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Desde 1993 a la fecha, según los datos reportados, han habido más de mil mujeres asesinadas y más de mil desaparecidas en Ciudad Juárez, Chihuahua. El clima de violencia e impunidad sigue creciendo sin que, hasta el momento, se hayan tomado acciones concretas para terminar con este feminicidio, un asunto de interés mundial, una cuestión de lesa humanidad, sobre todo cuando es producto del crimen organizado internacional e involucra a autoridades del gobierno.
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Veröffentlichungsjahr: 2016
Los Textos de la Capilla
Dirección Editorial: Boris Schoemann Ximena Escalante
Coordinación Editorial: Manuel Valdivia
Primera edición: 2009 Madrid 13, Col. Del Carmen Coyoacán 04100 México, D.F. 30 95 40 77 56 58 62 [email protected]
Primera edición electrónica, marzo 2011 Milwaukee 78-10 / Col. Nápoles / 03810 México, D. F. © Humberto Robles © Publicaciones Malaletra Internacionalhttp://[email protected]
ISBN: 978-607-95520-6-0 © Derechos Reservados
* Se otorga la libertad de llevar a escena (sin fines de lucro) esta obra de teatro siempre y cuando el texto se conserve íntegramente y se dé crédito a todos los autores en todos los impresos y en todo tipo de difusión.
Por esta obra no se cobran derechos de autor. Gracias a que los autores cedieron sus derechos autorales y las ganancias de este libro se destinan a las organizaciones:
Nuestras Hijas de Regreso a Casa y al Comité Cerezo México.
Para mayor información: [email protected]
Página web:http://mujeresdearenateatro.blogspot.com
En la Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Mujeres_de_Arena
Hecho en México
Mujeres de Arena es una sensible obra teatral de denuncia creada con profundo sentido humano por Humberto Robles, el artista de alma noble y generosa, a quien conocí en el 2002 gracias a Vanessa Bauche. Desde ese momento, puso todo su empeño y su corazón para apoyar el movimiento de familiares de mujeres asesinadas y desaparecidas que apenas iniciábamos un año antes bajo el nombre de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, un grupo de mujeres, quienes además de intentar toda posibilidad para encontrar la justicia, nos íbamos inventando estrategias para difundir estas terribles tragedias y llamar así la atención de la ciudadanía, además de la de nuestros gobiernos y autoridades para que voltearan su mirada a este enorme problema y generaran acciones que, al menos, frenaran este tipo de violencia que afectaba de diversas maneras a nuestra comunidad, que ya ha dejado secuelas dolorosas y difíciles de restablecer en muchas familias habitantes de esta frontera al norte de México: Ciudad Juárez. Fue entonces que intervino Humberto Robles, quien con su gran sensibilidad siempre encuentra la manera de apoyar causas difíciles aportando sus saberes.
Jamás hubiéramos avanzado solas en este proceso donde las familias, al tiempo de sufrir el atroz crimen en contra de una de sus hijas, hermanas, etcétera, debieron enfrentar autoridades y funcionarios negligentes, impasibles, omisos y algunos hasta corruptos; además de una población poco solidaria con su desgracia, quizá por el miedo a participar en un tema que es de por sí riesgoso.
Había necesidad de un mínimo soporte, pues la indiferencia incrementa la pena y debilita el espíritu, y con Mujeres de Arena empezaron a sentir que si se entendía su sufrimiento y esto les dio sentido y aliento a sus esfuerzos para seguir la lucha; les llenó de fuerza para resistir la cadena de injusticias con que estaría hilada su desventura; consecuencia de su decisión de ir tras la justicia y encontrar la verdad en relación con estos crueles asesinatos. Se aventuraron en una batalla desigual que pudieron sostener gracias a toda esa gente que, enterada de su infortunio, tomó como herramienta esta obra escrita por Humberto Robles, y empezó a romper la indiferencia y mostrar su indignación haciendo suya esta causa, de muy diversas maneras.
Y como segundo impacto, al evidenciar en cada presentación los violentos y desgarradores sucesos en contra de inocentes mujeres casi niñas, así como la desatención de la autoridad mexicana a este enorme problema; en diversos espacios, en distintos países y diferentes idiomas en que se ha presentado Mujeres de Arena, se generaron actos fraternos y solidarios desde instituciones de derechos humanos de importancia mundial como Amnistía Internacional, hasta ciudadanos y ciudadanas en el mundo, quienes presionan por una solución al feminicidio y sus efectos, y que van sumando uno a uno una multitud que se siente e impone.
Cómo no agradecer al escritor y dramaturgo Humberto Robles su creación, si además de lo anterior, algo fundamentalmente intenso y humano, entre todo lo que ha provocado esta obra que da voz a las sin voz: las mujeres de Juárez, es que ha devuelto la dignidad despojada a cada una de las víctimas, al ser denigradas por el propio gobierno y por autoridades que en lugar de buscar a los asesinos y allegar la justicia, prefirió culparlas de su martirio justificando sus muertes con afirmaciones absurdas llenas de injustas ofensas contra una supuesta inmoralidad que "provocó" a los homicidas.
Cómo dejar de tener este sentimiento de profunda gratitud hacia todos y todas aquellas que se han apropiado de Mujeres de Arena para representarla con gran sensibilidad y emoción, rompiendo las barreras del desinterés, de la insensibilidad, y muchas otras cosas más que incrementaron el dolor en las familias afectadas. Nuestra admiración y profundo respeto a quienes entregan su tiempo, sus esfuerzos y recursos para apoyar nuestra causa. Y aquí no puedo dejar de mencionar a Mónica Livoni Larco y Gianfranco Mulas, quienes dirigen y organizan las presentaciones con la colaboración de Adelaide Colher Pereira, Oriana Fruscoloni, Anna Ottone y Patrizia Papandrea, quienes se han convertido en nuestros principales colaboradores y se han encargado de difundir de manera emotiva y reivindicativa, en varias localidades de Italia, el drama de las mujeres victimadas, con tal fuerza que motivan a ese público a quien no le interesa ni vestuario ni coreografía ni nada más, porque les roba de inmediato la atención y el corazón y les mueve toda clase de sentimientos y emociones el concentrarse en escuchar los testimonios de estas almas en voces de tan sublimes actrices entregadas y llenas de sentimiento que al representar sus guiones hacen sentir a los asistentes la pérdida como propia, y van develando a los espectadores que las mujeres–niñas a quienes les han arrebatado la vida de manera tormentosa en Ciudad Juárez, fueron tan humanas como sus hijas, tan sencillas y bellas como todas las jóvenes de su edad, con tantas ilusiones y esperanzas para un futuro que ya no llegará, arrancando las lágrimas a veces de dolor, a veces de indignación por los crueles crímenes cometidos que permanecen impunes.
Quizá también habrá que mencionar que algunas de nuestras instituciones disimuladas, empeñadas en borrar de la memoria estos sucesos, probablemente se sientan incómodas y les moleste esta forma de denuncia que propicia la reflexión y facilita el posicionamiento político contra todos aquellos que al no actuar permitieron la reproducción de este patrón feminicida. En todo caso aquí también se cumple una misión, pues no se puede jugar con la inteligencia y los sentimientos de los seres humanos. Ya habremos algún día, todos y todas unidos, hacer que se deje de simular y se resuelva este problema que ha dejado secuelas muy dolorosas, así como otras víctimas inocentes, como es el caso de las mujeres asesinadas que dejaron hijas e hijos huérfanos, y para quienes hemos emprendido un apoyo en el proceso de duelo y un proyecto de fortalecimiento llamado La Esperanza, que ha tenido efecto gracias a muchas personas que se sensibilizaron a través de Mujeres de Arena. Pensamos que si a causa de tanto tiempo perdido no se da la total justicia, al menos sí se creen mecanismos sociales que impidan nuevos sacrificios y más familias incompletas.
