Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Cerca del río Klarälven, acurrucado en el denso paisaje forestal del norte de Värmland, se encuentra el apartado pueblo de Osebol. Es un lugar tranquilo, donde las relaciones echan raíces durante décadas y donde el bullicio de la vida urbana es sustituido por el sonido del viento en los árboles. En este libro extraordinario y absorbente, un fenómeno cultural inesperado en su Suecia natal, las historias de los habitantes de Osebol cobran vida con sus propias palabras. En el último medio siglo, la automatización de la industria maderera y los constantes traslados a las ciudades han reducido la población adulta del pueblo a unos cuarenta habitantes. Pero la vida sigue su curso: las reliquias pasan de mano en mano, los recuerdos de boca en boca, y los recién llegados vienen de cerca y de lejos. Marit Kapla ha entrevistado a casi todos los aldeanos de entre 18 y 92 años y ha registrado sus historias al pie de la letra. El resultado es a la vez una crónica familiar de una gran metamorfosis social, contada desde dentro, y un hermoso retrato microcósmico de un lugar y sus gentes. Leer Osebol es perderse en sus suaves ritmos de lenguaje sencillo y espacio abierto, y salir con la sensación de haber llegado a conocer realmente a los habitantes de esta variada comunidad, enclavada entre los árboles en un mundo cambiante.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 259
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Pues verás,
mi vida ha sido como Värmland.
Montes y valles.
Ha tenido sus altibajos.
Åke Axelsson, nacido en 1947
Llegamos aquí con la mudanza.
Un amigo y yo
vinimos en el camión
y Tina y los niños
en el coche.
Cuando llegamos a la granja
hacía dos o tres grados bajo cero.
Fue a finales de septiembre
o principios de octubre.
Fue justo antes de la caza del alce.
La Vía Láctea era
como una barrera de estrellas por el cielo.
Lars Jörlén, nacido en 1946
Tenía un runrún en los oídos todo el tiempo.
¿Vosotros también lo oís?
dije y salí
porque teníamos el contador de la luz en un poste
con un montón de cables aéreos y cosas así.
Hasta que al final caí…
lo que oigo es el silencio
que llevaba veinte años sin oír
en Estocolmo.
Lars Jörlén, nacido en 1946
Yo creo que lo aprecias
si has estado más tiempo fuera de aquí.
Yo también me doy cuenta
algunos días de que es muy bonito
pero por lo demás…
Para mí no es más que
un puro valle,
más o menos.
Anna-Karin Larsson, nacida en 1972
Yo estaba en la residencia de ancianos de Klarastrand
en el piso de arriba
mirando por la ventana.
Vi un salmón
que nadaba por allí
justo bajo la superficie del agua.
Ingrid Sarnefors, nacida en 1965
Hay que ver qué tonta.
Podríamos haber tomado café en las tazas
en las que le servimos el café al médico
cuando nació Alf.
Todavía las conservo.
En las ocasiones especiales
siempre las saco
pero aviso
no vayáis a romperlas.
Linda también tiene cuidado con esas cosas
y le gusta conservar estas cosas antiguas
que hemos tenido aquí.
Karin Håkansson, 1926-2017
Alf… ¿Qué edad tendría ahora Alf?
Noventa y tres años.
Pues tendrán cien años, las tazas estas.
Karin Håkansson, 1926-2017
Nació muy grande
así que tuvo que venir el médico.
Nació en un cuarto de arriba.
Karin Håkansson, 1926-2017
A Arne lo bautizaron aquí.
Vinieron Finnsson y Ebba.
Alf fue a buscarlos.
Tenía un Chevrolet nuevo.
Por aquel entonces trabajaba de taxista.
El pastor se quedó espantado
al verlo llegar con otro coche.
Karin Håkansson, 1926-2017
Yo había hecho una tarta con unas fresas silvestres por encima.
Al este junto al río
había muchísimas fresas en la orilla.
Antes había más fresas silvestres
que ahora.
Las había por todas partes.
Karin Håkansson, 1926-2017
Alf estuvo en el servicio militar
de compañero de uno de Gotemburgo.
Estaba en caballería
caballos
y cómo consiguió el de Gotemburgo
entrar en la caballería
es que no se lo explicaba.
No sabía nada de caballos.
Alf le dijo
¿no has trabajado antes
con caballos?
No, dijo él,
como mucho he visto algún potrillo en la plaza.
Karin Håkansson, 1926-2017
Luego salió el tema de
cuál era la profesión de Alf.
Pues leñador.
Ah, dijo
qué entretenido
y además muy bueno para el cuerpo.
Eso decía Alf
cuando hay que dar hachazos en la nieve
y te llega por las rodillas.
No sabía nada de lo que era
ser leñador, vaya.
Karin Håkansson, 1926-2017
¿Que cómo conocí a Alf?
En aquel entonces yo trabajaba en Torsby
en la compañía de café,
en la cocina.
Servían comidas y cerveza.
Y me fui a Ambjörby
al baile un día después de Navidad
y allí conocí a Alf.
Luego estuvimos así yendo y viniendo
para empezar.
Karin Håkansson, 1926-2017
Nos casamos en marzo del cincuenta
aunque yo me mudé aquí en el cuarenta y nueve.
Dejé de trabajar
y llevo aquí desde entonces.
Karin Håkansson, 1926-2017
El campo que tenemos al norte es el de Alvar
Hemgårn.
Al sur estaba Bengt
pero ahora es el de Eftnäs el que tiene
lo que heredó de Bengt.
Después está Per-Erik.
Después viene Nystuga
todo lo que le pertenece
todo el terreno.
Hacia el este está Törnsgårn
ahí a la altura del puente.
Y ahí ya se acaban los cultivos.
Karin Håkansson, 1926-2017
Aquí hay mucha tierra arenosa
y las patatas eso es lo que quieren ya sabes.
Plantábamos en primavera
y recogíamos en otoño.
Tenemos una despensa soterrada
donde guardábamos las patatas.
Había suficientes hasta la siguiente cosecha.
Entonces tenía que vaciar
la despensa y limpiarla.
Así era.
Karin Håkansson, 1926-2017
Cuando llegué aquí
no teníamos animales
nada más que los cerdos en verano
pero ni vacas ni caballos
ni nada.
Antes sí que tenían.
Pero luego vino
una mujer
que no era una campesina de verdad.
Yo no me encargaba de nada de eso
era la señora de la casa y nada más.
Karin Håkansson, 1926-2017
Y entonces nació Arne.
Y empezó a dar trabajo.
Y tuve que quedarme en casa.
Una vez vino del colegio.
Eivor y yo estábamos en el bosque
y no habíamos llegado a casa todavía.
Entonces lo dijo
que sepas
dijo
que cuando yo llegue a casa
tienes que estar aquí.
Tenía siete años
y acababa de empezar el colegio.
Yo no podía ausentarme.
Karin Håkansson, 1926-2017
Eivor vivía en Eftnäs
con sus padres.
Luego ampliaron encima de la tienda
más o menos cuando nosotros nos mudamos
a esta casa.
Yo no la conocía.
Ella siempre ha vivido en este valle.
Fue por los niños.
Nos veíamos en la consulta de maternidad y…
Mona y Arne
tienen la misma edad.
Nos veíamos bastante a menudo.
Y luego cada vez más
cuando nos fuimos haciendo mayores.
Karin Håkansson, 1926-2017
Después empezamos con la recogida de bayas.
Dios santo qué cantidades recogíamos.
Llegaba una al bosque y estaba todo rojo.
Karin Håkansson, 1926-2017
Se estaba de maravilla en el bosque.
Teníamos un recolector
y con él íbamos a recoger bayas
con una cesta grande a la espalda
que pesaba treinta kilos.
La llenábamos hasta arriba
la llevábamos al coche
y luego íbamos a buscar otra.
Sacábamos dinero contante.
Podíamos sacar hasta dieciocho o diecinueve coronas el kilo.
Hoy no sacan eso ni de lejos.
No era poca ganancia.
Así conseguíamos un extra, ya sabes.
Karin Håkansson, 1926-2017
Antes al acabar el colegio
había que intentar buscarse un trabajo.
Yo no tendría más de dieciséis o diecisiete años.
Mi padre tenía una prima en Åtorp
habían acondicionado una mansión
como fonda.
Llamó a mi padre
cuando llegó la hora de marcharme de casa.
Mi padre me llevó a Torsby en la bicicleta
y me plantó en el tren.
Una, que nunca había salido del pueblo para nada.
Karin Håkansson, 1926-2017
Tenía que cambiar en Kil
y seguir a Kristinehamn.
Allí estaría esperándome la prima Fia.
Yo no la había visto nunca
ni ella me había visto a mí.
Me quedé allí un tiempo
ayudándola con la comida, la limpieza
con todo lo que hay que hacer en una fonda.
Se portaba bien conmigo.
Fue un buen principio.
Pero entonces mi madre enfermó
así que tuve que volver.
En casa necesitaban ayuda
y había que arrimar el hombro.
En fin.
Karin Håkansson, 1926-2017
En Tôrkhushia
donde ahora viven Jan y Lotten
vivían antes dos mujeres mayores
Maja y Maria.
Yo iba mucho a ayudarles.
Ella, la mujer del hijo, siempre lo decía
tú eres como una cuidadora a domicilio.
Pero al final ellas también acabaron en Klarastrand
la residencia.
Karin Håkansson, 1926-2017
Maja era la hermana del marido de Maria.
Estaba un poco senil
o no sé cómo decirlo
era un poco rara.
Iba a Törnsgårn
a ayudar en el horno
luego venía por aquí.
Llevaba un delantal atado a la cintura
y lo doblaba por los extremos.
Dentro ponía el bizcocho que le habían dado
y se volvía a casa con él.
Karin Håkansson, 1926-2017
Yo estaba siempre en casa.
Nunca tuve ningún trabajo.
Era ama de casa.
Hasta que empecé a trabajar por horas en la
universidad popular
y al final a jornada completa.
En la cocina.
Yo siempre he estado en la cocina.
Karin Håkansson, 1926-2017
Repartían la carne de alce en el granero.
Eran unos sesenta cazadores
y a veces había que ponerles café
también y pastel salado.
Era un no parar.
Y me gustaba
luego llegar a casa y estar libre.
Fue duro
cuando estaba en la universidad popular.
Cuando una llegaba a casa
y había un montón de carne
que organizar.
No siempre era fácil.
Pero entonces yo era joven y fuerte.
Ahora solo soy joven.
Karin Håkansson, 1926-2017
En Osebol había mercado antiguamente
por eso lo retomaron.
Organizamos una rifa para el slalom de Stödalen.
Íbamos por ahí mendigando los premios
tejíamos alfombras y…
si no lo de Stödalen no habría funcionado.
Nada funciona
si nadie arrima el hombro y ayuda.
Tenía que haber corriente
y había una pista iluminada para que pudieran esquiar.
Ahora ya no hay nadie allí
porque no hay corriente.
Karin Håkansson, 1926-2017
Fue por el racionamiento
de comida y café.
Los que tenían una granja
se las arreglaban bien de todos modos.
Tenían comida.
Pero si había matanza
de cerdo o de cordero
los que escribían las cartillas de racionamiento
tenían que estar al tanto de quién había matado.
No podía uno consumir
todo lo que quería.
Había que ponerlo en la cartilla.
A los demás les daban cupones
para comprar carne en la tienda.
Karin Håkansson, 1926-2017
Aquí hemos estado a salvo de muchas
guerras
que sí había en los países de alrededor.
Y nosotros estábamos aquí tan ricamente.
Pero ahora tenemos mucha gente de fuera.
Si hay sitio para ellos, pues por qué no.
Necesitan ayuda.
Pero los que quedan allí también necesitan ayuda.
Más si cabe.
Karin Håkansson, 1926-2017
Es horroroso
cómo se ha vuelto el mundo.
La gente siempre dice
que está patas arriba
y desde luego que sí.
Muchas injusticias
y guerras y más guerras.
Lo bien que estaría
que todo el mundo estuviera de acuerdo y conforme.
Pero ese tiempo ya pasó.
Y puede que no fuera así
solo que entonces no nos enterábamos de todo
como ahora.
Los medios.
Ahora lo cuentan todo.
Karin Håkansson, 1926-2017
Este bizcocho de almendra
lo he hecho esta semana.
Un día pensé
por lo menos voy a intentarlo, qué demonios.
Pan de trigo ya no tengo ganas de hacer.
No aguanto de pie
por la espalda.
Para hacer esto me siento ahí en el banco
y me pongo a batir.
Así sí puedo.
De estos he hecho muchos.
Los llevaba a vender en el mercado de Osebol.
Karin Håkansson, 1926-2017
Hay bosque
árboles, árboles, árboles, árboles
animales que no existen en Dinamarca
y un clima totalmente distinto.
Tenemos una canoa
con la que vamos al río
y vemos castores
y peces.
A veces encontramos un islote de arena
en medio del río.
Entonces pasamos allí el día entero
y volvemos a casa por la tarde.
Johnny Munk Laursen, nacido en 1956
Mientras mi mujer estuvo enferma
veníamos cada tres semanas.
Cada vez que le daban tratamiento
de quimioterapia
veníamos aquí
porque el aire es mejor.
El musgo que crece en los árboles
ese que parece una barba
solo puede crecer
donde el aire contiene mucho oxígeno.
Si no hay bastante oxígeno
no puede crecer.
Johnny Munk Laursen, nacido en 1956
Notamos una diferencia
con Dinamarca.
Cuando llegamos aquí arriba
sí dormimos.
Dormimos profundamente
con las ventanas abiertas
para que entre el aire.
Johnny Munk Laursen, nacido en 1956
Holger Andersson se llamaba
el antiguo propietario de la casa.
Era conductor de autobús y vivía en Karlstad
y el hombre subía aquí en verano
todos los veranos, desde que tengo memoria.
Luego quisieron venderla, en los noventa.
Yo me crie aquí al lado.
Siempre dije
si vende la casa
se la compro
porque me parecía que estaba muy bien situada.
Así que se la compré.
Jan Hagström, nacido en 1966
Se venía aquí los veranos.
Y sembraba patatas en ese terreno.
Tenía un rastrillo de los antiguos
con las palas de madera.
Y yo tenía que pasarlo
como si fuera un caballito de tiro.
Yo aquello lo odiaba, oye.
Hala, venid a pasar el rastrillo por mí.
Yo era bastante pequeño.
Me parecía una tortura.
Por lo demás Holger no era mala persona.
Eran de la misión, eran creyentes.
Jan Hagström, nacido en 1966
Como ahora trabajo en Örebro
me voy de aquí
el lunes a las cuatro de la mañana
y vuelvo el jueves a las cuatro de la tarde.
Hacemos cuarenta horas presenciales
así que son jornadas largas.
Trabajamos hasta las ocho cada tarde
y paramos en el hotel.
Pero así son las cosas.
Aquí no hay trabajo.
No hay muchas opciones.
Jan Hagström, nacido en 1966
Es muy difícil conseguir gente.
Hoy en día no hay albañiles
que estén desempleados
así que contratamos a muchos estonios.
Trabajan muy bien
no hay ninguna pega
pero dos saben inglés pasable
el resto no sabe una palabra.
Así no es fácil comunicarse
y además uno
tampoco es un as con el inglés.
Es complicado cuando no se puede hablar con ellos.
Jan Hagström, nacido en 1966
En Branäs el año pasado los que construyeron
las cabañas de esquí ahí arriba eran todos estonios.
Eran módulos de Estonia
que trajeron en barco.
Tuvieron que ser mucho más baratos
ya que no los trajeron de Torsby
que está a solo cuarenta kilómetros de aquí.
Jan Hagström, nacido en 1966
El precio lo rige todo naturalmente.
Coger un módulo de Moelven en Torsby
o en Karlstad o en Säffle
cuando pueden fabricarlos en Estonia
traerlos aquí y montarlos.
Para eso tiene que ser mucho más barato.
Digamos que es la mitad
o el setenta y cinco por ciento del precio.
Pues claro que se quedan con lo más barato.
Jan Hagström, nacido en 1966
En el ochenta y ocho, el ochenta y nueve, por ahí empezaría la cosa más o menos.
Entonces construyeron la estación de montaña y la del valle para el teleférico.
Y luego dos pueblos de cabañas en el valle
y dos en la cima
pero luego se paró todo.
Durante muchos años no pasó nada.
Puede hacer quince años que volvió a ponerse en marcha.
Los propietarios eran otros.
Y entonces empieza a expandirse todo a pasos agigantados.
Es una suerte para el valle que exista Branäs
si no, no habría nada literalmente.
Porque encima han cerrado la fábrica de paneles
y allí trabajaban unos cuantos, claro.
Por lo demás, no hay mucho donde escoger aquí arriba.
Jan Hagström, nacido en 1966
Siempre ha habido prisas
pero a mí me parece que ahora es cada vez más.
Y uno se hace mayor
y no tiene fuerzas para seguir el ritmo
como antes.
Los viernes notas
al llegar a casa
que estás cansado.
Los viernes se van
solo en descansar.
No tiene uno fuerzas para ocuparse
de nada de provecho.
Jan Hagström, nacido en 1966
Hemos estado dándole vueltas al tema.
No creo que la juventud de hoy
quiera dedicarse a ese tipo de cosas en el futuro.
Cuando puedes sentarte delante de un ordenador
y ganar mucho más
y no tienes que hacer nada
que implique mancharse.
No creo, ya te digo.
Y estar hecho polvo y cansado
no creo.
Jan Hagström, nacido en 1966
La juventud hoy con los teléfonos…
También hemos tenido gente más joven.
Ya sabes…
un minuto y enseguida sacan el teléfono
y se ponen con él.
Así no se puede.
Pero es lo que hay.
No pueden vivir sin el teléfono.
Es una enfermedad que sufren todos hoy en día.
Tienen que tener el teléfono y estar controlando todo el rato.
Jan Hagström, nacido en 1966
Todo está exagerado.
Acelerado.
Casi parece que las cosas deberían estar terminadas
antes de empezar.
En Örebro vamos un par de semanas por detrás
en el calendario.
Se supone que tiene que estar listo
para la fecha de la inspección.
Lo mismo pasa en Estocolmo y en todas partes.
Es la fecha de la inspección.
Entonces tiene que estar listo.
Necesitan encontrar gente
y no hay suecos a mano
así que toca contratar temporeros.
Y esos son los estonios.
Jan Hagström, nacido en 1966
Hoy en día todo lo diseñan arquitectos.
Es una moda, digo yo.
La fachada es naranja
naranja y gris.
El naranja no es…
un color que a mí me vaya mucho que digamos.
Pero lo ha diseñado un arquitecto.
Digo yo que alguna cosa tienen que cambiar
si no, se ve todo lo mismo.
Si tienes una casa naranja chillón destaca.
Pero los que se han mudado a esa casa
parecen satisfechos con ella.
Jan Hagström, nacido en 1966
Hoy no recurren al aglomerado
tanto como antes.
Teníamos aglomerado en el suelo
y poníamos aglomerado en las paredes.
No tardará en desaparecer del mundo de la construcción.
Hoy hay otros materiales, escayola y otros.
Y además es un producto derivado.
Las virutas, era lo que quedaba de las serrerías.
Aquí no daban por eso nada de nada.
Luego empezaron a usarlo
para hacer pélets.
Entonces aumentó el precio
había más gente a la que le interesaba pagarlo.
Y de pronto empeora la cosa
cuando tienes que ir y pagar
por un derivado por el que antes no pagabas nada.
La fabricación resulta más cara.
Jan Hagström, nacido en 1966
Los paneles de aglomerado no tienen nada de malo.
Es un buen material.
Se trabaja bien.
Pero claro al fin y al cabo es madera.
Si pones un tablón de aglomerado en la pared
al final siempre se seca y se despega.
Y eso no pasa nunca
con una plancha de yeso
porque es un material muerto.
Los tablones de aglomerado son madera
y la madera tiene vida propia.
Jan Hagström, nacido en 1966
Aquí arriba todos…
te lo daban casi por menos de nada
porque conocías a gente de allí.
Cortaban paneles para Ikea también
estanterías y muebles.
Pero no se hizo nada
después de que construyeran la fábrica.
A ver, las máquinas eran viejísimas.
Me figuro que en parte fue por eso.
Que apostaron por Östersund
porque allí tenían máquinas más modernas.
Jan Hagström, nacido en 1966
Estuvieron hablando del tema muchos años.
Era de imaginar cómo acabaría la cosa
así que no me sorprendió.
Es una lástima por los colegios y eso
porque algo así lo arrastra todo.
Al haber menos trabajo
va quedando menos gente.
A los colegios y los negocios
les va mejor cuanta más gente hay.
Está más que claro.
Jan Hagström, nacido en 1966
Osebol se anima en verano.
Entonces viene aquí todo el mundo
como esos vecinos.
Y entonces hay más movimiento.
El semestre de invierno apenas pasa nada.
Pero a mí me parece bien
ya que me paso toda la semana fuera
trabajando muchas horas.
Ese viernes y ese sábado
y ese domingo
que paso en casa…
No quiero salir a nada.
Jan Hagström, nacido en 1966
La cuestión es
cuántos años más seguirá aquí el colegio.
Ida puede terminar aquí,
pero después…
los grupos se quedan muy reducidos.
Serán veinticinco en total en todos los grupos, creo.
Así no se puede mantener, claro.
Jan Hagström, nacido en 1966
Ebba hizo séptimo, octavo y noveno en Torsby.
Le resultó muy duro.
Tenía que levantarse tempranísimo.
Y tampoco es que le entusiasme ir en autobús.
Mi madre vive en Torsby
así que muchas veces se quedaba con ella.
Y ahora nos han dado un apartamento para ella
así no tiene que ir y venir.
Y ya veremos si Ida también se queda allí
cuando empiece.
Jan Hagström, nacido en 1966
Yo fui al colegio en Karlstad.
Dennis el que vive más abajo y yo empezamos allí.
Alquilamos una habitación.
Seguro que habríamos podido entrar en Torsby pero
yo pensé que estaría bien
vivir en la ciudad.
Y no creo que fuera ninguna equivocación.
Así podía uno arreglárselas un poco por su cuenta.
Después del instituto hice siete meses de servicio militar.
Luego encontré trabajo y estuve trabajando un tiempo.
Luego necesitaban gente arriba, en Rannsby.
Entonces pensé a la mierda,
prefiero quedarme en casa.
Jan Hagström, nacido en 1966
Será que soy un poco tozudo y quiero quedarme aquí.
No sé por qué.
Yo ya lo he dicho
quizá habría sido mejor mudarse directamente.
Pero como una mula, oye, pienso quedarme aquí.
Jan Hagström, nacido en 1966
Tampoco es que esté a gusto en la ciudad.
No quiero verme en una puta zona residencial.
No es lo mío que digamos.
Yo lo que quiero es estar en casa vagueando y descansando.
Es un poco difícil.
Se hacen largas las semanas cuando tienes que trabajar lejos.
Y no va uno para más joven precisamente.
Pero así son las cosas.
A Osebol hay que volver, sabes.
Será una enfermedad.
Será que hay algo en lo más hondo.
Será porque me crie aquí.
Será eso, digo yo.
Jan Hagström, nacido en 1966
Pero va menguando la cosa.
Antes tenía mucho contacto con Arne
por aquello de que éramos primos.
Pero se murió.
Mi padre había muerto el año anterior.
En dos mil once murió.
Así que va menguando la cosa.
Jan Hagström, nacido en 1966
Ahí no vive nadie.
Pero es mío.
Ahí vivía mi padre.
Estoy a ver si lo convierto todo en garaje.
Ahí, donde está abierta la puerta
voy a añadir otro portón.
Será mi tarea para este verano.
Jan Hagström, nacido en 1966
Lo construyeron en el sesenta y tres
y el drenaje no estaba bien
así que hace dos años me tocó arreglarlo.
El techo tuve que ponerlo nuevo
el año pasado.
Una casa en Stöllet…
no le voy a sacar mucho dinero que digamos.
Así que la pienso usar más como trastero
como garaje.
Para guardar trastos y chatarra.
Eso pienso hacer.
No creo que nadie llegue a mudarse a vivir ahí
así que se va a quedar como está.
Jan Hagström, nacido en 1966
Hay muchos que se van a trabajar fuera.
Yo estoy acostumbrada a estar sola entre semana.
El tiempo pasa rápido, me parece a mí.
De lunes a jueves.
Desde luego.
Y ahora puede que le toque en Branäs en otoño
y entonces sí que podrá venir a casa.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Y yo tengo trabajo fijo.
Faltan profesores.
No hay forma de encontrar sustitutos.
Es dificilísimo.
Ahora había un puesto de profesor de Sociales de séptimo
a noveno en Ekshärad.
Ningún solicitante.
Así están las cosas.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Ebba se ha buscado una habitación con cocina
porque el autobús sale demasiado temprano.
No es lo largo del trayecto
treinta y cinco, cuarenta minutos
sino lo temprano que sale.
Irse a las seis y media.
Y con Ida pasará lo mismo.
Para mí ha sido muy duro.
Ya veremos cómo lo solucionamos.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Hemos intentado presionar
para conseguir un bus escolar que salga más tarde
pero no ha habido forma.
El que contrata es el colegio
o sea, el municipio.
Sale a las siete menos diez de Värnäs
eso es lo que tienen en cuenta
pero es que todos viven en los alrededores.
Se levantaba a las cuatro y media
para prepararse.
En fin, ya veremos cómo lo solucionamos.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Ha ido bastante rápido.
Aquí no nacen niños.
No se va reponiendo por abajo.
Tienen que crear puestos de trabajo
para que la gente pueda quedarse.
Pero no sé yo
qué clase de trabajo podrían crear.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Yo creo que en secundaria ya pueden ir en el autobús.
La cuestión no es esa.
Muchos lo hacen.
Pero hasta quinto o sexto
deberían tener el colegio cerca.
Así es en Ekshärad.
Algunos de los que tengo yo, de primero, salen a las
siete y cuarto y llegan a las ocho.
Es un trayecto muy largo
pero el autobús llega justo cuando empieza el colegio
y vuelve cuando terminamos.
Así creo yo que se mudaría aquí más gente.
Si vives en la ciudad
y eliges un colegio que está en la otra punta
también tienes un trayecto de una hora.
No es tanto lo que se tarda
como lo temprano de la hora.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
A ella le parece que va a ser estupendo.
Le encanta la idea.
Primero hablamos de Karlstad.
Ahora todo el mundo quiere irse allí, o casi
es una moda.
Pero dijimos
no, está demasiado lejos
y ni siquiera es por una especialidad en particular.
Y a Torsby al menos se llega rápido
si pasara algo.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Lo que quieren es entrar en algo.
Luego los hay
que buscan una formación concreta.
Ahora mismo en noveno en Ekshärad
la mitad se iría a Hagfors
y la otra mitad a otros sitios.
Es una lástima lo de nuestros institutos del norte.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Ebba e Ida siempre dicen
nos gustaría tener vecinos en la casa blanca.
Pero nosotros preferimos que no.
Es una lástima que esté vacía
pero es que son residentes de verano.
Precisamente la tranquilidad
y no tener a nadie demasiado cerca
a mí me parece que está bien.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Claro que siempre es una alegría
cuando se muda aquí una familia con niños.
Como de hecho ha ocurrido.
No es que esté del todo vacío.
Pero está más vacío
de jóvenes.
Es comprensible
que se lo piensen…
cuando el colegio no está…
no se sabe cuánto tiempo.
Es comprensible, desde luego.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Últimamente hemos pensado
que para los niños
hay muy poca oferta.
Por lo que a nosotros respecta no hay poca oferta.
Esto es lo que queremos.
Luego ellos que decidan adónde quieren ir.
Porque hay pocos niños y pocos amigos.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Es una maravilla vivir aquí
no es eso.
Lo complicado es la logística.
Lotten Gustafsson, nacida en 1969
Justo al norte de Bränna había una casa.
Estaba construida con tres paredes
y la cuarta pared
estaba levantada contra la ladera.
Contra una pendiente.
La construyó mi abuelo materno.
Era una cabaña pequeña.
En Brôthia.
O sea, en Bråtheden.
Mona Skog, nacida en 1953
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Mi madre tenía dos hermanos
Pelle y Holger.
Holger murió cuando tenía trece o catorce años
se murió de apendicitis.
Se había ido al colegio
y volvió a casa por la noche.
Fue en Osebol
se subió al coche de un hombre de Hemgårn.
El hombre se quedó en Nygård
y Holger tuvo que bajarse allí.
Y sí claro
se bajó y
salió disparado para casa.
Y luego se murió.
Mona Skog, nacida en 1953
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Al día siguiente apareció
cuando yo iba camino del colegio.
¿El que lo llevó en coche?
Sí, vino a verme y dijo que…
se conoce que sí estaba muy mal a fin de cuentas.
Tenía los ojos llenos de lágrimas.
Claro, dijo, si me hubiera contado
que le dolía el estómago
lo habría llevado en el coche
no que así tuvo que bajarse cuando…
En fin, yo iba camino del colegio
así que no pude hablar nada con él.
Es algo que no olvidaré nunca.
Mona Skog, nacida en 1953
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Yo no tenía amigos con los que jugar
cuando vivíamos en la cabaña.
En Bränna tenían dos niños y una niña,
pero allí eran tan estrictos
que a la niña nunca la dejaban venir a verme.
No la dejaban ir a ver a nadie, vamos,
porque era la abuela paterna la que decidía
cómo se hacían las cosas en Bränna.
Después yo empecé a bajar sola a Osebol
a jugar con los niños.
Edla no jugó nunca conmigo.
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Y luego pusiste una lencería de Spirella.
Vendía Spirella.
Sujetadores y corsés.
Venía un montón de gente
a probarse prendas de Spirella.
Tenían que ponerse así… espera.
Lo primero de todo tenían que ponerse de pie así…
y luego tenían que sentarse
y luego tenían que inclinarse así…
para ver cuáles serían las medidas.
A mí me parecía muy gracioso.
Y mi padre…
cuando había estado en algún sitio y volvía a casa
a veces decía
hoy he visto a alguien
a quien le vendría bien un Spirella.
Mona Skog, nacida en 1953
Cuando uno va al bosque
a buscar arándano rojo
es como jugar a la lotería.
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Karin la de Byggninga y yo…
ha pasado tanto tiempo
que ya se puede contar.
La granja de Tornsgårn tenía terreno… bosque
y allí íbamos nosotras por la orilla del camino
cada una con una cesta a la espalda
y nos topamos con uno de Tornsgårn.
Alguien le habría ofrecido
algo de beber, me figuro.
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Pues él tenía un terreno enorme lleno de arándano rojo.
No os podéis figurar cuántos arándanos había.
Y nada, no paraba de reír y dijo
claro, recoged todo lo que queráis.
Así que fuimos y nos pusimos a recoger.
Estuvimos recogiendo ese día entero
volvimos a ir al día siguiente
y creo que fue el tercer día cuando vino.
Entonces los habíamos recogido casi todos.
Pensamos que
a lo mejor se enfadaba.
Pero no fue capaz de enfadarse
no paraba de reírse de nosotras.
Seguro que creía
que ibais a recogerlos todos.
Sí, yo creo que con eso contaba.
Eivor Halvarsson, 1924-2018
Mona Skog, nacida en 1953
Esos arándanos que recogimos
no había que limpiarlos ni nada
solo había que meterlos en el cesto.
Así de sencillo.
Y tampoco era difícil venderlos
en aquel entonces.
Y el viejo, mi padre
a saber la de arándanos que recogería.
Claro que no había mucho donde elegir.
Mi padre se pasaba el invierno en el bosque, el hombre.
Era talador, eso era mi padre.
Eivor Halvarsson, 1924-2018
¿Sabes que había una casa
al sur de Sandvik?
Estaba en lo alto de la colina.
Esa casa se quemó.
Seguro que el camino está ahora cubierto de maleza.
Ahí vivía Carina con su madre y su padre
Tore y Ulla-Britt Emilsson.
Ahí había dos apartamentos.
Ellos vivían arriba
y en el piso de abajo vivía Erland, el hermano de Tore.
Yo iba con Carina a veces
y bailábamos música de Tommy Steele.
Mona Skog, nacida en 1953
Íbamos al colegio en bici
cruzando el puente.
En invierno nuestros padres pagaban
y así podíamos ir en el autobús del colegio.
Así que bajábamos a la tienda
y lo esperábamos allí.
No teníamos más remedio que ir en bici
desde que empezábamos el colegio.
Hoy no dejarían que los niños hicieran una cosa así.
Claro que hoy hay más tráfico
pero si lo piensas…
Figúrate que nos dejaban ir en bicicleta.
No había alternativa.
Mona Skog, nacida en 1953
Yo trabajo en la residencia de ancianos de Klarastrand.
Trabajamos dos noches
y libramos cuatro.
Llevo muchos años así.
Está bien.
Pero hay mucho trabajo administrativo
que se ha vuelto fundamental.
Hay que andar escribiendo
y registrándolo todo en el ordenador.
Sería estupendo
que un día dijeran
dejad eso
y sentaos con los viejos.
Mona Skog, nacida en 1953
Mira, hubo un tiempo…
en que teníamos que anotar cada vez
que entrábamos en la habitación de alguien.
Teníamos que escribir
lo que hacíamos
