarashtra
Enseñanzas morales de Vidura
La historia de Prahlada, Virochana y Sudhanwan
Enseñanzas del hijo de Atri acerca de la virtud
Continúan las enseñanzas morales de Vidura
Enseñanzas de Manu sobre el recto comportamiento
Prosiguen las enseñanzas de Vidura
El Sanatsujatiya
Enseñanzas sobre la muerte y el destino del alma
Enseñanzas sobre el ascetismo y el conocimiento de Dios
Enseñanzas sobre las virtudes del discípulo
Enseñanzas sobre los vicios y las virtudes
Enseñanzas sobre Dios, el universo y el hombre
Sanjaya comunica el mensaje de Arjuna
Advertencia de Bhishma
Sanjaya describe las fuerzas de los Pandavas
Dhritarashtra habla de las virtudes de los Pandavas
Sanjaya predice la derrota de los Kauravas
Duryodhana conforta a Dhritarashtra
Prosiguen los comentarios de Sanjaya sobre los Pandavas
Dhritharashtra advierte que los Pandavas son superiores
Duryodhana se vanagloria de su propio poder
Karna irrumpe con un discurso sobre su poderío
Enseñanzas de Vidura sobre la templanza
La historia de los dos pájaros y el cazador
Dhritharashtra aconseja a su hijo
Dhritharashtra interroga a Sanjaya
El infinito poder de Sri Krishna
Sri Krishna: el Supremo Señor del Universo
El significado de los nombres de Krishna
Yudhishthira pide consejo a Sri Krishna
Krishna declara que intentará buscar la paz
Inesperadas palabras de Bhima en pro de la paz
Bhima se resiente por las risas de Krishna
Krishna expresa su afecto a Bhishma
Arjuna considera que la paz es aún posible
Las palabras de Nakula
Sahadeva y Satyaki abogan por la guerra
Draupadi se lamenta ante la intención de buscar la paz
Krishna es despedido por los Pandavas
Krishna parte rumbo a Hastinapura
Dhritarashtra hace consultas a Vidura
Vidura pide aceptar las condiciones de paz de Krishna
Duryodhana declara que tomará a Krishna como rehén
Krishna llega a Hastinapura y saluda a Dhritarashtra
Krishna visita a Pritha (Kunti)
Krishna rechaza el hospedaje de Duryodhana
Krishna aloja en casa de Vidura
Krishna declara que intentará evitar la guerra
Krishna se dirige a la corte de los Kauravas
Krishna exhorta a Dhritarashtra a firmar una paz justa
La historia del Rey Dambhodbhava y los Naranarayanas
La historia de Matali
Matali busca un esposo apropiado para su hija
En el centro del mundo subterráneo de los Nagas
En Hiranyapura, la ciudad de los Daityas y Danavas
En la región de Garuda y sus descendientes
En la región llamada Rasatala
En Bhogavati, la región de Vasuki y las serpientes
Matali elige a Sumukha
Garuda es curado de su orgullo por Vishnu
La historia de Galava
Garuda asiste a Galava
Garuda describe a Galava el cuadrante del este
Garuda describe a Galava el cuadrante del sur
Garuda describe a Galava el cuadrante del oeste
Garuda describe a Galava el cuadrante del norte
Galava escoge ir al cuadrante del este
Garuda pierde sus alas y luego las recupera
Garuda conduce a Galava hasta el poderoso Rey Yayati
Yayati ofrece a Galava su hija Madhavi
Galava acude al Rey Haryyaswa
Galava acude al Rey Divodasa
Galava acude al Rey Usinara
Galava ofrece a Madhavi a su maestro Viswamitra
Madhavi se entrega a una vida ascética
Yayati cae a la tierra debido a su vanidad
Yayati es reconocido por sus nietos
Yayati retorna al cielo
Krishna vuelve a bogar por la paz
Esfuerzos en pos de la paz
Duryodhana permanece obstinado
Krishna anuncia la pronta muerte de los Kauravas
Gandhari intenta persuadir a Duryodhana
Duryodhana se retira de la corte con iracundia
Krishna manifiesta su Forma Universal
Krishna visita nuevamente a Kunti
La historia de Vidula
Vidula exhorta a su hijo a cumplir con su deber
El hijo de Vidula recobra su valor
Palabras de Kunti
Bhishma y Drona narran las palabras de Kunti
Krishna revela a Karna su real origen
Karna demuestra su grandeza de espíritu
La congoja de Vidura
La misma Kunti revela a Karna que es hijo suyo
El Dios Surya habla a su hijo Karna
Krishna regresa a Upaplavya
Yudhishthira inicia los preparativos para la guerra
El ejército de los Pandavas se encamina a Kurukshetra
Duryodhana se prepara para la batalla
Últimas dudas de Yudhishthira
Duryodhana designa a los jefes de su ejército
Bhishma acepta ser comandante del ejército Kaurava
Dhrishtadyumna al frente del ejército Pandava
Rukmi no es aceptado por Pandavas ni por Kauravas
Dhritarashtra pide que Sanjaya le relate los sucesos
Duryodhana envía a Uluka como emisario
Uluka entrega los mensajes enviados por Duryodhana
Las respuestas de Krishna y los Pandavas
Los Pandavas organizan sus fuerzas
Bishma describe a Duryodhana su ejército
Bhishma provoca la ira de Karna
Bishma describe el ejército de los Pandavas
Bishma declara que no matará a Sikhandin
La historia de Bhishma, Amba y Sikhandin
Amba es repudiada por el Rey Salwa
Amba se refugia con un grupo de ascetas
El sabio Rey Hotravahana visita a los ascetas
Rama, el hijo de Jamadagni, llega al refugio de los ascetas
Rama encuentra a Bhishma en el Kurukshetra
Bhishma y Rama inician la batalla
Continúa la batalla
Los Dioses entregan a Bhishma el arma Praswapa
Prosigue el combate
Rama depone las armas y es honrado por Bhishma
Amba realiza intensas prácticas ascéticas
Amba se quita la vida luego de tener la visión del Dios Shiva
Amba reencarna como Sikhandin
Sikhandin se casa con la hija de Hiranyavarman
Hiranyavarman declara la guerra a Drupada
El encuentro de Sikhandin con el Yaksha Sthunakarna
Sthunakarna intercambia su sexo con Sikhandin
Sikhandin, lleno de felicidad, regresa a su ciudad
Los Kauravas estiman su poderío
Los Pandavas consideran sus fuerzas
Los Kauravas se desplazan hacia el campo de batalla
Los Pandavas avanzan hacia el campo de batalla
Glosario
Cuadro genealógico
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Portada
Portadilla
Legales
Tabla de contenidos
Comienzo de lectura
Lector amigo:
Hallarás en esta obra monumental de doce volúmenes narraciones de guerras, batallas, vidas de hombres hipócritas, malvados, y por cierto, hallarás también vidas de santos, de maestros... en resumen, desfilará ante los ojos de tu alma gran variedad de personajes, desde los malvados hasta los santos y los Dioses. El Gran Sabio Vedavyasa, que recibió en su corazón la Gracia de la Sabiduría, hizo que el universo se mostrara en todas sus coloraturas frente al lector para que éste supiera cuán desdichado es el fruto del error y cuán benemérito el de las rectas acciones.
El Mahâbhârata es uno de los Textos Sagrados más importantes de la India. Es un Libro de Filosofía Mística y Religión que conduce al Alma Humana hacia su reunificación con Dios, el cual es la Esencia más íntima de todos los seres. Él es un Libro de Templos y Monasterios, ya que Dios Mismo habita en Sus páginas. Por ello, cuando leas el Mahâbhârata debes hacerlo con un pleno sentimiento devocional, siendo consciente de que te hallas realizando en verdad una meditación en Dios. No debes olvidar que la mente serena y el corazón despierto a lo Divino deben ser tu infaltable compañero durante la lectura del Sagrado Mahâbhârata.
Que Dios, Nuestro Señor, te guíe en todo momento.
Om
Reverencia a Ti, Sabio Vedavyasa,
que has nacido a orillas del sagrado río Yamuna.
Eres la Encarnación del mismo Señor Vishnu,
el Ser Supremo y Eterno.
Eres el Autor de los Grandes Puranas,
el Compilador de los Vedas
y del inmortal Mahâbhârata.
Reverencia a ti, Vedavyasa, Sabio de tez oscura,
y progenitor de los Reyes.
Tú eres el primero y el más resplandeciente Sol
de la galaxia de los Grandes Sabios.
Eres el padre inmortal del inmortal Sabio Sukadeva.
Reverencia a ti, Vedavyasa, hijo de Satyavati,
cuya celestial fragancia llena el espacio todo.
Tú eres la suprema autoridad en las Escrituras,
en los Dharmas y en las austeridades.
Y eres el Rey de los anacoretas y de los ermitaños
que viven y meditan
en el Sagrado Bosque Naimisa (1).
Om, Shante, Shante, Shante.
1. Naimisaranya es un bosque sagrado citado en los Puranas. En él se reúnen Sabios Divinos y anacoretas para brindar enseñanzas sagradas a sus discípulos y entregarse a disciplinas espirituales.
El Lic. Hugo Alberto Labate, nacido en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, en el año 1962, ha desarrollado una amplia labor en diversas ramas de la educación. Se ha desempeñado como consultor de educación en la UNESCO y la UNICEF, llevando a cabo actividades en diversos países de América, Europa, Asia y África. También ha realizado actividad docente y de investigación en la Universidad de Buenos Aires y ha efectuado trabajos para organismos oficiales de educación en Argentina en temas relacionados con planes de estudio y capacitación docente. Es autor de múltiples trabajos acerca de Educación. En el año 1988 hizo su ingreso en la Escuela de Filosofía de la Fundación Hastinapura, en Buenos Aires, en la cual comenzó a desempeñarse como Profesor de Metafísica, Filosofía Comparada e Historia de las Religiones en el año 1992, actividad que ha continuado de forma ininterrumpida hasta la fecha. Merece una mención especial su extensa actividad como traductor de textos de la tradición sagrada de la India a la lengua castellana, entre los cuales hemos de mencionar la presente VERSIÓN COMPLETA del Mahâbhârata, única en lengua castellana, el Bhaktavijaya de Mahipati, el Upadesha Sahasri de Sri Sankaracharya, La Filosofía Yoga de Patañjali de Swami Hariharananda Aranya y diversos Upanishads entre otros.
Om Sri Ganesha Namaha
Reverencia a Sri Ganesha, Dios de la Sabiduría Espiritual
N. de G.: Nota incorporada por el Traductor del original sánscrito al inglés, Sr. Kisari Mohan Ganguli (Calcuta 1883-1896).
N. del T.: Nota incorporada por el Traductor del inglés al español, Lic. Hugo Labate.
Dict. M. W.: A Sanskrit-English Dictionary, Monier Williams, M. A., Oxford University Press, London, 1872.
Nilakanta: Hace referencia a Nilakantha Caturdhara, el más conocido comentador del Mahâbhârata. Vivió en Benarés en la segunda mitad del siglo XVII. Por entonces, Benarés era un gran centro de estudios sobre los Shastras (escrituras o textos sagrados). El comentario de Nilakantha está basado en el punto de vista filosófico de la Vedânta Advaita.
Todas las demás notas que no incluyen una referencia especial corresponden a las incorporadas por el editor de la presente edición. Ellas —junto con los numerosos subtítulos que facilitan la lectura de la obra— son en su mayor parte fruto de la esmerada labor del Profesor de la Fundación Hastinapura, Ing. Agustín Balbontín.
¡OM! Habiendo reverenciado a Narayana y Nara (2), el ser humano supremo, y también a la Diosa Saraswati (3), debe pronunciarse la palabra Jaya(4)
Dijo Janamejaya (5): ¿Cómo pasaban sus días mis bisabuelos, afligidos por el miedo de Duryodhana (6), sin que nadie los descubriese en la ciudad de Virata? ¿Y cómo fue, oh Brahmin, que Draupadi (7), la muy bendecida, devota de sus señores pasó sus días herida por la aflicción sin ser reconocida y adorando siempre a la Deidad? (8)
Vaisampayana (9) dijo: Escucha, oh señor de hombres, como pasaron tus bisabuelos el período de incógnito en la ciudad de Virata. Cuando en la referida manera obtuvieron la gracia del señor de la Justicia, Yudhishthira (10), el óptimo entre los varones de virtud regresó al refugio y le relató a los Brahmines todo lo que había acontecido. Y tras haberles relatado todo aquello, Yudhishthira le devolvió al Brahmin regenerado que lo había seguido la vara de batir la crema y los palos de encender fuego que había perdido. Y el hijo del Dios de la Justicia, oh Bharata, el regio Yudhishthira de exaltada alma llamó entonces a todos sus hermanos menores y les habló diciéndoles: “Hemos pasado doce años desterrados de nuestro reino. Ahora ha llegado el decimotercer año, difícil de soportar. Por lo tanto, oh Arjuna (11) hijo de Kunti (12), elige algún lugar en el que podamos pasar nuestros días sin ser descubiertos por los enemigos”.
Arjuna le respondió: “Oh señor de hombres, por virtud de la gracia de Dharma (13), iremos por todos lados sin que nos descubran los hombres. Sin embargo, a los fines de fijar residencia, mencionaré algunos lugares que son a la vez apartados y deliciosos. Elige alguno entre ellos. Alrededor del reino de los Kurus hay muchos países hermosos, donde abundan los cereales, como Panchala, Chedi, Matsya, Surasena, Pattachchara, Dasarna, Navarashtra, Malla, Salva, Yugandhara, Saurashtra, Avanti y el extenso Kuntirashtra. ¿Cuál de todos estos elegirías, oh Rey, y dónde hemos de pasar este año?”.
Yudhishthira dijo: “Oh armipotente, es exactamente como tú dices. Lo que ha dicho el venerable Señor de todas las criaturas debe resultar cierto. Con certeza, luego de deliberar, hemos de escoger alguna región agradable, deliciosa y auspiciosa para residir, de manera que en ella vivamos libres de temor. El anciano Virata (14), Rey de los Matsyas, es virtuoso y poderoso, es caritativo y amado por todos. Y además está vinculado con los Pandavas (15). Oh Bharata, hijo mío, pasaremos este año en la ciudad de Virata, entrando a su servicio. Díganme, oh hijos de la raza de Kuru, con que diversas características se presentarán ante el Rey de los Matsyas”.
Arjuna le dijo: “Oh Dios entre hombres, ¿cuál será el empleo al que te dedicarás mientras resides en la ciudad de Virata? Eres amable, caritativo, modesto y virtuoso, firme en sus promesas. ¿Qué harás pues, oh Rey, afligido ante tal calamidad? Un Rey que pase por una persona ordinaria se expone a soportar dificultades. ¿Cómo podrás pues sobreponerte a esta gran calamidad que ha recaído sobre ti?”.
Yudhishthira respondió: “Oh hijos de la raza de Kuru, toros entre los hombres, escuchen qué es lo que voy a hacer al presentarme ante el Rey Virata. Me presentaré ante él como un Brahmin(16), cuyo nombre es Kanka (17), habilidoso con los dados y aficionado al juego, y seré cortesano del magnánimo Rey. Y entretendré al Rey y a sus cortesanos y amigos moviendo hermosos peones de marfil, coloreados en azul, amarillo, rojo y blanco sobre los tableros de juego. Y mientras siga entreteniendo al Rey de esta forma, nadie logrará descubrirme. Y si el monarca me preguntara, le diré: ‘Antiguamente fui el amigo íntimo de Yudhishthira’. Así como les digo es que pasaré mis días (en la ciudad de Virata). ¿Qué oficio desempeñarás tú en la ciudad de Virata, Vrikodara (18)?”.
Bhima (19) dijo: “Tengo la intención de presentarme ante el señor de Virata como cocinero, y mi nombre será Vallabha (20). Soy experto en el arte culinario, y para el Rey prepararé guisados, y destacaré por sobre todos los hábiles cocineros que hasta este momento hayan aderezado su alimento, con lo que complaceré al monarca. Y llevaré cargas enormes de leña. Y al presenciar esta hazaña portentosa, el monarca quedará complacido. Y al ver estas acciones sobrehumanas, los sirvientes de la casa real me honrarán como a un Rey. Y tendré el completo control de todas las clases de viandas y bebidas. Y cuando me ordenen que amanse a poderosos elefantes y forzudos toros, haré como me lo piden. Y si algún combatiente quisiera luchar contra mí en los torneos, lo venceré y de tal forma entretendré al monarca. Pero no le daré muerte a ninguno. Sólo los derribaré de manera tal que no resulten muertos. Y cuando me pregunten por mis antecedentes, responderé: ‘Antes fui el luchador y cocinero de Yudhishthira’.Así me sustentaré, oh Rey”.
Yudhishthira dijo: “¿Y qué oficio desempeñará Dhananjaya (21), el hijo de Kunti, el poderoso descendiente de los Kurus, varón destacadísimo poseedor de largos brazos, invencible en la pelea y ante quien se apareció el propio Agni (22) divino, bajo la forma de un Brahmin, deseoso de consumir el bosque de Khandava, cuando aquél se hallaba con Krishna? ¿Qué oficio desempeñará ese óptimo guerrero, Arjuna, que penetró en ese bosque y complació a Agni, pues con un solo carro derrotó y abatió enormes Nagas(23) y Rakshasas(24), y que se casó con la hermana del propio Vasuki, Rey de los Nagas? Así como el Sol es el más eminente de los cuerpos caloríferos, así como los Brahmines son los mejores entre todos los seres bípedos, así como la cobra es la más destacada entre las serpientes, como el Fuego es la primera entre las cosas dotadas de energía, como el rayo es la más eminente entre las armas, como el toro cebú es el más destacado entre los animales del género bovino, como el océano es el principal de todos los espejos de agua, como las nubes cargadas de lluvia son las nubes principales, así como Ananta (25) es la primera entre todos los Nagas, como Airavata (26) es el más destacado de los elefantes, como el hijo es el más importante entre los objetos de amor, y finalmente, tal como la esposa es el mejor de todos los amigos, así es, oh Vrikodara, el juvenil Gudakesha, el más destacado entre los arqueros. ¿Cuál será el oficio que desempeñará Vibhatshu (27), el portador del Gandiva(28), aquél cuyo carro es tirado por blancos corceles, y que no es inferior a Indra (29) ni al propio Vaasudeva (30)? ¿Qué oficio desempeñará Arjuna, que luego de habitar durante cinco años en la morada de la Deidad de los mil ojos (Indra), resplandeciente de luz celestial, adquirió merced a su propia energía la ciencia de las armas sobrehumanas junto con todas las armas celestiales, y a cuya persona yo considero el décimo Rudra(31), el decimotercer Aditya(32), el noveno Vasu(33), y el décimo Graha(34), cuyos brazos largos y simétricos tienen la piel encallecida por los constantes golpes de la cuerda del arco, y cicatrices que recuerdan a la giba de los toros, ¡este guerrero destacadísimo que es igual al Himavat (35) entre las montañas, el océano entre los espejos de agua, Sakra (36) entre los celestiales, Havyavaha (37) entre los Vasus (38), el tigre entre las bestias y Garuda (39) entre las tribus de los plumíferos!”.
Arjuna replicó: “Oh señor de la tierra, me declararé perteneciente al sexo neutro (40). En verdad, oh monarca, es difícil ocultar las marcas del arco en mis brazos; sin embargo cubriré mis brazos llenos de cicatrices con brazaletes. Llevaré pendientes brillantes en mis orejas, y pulseras de caracoles en mis muñecas, y vestiré una trenza en la cabeza, oh Rey, y así aparentaré ser una persona del tercer sexo, llamándome Brihannala (41). Y viviré como mujer entreteniendo (siempre) al Rey y a los moradores de los aposentos internos recitando historias. Y también instruiré a las mujeres del palacio de Virata en el canto, oh Rey y en hermosos estilos de danza y en los diferentes tipos de instrumentos musicales. Y también recitaré los variados actos de excelencia de los hombres y así me esconderé, oh hijo de Kunti, bajo mi disfraz. Y en el caso de que el Rey me interrogue, oh Bharata, le diré: ‘Yo vivía como asistenta de Draupadi en el palacio de Yudhishthira’. Y al ocultarme de esa manera, oh Rey destacadísimo, como se oculta el fuego bajo la ceniza, pasaré mis días agradablemente en el palacio de Virata”.
Vaisampayana continuó: Luego de decir estas cosas Arjuna, el óptimo varón y destacado entre los virtuosos guardó silencio. Entonces el Rey se dirigió a otro de sus hermanos.
Dijo Yudhishthira: “Oh heroico Nakula (42), dotado de tan graciosa presencia, merecedor de todos los lujos, ¿qué oficio desempeñarás mientras vivas en los dominios de ese Rey? Dime qué harás al respecto”.
Nakula dijo: “Bajo el nombre de Granthika (43) me convertiré en el cuidador de los caballos del Rey Virata. Tengo conocimientos profundos (de este trabajo) y soy hábil atendiendo a los caballos. Además, la tarea es de mi agrado, y poseo gran habilidad para entrenar y tratar a los caballos; y quiero a los caballos tanto como tú, oh Rey de los Kurus. En mis manos, hasta las yeguas y los potrillos se vuelven dóciles; jamás adquieren vicios cuando llevan a un jinete o tiran de un carro. Y a las personas de la ciudad de Virata que puedan interrogarme, oh toro de la raza de Bharata, les diré: ‘Anteriormente estuve empleado con Yudhishthira, a cargo de sus caballos’. Con este disfraz, oh Rey, pasaré mis días alegremente en la ciudad de Virata. ¡Nadie me podrá descubrir, puesto que complaceré de este modo al monarca!”.
Dijo Yudhishthira: “Oh Sahadeva (44), ¿cómo te presentarás personalmente ante el Rey? ¿Y qué es lo que harás, hijo mío, para vivir oculto?”.
Sahadeva respondió: “Me haré cuidador de los ganados de Virata. Soy experto en ordeñar las vacas y llevar su historial, así como para domar su indocilidad. Me haré llamar Tantripala (45), y llevaré a cabo habilidosamente mis tareas. Que se disipe la fiebre de tu corazón. Antes me dediqué frecuentemente a cuidar de tus ganados, oh señor de la tierra, y tengo un conocimiento muy especial de ese trabajo. Y además, oh monarca, soy buen conocedor de la naturaleza de los bovinos, y también de sus marcas auspiciosas, y de otros asuntos que atañen a este tema. También puedo reconocer a los toros de marcas auspiciosas, que con el mero aroma de su orina son capaces de hacer que hasta las estériles tengan hijos. Así he de vivir, y siempre me divierte hacer este tipo de trabajo. En verdad, nadie podrá reconocerme, y además complaceré al monarca”.
Yudhishthira dijo: “He aquí nuestra bienamada esposa, a la que queremos más que a nuestra propia vida. En verdad, ella merece que nosotros la cuidemos como a una madre, y que la respetemos como a una hermana mayor. Dado que ella no está familiarizada con ningún tipo de trabajo femenino, ¿qué clase de oficio desempeñará Krishnaa (46), la hija de Drupada (47)? Ella es delicada y joven, y es una princesa de gran reputación. ¿Cómo va a vivir ella, tan devota de sus señores y además eminentemente virtuosa? Desde su nacimiento sólo ha gozado de collares, perfumes, adornos y costosas vestimentas”.
Draupadi respondió: “Existe una clase de personas llamadas Sairindhris, (48)que se emplean al servicio de otra persona. Sin embargo, otras mujeres (respetables) no lo hacen. Hay algunas de esta clase. Yo me presentaré como una Sairindhri, hábil en el peinado de los cabellos. Y cuando el Rey me interrogue, oh Bharata, le diré que serví como doncella de Draupadi en la casa de Yudhishthira. Con ese disfraz pasaré mis días. Y serviré a la famosa Sudeshna (49), la esposa del Rey. Con certeza, cuando me contrate me cuidará (como es debido). No sufras así, oh Rey”.
Yudhishthira dijo: “Has dicho bien, oh Krishnaa. Pero tú, bella niña, naciste en una familia respetable. Eres casta, y siempre dedicada a practicar votos de virtud, y no conoces lo que es el pecado. Por lo tanto, compórtate de manera que los hombres inicuos de corazón malvado no puedan alegrarse de haberte mirado”.
Dijo Yudhishthira: “Ya han dicho qué oficios desempeñará cada uno. También yo, en función de mi buen sentido, he dicho qué oficio llevaré a cabo. Que nuestro sacerdote salga acompañado por los aurigas y los cocineros y vaya a la morada de Drupada, y mantenga allí nuestros fuegos Agnihotra(50). Y que Indrasena (51) y los demás se lleven los carros vacíos y partan de prisa rumbo a Dwaravati (52). Este es mi deseo. Y que todas las siervas de Draupadi vayan a Panchala (53), junto con nuestros aurigas y cocineros. Y que todos digan: ‘No sabemos hacia dónde han partido los Pandavas, luego de dejarnos en el lago de Dwaitavana (54)’”.
Vaisampayana dijo: Luego de haber celebrado consejo entre ellos, y de contarse los oficios que desempeñarían, los Pandavas procuraron el consejo de Dhaumya (55). Y Dhaumya les dio su consejo con las siguientes palabras: “Oh hijos de Pandu (56), las disposiciones que han tomado respecto a los Brahmines, a sus amigos, carros, armas y fuegos (sagrados) son excelentes. Pero a ti, oh Yudhishthira, y especialmente a Arjuna les corresponde tomar precauciones para la protección de Draupadi. Oh Rey, tú estás al tanto del carácter de los hombres. Sin embargo, sea cual fuere tu conocimiento, debe permitirse por afecto que los amigos repitan lo que uno ya sabe. Esto es un servicio a los intereses eternos de virtud, placer y beneficio. Por lo tanto, he de decirte algo. Presta atención. Es difícil, lamentablemente, convivir con un Rey. He de decirles, oh príncipes, cómo han de residir en la casa real evitando toda falta. Oh Kauravas(57), tienen que pasar este año en el palacio del Rey, con honor o sin él, sin que los descubran aquellos que los conocen. Luego, en el decimocuarto año vivirán felices. Oh hijo de Pandu, en este mundo el Rey es el que cuida y protege a todos los seres, es una deidad en forma encarnada, es como un gran fuego santificado con todos los Mantras(58). Hay que presentarse ante el Rey luego de haber procurado su autorización en el portal. Nadie debe ponerse en contacto con los secretos reales. Nadie debe desear tampoco el asiento que otro pueda codiciar. El único digno de vivir en la morada de un Rey es el que se considera favorito del Rey y aún así no ocupa el carro (del Rey), o su carroza, su asiento, su vehículo o su elefante. El único digno de vivir en la morada de un Rey es el que no se sienta en un asiento cuya ocupación despierte la alarma en la mente de gente maliciosa. Nadie debe ofrecer consejo (al Rey) sin que se lo pidan. Al rendir homenaje en su momento al Rey, se debe uno sentar en silencio y respetuosamente junto al Rey, pues los reyes se resienten contra los latosos, y los consejeros mentirosos caen en desgracia. Una persona sabia no debe contraer amistad con la esposa del Rey, ni con los habitantes de los aposentos internos, ni con los que son objeto del desagrado real. El que anda cerca del Rey debe hacer hasta las acciones más insignificantes con el conocimiento del Rey. Al comportarse de esta manera con el soberano, no se cae en peligro. Incluso si un individuo alcanza la máxima dignidad oficial, a menos que no se le pregunte o se le indique, debe considerarse un ciego de nacimiento, y guardará respeto a la dignidad del Rey, pues los gobernantes de hombres, oh represor de enemigos, no perdonan ni a sus hijos y nietos cuando estos manosean su dignidad. Los reyes deben ser servidos con respetuoso cuidado, como Agni y los demás Dioses; y al que es desleal para con su soberano, éste lo destruirá seguramente. Corresponde que el hombre renuncie a la ira, al orgullo y a la negligencia, y que siga el curso de acción ordenado por el monarca. Luego de deliberar cuidadosamente sobre cada cosa, la persona expondrá ante el Rey aquellos temas que sean a la vez útiles y agradables; pero si acaso un tema fuera provechoso pero no agradable, debe comunicarlo igualmente, a pesar de lo desagradable que fuera. Corresponde que el hombre esté bien dispuesto respecto del Rey en todos sus intereses, y que no se permita hablar de aquello que es desagradable y a la vez improductivo. Habrá de pensar siempre: ‘No soy del agrado del Rey’, y evitará toda negligencia y estará determinado a producir todo lo que sea agradable y ventajoso para el Rey. El que no se sale de su lugar, el que no es amistoso para los que son hostiles hacia el Rey, el que se esfuerza para no hacerle mal al Rey, es el único merecedor de vivir en la casa real. Un hombre sabio debe sentarse a la derecha o a la izquierda del Rey; no debe sentarse detrás de aquél, pues ese es el lugar designado para los guardas armados, y sentarse delante está permanentemente prohibido. Que nadie se adelante empujando ansiosamente para ponerse antes que otro cuando el Rey se halla ocupado haciendo algo (dirigido a sus servidores), pues incluso si el agraviado fuera muy pobre, la citada conducta sería igualmente inexcusable. (59) A ninguna persona le conviene revelarle a otra, cualquier mentira que haya dicho el Rey, ya que el Rey ve con malos ojos a los que divulgan sus mentiras. Los reyes tampoco tienen consideración por las personas que se consideran sabias. Ningún hombre ha de enorgullecerse pensando: ‘Soy valiente’, o, ‘Soy inteligente’, sino que las personas obtienen las gracias de los reyes y gozan de las buenas cosas de la vida comportándose de manera agradable a los deseos del Rey. Y al obtener cosas agradables, y también la riqueza, oh Bharata, que es tan difícil de adquirir, las personas deben hacer siempre lo que sea agradable y provechoso para el Rey. ¿Qué hombre que sea respetado por los sabios puede pensar siquiera en cometer una injusticia contra aquél cuya ira es un impedimento mayor, y cuyo favor produce frutos poderosos? Nadie ha de mover labio, o brazo o muslo delante del Rey. La persona sólo hablará ante el Rey de manera suave. Incluso en presencia de circunstancias cómicas, la persona no ha de prorrumpir en risotadas estruendosas, como las de un maniático; ni tampoco ha de demostrar una seriedad (poco razonable) conteniéndose al máximo. Hay que sonreír con modestia, mostrar interés (por lo que tiene delante). El que está siempre atento al bienestar del Rey, y que no se excita por la recompensa ni se deprime por la desgracia, es el único digno de habitar en la casa real. El noble culto, que siempre complace al Rey y a su hijo con palabras agradables, logra habitar en la casa real como favorito. El noble favorito, que por justa razón ha perdido el favor del Rey y no habla mal del Rey, recupera su prosperidad. El hombre que sirve al Rey o que vive en sus dominios, si es sagaz ha de hablar elogiosamente del Rey, tanto en su presencia como en su ausencia. Los cortesanos que procuran obtener sus fines usando de la fuerza con el Rey, no pueden mantener su puesto largo tiempo, e incurren además en riesgo de muerte. Nadie debe entablar comunicaciones con los enemigos del Rey por motivos de interés personal. Tampoco hay que destacarse por encima del Rey en asuntos que requieran de habilidad y de talento. El que es siempre animoso y fuerte, valiente y veraz, suave y de sentidos controlados, y que sigue a su señor como si fuera su sombra, es el único merecedor de habitar en la casa real. Sólo aquél que cuando se le confía un trabajo se adelanta y dice: ‘lo haré’, es digno de residir en la casa real. Aquél que cuando se le confía una tarea, ya sea dentro de los dominios del Rey o fuera de los mismos no teme jamás en emprenderla, es el único digno de residir en casa del Rey. El que vive lejos de su hogar y no recuerda a sus seres queridos y que soporta la miseria (presente) a la espera de (futura) felicidad, es el único digno de habitar en el palacio del Rey. No hay que vestirse como el Rey, ni hay que permitirse la risa en presencia del Rey, ni hay que revelar los secretos reales. Actuando de esta forma puede ganarse el favor real. Si se nos comisiona para una tarea, no ha de tocarse siquiera un soborno, pues por tal apropiación, nos hacemos acreedores a los grilletes o a la muerte. Hay que usar siempre aquellas ropas, adornos, carros u otras cosas que el Rey tenga el gusto de otorgarnos, pues así se gana el favor real. Hijos míos, controlen su mente y pasen este año comportándose así, oh hijos de Pandu. Cuando recuperen su propio reino, podrán vivir como les plazca”.
Yudhishthira le dijo: “Nos has enseñado bien. Bendito seas. No hay quien pudiera decirnos estas cosas, salvo nuestra madre Kunti y el muy sabio Vidura (60). Ahora corresponde que hagas todo lo que sea necesario para nuestra partida, y para permitirnos atravesar con seguridad esta desgracia, y para que tengamos victoria sobre el enemigo”.
Vaisampayana continuó: Luego de estas palabras de Yudhishthira, el excelente Brahmin Dhaumya realizó los ritos prescritos para las partidas según las ordenanzas de la escritura. Y encendió sus fuegos, y en ellos ofrendó oblaciones y mantras por la prosperidad y el éxito de los Pandavas, así como para que reconquistaran el mundo entero. Y luego de caminar en derredor de las hogueras, y de los Brahmines de riqueza ascética, los seis partieron con Yajnaseni (61) delante. Y cuando los héroes partieron, Dhaumya, el mejor de los ascetas, tomó sus fuegos sagrados y partió rumbo a Panchala. E Indrasena y los demás ya mencionados fueron al país de los Yadavas, y pasaron el tiempo felices en privado, cuidando los caballos y los carros de los Pandavas.
Dijo Vaisampayana: Los héroes se ciñeron al cinto las espadas, y equipados con protectores dactilares hechos de piel de iguana y diversas armas, avanzaron en dirección al río Yamuna (62). Y aquellos arqueros deseosos de recuperar (pronto) su reino, que hasta entonces habían vivido en montañas inaccesibles y en la seguridad de los bosques, dieron término a su vida en el bosque y marcharon hacia la ribera sur del río. Y los poderosos guerreros, de gran fuerza y que hasta ese momento llevaban vida de cazadores matando a los ciervos de la floresta, pasaron por Yakrilloma y Surasena, dejando a su derecha el país de los Panchalas y a su izquierda el de los Dasarnas (63). Y los arqueros, barbudos y con aspecto macilento, entraron equipados con sus espadas a los dominios de los Matsyas, saliendo del bosque y presentándose como cazadores. Y cuando llegaron a ese país, Krishnaa le dijo a Yudhishthira: “Aquí se ven senderos y campos. Por lo tanto, parece que la metrópoli de Virata todavía se halla lejana. Pasemos aquí lo que queda de la noche, pues mi fatiga es muy grande”.
Yudhishthira respondió: “Oh Dhananjaya, hijo de la raza de Bharata, toma a Panchali (64) y llévala a cuestas. Apenas salgamos de este bosque llegaremos a la ciudad”.
Vaisampayana continuó: Entonces, como un elefante líder de manada, Arjuna alzó prestamente a Draupadi y al llegar a las vecindades de la ciudad la bajó. Y llegados a la ciudad, (Yudhishthira) el hijo de Ruru se dirigió a Arjuna y le dijo: “¿Dónde hemos de depositar nuestras armas antes de entrar a la ciudad? Si entramos con nuestras armas encima, hijo mío, provocaremos con ello la alarma de los ciudadanos. Además, el tremendo arco Gandiva es conocido por todos los hombres, de manera que sin duda la gente nos reconocería muy pronto. Y de acuerdo con la promesa, si uno de nosotros siquiera fuera descubierto, tendremos que pasar otros doce años en el bosque”.
Arjuna dijo: “Al lado del cementerio, y cerca de ese pico inaccesible se alza un imponente árbol Sami(65), difícil de trepar, que extiende sus ramas gigantescas en derredor. Pienso que no hay allí ningún ser humano que nos espíe, oh hijo de Pandu, mientras depositamos nuestras armas en ese lugar. El árbol está en el medio de un bosque ubicado a trasmano, lleno de bestias y serpientes, y está en las vecindades de un lúgubre cementerio. ¡Dejemos guardadas nuestras armas en el árbol Sami, oh Bharata, y vayamos a la ciudad para vivir allí libres de ansiedades!”.
Vaisampayana continuó: Oh toro de la raza de Bharata, una vez que Arjuna habló de este modo con el Rey Yudhishthira el justo, se preparó a depositar las armas (en el árbol). Y el toro entre los Kurus aflojó la cuerda del enorme y temible Gandiva, productor de atronadores tañidos, y perenne destructor de huestes enemigas, y con el que logró conquistar en un solo carro a Dioses, hombres, Nagas, y un sinnúmero de provincias. Y el marcial Yudhishthira, represor de adversarios, aflojó la cuerda incorruptible del arco con el que defendiera el campo de Kurukshetra. Y el ilustre Bhimasena desencordó el arco con el que aquél intachable había derrotado en combate a los Panchalas y al señor de Sindhu, y con el cual se había enfrentado a numerosos adversarios en combate singular durante sus correrías de conquista, que hacía que los enemigos huyeran siempre (en pánico) del campo de batalla al escucharse su tañido, que era como el rugir de los truenos o como cuando se parten las montañas. Y el hijo de Pandu de tez cobriza y suaves palabras, dotado de gran habilidad en el campo, que se llama Nakula en consecuencia de su belleza, que no tiene ejemplo igual en su familia, desató la cuerda del arco con el que había conquistado todas las regiones del oeste. Y también el heroico Sahadeva, dotado de amable temperamento, desunió la cuerda del arco con el que había subyugado a las comarcas del sur. Y con sus arcos pusieron conjuntamente sus largas espadas relumbrantes, sus preciosas aljabas, y sus flechas, filosas como navajas. Y Nakula se trepó al árbol y depositó encima los arcos y demás armas. Y los ató sólidamente a las partes del árbol que juzgó que no se romperían y en donde la lluvia no penetraría. Y los Pandavas colgaron un cadáver (en el árbol), a sabiendas de que cuando la gente oliera el hedor del cadáver dirían: ‘Seguramente hay un muerto por aquí’, y así evitarían acercarse al árbol. Y cuando los pastores y vaqueros los interrogaron acerca del cadáver, los represores de enemigos les dijeron: “Es nuestra madre, que tenía ciento ochenta años de edad. Hemos colgado su cadáver, de acuerdo con la costumbre que practicaban nuestros antepasados”. Y luego, los resistidores de enemigos se acercaron a la ciudad. Y con el propósito de no ser descubiertos, Yudhishthira preservó para sí y sus hermanos estos (cinco) nombres: Jaya, Jayanta, Vijaya (66), Jayatsena y Jayatvala. Luego entraron a la gran ciudad, con el propósito de pasar en ese reino el decimotercer año sin ser descubiertos, en acuerdo a la promesa (hecha a Duryodhana).
Dijo Vaisampayana: Y mientras Yudhishthira iba en camino a la deliciosa ciudad de Virata, comenzó a alabar mentalmente a la Divina Durga (67), la Diosa Suprema del Universo, nacida del vientre de Yasoda, y aficionada a los dones que Narayana (68) le otorgara, nacida de la raza de Nanda, el vaquero, y dadora de la prosperidad, la que aumenta (la gloria de) la familia (de su adorador), la aterradora de Kamsa (69), y destructora de Asuras; y saludó a la Diosa, que ascendió a los Cielos cuando (Kamsa) la arrojó violentamente contra una plataforma de piedra, a la que es hermana de Vaasudeva, que siempre está vestida con celestiales guirnaldas y arropada con celestiales vestiduras, la que está armada con cimitarra y escudo, que siempre rescata al devoto sumergido en el pecado, como cuando una vaca atascada en el pantano en su hora de aflicción llama a la eterna dadora de bendiciones para que la alivie de sus cargas. Y el Rey, que con sus hermanos deseaba tener la visión de la Diosa, la invocó y comenzó a elogiarla recitando sus varios nombres, extraídos de los himnos (aprobados). Y dijo Yudhishthira: “Reverencia a ti, oh dadora de gracias. Tú, que eres idéntica con Krishna (70), oh doncella, que has practicado el voto del Brahmacharya(71), tú que tienes un cuerpo brillante como el Sol recién nacido, oh Señora de faz hermosa como la luna llena. Reverencia a ti, Señora de las cuatro manos y los cuatro rostros, tú que tienes hermosas caderas redondas y abultado pecho, tú que usas pulseras hechas con esmeraldas y zafiros, tú que llevas brazaletes bellísimos en tus brazos. Oh Diosa, tú brillas en tu forma de Padma (72), la consorte de Narayana. Oh tú, que recorres las regiones etéreas, tanto tu verdadera forma como tu Brahmacharya son de la clase más pura. Tu faz, oscura como las nubes renegridas, es hermosa como la del Sankarshana (73). Tienes dos brazos grandes y largos, como un par de postes erigidos en honor de Indra. En tus otros (seis) brazos portas una vasija, un loto, una campana, un dogal, un arco, un enorme disco y varias otras armas. Eres la única mujer del universo que posee como atributo la pureza. Te adornas con un par de orejas bien formadas, embellecidas por excelsos pendientes. Oh Diosa, brillas con un rostro que desafía al de la luna en hermosura. Con excelsa diadema y hermosa trenza, con vestiduras hechas con cuerpos de serpiente, y con el ceñidor brillante alrededor de tus caderas, esplendes como el monte Mandara (74), rodeado por serpientes. También destellas con las plumas del pavo real que se alzan sobre tu cabeza, y has santificado las regiones celestiales adoptando el voto de virginidad perpetua. Por esto, oh señora que has abatido a Mahishasura, (75) te elogian y adoran los Dioses por tu protección a los tres mundos. Oh eminentísima entre todas las deidades, extiende sobre mí tu gracia, muéstrame tu misericordia, y sé para mí fuente de bendiciones. Tú eres Jaya y Vijaya (76), y eres la que da la victoria en las batallas. Oh Diosa, concédeme la victoria, y dame también tus dones en esta hora de aflicción. En el monte Vindhya, eminencia entre las montañas, se encuentra tu eterna morada. Oh Kali, Kali, tú eres la gran Kali (77), amante del vino, la carne y el sacrificio de animales. Eres capaz de ir donde te plazca, y de darle dones a tus devotos, y en tus viajes siempre te siguen Brahmâ (78) y los demás Dioses. Nada hay que no puedan alcanzar los que te imploran para que alivies su carga, ni para los que se postran ante ti en la tierra al amanecer, ya sea respecto de adquirir descendencia o riqueza. Y debido a que rescatas a las personas de las dificultades cuando están afligidas en la espesura o cuando se están hundiendo en el gran océano, es así que se te llama Durga (79). Tú eres el único refugio de los hombres cuando los atacan los bandidos, o cuando se hallan afligidos al cruzar torrentes y mares, o cuando están en páramos o bosques. Los hombres que te recuerdan nunca quedan postrados, Gran Diosa. Eres la Fama, eres la Prosperidad, eres la Firmeza, eres el Éxito; eres la Esposa, eres la Descendencia de los hombres, eres el Conocimiento y eres el Intelecto. Eres ambos Crepúsculos, el Sueño Nocturno, las Luces solar y lunar, la Belleza, el Perdón, la Misericordia y todo lo demás. Cuando te adoran tus devotos, tú los libras de sus cadenas, de su ignorancia, de la pérdida de sus hijos y de la pérdida de su riqueza, de la enfermedad, de la muerte y del miedo. Yo, que he sido privado de mi reino, busco tu protección. Y como ante ti me inclino con cabeza gacha, oh Diosa Suprema, concédeme tu protección, señora de ojos iguales a las hojas del loto. Y sé para nosotros la Verdad que concede los dones, pues actuamos de acuerdo con la Verdad. ¡Y como tú eres bondadosa, oh Durga, con todos los que procuran tu protección, y eres afectuosa con todos tus devotos, concédeme protección!”.
Vaisampayana prosiguió: Elogiada de esta manera por el hijo de Pandu, la Diosa se le apareció. Y se acercó al Rey para dirigirle estas palabras: “Oh poderoso Rey armado, escucha, señor, mis palabras. Luego de haber derrotado y abatido a las filas de los Kauravas por mi gracia, pronto será tuya la victoria. Volverás a enseñorearte de toda la Tierra, luego de haber eliminado todas las espinas de tus dominios. Y además, oh Rey, tú y tus hermanos conseguirán gran felicidad. Y por mi gracia, tuyas serán la alegría y la salud. Y aquellos que en el mundo reciten mis atributos y mis hazañas, quedarán librados de sus pecados y contentos. A ellos les otorgaré reinos, larga vida, hermosura personal y descendencia. Y para aquellos que me invoquen como tú lo has hecho, oh Rey, en el destierro o en la ciudad, en medio de la batalla, o en peligro ante los adversarios, en bosques o desiertos inaccesibles, en los mares o en las hondonadas de las montañas, no habrá nada que no obtendrán en este mundo. Y aquel que escuche o recite con devoción este excelente himno, oh hijos de Pandu, alcanzará el éxito en cualquier empresa suya. ¡Y por mi gracia, ni los espías de los Kurus, ni los que viven en el país de los Matsyas lograrán reconocerlos mientras residan en la ciudad de Virata!”. Y luego de haber dicho estas cosas a Yudhishthira, el castigador de enemigos, y de disponer la protección de los hijos de Pandu, la Diosa desapareció en el acto.
Dijo Vaisampayana: Entonces, el Rey Yudhishthira, el ilustre señor de hombres, el magnánimo perpetuador de la raza de Kuru, respetado por los hombres, de fortaleza irreprimible, y semejante a una serpiente de veneno virulento, el toro entre hombres, poseedor de fuerza, hermosura y destreza, dotado de grandeza, y que en su forma parecía un celestial, a pesar de que en aquel momento era como el Sol envuelto por densas nubes o un fuego cubierto por cenizas, se ató a las vestiduras unos dados hechos de oro y engastados con lapislázuli, y los sostuvo bajo su axila, e hizo su primera aparición cuando el famoso Rey Virata estaba sentado en su corte. Y al ver en su corte junto con sus seguidores a aquel hijo de Pandu, que parecía la luna oculta detrás de las nubes, y cuyo rostro era hermoso como la luna llena, el Rey Virata habló a sus consejeros y a los dos veces nacidos, a los aurigas y a los Vaisyas (80) y demás, y les dijo: “Averigüen quién es éste, tan parecido a un Rey, que se muestra en mi corte por vez primera. No puede ser un Brahmin. Me parece que es hombre entre los hombres, un señor de tierras. No tiene ni esclavos, ni carros, ni elefantes, y aún así resplandece como el mismo Indra. Las marcas de su persona lo señalan como alguien que ha recibido la investidura sagrada sobre los rizos de su cabeza. Esto es en verdad lo que creo. ¡Se me acerca sin hesitación alguna, como un elefante en celo se aproximaría a un macizo de lotos!”.
Y mientras el Rey se entregaba a tales pensamientos, Yudhishthira, el toro entre hombres, llegó ante Virata y le habló diciéndole: “Oh gran Rey, has de saber que soy un Brahmin, que ha perdido todo lo que tenía, y por eso me presento ante ti en procura de mi subsistencia. Oh intachable, deseo vivir aquí junto a ti, actuando a tus órdenes, señor”. Entonces el Rey complacido le respondió diciendo: “Eres bienvenido. ¡Acepta la designación que buscas!”. Y luego de haber designado al león entre reyes en el puesto que había solicitado, el Rey Virata lo interrogó con alegre corazón, diciéndole: “Hijo mío, por afecto te pregunto: ¿de los dominios de qué Rey has venido aquí? Dime también con certeza cuál es tu nombre y tu familia, y cuál es el conocimiento que posees”.
Yudhishthira le dijo: “Mi nombre es Kanka, y soy un Brahmin perteneciente a la familia conocida con el nombre de Vaiyaghra (81). Soy experto lanzando los dados, y fui antiguamente el amigo de Yudhishthira”.
Virata le respondió: “Te concederé cualquier gracia que puedas desear. Sé tú quien gobierne a los Matsyas. Yo me someteré a ti. Siempre me han gustado los jugadores astutos. Por otra parte, tú pareces un Dios, y mereces un reino”.
Yudhishthira le dijo: “Oh señor de la tierra, mi primera petición es no verme involucrado en disputa alguna con gente baja (por causa de los dados). Además, no ha de permitirse que una persona a quien yo haya derrotado (a los dados) conserve la riqueza (que yo le he ganado). Séame concedida esta petición en señal de tu gracia”.
Virata respondió: “Con certeza le daré muerte a quien pudiera desagradarte, y si acaso fuera uno de los dos veces nacidos, lo desterraré de mis dominios. ¡Escuchen los súbditos aquí reunidos! Kanka es tan señor de este territorio como yo. Tú (Kanka) serás mi amigo, y montarás los mismos vehículos que yo. Y también se hallarán a tu disposición abundancia de vestimentas, y variadas clases de viandas y bebidas. Y cuidarás de mis asuntos, los externos y los internos. Y para ti estarán abiertas todas mis puertas. Cuando haya personas sin empleo, o que están en circunstancias forzosas que se presenten ante ti, sea la hora que sea trae ante mí sus palabras, y les daré con certeza lo que fuera que deseen. No has de experimentar temor alguno mientras vivas conmigo”.
Vaisampayana dijo: Luego de haber obtenido de este modo una entrevista con el Rey Virata, y tras recibir de él estos dones, el heroico toro entre hombres comenzó a vivir feliz y sumamente respetado por todos. Nadie pudo descubrirlo mientras allí vivió.
Dijo Vaisampayana: Luego se presentó otra persona, dotada de tremenda fuerza y resplandeciente de hermosura, y se acercó al Rey Virata con el andar juguetón del león. Y llevaba en su mano un cucharón de cocina, y una cuchara, y también una espada desenvainada de color oscuro, sin una sola mancha en la hoja, acercándose con el aspecto de cocinero, e iluminando todo lo que lo rodeaba con su propio esplendor, como el Sol revela al mundo entero. Y estaba vestido de negro, poseía la fuerza del Rey de las montañas, y se acercó al Rey de los Matsyas y se quedó de pie delante de aquél. Y al ver a esa persona regia delante de sí, Virata habló con sus súbditos allí reunidos y les dijo: “¿Quién es ese joven, toro entre hombres, de hombros anchos como los de un león y tan notoriamente hermoso? Esa persona, a la que jamás he visto, se parece al Sol. Por más que le doy vueltas al asunto en mi cabeza, no puedo darme cuenta de quien es, ni tampoco puedo adivinar la intención (con que viene aquí) ese toro entre hombres, por mucho que lo piense. Al verlo, me parece que o bien es el Rey de los Gandharvas(82), o el mismo Purandara (83). Averigüen quién es este que se halla ante mis ojos. Denle rápidamente lo que busque”. Ante esa orden del Rey Virata, sus mensajeros veloces se acercaron hasta el hijo de Kunti y le informaron al hermano menor de Yudhishthira todo lo que el Rey les había dicho. Entonces el magnánimo hijo de Pandu se acercó a Virata y le dirigió la palabra de manera no inapropiada para sus fines, diciéndole: “Oh Rey destacadísimo, soy cocinero y me llamo Vallava. Soy hábil para preparar distintos platos. ¡Empléame en tus cocinas!”.
Virata le dijo: “Oh Vallava, no creo que cocinar sea tu oficio. ¡Te pareces a la deidad de los mil ojos, y por gracia, belleza y destreza resplandeces entre toda esta gente como un Rey!”.
Bhima le respondió: “Oh Rey de reyes, soy en primer lugar tu cocinero y tu sirviente. No sólo tengo conocimiento de los guisados, oh monarca, aunque el Rey Yudhishthira siempre solía disfrutar de mis preparaciones en días pasados. También soy luchador, oh señor de la tierra. Nadie hay que pueda igualarme en fuerza. Y si me trabo en lucha con leones y elefantes, oh intachable, he de contribuir permanentemente a tu entretenimiento”.
Virata le dijo: “Quiero concederte beneficios. Harás lo que deseas, ya que te declaras hábil en ello. Sin embargo, no me parece que este oficio sea digno de ti, pues te mereces esta tierra (entera) circundada por los mares. Pero haz como te plazca. Serás el superintendente de mi cocina, y quedarás a la cabeza de todos los que antes designé allí”.
Vaisampayana continuó: Luego de ser designado para las cocinas, Bhima llegó pronto a ser el favorito del Rey Virata. Y continuó viviendo allí sin ser reconocido por los demás sirvientes de Virata, ni tampoco por otras personas.
Dijo Vaisampayana: Draupadi, la de negros ojos y dulce sonrisa ató sus trenzas impecables, largas, bellas suaves y negras formando un cordón anudado, y arrojándolas sobre su hombro derecho las ocultó bajo su vestidura. Y se vistió con una sola pieza de tela negra y sucia, si bien costosa. Y tras vestirse como una Sairindhri, comenzó a deambular por aquí y por allá aparentemente afligida. Y al verla caminar sin rumbo, los hombres y las mujeres se le acercaron en seguida y le preguntaron: “¿Quién eres? ¿Qué es lo que buscas?”. Y ella les respondió: “Soy la Sairindhri
