María Loreto Sánchez Ávila - Marcelo G. Ruibal - E-Book

María Loreto Sánchez Ávila E-Book

Marcelo G. Ruibal

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Beschreibung

Durante la guerra por la independencia, en Salta y en Jujuy las mujeres tuvieron un protagonismo trascendental. Cuando los realistas ocupaban la ciudad, algunas damas, aprovechando las reuniones sociales, trataban de obtener información de los oficiales o ponían en práctica distintas estratagemas con el mismo fin; así organizaron una red de espionaje arriesgando sus vidas. Sin ellas no hubiera habido independencia. Doña María Loreto, secretamente, pasó a ser desde 1814 la jefa de esta red de inteligencia, prestando invalorables servicios a las fuerzas comandadas por el general Güemes. Este libro forma parte de la colección "Salta en la historia política y cultural de la Argentina", que responde a un propósito cultural y educativo de gran proyección: presentar un conjunto de obras breves que destacan el accionar de una serie de personalidades de la Provincia que realizaron un aporte significativo a la conformación del pensamiento y la historia política, social y cultural de nuestro país.

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Seitenzahl: 160

Veröffentlichungsjahr: 2025

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MARÍA LORETO SÁNCHEZ ÁVILA

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE SALTA

AUTORIDADES

Rector

Ing. Rodolfo Gallo Cornejo

Vicerrectora Académica

Mg. Prof. Lilian Constanza Diedrich

Vicerrector Administrativo

C. P. N. Juan José Zitelli

Vicerrector de Formación

Pbro. Dr. Cristian Arnaldo Gallardo

Vicerrector de Investigación y Desarrollo

Mg. Lic. Daniel R. Sánchez Fernández

Director General del Sistema de Educación a Distancia

Ing. Lic. Daniel Torres Jiménez

Secretaria General

Mg. Lic. Silvia Milagro Álvarez

INSTITUTO SAN FELIPE Y SANTIAGO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE SALTA

Presidente

R. P. Federico Prémoli

Vicepresidente

Dr. Patricio Colombo Murúa

Secretario

Dr. Santiago Tonini

EDITORIAL EUCASA

Dirección

Lic. Inés Brandán Valy

Administración y comercialización

Lic. Agostina Joaquín

Marketing y comunicación

Téc. Florencia Iliana Herrera

Producción

Esp. Lucía Cornejo Sylvester

Logística

Raúl Adolfo Resina

SALTA en lahistoria política y cultural de la Argentina

MARÍA LORETO SÁNCHEZ ÁVILA

MARCELO G. RUIBAL

Página de legales

Ruibal, Marcelo Gustavo

María Loreto Sánchez Ávila / Marcelo Gustavo Ruibal. - 1a ed - Salta : EUCASA-Ediciones Universidad Católica de Salta, 2025.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-950-623-319-8

1. Historia Argentina. 2. Mujeres. 3. Historia de la Provincia de Salta . I. Título.

CDD 982

© 2024, por EUCASA (Ediciones Universidad Católica de Salta)

Colección: Salta en la historia política y cultural de la Argentina

Resolución Rectoral: 529/2020

© 2024, por Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta

Diseño general: Flavio Burstein STEREOTYPO (www.stereotypo.com.ar)

Arte de tapa: D.G. Carolina Ísola ([email protected])

Domicilio editorial: Campus Universitario Castañares - 4400 Salta, Argentina

Web: www.ucasal.edu.ar/eucasa

Tel./fax: (54-387) 426 8607

e-mail: [email protected]

Depósito Ley 11723

Primera edición en formato digital

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto451

Este libro no puede ser reproducido, total o parcialmente, sin autorización escrita del editor.

Índice de contenido

Portada

Portadilla

Legales

PREFACIO

PALABRAS DEL AUTOR

SU FAMILIA Y SUS PRIMEROS AÑOS

INVASIÓN DEL GENERAL PÍO TRISTÁN

INVASIÓN DEL BRIGADIER JOAQUÍN DE LA PEZUELA

RONDEAU, GENERAL EN JEFE DEL EJÉRCITO

PUEYRREDÓN, DIRECTOR SUPREMO

INVASIÓN DEL MARISCAL JOSÉ DE LA SERNA

INVASIÓN DEL GENERALJUAN RAMÍREZ OROZCO

INVASIÓN DEL BRIGADIER PEDRO ANTONIO OLAÑETA

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Tabla de contenidos

Comienzo de lectura

PREFACIO

La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser. (…) Lo fundamental en ella es

Kalós

, es decir, la belleza en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal.

Werner Jaeger.

Paideia: Los ideales de la cultura griega

La colección denominada Salta en la historia política y cultural de la Argentina, que el Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos y la Universidad Católica de Salta han decidido editar en conjunto, responde a un propósito cultural y educativo de gran proyección: presentar un conjunto de obras breves que rescatan del olvido a una pléyade de salteños prominentes, quienes a lo largo del tiempo construyeron una tradición virtuosa y permanente; esta tradición modeló la peculiar forma mentis que caracteriza al hombre salteño orientando su peregrinar hacia el futuro, y además, contribuyó a forjar, en gran medida, la personalidad, los estilos y la singularidad propia de la comunidad provincial.

Los insignes hijos de Salta —hombres y mujeres que actuaron en los tiempos complejos de las guerras por la independencia— abrazaron nobles ideales y sirvieron a su país, aun a costa de sacrificios personales, cuando la patria requirió sus talentos y sus servicios.

El ejemplo más relevante de esta vocación patriótica lo encarnó MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, militar que lideró una gesta que puede ser calificada sin exageración como homérica; cumplida en defensa de la patria y de la libertad de América del Sur, comenzó en el momento crítico en que el gobierno de Buenos Aires se hallaba ante el inminente peligro de sucumbir, tras las dramáticas derrotas de los ejércitos argentinos en el Alto Perú. Tal actuación le valió ser considerado por el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield como uno de los grandes libertadores de América.

La Guerra Gaucha, a su vez, permitió el afloramiento de brillantes talentos guerreros, ciudadanos distinguidos que el desafío histórico convirtió en los «capitanes de Güemes». Entre ellos se destacó especialmente don LUIS BURELA, valiente estanciero que, despojándose de sus intereses personales, se puso a la cabeza de sus gauchos e inauguró en Chicoana la guerra de recursos. Otros lugartenientes de Güemes fueron JOSÉ IGNACIO GORRITI, DIONISIO PUCH, BONIFACIO RUIZ DE LOS LLANOS, APOLINARIO SARAVIA, JUAN GALO LEGUIZAMÓN, JUAN ANTONIO ROJAS, JOSÉ IGNACIO SIERRA Y JOSÉ ENRIQUE VIDT —un militar francés del ejército de Napoleón—, y entre las heroínas de esta gesta libertadora cabe recordar a MACACHA GÜEMES, quien lideró a las salteñas que sobresalieron por su devoción a la causa de la patria y por su eficacia en las tareas de inteligencia que requería imprescindiblemente la original y vigorosa estrategia güemesiana.

Hubo muchos otros temperamentos heroicos acuñados en la actitud de Salta que actuó como una «firme columna de la libertad», en el momento en que nacía la patria. En rápida revista podemos mencionar a CALIXTO GAUNA, el cabildante elegido por sus pares para viajar a matacaballos a Buenos Aires e informar al gobierno patrio de los manejos realistas del gobernador don Severo Isasi de Isasmendi. Fue también un estrecho colaborador civil de Güemes en el gobierno de la provincia.

El coronel JOSÉ MOLDES fue un relevante precursor del movimiento de Mayo y militar de actuación distinguida en el Ejército del Norte al lado del Gral. Belgrano; integrante de la sociedad secreta de los «Caballeros Racionales» que, junto a otros americanos —como JOSÉ Y FRANCISCO DE GURRUCHAGA (1), Juan Martín de Pueyrredón, Carlos Alvear, José María Zapiola—, tenía el propósito de promover la emancipación de la América hispánica.

Los salteños tuvieron una presencia especialmente activa en el largo trayecto que el país transitó hasta lograr la organización nacional. Entre ellos sobresalen las figuras del DR. MANUEL ANTONIO DE CASTRO, quien presidió el Congreso Nacional de 1824 y fue el fundador de la Academia Nacional de Jurisprudencia; el DR. MARIANO BOEDO, diputado al Congreso de Tucumán en el que ejerció la vicepresidencia cuando se declaró la Independencia. En el momento de sancionar la Constitución Nacional en 1853, el DR. FACUNDO DE ZUVIRÍA, reconocido jurista salteño, fue elegido por sus pares en forma unánime para presidir el Congreso General Constituyente.

En el ámbito de la cultura nacional, es notable también la presencia de figuras salteñas de gran jerarquía que realizan un innegable aporte a la identidad y la singularidad genuinamente argentinas con sus estilos diversos. El listado es muy extenso, por esa razón y brevitatis causa solo mencionamos algunos nombres: JUANA MANUELA GORRITI, notable escritora; JUAN CARLOS DÁVALOS, quien dio origen a un fecundo linaje de poetas y artistas; LOLA MORA, la insuperable escultora clásica de trascendencia internacional; BERNARDO FRÍAS y ATILIO CORNEJO, máximos y prolíficos historiadores de Salta; y el Dr. CARLOS IBARGUREN, quien presidió tres Academias Nacionales, fue un escritor y jurista eminente y se desempeñó con especial brillo como ministro de Instrucción Pública y Justicia del presidente Roque Sáenz Peña.

En uno de los momentos más dramáticos del siglo XX, cuando se desató la Primera Guerra Mundial, la República Argentina contó con la conducción sabia y firme del Dr. VICTORINO DE LA PLAZA —un distinguido hijo de Salta—. Este estadista afrontó decisiones complejas en un escenario bélico mundial lleno de asechanzas e incertidumbres y decidió mantener la neutralidad argentina a ultranza ante las naciones participantes en el conflicto.

Esta posición fue continuada por el presidente Hipólito Yrigoyen quien, siguiendo el ideario pacifista de don Victorino, al término de la guerra pidió un trato justo para los vencidos luego de proclamar: «Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos».

En esa época de esplendor argentino, don INDALECIO GÓMEZ —otro notable político salteño— fue el alma y nervio que hizo posible la sanción de la célebre «Ley Sáenz Peña», que permitiría al país alcanzar el desideratum de la democracia plena.

El testimonio de estas vidas virtuosas nos permite afirmar que los pueblos solo cumplen su misión histórica cuando quienes los conducen poseen un temple sereno y enérgico, una acrisolada moral, una gran vocación de servicio, un claro programa prospectivo y una gran fe en el destino de su patria.

Los editores

1. José de Gurruchaga presidió en sus inicios la sociedad secreta de los «Caballeros Racionales» de Cádiz; Francisco de Gurruchaga fue diputado por Salta en la Asamblea del Año XIII. Él aportó el dinero y su experiencia de marino para crear la primera escuadra de guerra argentina.

PALABRAS DEL AUTOR

Agradezco a la familia Frías y en particular a la Sra. Viviana Frías, descendientes de María Loreto Sánchez Ávila, por su colaboración y aportes desinteresados.

Durante la guerra por la independencia en Salta y en Jujuy, las mujeres tuvieron un protagonismo trascendental, en su gran mayoría llevaron a cabo un trabajo anónimo.

En la campaña, mientras los hombres que estaban en condiciones de luchar se encontraban enrolados en las filas de las milicias gauchas o en los regimientos de línea de la provincia combatiendo al enemigo, las mujeres se hacían cargo no solo del cuidado y crianza de sus hijos, sino que reemplazaban a los hombres en los trabajos rurales. En Salta y en Jujuy, el gaucho generalmente no era peón, le arrendaba al dueño de una finca varias hectáreas donde construía su casa, cultivaba y criaba animales, vendía lo producido, conjuntamente con el dueño, para obtener alguna diferencia, y le pagaba el arriendo cumpliendo tareas en la finca.

Cuando los realistas ocupaban la ciudad durante las distintas invasiones, muchas de las damas de la sociedad, aprovechando las reuniones sociales, trataban de obtener información de los oficiales, o ponían en práctica distintas estratagemas con el mismo fin: comunicársela a los patriotas; así organizaron toda una red de espionaje arriesgando sus vidas.

Sin ellas no hubiera habido independencia.

SU FAMILIA Y SUS PRIMEROS AÑOS

María Loreto Sánchez Ávila, más conocida como María Loreto Sánchez Peón, nació el 10 de diciembre de 1777 en la ciudad de Salta. El 10 de diciembre es el día de la Virgen de Loreto; como era costumbre de la época, al recién nacido se le ponía el nombre de la virgen o del santo que correspondía a ese día. La bautizaron el 18 de febrero de 1778 en la Iglesia Matriz de la ciudad de Salta, según su acta de bautismo.

Hija de Ramón Sánchez Peón, natural de Asturias, comerciante próspero y miembro de la Tesorería Real de Salta, y de María Antonia de Ávila, casados el 28 de enero de 1776 en la iglesia Matriz de la ciudad de Salta.

La mayor parte de la inmigración que llegó a Salta era oriunda del norte de España, de las zonas de Vasconia, Asturias, Castilla y León. Muchos de los migrantes pertenecían a familias nobles que, al verse perjudicados por la aplicación del mayorazgo, por no ser primogénitos, se veían tentados por las condiciones que se daban en América; generalmente, venían a estas tierras favorecidos con nombramientos reales para ocupar cargos que eran reservados con exclusividad para los ibéricos.

Así es el caso de Ramón Sánchez Peón, quien llega a América con un nombramiento real para ocupar el cargo de situadista en la Tesorería oficial real de las cajas de Salta del Cabildo de la ciudad —que en ese momento dependía de la gobernación del Río de la Plata, parte del Virreinato del Perú— para cumplir las funciones de llevar los caudales recaudados por el Cabildo a Buenos Aires y de ahí a España; también se dedicó al comercio, lo que generó con el transcurso de los años una excelente situación económica.

El 1 de agosto de 1776, el rey Carlos III de España crea el Virreinato del Río de la Plata, que abarcaba las actuales Repúblicas Oriental del Uruguay, Argentina, Paraguay y Bolivia y la Segunda Región de Chile. En 1783 se organiza la división político-administrativa del virreinato y se crean ocho gobernaciones intendencias y cuatro gobernaciones militares. Las gobernaciones intendencias son Buenos Aires, Córdoba del Tucumán, Salta del Tucumán, Paraguay, Potosí, Charcas, Cochabamba y La Paz; las gobernaciones militares son Montevideo, Las Misiones, Chiquitos y Mojos.

Mapa del Virreinato del Río de la Plata

Al crearse en 1783 la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán, que abarcaba las actuales provincias de Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy, con la ciudad de Salta como su capital, es nombrado ministro tesorero de Real Hacienda y comisario de Guerra de dicha Gobernación Intendencia don Gabriel de Güemes Montero, y don Ramón Sánchez Peón pasa a depender del tesorero real.

Por su ubicación geográfica, la ciudad de Salta se encontraba en el centro del Virreinato del Río de la Plata, era el punto neurálgico del tráfico de mercancías entre Buenos Aires y Lima. Cuando estas llegaban al puerto de Buenos Aires desde la península, eran transportadas en carretas hasta la ciudad y desde esta al Alto Perú y a Lima en mulas, y luego hacían el recorrido inverso. En los extensos valles de Salta, se criaba y engordaba las mulas para las travesías. En Sumalao, pueblo que se encuentra a unos kilómetros de la ciudad de Salta, se llevaba a cabo una vez al año la feria de compra y venta de mulas más grande del virreinato, llegaban a venderse hasta sesenta mil.

La ciudad de Salta, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, tenía más casas de altos que Buenos Aires, y entre sus ciudadanos se encontraban las familias más ricas del virreinato; según el historiador Vicente Fidel López, “Salta era una de las ciudades más cultas y la del trato más distinguido y fino del virreinato”.

Mapa de la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán

Las actividades económicas más importantes en la provincia eran el transporte de las mercaderías a los distintos puntos del virreinato, el cultivo de tabaco, la cría y engorde de mulas, de caballos y ganado vacuno.

Por el cargo que ocupaba Sánchez Peón, su familia era de las más distinguidas de la sociedad.

En 1784, María Loreto, a la corta edad de 7 años, sufre la muerte imprevista de su madre. Su padre, devastado por la pérdida de su esposa, comienza a analizar la posibilidad de regresar a su Asturias natal con el fin de que su hija pudiera relacionarse con la familia paterna.

A los pocos meses, el tesorero real le ordena a Ramón Sánchez Peón llevar los caudales de la corona a España, esto hace que tome la decisión de aprovechar el viaje, y así, una vez en la península, sentar las bases necesarias para afincarse y mandar a buscar a su amada hija. Para llevar adelante tal cometido, vende las propiedades que había comprado mediante el ejercicio del comercio. Le pide a su cuñada, doña Josefa de Ávila, que cuide de su pequeña hija hasta que él la mandara a buscar. Deja todo organizado, parte hacia Buenos Aires y allí se embarca rumbo a España llevando su fortuna y los caudales de la corona. Durante la travesía, don Sánchez Peón fallece. Al arribar el barco a destino, requisan sus pertenencias, pero no encuentran documentación que hiciera referencia a la titularidad de su parte del dinero, este y el que pertenecía a las arcas del rey tuvieron un fondo común.

Ese año de 1784 marcaría para siempre el carácter y personalidad de María Loreto al haber quedado huérfana de madre y padre. Su tía Josefa cuidó de ella, se ocupó esmeradamente de su crianza, asegurándose de que recibiera una educación acorde con la hija de un funcionario real. También la acompañó durante toda su vida su nana Jacinta.

Así transcurren los años hasta que María Loreto se convierte en toda una señorita y asiste al baile de presentación en sociedad. La tía Josefa conjuntamente con sus dos hermanas, que vivían en la ciudad de San Miguel de Tucumán, deciden vender una propiedad que habían heredado en la ciudad de Salta, y le donan sus partes a María Loreto para que tuviera una dote correspondiente a su condición social. Con lo recibido compra una casa en la calle La Victoria 92/95, actual España al 300.

Bernardo Frías, en su libro, la describe como “una mujer de elevada talla, de formas finas, de cabello castaño, ojos azules y de cutis blanco apagado”.

A la edad de 23 años, entre los meses de enero y febrero de 1801, María Loreto se muda con Pedro José Frías Vélez al campo que tenía la familia de Frías en San José de Escalchi, localidad perteneciente a Cachi, y el 20 de septiembre de ese año nace su primer hijo, Eustoquio Frías Sánchez, que es bautizado en la Iglesia de Cachi.

María Loreto Sánchez Ávila y Pedro José Frías Vélez contraen matrimonio el 13 de octubre de 1805, en la Iglesia Matriz de la ciudad de Salta. Su acta dice: “En esta ciudad de Salta en trece días del mes de octubre de mil ochocientos cinco, de esta Santa Iglesia Matriz (…) casé a don Pedro José Frías (…) y a doña María Loreto Sánchez Peón”.

Acta de matrimonio de María Loreto Sánchez Ávila y Pedro José Frías Vélez

Pedro José Frías Vélez había nacido en 1765, en San Carlos, Salta; era hijo de Hipólito Frías Castellanos y María Agustina Vélez de Alcocer Olmos de Aguilera, dos de las familias más antiguas de Salta. El origen de los Castellanos se remonta a los tiempos de los primeros conquistadores de este suelo.

La pareja tuvo cinco hijos: Eustoquio Frías Sánchez, quien nació el 20 de septiembre de 1801 en Cachi y falleció el 16 de marzo de 1891; Hilario Frías Sánchez, quien nació el 13 de enero de 1805 y se casó el 13 de septiembre de 1830 con Francisca Plardola en la Catedral de Salta; María Mercedes Frías Sánchez, que nació el 15 de julio de 1809 y falleció el 16 de diciembre de 1874, soltera; Pedro José Frías Sánchez, quien nació en 1814, fue bautizado el 6 de febrero de 1814, y falleció en 1889; y Francisca Frías Sánchez, que nació el 10 de octubre de 1821.

Pedro José, “Peque”, Frías Sánchez llegó al grado de coronel, y fue el padre de Pedro José Frías Pérez, que a su vez fue médico y gobernador de Salta.