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Algunos gestos de rebeldía de Diego Maradona se vieron en los enfrentamientos con el presidente del Barcelona, José Luis Núñez, plenipotenciario constructor catalán poco acostumbrado a desplantes como el que le ofrendó cuando no lo dejaba ir a un partido en Alemania por el retiro de Paul Breitner. Lo sufrió Eduardo Duhalde, gobernador de la provincia de Buenos Aires y luego presidente la Nación, Mauricio Macri, en su carácter de presidente del club Boca Juniors y como primer mandatario. Y aun el presidente de la poderosa FIFA, Joao Havelange, al negarle la mano en la entrega de medallas luego de haber perdido la final contra Alemania en el Mundial de Italia 90. Viajar a Cuba, conocer a Fidel Castro, y recibir tanto calor en la isla con forma de lagarto —a la que "también Caribe llaman", al decir de Nicolás Guillén— contribuyó a modelar una idea que ya no dejaría jamás. Hasta se subió al tren del ALBA a Mar del Plata, se abrazó con Hugo Chávez (y Venezuela lo incorporó a su corazón a través de Telesur), con Evo Morales (con quien jugó en La Paz para no perjudicar a Bolivia, cuando hasta su gente cercana criticaba jugar en la altura), con Hebe de Bonafini y Tati Almeyda (Madres de Plaza de Mayo), con Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), con Nestor Kirchner y Cristina Fernández. En este libro, Julio Ferrer, de una manera ágil y atrapante, reconstruye muchas de esas historias atravesadas por lo político y lo futbolístico, recurre a la voz de Diego y a testimonios de políticos, periodistas y deportistas de distintas partes del mundo, para analizar y describir a Maradona no solo como deportista sino como sujeto político en su lucha contra los poderosos.
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Seitenzahl: 376
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Julio Ferrer
MARADONA
Fútbol y política
Ferrer, Julio
Maradona fútbol y política / Julio Ferrer. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Punto de Encuentro, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-4465-77-1
1. Biografías. 2. Fútbol. I. Título
CDD 796.334092
© Punto de Encuentro 2021
Diseño de cubierta: Cristina Angelini
Collage de tapa: Mírennos (con imagen de TV).
Interiores: Hernán Díaz
Cuidado de la edición: Carlos Zeta
www.puntoed.com.ar
ISBN: 978-987-4465-77-1
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723
Libro de edición argentina
No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, transmisión o la transformación de este libro, en cualquire forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito de la editorial.
Dedicatoria
A la memoria fértil de Diego Armando Maradona
Agradecimientos
A Guillermo Blanco, amigo y maestro de periodistas quien me honró con su prólogo.
A leyendas vivientes del fotoperiodismo como Víctor Bugge y Jorge Luengo, a los entrevistados y la agencia de noticias cubana Prensa Latina, por cederme gentilmente sus fotos de un valor incalculable.
A Carlos Benítez, amigo siempre generoso, gestor cultural y responsable de la Editorial Punto de Encuentro, quien sin dudarlo se embarco en este proyecto para que fuera posible.
A Carlos Zeta, notable editor, que ayudó con su profesionalismo.
En estas páginas se podrán encontrar algunas historias vividas por Diego Armando Maradona tanto en el ámbito futbolístico como político por distintos países del mundo.
La relación del Diez con el peronismo, el movimiento de masas más importante de la Argentina, fundado por el tres veces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, su amor por Evita, su apoyo al kirchnerismo y sus encuentros con Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Su historia de vida con el comandante Fidel Castro y la Revolución Cubana, su amor incondicional hacia la isla rebelde que supo ser su segunda Patria.
Su amistad con el ex presidente de Bolivia, Evo Morales y algunos pormenores del partido disputado en marzo de 2008 en tierras bolivianas, cuando Diego junto a Evo y distintas figuras del deporte, del periodismo y la política, jugaron un amistoso, desafiaron y ganaron la pulseada contra la poderosa FIFA para que Bolivia pudiera seguir siendo territorio libre y pudieran disputarse las eliminatorias previas al Mundial de Sudáfrica 2010.
Su experiencia comunicacional junto al periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, formando una dupla en los programas De Zurda y de La Mano del Diez para los Mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018, emitidos por la cadena televisiva latinoamericana Telesur.
Sus batallas contra la FIFA en defensa de los derechos de los futbolistas a nivel mundial, formando junto al futbolista francés, Eric Cantona, la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales.
La jornada histórica vivida en Inglaterra cuando la prestigiosa Universidad de Oxford lo distinguió como “Maestro Inspirador de los que todavía sueñan”.
Su relación con la religión católica, sus críticas al Vaticano y Juan Pablo II, sus renacidas expectativas con el Papa Francisco y sus encuentros en Roma.
Su amor por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y su historia durante el Mundial de México 86 con un grupo de exiliados argentinos por razones políticas y sus pequeños hijos en el país azteca.
También su última experiencia como entrenador del club Gimnasia Esgrima de La Plata, donde pudo corroborarse una vez más la pasión del hincha argentino por su Mesías futbolístico.
Todos los capítulos cuentan con la voz de Maradona, extraída de sus declaraciones a los medios de comunicación y con cincuenta testimonios de deportistas, políticos y periodistas que ayudan a reconstruir aquellos momentos vividos por el Pelusa.
Diego Armando Maradona fue el artista por excelencia del fútbol mundial que partió a sus 60 años para convertirse en un mito inmortal. Con su zurda mágica e inigualable y su corazón noble, regó de alegría y sueños este suelo y también dejo infinidad de historias por distintos rincones del planeta… aquí el público lector podrá encontrar y disfrutar algunas de ellas.
Julio Ferrer
Agosto de 2021
“Calica” cumplió 92 en abril. Y recuerda que ya pasó una década desde que lo llevaron a Ezeiza a conocer a Diego, por entonces seleccionador del plantel argentino que se preparaba para el Mundial de Sudáfrica y le pudo regalar su libro De Ernesto al Che para que también lo pueda compartir con sus jugadores. De regreso pensaba qué lazo tendría ese exjugador que habría maravillado al Che, y que, en su cuerpo, lo mostraba con orgullo, marcado a fuego. No recordaba otra persona que se hubiera tatuado así a su gran amigo, al que allá por el 53 acompañara en su segundo y último viaje subiendo por el costado izquierdo de América del Sur hasta despedirse allá en Venezuela, desde donde Ernesto seguiría hacia México para, tras conocer a Fidel, formar parte de la epopeya cubana.
El Che y Diego, pensó. Si hasta fue la Cuba revolucionaria la que le abrió los brazos cuando necesitó más que una mano, aunque el mal estaba muy metido dentro de él y el destino ya estaba escrito, acaso advertido por quienes le conocíamos la esencia y no lo mirábamos desde los balcones ventajeros y mediáticos de la historia.
Desde la presencia de Carlos “Calica” Ferrer van surgiendo mojones por donde transitar al Diego y lo social, al malabarista de la izquierda que acaso sin saberlo ya estaba jugando otro partido con la misma pierna afuera, con similar bandera. Cinco años antes de su llegada, sus padres habían decidido dejar su tierra natal en busca de mejorar su calidad de vida, y desde la correntina Esquina recalaron en un lugar frágil del conurbano bonaerense, llamado Villa Fiorito. Sin advertir que en poco tiempo sus sueños de mejoría se estrellarían junto con la caída del peronismo y la traicionera daga empuñada por militares y civiles antecesores de males reciclados.
Hasta que a fin de octubre del 60 la parturienta Dalma Franco lanzó un grito de doloroso placer, como de gol, ante la llega de su primer hijo varón, luego de cuatro mujeres… Mientras estaba en su vientre, el ministro Álvaro Alsogaray lanzaba una frase tan antipopular como su vida: “hay que pasar el invierno”. En ese contexto apareció el Pelusa, que apenas una década después ya estaba gestando su tumultuosa vida junto a una pelota a la que se aferró en los momentos pico de su existencia. No fue casual sino causal el lugar donde nació, el policlínico Eva Perón, de Lanús. Tampoco que su primera vuelta olímpica la diera en los Juegos Evita, que la mujer más épica de la historia argentina había inventado desde su Fundación a fines de la década de 1940.
Diego, apodado Pelusa, tenía 13 años y siete meses cuando una imagen trágica de la historia latinoamericana se le apareció de pronto: en Santiago de Chile, frente al hotel Carrera, y detrás la Casa de la Moneda con resabios del bombardeo de las tropas pinochetistas que derrocaron a Salvador Allende. Había ido a jugar con sus Cebollitas por un acuerdo algo forzado entre el gobierno argentino, con un Perón agonizante, y el del dictador Pinochet. Quedó la imagen del plantel posando de espaldas, con los chiquitos vestidos con ropa a medida de la firma Thompson y Williams. Polera blanca, saco azul, pantalón gris… No entendían demasiado esos niños…
Ya jugando en primera división, uno de los pesos pesado de Argentinos Juniors, el general Carlos Suárez Mason (condenado luego por crímenes de lesa humanidad), fue quien hizo posible que continuara un tiempo más en el fútbol argentino. Por su intermedio, la línea aérea estatal Austral fue sponsor del club y eso contribuyó para pagarle el contrato y que permaneciera jugando en la Argentina.
En la cabecita del chiquito aún no había lugar para la elaboración de estos mojones de la historia, hasta que, en medio de contradicciones lógicas, se producía el advenimiento de la democracia, y el conocimiento de varios referentes como, por ejemplo, Raúl Alfonsín, en un alto en su paso por el Barcelona y a pocos meses de que el gran exponente radical fuese elegido presidente. Después —lo que para la grey intelectual puritana sería infernal— tuvo alguna condescendencia para el ministro Domingo Cavallo, y hasta para el presidente Carlos Menem (no olvidar que llegaron al poder del brazo de un movimiento tan amplio llamado peronismo, aunque con el tiempo decidieron jugar por el sector derecho del campo).
Acaso haya sido Europa lo que fue modelando un Diego “político”. Primero, afianzando sus entreveros con el poder de turno reflejado en el presidente del Barcelona, José Luis Núñez, plenipotenciario constructor catalán poco acostumbrado a desplantes como el que le ofrendó el argentino cuando no lo dejaba ir a un partido en Alemania, en ocasión del retiro de Paul Breitner. Su popularidad crecía, y también su enfrentamiento con el poder establecido. De ahí en más, tomaría un camino sin regreso, más allá de su escasa base política. Las diferencias entre la Cataluña del poder económico y la “serratiana”, amiga de lo sudamericano a través de la simbiosis con Joan Manuel Serrat, de lo popular, tan cercano a lo suyo, fue una de las cuñas que luego se acrecentaron en una Nápoles despreciada por la Italia “próspera” del norte, reflejada en la Juventus de Agnelli. También hubo un sesgo de su compañero de selección Jorge Valdano, por la admiración que significaba alguien como él, pero tan profundo en sus análisis, una característica habitual de Diego, la de fijarse en aquellos que se salían del molde, en este caso para bien, y otras no tanto.
Algunos gestos de rebeldía se vieron en los enfrentamientos con Eduardo Duhalde, gobernador de la provincia de Buenos Aires y luego presidente de la Nación; con Mauricio Macri, tanto en su carácter de presidente del club Boca Juniors como de primer mandatario, o con el presidente de la poderosa FIFA, Joao Havelange, al negarle la mano en la entrega de medallas luego de haber perdido la final contra Alemania en el Mundial de Italia 90.
Viajar a Cuba y conocer a Fidel Castro, y recibir tanto calor en la isla con forma de lagarto a la que “también Caribe llaman”, al decir de Nicolás Guillén, le fue modelando una idea que ya no dejaría jamás. Hasta se subió al tren del ALBA a Mar del Plata, se abrazó con Hugo Chávez (y Venezuela lo incorporó a su corazón a través de Telesur), con Evo Morales (con quien jugó en La Paz y calló para no perjudicar a Bolivia cuando hasta su gente cercana criticaba jugar en la altura), con Hebe de Bonafini y Tati Almeyda (Madres de Plaza de Mayo), con Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, para incluirse en un equipo en el cual pudo haber participado aún con más intensidad en otras circunstancias.
Cuando fue comprado por el Barcelona, a mediados de 1982, recibió de Gimnasia y Esgrima de La Plata una plaqueta antes de un partido de Primera B ante Tigre. Como tantas otras vivencias, acaso fue premonitorio. Sería Gimnasia el club donde se despidió del fútbol, y fue cerca del Tigre donde murió y se transformó en mito. En el mundo, como alguna vez también lo fue el Che en tiempos menos mediáticos, pero de un mundo ardiendo. Eso es lo que está pensando Calica, en estos tiempos pandémicos, tomando un café en Santa Fe y Pueyrredón, de Buenos Aires, recordando aquel tatuaje de su amigo el Che en el cuerpo de Diego, y que tanto lo marcó volviendo de Ezeiza.
En este libro, Julio Ferrer, de una manera ágil y atrapante, reconstruyó muchas de esas historias atravesadas tanto por lo político como lo futbolístico, utilizando la voz de Diego y testimonios de políticos, periodistas y deportistas de distintas partes del mundo que fueron protagonistas.
Este periodista platense que ha escrito algunas biografías de grandes maestros del periodismo latinoamericano como Osvaldo Bayer, Gregorio Selser o Stella Calloni (este último trabajo nada menos que con el prólogo de Fidel Castro) incursionó en la vida del astro futbolístico para sus 60 años, publicando D10S. Miradas sobre el Mito Maradona. Ahora se adentra de una manera distinta y novedosa: analiza y describe a Maradona no solo como deportista sino como sujeto político y su lucha contra los poderosos.
Guillermo Blanco
Agosto de 2021
Con el correr de los años, la madurez política de Diego Armando Maradona continuó en defensa no solo de una Argentina sin pobres ni excluidos, también de una Latinoamérica grande y unida.
Diego mantuvo un fuerte vínculo político y afectivo con Fidel Castro (a quien consideraba como su segundo padre) líder histórico de la revolución cubana. También consideraba al Che Guevara como fiel exponente del Hombre Nuevo.
Con respecto al peronismo, partido político mayoritario de la Argentina, fundado por el general Juan Domingo Perón, uno de los principales movimientos de ampliación y respeto de los derechos y beneficios de la clase trabajadora a partir de 1945, Maradona se identificó con esta corriente política popular por herencia familiar. Siempre reivindicó la figura de Evita, mujer revolucionaria, porque su mamá —Doña Tota— la amaba por el amor incondicional a los más necesitados y por haber recibido de La abanderada de los más humildes una máquina de coser, lo que significaba poder tener una herramienta de trabajo que dignifica al ser humano.
Junto a Cristina Fernández y Néstor Kirchner (gentileza Víctor Bugge).
Poco antes de su cumpleaños 60, el 17 de octubre de 2020, en otro aniversario del Día de la Lealtad Peronista, Maradona habló de su pasado vinculado al peronismo y de la política en democracia y reiteró que “siempre” apoyó al país, más allá de haberse sacado fotos con los diferentes presidentes democráticos: “Yo no fui a pedirles una foto, fueron ellos los que me invitaron”. También sostuvo: “Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy y seré siempre peronista”.
Ese peronismo de bienestar social e inclusión de derechos renació con la llegada de la corriente política del kirchnerismo, durante la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) y los dos mandatos de Cristina Fernández (2007-2011/ 2011-2015).
Había que reconstruir un país atravesado por políticas neoliberales, privatizaciones, desigualdad social, deuda interna y una política exterior alineada a los mandatos del Consenso de Washington que mantuvieron los gobiernos del peronista Carlos Menem y la Alianza de los radicales de Fernando de la Rúa y los frepasistas con Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide.
Las políticas de Estado de Néstor Kirchner, entre otros logros, garantizaron empleo, reducción de la pobreza, nacionalización de empresas, como el servicio de Correos, Aguas Argentinas y servicios públicos. Aumentó el presupuesto para Educación, asumió la defensa de los Derechos Humanos y trabajó junto con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos, anuló los indultos del menemismo a través del Congreso de la Nación, declarando que era inconstitucional conceder perdón a los crímenes del terrorismo de Estado. Promovió las relaciones multilaterales en el mundo y generó un bloque regional latinoamericano junto a Hugo Chávez (Venezuela), Lula (Brasil), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador), entre otros países, creando la Unión Suramericana del Sur (Unasur) e impulsó la defensa del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Durante los mandatos de Cristina, una de sus primeras medidas fue la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la ley de Movilidad Jubilatoria, la recuperación del sistema previsional (AFJP) en manos del Estado.
En la línea de ampliación de derechos sociales, se destaca la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH) complementada con el lanzamiento de la Asignación Universal por Embarazo para protección social (AUE), las Leyes de Matrimonio Igualitario, de Identidad de Género, de Servicios de Comunicación Audiovisual (con el objetivo de desmonopolizar la información y garantizar la pluralidad de voces, que reemplazó a la ley que regía hasta entonces que era una norma establecida durante la última dictadura militar). Todas medidas sancionadas con una amplia y plural mayoría parlamentaria. El Plan Conectar Igualdad para que alumnos y docentes de escuelas públicas de todo el país cuenten con una netbook que les permita acceder al mundo digital del conocimiento.
La recuperación de empresas públicas, como Talleres Navales Tandanor (2007), Aerolíneas Argentinas (2008), Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (2009) y la nacionalización del 51% de las acciones de la petrolera YPF, que se decidió de la mano de la aprobación de la Ley de soberanía Hidrocarburífera que declaraba también de “interés nacional” la recuperación del autoabastecimiento energético.
Cristina siguió fortaleciendo los lazos y el trabajo junto con Madres, Abuelas y otros organismos de derechos humanos para Memoria, Verdad y Justicia contra los crímenes de la dictadura cívico-militar. Consolidó la integración regional con los países miembros de la América latina, con la participación sostenida y activa de nuestro país en las cumbres del Mercosur, a las que se sumaron espacios como la Unasur. En ese ámbito, se destacan los respaldos recibidos por nuestro país en el reclamo diplomático por la soberanía de las islas del Atlántico sur, convirtiendo a la cuestión Malvinas en una causa regional.
Maradona se identificó política y emocionalmente con Néstor y Cristina. Les brindó su apoyo durante los doce años de gobierno kirchnerista, poniendo su cuerpo y voz en defensa de ese modelo de país que siempre rechazó la derecha argentina, la mayoría del empresariado evasor que identifica al trabajador como un costo laboral, la clase media o el medio pelo argentino, los medios de comunicación concentrados y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Héctor Icazuriaga, el Chango para los amigos, es un político y abogado peronista, que fue gobernador de la provincia de Santa Cruz entre mayo y diciembre de 2003 para luego ser titular de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) actualmente Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante once años en los mandatos presidenciales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Hoy retirado de la política cuenta algunos momentos vividos con Diego y los ex presidentes, y el respeto y afecto que se tenían:
Soy oriundo de la localidad de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, y a Diego Maradona lo fui a ver durante un partido que jugó Argentinos Juniors contra la selección de Chivilcoy. El equipo de Diego ganó por 3 a 1. El resultado no importaba porque uno quería ir a ver jugar a ese extraordinario jugador que era Maradona.
También estuve en la cancha de Vélez Sarsfield en el famoso partido entre Boca y Argentinos, cuando el Loco Gatti le había dicho “gordito” a Diego y en ese encuentro le convirtió cuatro goles, uno mejor que el otro para la victoria de su equipo por 5 a 3.
Luego, como hincha de Boca, lo pude disfrutar desde la popular de la Bombonera cuando defendió la camiseta xeneize y pudo festejar el campeonato metropolitano de 1981 con Miguel Brindisi, el Pichi Escudero, entre otros.
Con respecto a mi vida política, he sido testigo privilegiado de algunos encuentros entre el Diez y los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Diego era muy querido por Néstor, hombre de fútbol, fanático de Racing de Avellaneda que se deslumbro por la técnica y destreza futbolística de Maradona. Y Cristina, aunque no era muy futbolera, lo quería también por su coraje y enfrentamiento contra los poderosos del sistema y la emocionaba el ferviente amor que sentía Diego por sus padres y su familia.
El 27 de octubre de 2010, la mayoría del pueblo argentino se estremeció de dolor por la triste noticia del fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner a los 60 años.
Las lágrimas de millones despidieron a un hombre que había hecho de la política una herramienta de transformación social, política, cultural y económica en beneficio de los argentinos, con grandes avances en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva.
El velatorio se extendió por 48 horas en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos del Bicentenario de la Casa de Gobierno y acompañaron a la presidenta Cristina Fernández y sus hijos Máximo y Florencia, funcionarios y amigos del ex presidente fallecido, los principales mandatarios de la región, como el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Ignacio Lula Da Silva, el boliviano Evo Morales, el paraguayo Fernando Lugo, el uruguayo José Pepe Mujica, el ecuatoriano Rafael Correa, el chileno Sebastián Piñera, el colombiano Juan Manuel Santos, figuras del deporte y el espectáculo, miembros de la Corte Suprema, gobernadores, dirigentes de la oposición y miles de ciudadanos.
Maradona también despidió a Néstor Kirchner y acompañó a Cristina y su familia. Así lo recuerda el Chango Icazuriaga:
Recuerdo algunos encuentros de Diego y Néstor en el despacho presidencial, pero uno de los momentos que me quedaron grabados para siempre en mi memoria fue luego de la desaparición física de Néstor el 27 de octubre del 2010. El 28 comenzaron a velarse sus restos en el Patio de los Patriotas Latinoamericanos en la Casa Rosada, donde estuvieron muchos presidentes, funcionarios, figuras del espectáculo y del deporte. Cuando llegó Maradona muy conmovido, estuvo media hora junto a Cristina en esas horas tan tristes y difíciles. Cuando Diego se retiró, algunos funcionarios —entre los que me contaba— lo acompañamos hasta la salida y allí fue abordado por todos los periodistas de distintas partes del mundo. Me quedé a su lado porque quería oír su testimonio y lo primero que le preguntaron fue qué había representado Néstor Kirchner para él; Diego con esa sabiduría de mundo que tenía, dijo que fue un Gladiador haciendo una comparación con el Che Guevara.
Cuando a mí me preguntaban sobre Néstor, con quien compartí amistad y gestión política por más de treinta años, yo lo definía como un “militante”. Pero a partir de lo que escuché decir a Maradona, considero que es una de las mejores definiciones sobre Néstor.
Textualmente Diego expresó a la prensa luego de retirarse del velorio del ex presidente Néstor Kirchner:
Creo que fue un mazazo para todos. Yo lo fui a ver hace poco tiempo y lo vi bien, estaba sereno, tranquilo y hablamos de fútbol. Cuando caí que Néstor había fallecido me pareció algo increíble, justo en el momento que los argentinos estábamos saliendo y teníamos un luchador y batallador como Néstor que se pelea con los Estados Unidos y quien sea, perderlo para nosotros es terrible. Argentina perdió un Gladiador. Un hombre que se la jugó siempre, que nos sacó del pozo y que era respetable en todo. Yo no tuve una gran amistad con él, pero lo poco que tuve contacto me pareció que se la jugaba por sus ideales. Y el que se jugó por sus ideales fue el Che Guevara que es mi ídolo y la verdad que Néstor tenía muchas cosas del Che. Yo le digo a la presidenta que siga para adelante que estamos todos con ella. Ayer escuchaba hablar a los que están en contra y quiero que Cristina los pelee como los peleaba Néstor y de esa manera vamos a salir adelante porque en la Argentina tenemos que matar a la hipocresía. Y le decíamos a Cristina que aguante que estamos para lo que necesite para lograr una Argentina mejor.
Miguel Núñez es un periodista con trayectoria en distintos medios como La Voz, De Frente, La Razón, Perfil, revista Humor, El Porteño, entre otros. También de joven su otra pasión fue la política ligada al peronismo. Durante la Reforma Constitucional de 1994 conoció al matrimonio de Néstor Kirchner y Cristina Fernández forjando un vínculo profesional y de amistad. Con Néstor compartía la pasión por el mismo club de sus amores: Racing de Avellaneda.
También fue compañero de secundaria del actual presidente Alberto Fernández en el Mariano Moreno, junto a él y otros dirigentes fundaron el Grupo Calafate quienes organizaron la campaña presidencial de Kirchner siendo luego vocero durante la presidencia de Néstor y parte de la de Cristina Fernández.
Núñez compartió los encuentros entre Maradona y el ex mandatario Kirchner. Pero su historia con el astro se remonta muchos años atrás, hasta llegar a la infancia. El ex vocero presidencial es de 1959 y Maradona de 1960 y compartieron fútbol en las infantiles de Argentinos Juniors en algunos partidos de los famosos Cebollitas,cuyo entrenador era Francisco Cornejo, quien había quedado deslumbrado con aquel equipo de pequeñas promesas como Pelusa Maradona, Daniel Pólvora Delgado, Claudio El Mono Rodríguez y Goyo Carrizo, entre otros, logrando un invicto de más de 100 partidos, disputando torneos no solo en la Argentina sino también en Uruguay. Cuando disputaron los Juegos Nacionales Evita de 1973 y 1974 (este lo ganaron), Cornejo los bautizó Cebollitas. En el 74, el equipo también ganó el campeonato de la Novena División de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Núñez no fue parte de aquel famoso equipo, pero sí compartieron algunos entrenamientos en los que se enfrentaron o formaron en el mismo equipo con Pelusa en el complejo Malvinas Argentinas, frente a la mirada atenta de Francis Cornejo, el descubridor de Maradona. Luego se juntaban a jugar al metegol o al básquet en la cantina de Malvinas. Adulto los dos, el destino los volvió a reencontrar en un despacho presidencial:
Estando en mi función como vocero presidencial de Néstor Kirchner, recuerdo cuando Diego vino a su primer encuentro con el presidente en la Casa de Gobierno en agosto de 2004. Ese día fue muy emotivo porque hablaron de todo un poco, de fútbol y de política. También Néstor le dijo que se cuidara, que todo el pueblo argentino lo amaba (después supe por allegados que los deseos de Néstor le habían hecho muy bien a Diego espiritualmente). No fue una charla muy larga, pero lo suficiente para que iniciara un fuerte vínculo afectivo donde los unía el amor por el fútbol y la política. Después tuvieron otros encuentros y siempre con el mismo afecto y respeto.
También recuerdo cuando en abril de ese año Diego fue internado en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, del Barrio Norte porteño por problema en el corazón, Néstor me pidió que hablara con la familia para saber del estado de su salud. Cuando hablé con Claudia Villafañe le expresé que el presidente se ponía a su entera disposición para lo que necesitara. Néstor lo quería mucho a Diego.
En marzo de 2004, Maradona había regresado de Cuba para pasar un tiempo determinado en Argentina. El domingo 18 de abril fue hasta la Bombonera para ver al equipo de sus amores dirigido por Carlos Bianchi que enfrentaba a Chicago. Desde su palco VIP, como un hincha más, alentó a Boca en cada jugada. Lamentablemente, no pudo disfrutar la victoria de los xeneizes, porque en el entretiempo Diego no se sintió bien, la fiebre y su exceso de peso no le jugaron una buena pasada y se retiró con otros acompañantes hasta la quinta donde estaba alojado en la localidad de General Rodríguez, propiedad del empresario Carlos Mastellone. Estando en la casa, su salud empeoró y hasta allí se trasladó su médico Alfredo Cahe quien ordenó la inmediata internación en la clínica Suizo Argentina, en Capital Federal, donde Diego fue atendido por una neumonía aspirativa con respirador artificial. La noticia fue una conmoción a nivel mundial y todos los medios de comunicación se hicieron presentes y miles de personas levantaron en la clínica una especie de “Santuario” donde pegaron carteles y fotos pidiendo y velando por la salud del ídolo. Ante esta situación y por seguridad y la imposibilidad de contener a los fieles maradonianos tuvieron que vallar la clínica.
En los días que Maradona permaneció allí, su salud estuvo en estado crítico y al borde de la muerte, pero una vez más su corazón resurgió y le brindó al astro una nueva oportunidad de vida, siguiendo su tratamiento en la clínica del Parque, en Ituzaingó.
La historia que narra Miguel Núñez de aquel primer encuentro entre Maradona y el presidente Néstor Kirchner del 12 de agosto de 2004 en la Casa de Gobierno fue gestionada por el médico personal del Diez, Alfredo Cahe que tomó la inquietud del ex futbolista de poder reunirse con el primer mandatario y demostrarle que sus condiciones mentales y físicas estaban óptimas para poder viajar al exterior y poder seguir tratando su enfermedad. Diego sostenía: “No estoy ni loco ni tarado”. Necesitaba cambiar de aire y tratamiento dejando la Clínica del Parque, en Ituzaingó, donde estaba internado, pero existía un recurso judicial que parte de la familia de Maradona había presentado en el Tribunal de Familia Nº 2 de Morón, que le impedía viajar al exterior.
La operación de aquel encuentro comenzó con un llamado del doctor Cahe con Diego González, secretario privado del ministro del Interior, Aníbal Fernández y el visto bueno del propio presidente Kirchner. A partir de entonces, todo el armado quedó a cargo de Aníbal Fernández.
Ese 12 de agosto, Daniel González buscó a Maradona en la Clínica y partieron junto a otro vehículo donde iban los médicos que atendían al Diez llegando a la Casa Rosada después de las 11 de la mañana. Algunos periodistas y otros asistentes del lugar solamente pudieron ver a Diego por unos segundos.
El astro había llegado con su hija Giannina y su médico personal Cahe; primero pasó por el despacho del ministro del Interior, Aníbal Fernández; siguió al del jefe de Gabinete, Alberto Fernández y, por último, llegó al despacho presidencial de Néstor Kirchner.
Según recuerda el doctor Cahe:
El encuentro entre Maradona con el presidente Kirchner duró alrededor de veinte minutos y hablaron de temas generales, política y fútbol; ambos se elogiaron mutuamente. Diego le expresó a Kirchner sus razones para conocerlo, porque Fidel Castro le había hablado muy bien de él y lo veía como un presidente fuerte y decidido para sacar al país adelante. El presidente le dijo que se cuidara y que tenía que recuperarse porque era muy joven.
Luego del encuentro, Diego se sacó fotos con algunos funcionarios y Víctor Bugge, célebre fotoperiodista y actual jefe de Fotografía de Casa de Gobierno, lo retrató junto al busto de Perón:
Después del encuentro con el presidente Néstor Kirchner, lo tomé del brazo a Diego y lo llevé hasta un lugar donde le dije que iba a ver alguien que no le iba a pedir nada, era la sala donde estaba el busto de Juan Domingo Perón. En ese momento Diego se emocionó mucho al verlo y me agradeció que le retratara junto a Perón.
Según Aníbal Fernández y Víctor Bugge, dos protagonistas que por pedido de Néstor siguieron el tema de Maradona, aquel encuentro posibilitó que Norberto García Vedia, titular del Tribunal de Familia Nº 2 de Morón, firmara la autorización que habilitaba la salida de Maradona al exterior. En septiembre de ese año, Diego pudo viajar a Cuba junto a su médico personal Alfredo Cahe y otros colaboradores para poder seguir su tratamiento de recuperación en el Centro Nacional de Salud Mental (Censam) situado en el barrio de Jaimanitas, en las afueras de La Habana.
Diego y Cristina
El Chango Icazuriaga rememora una de las acciones políticas de gran relevancia que tuvo el gobierno de Cristina, recibida con emoción por parte de Maradona:
Con respecto a uno de los grandes momentos mientras era funcionario del gobierno de Cristina, recuerdo cuando en el predio de Ezeiza se firmó el convenio entre la AFA y el gobierno nacional para poder realizar Fútbol para Todos; en el acto estuvieron acompañando a la presidenta Maradona, Julio Grondona, funcionarios y otros invitados. Allí Diego, que era técnico de la Selección Argentina estaba exultante, feliz y tuve la oportunidad de poder conversar con él sobre aspectos de fútbol y de la vida.
Lo que cuenta Icazuriaga ocurrió en agosto de 2009, cuando la entonces presidenta Cristina Fernández concretaba un cambio trascendental en las reglas de juego del fútbol dominado por el oligopolio Clarín, dueño absoluto de los derechos y comercialización de la transmisión de los partidos del fútbol argentino, creando Fútbol para Todos en beneficio de toda la población para que pudieran verse los partidos gratis.
Cuando se oficializó la asociación entre el Estado (Sistema Nacional de Medios Públicos) y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para transmitir los partidos por Canal 7 —y luego se sumaron otros canales— la presidenta encabezó un acto con más de 800 invitados en el predio de la AFA, en Ezeiza, transmitido por cadena nacional. Se pudo ver en vivo por los canales América 2, TV 26, Crónica TV, América 24, C5N, TN, Canal 7, Canal 9, Canal 11, Canal 13, y hasta en la CNN.
Ante el predio colmado, Cristina, acompañada por el ídolo planetario Maradona, al frente del seleccionado mayor y el mandamás del fútbol argentino, Julio Grondona, aseguró:
Que solamente el que pueda pagar pueda mirar fútbol y que le secuestren los goles hasta el domingo, aunque pagues igual, como la palabra y las imágenes, no está bien. No quiero una sociedad de secuestros de ninguna naturaleza sino una sociedad libre. (…) Lo importante es que las corporaciones no se vuelvan monopólicas, porque cuando ello ocurre se vive en una sociedad menos democrática, más extorsiva y más sometida a presiones.
dijo sin nombrar al Grupo Clarín.
Lamentablemente Fútbol para Todos fue destruido durante la presidencia neoliberal de Mauricio Macri y su alianza de Cambiemos con radicales y gerentes de las grandes empresas (2015-2019), de modo que volvió el fútbol pago, teniendo que abonar como en los viejos malos tiempos para poder ver un partido del deporte más popular de los argentinos.
Sigue el Chango Icazuriaga:
Diego es un ídolo popular y lo reivindicamos por su condición de humilde y nunca haber traicionado a los de su clase y por confrontar siempre con los poderosos del fútbol y la política. Debo decir que desde que llegamos al gobierno en 2003 hasta 2015, Maradona fue muy generoso con nosotros, acompañó y defendió a los gobiernos de Néstor y Cristina.
La última vez que Diego Maradona pisó Villa Fiorito, su lugar de infancia, fue el 2 de diciembre de 2010, cuando acompañó a la entonces presidenta de la Nación Cristina Fernández durante la inauguración de la primera Unidad de Pronta Atención (UPA) de la provincia de Buenos Aires, ubicada en Recondo y Camino Negro, partido de Lomas de Zamora.
A pesar de la lluvia torrencial que aquel día azotaba el sur del conurbano bonaerense, una multitud compuesta de familias, estudiantes, vecinos, médicos y militantes se había congregado frente al escenario montado a un lado de la UPA para acompañar a la primera mandataria (que hacía más de un mes había perdido a su esposo, Néstor Kirchner) y para ver al hijo pródigo y símbolo viviente del barrio. El ex capitán del seleccionado nacional vestía un traje impecable, tenía el pelo enrulado peinado hacia atrás, barba candado prolijamente cortada y la sonrisa a pleno. Sentado en primera fila, a un costado suyo se ubicaron el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde y el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral.
Visiblemente emocionado, Diego fue un simpatizante más en el acto, asintió y aplaudió en varios tramos del discurso.
La mandataria, aún vestida de luto, agradeció en su nombre y en el de sus hijos “las innumerables muestras de cariño, amor y afecto” hacia Néstor Kirchner y destacó que “el pueblo argentino ha recuperado la dignidad que había perdido, el orgullo, el derecho a tener trabajo, salud y educación”; y agregó: “Nosotros festejamos cada vez que abrimos un hospital, cada vez que inauguramos una escuela, un camino, agua potable, cloacas, porque eso significa mejorar la calidad de vida”.
Cristina también hizo parte a Maradona de su discurso. En un tramo de sus palabras, subrayó: “Nadie llega a ningún lado si no cree en sí mismo. Diego, que es de Villa Fiorito, que nació acá, que es uno de ustedes, uno de nosotros, sabe que cuando hay capacidad, voluntad y tenacidad, podemos llegar”. La sonrisa de Maradona expresaba todo, no hacía falta agregar nada más.
Cuando subió al escenario, el público explotó en una ovación con el clásico: “¡Olé, olé, olé, oleeeeé, Diegooooo, Diegooooo!”. Su mística sobrevolaba el acto político y se mezclaba con la liturgia peronista transformándose en una fiesta popular.
Al finalizar el acto, la ex presidenta lo tomó de la cara con sus dos manos y lo miró directamente a los ojos. Diego le devolvió la mirada con afecto y complicidad y le dio un beso. Lo que se dijeron quedó entre ellos. Luego participaron de fotos protocolares con las distintas personalidades políticas que estaban en el palco.
El saludo final entre Maradona y Cristina quedó como una postal militante de sueños y esperanza para la posteridad.
La Cámporaes una agrupación política de la Argentina, fundada en 2006. De marcada orientación peronista y kirchnerista, la agrupación apoyó desde sus inicios las gestiones de gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Su nombre es un homenaje al ex presidente argentino Héctor Cámpora, quien aceptó presentarse como candidato en las elecciones generales de marzo de 1973, en cuya campaña el lema principal fue “Cámpora al gobierno, Perón al poder”.
Los principales referentes de La Cámpora en la actualidad son Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires y secretario General de la agrupación; Máximo Kirchner, diputado nacional e hijo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner; Mariano Recalde, senador nacional por el Frente de Todos; Mayra Mendoza, intendenta del Partido de Quilmes y Eduardo Wado de Pedro, ministro del Interior del presidente Alberto Fernández.
La organización que tiene presencia territorial en todas las provincias del país, así como en universidades y colegios secundarios, pone énfasis en la defensa de los derechos humanos, la Patria Grande Latinoamericana, la soberanía industrial, la fuerza de los trabajadores organizados y la justicia social, y define a la política como una herramienta de los pueblos para la transformación social.
Diego Maradona siempre simpatizó con esta corriente política y más de una vez hizo declaraciones para destacar su labor como también la de sus miembros; por ejemplo, cuando sostuvo en una entrevista radial con Roberto Caballero en septiembre del 2014 en Roma que Máximo Kirchner es “un pibe muy inteligente” que “tiene genes que no se puede evitar” y pidió que “llenen el estadio de Boca”, en alusión al acto de La Cámpora en el estadio de Argentinos Juniors en el que el hijo de la actual vicepresidenta fue el principal orador, y en el que participaron unas 40.000 personas.
También Maradona reveló que había conversado con Máximo días antes de ese viaje a Europa y lo entusiasmaba poder encontrarse con él.“Tiene muchos proyectos y podemos hablar y podemos darnos una mano, o darle yo una mano a él en lo que pueda”.
Andrés, el“Cuervo”Larroquees el secretario General de la agrupación La Cámpora y actualmente es ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires del gobierno de Axel Kicillof. Desde muy joven, al frente del Centro de Estudiantes del secundario del Colegio Nacional de Buenos Aires, su vida estuvo marcada por la política y la lucha por los derechos de los más necesitados. Durante el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández ocupó una banca como diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana y el Frente de Todos.
Apasionado por el fútbol y por el club de sus amores, San Lorenzo de Almagro (de ahí su apodo El Cuervo) jugador habilidoso según quienes lo conocen, lleva en el alma la figura de Maradona. Aquí nos relata cómo lo conoció, algunas anécdotas y qué representa el astro del fútbol mundial no solo en su faceta deportiva sino también en lo humano y político:
Los que nacimos en 1977 somos una generación absolutamente maradoniana. Y las distintas etapas deportivas de Diego me transportan a los mejores recuerdos de mi infancia y adolescencia. Durante el Mundial de España de 1982, tenía en mi cuarto el póster de Maradona que se conseguía juntando tapitas de Coca-Cola. Después vino el Mundial de México 86 con el campeonato mundial y la consagración de Diego. En esa época tenía 10 años y los primeros partidos contra Corea del Sur e Italia se daban en el horario de clases y junto a otros compañeros del colegio primario llevábamos la radio al aula para poder escuchar el partido escondidos hasta que por ahí la maestra nos descubría y se enojaba, pero al final nos dejaba escucharlo. Son momentos especiales. En ese mundial, la Selección argentina junto a Diego fueron la perfección del fútbol.
También tenía mis cábalas. En el Mundial de Italia 90, con mi abuela materna que vivía en Villa Lugano, que nos curaba el ojeado, la llamaba desde un teléfono que no era de mi casa en el entretiempo de todos los partidos para que les curara el ojeado a los jugadores… y nunca le erraba. Me emocionan hasta las lágrimas estos recuerdos mundiales. Para mí, el Mundial de Italia fue épico y heroico.
La primera vez que lo vi a Diego de cerca fue en 1991 en un partido entre San Lorenzo y River en la cancha de Huracán en Parque de los Patricios (ese partido ganó mi club San Lorenzo por penales). Estábamos en el palco y nos separaba una especie de vidrio y era imposible no mirar al más grande. En esa época Maradona había hecho declaraciones destacando al club de Boedo y la revista El Gráfico había hecho una tapa de Diego con una camiseta de San Lorenzo, pero no la oficial y recuerdo que nosotros cantábamos “El Diego se hizo cuervo. De Boca no se hizo más”.
Lo fui a ver en todos sus regresos como el del 18 de febrero de 1993, cuando Diego volvió a jugar para la Selección Argentina de Alfio El Coco Basile después de más de dos años y medio. Fue 1-1 con Brasil en el Monumental por la Copa Centenario de la AFA. También en su debut oficial de octubre del 93 con la camiseta de Newell ‘s Old Boys de Rosario contra Independiente en la cancha de Avellaneda cuando Diego hizo la famosa rabona que le tapó Luis Islas.
Su regreso al Boca Juniors de Silvio Marzolini, el 7 de octubre de 1995, con un mechón amarillo en su cabeza en el partido jugado contra Colón de Santa Fe en la Bombonera que tuvo el encontronazo con Julio César Toresani. El 10 venía de cumplir quince meses de inactividad oficial a raíz de la suspensión que le había impuesto la FIFA por el doping positivo en el Mundial de Estados Unidos de 1994. Después, en julio de 1997, otro regreso con Boca (el Bambino Veira era el técnico) en el partido contra Racing de Avellaneda en la Bombonera que los xeneizes ganaron 3 a 2. También estuve en su partido homenaje, que se jugó en la Bombonera, colmada de hinchas, el 10 de noviembre de 2001. El mundo del fútbol se había congregado en honor a Diego, cargado de emociones e inmortalizando una de sus frases: “La pelota no se mancha”. El partido entre Argentina y el Resto del Mundo terminó 6 a 3, con dos goles de Diego. Allí había nombres de lujo despidiendo al más grande: Enzo Francescoli, Álvaro Recoba, Hristo Stoichkov, Eric Cantona, Davor Suker, Antonio Careca, René Higuita, El Pibe Valderrama, Ciro Ferrara, entre otros.
Después que Diego asumió la dirección técnica de la Selección argentina en 2008 lo seguí en distintos partidos con los compañeros Wado de Pedro, Juan Cabandié, Mariano Recalde, entre otros. En octubre de 2009 fue tremenda la emoción durante el partido contra los peruanos en la cancha de River, porque se jugaba la clasificación para poder llegar al Mundial de Sudáfrica 2010 y Martín Palermo, bajo una lluvia torrencial, hizo el gol en tiempo suplementario y Diego lo festejó tirándose en palomita... a lo Diego.
Otro gran recuerdo fue cuando ese mismo octubre también con Juan Cabandié, Mariano Recalde, Wado de Pedro, entre otros, fuimos a Uruguay para ver el partido que Argentina ganó 1 a 0 en un colmado estadio Centenario y clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010.
Pero antes de estos dos partidos yo había podido disfrutar de Diego en mi condición de dirigente político en agosto de 2009, cuando Cristina Fernández como presidenta de la Nación, lanzó Fútbol para Todos en el predio de Ezeiza junto a Diego Maradona (como técnico de la Selección Argentina) y el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) Julio Grondona entre muchos asistentes y medios de comunicación.
Después del acto estábamos con otros compañeros de La Cámpora cantando la Marcha Peronista y en un momento, Diego bajó del escenario y quedamos enfrentados y naturalmente nos abrazamos y seguimos cantando. No pude decirle nada, pero ese momento fue emocionante, una sensación única.
Volviendo al partido contra Uruguay que nos permitió la clasificación, antes de llegar a tierras uruguayas, en Aeroparque nos encontramos con Julio Grondona, quien nos reconoció y estuvimos conversando un poco. Luego del triunfo y la alegría nos volvimos a encontrar con Grondona en el Aeropuerto Internacional de Carrasco y aunque teníamos horarios distintos, nos invitó a tomar el vuelo y regresar al país junto al seleccionado... no nos resistimos mucho. Subimos al avión con los compañeros. En primera clase viajaban los dirigentes y en la otra me sentaron a mí junto con Juan Cabandié en la primera fila y detrás de mi asiento, el más grande, Diego. No lo podía creer. Y a un costado mío Carlos Salvador Bilardo. Una vez más la emoción no me dejó conversar mucho con Diego; solo hice unos breves comentarios del partido, pero con quien sí pude hacerlo fue con Bilardo (éramos del mismo barrio, a pocas cuadras) que recordábamos el Mundial de México 86 y yo le preguntaba cómo había soportado tanta presión contra su equipo técnico y jugadores por parte del gobierno de entonces y algunos medios de comunicación, principalmente el diario Clarín.
Cuando llegamos al Aeroparque Jorge Newbery nos sacamos algunas fotos con Diego, pero lamentablemente en ninguna estoy porque el fotógrafo era yo.
El Cuervo Larroque no tiene más que palabras de agradecimiento a quien fuera el mayor artista con una pelota de cuero:
