Pioneras Argentinas - Mónica Santino - E-Book

Pioneras Argentinas E-Book

Mónica Santino

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Beschreibung

Las historias de las Pioneras del fútbol femenino argentino inspiran porque sostuvieron el derecho a jugar a pura gambeta contra prejuicios. Una generación que dio el puntapié inicial de ese partido que aun hoy seguimos jugando, hasta que este deporte que amamos ocupe el lugar que se merece. En todas estas historias que se repiten por miles también encuentro la mía propia.Tenemos historia que perdura. Estamos conociendo nuestras raíces. Y esa fuerza es imparable.

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Seitenzahl: 224

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Pioneras argentinas

Un pase a la historia

Mónica Santino

Tamara Haber / Julieta Ossés

Pioneras argentinas

Un pase a la historia

Índice de contenidos
Portadilla
Legales
Agradecimientos
Prólogo
Introducción
Capítulo I - Los comienzos
Capítulo II - Los ´60
La conquista del potrero
Tiempo de exhibiciones
Una cancha federal
Capítulo III - Los ´70
En los márgenes también se hace historia
El día que salimos por TV
La pelota busca a la jugadora
La patria es un potrero
Campeonato Excursionistas 1978
La Academia Campeona
Capítulo IV - México ´71
El primer Mundial del que participó la Selección Femenina
Capítulo V - Los ´80
Jugar entre grandes
De jugadora a DT
Ser parte de una familia
El inicio de una leyenda
Asociación Argentina de Fútbol Femenino
Capítulo VI - Los ´90
La era AFA
Fútbol de mujeres y medios periodísticos en los ‘90
Las protagonistas son las jugadoras
Epílogo. Sin nosotras nunca más
Archivo Fotográfico

Santino, Mónica

Pioneras Argentinas : un pase a la historia / Mónica Santino ; Tamara Haber ; Julieta Ossés.- 1a ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Grupo Editorial Sur, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8955-22-3

1. Fútbol. 2. Estudios Culturales. I. Haber, Tamara. II. Ossés, Julieta. III. Título.

CDD 796.33409

GES-Deportes

GES®- Grupo Editorial Sur

Prensa & Comunicación: Milena Salvador

Fotos de Solapa e Interior (pag 235): Julieta Ferrario

Edición Literaria: Irene Locatelli

Diseño de Tapa, Interior e Ilustraciones: Ona Ballesteros Gravino

Dirección Operativa: Pablo Campos

Dirección de Arte: Fernando Belvedere

Las imagenes y fotos de este libro son cortesía de las Pioneras Argentinas

GES®- Grupo Editorial Sur

Santos Dumont 3454, Piso 3, Depto 24 / CP1427 CABA

www.grupoeditorialsur.com

www.grupoeditorialsur.com

[email protected]

Primera edición en formato digital: mayo de 2024

Versión 1.0

Digitalización: Proyecto451

ISBN edición digital (ePub): 978-987-8955-22-3

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723

A todas las Pioneras que aman la pelota y nos

pusieron en movimiento

A todo el fútbol que habita en los potreros

Al milagro de encontrarnos

Este libro cuenta con la colaboración especial de la periodista Ayelén Pujol

Agradecimientos

A todas las Pioneras de Fútbol Femenino de Argentina. A quienes nos dedicaron su tiempo para contarnos sus historias.

Especialmente a Teresa Suárez, Betty García, Manzi Sequeira, Mirta López, Betty Caldez, Delia Vera, Yanina Gaitan, Elisa Mangone, Eva Medina, Tona Palacios, Norma Saralegui y Mónica Pérez por atender nuestro teléfono y responder a nuestras preguntas a cualquier hora del día.

A Lucila Sandoval, por abrirnos las puertas a este mundo hermoso de las Pioneras y la historia del fútbol femenino en nuestro país.

A Ayelén Pujol, que es parte de este libro.

A Adrián Bollici, del Departamento de Historia del Club Excursionistas, al Archivo de la Memoria Popular Villa 20, a Iván Lorentz y a Ildefonzo Apelanz por brindarnos material de forma desinteresada y con compromiso por la difusión de la historia del fútbol femenino de nuestro país.

A Brenda Elsey, investigadora estadounidense, por su trabajo con los orígenes del fútbol en nuestra región y por estar atenta a nuestras consultas.

A David Wood y Matthew Brown, investigadores ingleses, por sus trabajos sobre fútbol femenino en América Latina y por responder a nuestras preguntas desde otro continente.

A lxs integrantes del Seminario Permanente del Deporte por su trabajo de investigación, que nos permitió conocer más sobre los contextos que dieron lugar al avance del fútbol femenino en nuestro país.

A Bárbara Witko, la China, por involucrarse con este proyecto y alentarnos en cada comentario.

A Diana Marotte y Yanina Chiafitela por su paciencia y colaboración de siempre.

A Anita Szmulewicz y a Lucre Fernández, por bancar cada tarde de entrevista, por sus opiniones, sus consejos y por colaborar con la mejor predisposición para que este proyecto sea realidad. Por bancar el fútbol femenino con perspectiva feminista.

A Andrea Conde porque como Presidenta de la Comisión Mujer de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aportó a la visibilización del Fútbol Femenino y logró la sanción de la Ley del Día de las Futbolistas. Por permitirnos hacer este libro que disfrutamos enormemente y por confiar en nuestro trabajo.

Prólogo

Hay que parar el tiempo unos minutos para cambiar el aire, trotando la cancha.

Pararse a leer la jugada, pensar y tomar conciencia.

Para poder calzarme botines y ropa de futbolista tuve que dar unas cuantas batallas. Tengo 31 años y me sigue resultando difícil y pesado notar que también pasé por situaciones de injusticia, al igual que las Pioneras durante más de 50 años.

Nosotras, algunas, podemos vivir del fútbol. Lo hacemos porque estas compañeras que nos precedieron nos hicieron la mochila mucho más liviana. No compartimos vestuarios ni anduvimos los entrenamientos. Pero saber de sus historias es traerlas acá. Son las ganas de ganar siempre, de llorar las mismas lágrimas y abrazarnos a la alegría con forma de pelota que perseguimos desde pibas.

Las historias de las Pioneras del fútbol femenino argentino son relatos que inspiran, porque sostuvieron el derecho a jugar a pura gambeta contra prejuicios.

Una generación que dio el puntapié inicial de ese partido que aún hoy seguimos jugando, hasta que este deporte que amamos ocupe el lugar que se merece.

Nos empuja y nos alienta el orgullo de ser futbolistas. En todas estas historias que se repiten por miles también encuentro la mía propia. Me sigue llamando la atención que circule la idea de que somos una moda, una edición limitada, algo pasajero. Tenemos historia que perdura. Estamos conociendo nuestras raíces. Y esa fuerza es imparable.

La posibilidad de ser parte de este libro y presentarlo me deja repleta de orgullo, el mismo que siento por la vida y el fútbol de cada pionera. Todas las historias que conocemos y las que no, están atravesadas por adversidades e injusticias. Ponerles nombre y apellido es iluminar el camino de muchas. Estas mujeres nos inspiran.

Por ellas y por todas las que vienen, no daremos ninguna pelota por perdida. Aprendí con este libro que lo más importante es hacerle ganar al deseo por encima de la frustración.

Y cuanta más libertad logremos, seremos muchísimas en la cancha. Porque seremos felices celebrando el juego que amamos.

Gracias Pioneras, siempre.

Estefanía Banini

Introducción

Partido de fútbol femenino disputado en Capital Federal (actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires) en 1923. Revista Fray Mocho. Gentileza Brenda Elsey.

El fútbol de mujeres tiene una larga historia en nuestro país. Una historia poco contada, casi invisible, porque nos quisieron hacer creer que el deporte más popular de la Argentina perteneció siempre a los varones.

Pero eso nunca fue así. Los primeros registros que encontramos son de principios del siglo XX, y muestran a un equipo de fútbol formado por mujeres en Rosario. La investigadora canadiense Brenda Elsey halló una nota periodística en la Revista Fray Mocho, donde se muestran fotografías de un partido que se jugó en la Capital Federal en 1923 (1).

Recientemente, la periodista Ayelén Pujol publicó el libro Qué Jugadora, donde se reconstruye una historia que tiene por lo menos cien años en nuestro país.

David Wood, especialista en el desarrollo del fútbol en Latinoamérica, hizo un análisis de la representación femenina en este deporte, y subraya cómo ya en 1920 había una preocupación porque las mujeres jugaran a la pelota (2).

Si los grandes productores de la masculinidad y reproductores de los estereotipos de género, como lo era la revista El Gráfico, publicaban notas haciéndose eco de esta preocupación, podemos fácilmente intuir que efectivamente había muchas de nosotras desafiando este mandato en las plazas, parques y canchas.

Una nota publicada en 1921 en ese medio se titula: “¿Por qué las mujeres no deben jugar al fútbol?”. El texto advierte que la práctica podía significar la pérdida de “atributos de la feminidad”. Claro, jugar resultaba una amenaza al status quo y a los roles de género asignados.

Pero, a pesar de los años de invisibilización constante y al contrario de lo que comúnmente se piensa, las mujeres formamos parte de la historia del fútbol en nuestro país desde sus orígenes.

El Club Atlético Alumni es considerado una de las grandes leyendas del fútbol argentino. Entre 1901 y 1910 se consagró campeón por tres veces consecutivas en la Liga de Fútbol Argentina. Se encontraba integrado por exalumnos de la English High School, una escuela mixta fundada por el profesor Watson Hutton en 1884, a la que asistía gran parte de la comunidad inglesa y escocesa que migró a nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX

Esta es la hipótesis que compartió Matthew Brown, sociólogo de la Universidad de Bristol, en el Segundo Encuentro de Fútbol y Mujeres en Latinoamérica y que desarrolla en su investigación sobre deportes y fútbol femenino en Sudamérica durante finales del siglo XIX y principios del XX, a publicarse próximamente (3).

El fútbol de mujeres (4) no es una moda. Desde principios de siglo las mujeres jugamos a la pelota, pero nadie contó esta historia. Pesaron más las imposiciones, los prejuicios y estereotipos: que nuestros cuerpos no son lo suficientemente fuertes para un deporte de contacto, que no somos tan rápidas para una cancha de once, que nos puede traer problemas de salud o que podemos perder nuestras cualidades “femeninas”.

¿Por qué hubo tantas resistencias a que juguemos? ¿A qué le temían y aún le tienen miedo? Quizás no hay una sola respuesta a estas preguntas, pero sabemos que el machismo y los mandatos sociales dan forma a gran parte de las respuestas. La asignación de las tareas de reproducción y de cuidado que históricamente recaen sobre nosotras, la utilización de nuestros cuerpos como objeto de placer de otros y no como portadores de nuestro propio deseo, la negación a que habitemos espacios que constituyen la vida ciudadana y fortalecen la vida social, así como otro sin fin de imposiciones, generan desigualdad entre los géneros. Son formas de limitar nuestra libertad, de negarnos nuestros deseos. Constituyen medidas de control sobre nosotras y tienen como objetivo relegar nuestra personalidad y nuestras vidas.

No cabe duda de que estas barreras y obstáculos aún existen, pero también sabemos que años atrás eran más fuertes porque nos sentíamos más solas dando estas batallas. Por eso es importante rescatar nuestra historia, saber que recorrimos un largo camino para llegar adonde estamos hoy, reconocer la valentía de tantas que atravesaron obstáculos y dieron el puntapié inicial, no solo para hacer carne su propio deseo, sino para darnos la oportunidad a quienes vendríamos después...

¿Cuántas mujeres jugaron al fútbol a lo largo de los años? ¿Por qué nadie lo sabe? ¿Cuántas gambetearon en el barro, rompieron travesaños, hicieron goles de taco? ¿A cuántos varones les robamos la pelota? ¿Quién era la jugadora aguerrida, cuál la habilidosa? ¿Y la que dejaba todo en la cancha? ¿Cuáles fueron los partidos memorables, los torneos épicos? ¿Cuáles son las leyendas del fútbol de pibas, las hazañas? ¿Cuántos juguetes adaptamos para que nos sirvan para hacer jueguitos? ¿Cuántas veces nos escapamos por la ventana para cruzar la calle de tierra y meter goles con el equipo de nuestros vecinos del barrio? ¿Cuántas calles de adoquines, jardines de vecinas, terrenos baldíos, pasillos del barrio, patios de escuelas transformamos en potreros para dar lugar a nuestro juego? ¿Cómo nos organizamos para ir a torneos en lugares lejanos, llenas de garra y de ansias de gol? ¿Cómo entendemos el fútbol nosotras?

“Las Pioneras del Fútbol Femenino” es el nombre de la organización que la exarquera Lucila Luky Sandoval impulsó. Se trata de un grupo de exfutbolistas que fueron las precursoras de esta disciplina, quienes jugaron al fútbol entre los ‘60, ‘70, ‘80 y ‘90.

Una vez retirada del fútbol, Luky se dio a la tarea de buscar otras exjugadoras y reunirlas para organizar este colectivo de mujeres. A partir de allí surgieron homenajes, declaraciones y una serie de eventos en los que se las reconoció: rememoraron sus luchas, sus logros y también pusieron en valor su lugar en la historia del deporte.

Cuando Luky se fichó como jugadora en la Asociación Argentina de Fútbol Femenino en 1988, mientras esperaba sentada su turno para completar los documentos, vio un cuadrito colgado en la pared: era la selección que jugó en México 1971, el primer Mundial del que participó Argentina.

No lo podía creer. Pensaba que su generación era una de las primeras que jugaba al fútbol, y que por eso le costaba tanto lograr reconocimiento. De ahí en más, se desveló por conocer a esas jugadoras y su historia. Pensó que era necesario reparar esa ausencia para que no ocurriera lo que le pasó a ella, a su generación, y saberse parte de un largo camino compartido.

El proyecto de este libro nació en abril de 2017 cuando Luky acercó a la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires su deseo de plasmar la historia del fútbol femenino en un libro.

A nosotras, el deseo de recuperar la historia de las Pioneras nos interpeló directamente. Contar esta historia es desandar el recorrido de un fútbol que desafía de manera directa los cánones machistas de esta sociedad.

Durante muchos años, fue invisibilizado, guardado en el clóset y ninguneado. Por eso resulta tan difícil encontrar registros sobre ellas, las Pioneras, quienes dieron forma a lo que es hoy el fútbol femenino en Argentina. Ellas, las primeras que pelotearon en los espacios públicos, las primeras que jugaron en el exterior, las que fundaron los primeros equipos femeninos en los clubes, las que participaron en un Mundial antes de que la Asociación del Fútbol Argentino las reconociera, y también las primeras que jugaron en las canchas cuando AFA de una vez por todas incorporó esta disciplina.

De la mayoría de esas mujeres no podremos saber nunca sus nombres, es cierto, pero también es verdad que hay mucha historia viva, relatos orales que hay que rescatar. Reconstruir la historia oral no es sencillo. Los relatos y sus recortes tienen la parcialidad inconsciente de quien los narra, y el tamiz de quien recepciona. Con todas esas limitaciones, decidimos contar a partir de algunas de las voces que transitaron este largo y sinuoso camino. Son solo algunas, pero son protagonistas, como lo fueron todas, de esta batalla colectiva y de este amor por el fútbol.

También trabajamos con su archivos personales: fotos, notas de diarios locales, folletería, revistas, entre otros materiales. Hay historias a las que llegamos compartiendo charlas y encuentros informales en actividades que nos reunieron durante estos años. Otras las encontramos en hemerotecas o en las redes sociales.

En un país en el que los movimientos de Derechos Humanos, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo nos enseñaron a guardar la memoria como un tesoro, como un instrumento clave para desandar las injusticias, creemos fundamental empezar a construir la memoria relacionada con el fútbol y las mujeres porque en esta historia hay muchas violencias y desigualdades que ya empezamos a erradicar.

En esta publicación, las protagonistas narran su historia desde su subjetividad, su mirada del mundo y también desde la actualidad. Entendemos que, cuando se trata de recuperar la memoria, no hay nada que descubrir o desempolvar, sino emprender un proceso de construcción colectiva, constante y dinámica. No sólo hay referencias sobre el pasado, sino también deseos profundos sobre el futuro.

Ponemos en especial relieve a los recuerdos de las Pioneras por sobre los registros gráficos, que mostramos como complementarios. Elegimos las memorias que recrean a las primeras jugadoras por ser estas las que otorgan y ponen en valor los significados que tuvo el fútbol femenino en nuestro país y en la historia.

Sabemos que solo se trata de una parte de la historia, de ninguna manera pretendemos escribir una crónica acabada y exhaustiva, porque entendemos que falta muchísimo por construir, por contar, por conocer. Lo que aquí mostramos es solo un aporte para animar a otras exjugadoras a que cuenten sus historias, que hagan pública su voz, y así pasar la pelota para que en todos los clubes y en cada lugar del país, se reconozca a las mujeres que abrieron las canchas en la historia del fútbol argentino.

1. Elsey, Brenda y Nadel, Joshua (2019) Futbolera. A History of women and sport in Latin America. University of Texas Press, Austin.

2. En el Segundo Encuentro de la Red de Investigación sobre Fútbol y Mujeres en América Latina, realizado entre el 23 y 24 de abril de 2018 en Tierra Violeta, Tacuarí 538, Ciudad de Buenos Aires.

3. Ídem.

4. Utilizamos el término “mujeres” porque así es como las Pioneras se reconocen a sí mismas en sus relatos.

Capítulo I - Los comienzos

Cada historia recuperada de mujeres que luchan por sus sueños dispara la idea de lo imprescindible de visibilizar los deseos para darle curso a su realización. Cuando nos facilitan oportunidades a los talentos surgen hechos maravillosos y nosotras estamos llenas de saberes por mostrar sin pedir tanto permiso. Lo público y lo privado se funden y allí está nuestra realización.

El riesgo de ser disruptiva es tan potente como el placer de realizar un sueño. Y eso se parece a la libertad

Viviana Vila - comunicadora social, docente, periodista, locutora y comentarista de fútbol

Cuando se busca en los inicios del fútbol jugado por mujeres, lo primero que aparece es una imagen: futbolistas vestidas con polleras, corsets, zapatos con tacos y sombreros. En principio, la ropa no parece cómoda. Pero se nota que el deporte más popular del planeta ya hacía felices también a las mujeres.

La imagen ilustra la tapa de la revista inglesa Harper’s Bazaar, y es una primera evidencia que data de 1869. Ahí, en algún campo escocés, ellas ya pateaban la pelota, de la manera que fuese y con la vestimenta que fuera.

Pero hay más: en 1895, un grabado de H. M. Paget fue tapa del periódico The Graphic. Allí aparecen once mujeres con polleras, botas cortas, camisas y pañuelos en la cabeza. La arquera saca desde abajo de los tres palos y, de fondo, marcando el límite de la cancha, aparecen soldados. El epígrafe reza: “The first match of the British Ladies Football Club” (El primer partido de fútbol de las British Ladies).

Así como en la actualidad el fútbol aparece como espacio de reivindicación de derechos para el movimiento feminista, en aquel entonces esta articulación entre lo que sucede en las calles y en las canchas también estaba presente. Por entonces en Inglaterra, las sufragistas llevaban un par de décadas de lucha intentando lograr el derecho al voto. El 28 de mayo de 1917 se aprobaría la ley de sufragio femenino.

Con la Primera Guerra Mundial, las fábricas fueron el escenario de nuevos partidos. Las mujeres ocuparon los espacios de trabajo que los hombres dejaron para ir a combate, y el fútbol apareció como el juego para compartir en los momentos de ocio.

Entre los equipos que hay que marcar en los libros de historia aparece uno: las Dick, Kerr Ladies, en Preston, Lancashire, Inglaterra. La Dick, Kerr and Co., una fábrica que se reconvirtió y pasó de producir equipamiento ferroviario a elaborar municiones, armó un grupo de fútbol femenino casi imbatible.

Los registros cuentan que más de 50 mil personas iban a verlas jugar en canchas como el Old Trafford, el estadio del Manchester United; o el St. James’ Park, del Newcastle, y que realizaron giras exitosas por Francia y Estados Unidos. En este último país le ganaron a un combinado de varones. Llegaron incluso a jugar de noche, algo que no estaba permitido pero que, debido al interés que despertaban esos partidos, el primer ministro Winston Churchill tuvo que autorizar.

¿Y en Argentina? ¿Quiénes fueron las Pioneras? Durante el 2019, se realizó en Rosario una muestra llamada “Revolucionistas. Rebeliones (y) Feminismos”, que incluyó una foto que atrajo a todo el mundo. Allí aparecen jugadoras de fútbol del Club Fémina junto a su técnico, Abraham Diez.

Jugadoras del Club Fémina. Rosario, 1913. En Diario La Capital, 2 de octubre de 1913. Disponible en“Fútbol de mujeres en 1913” (25 de enero de 2019). La Capital. https://www.lacapital.com.ar/ovacion/futbol-mujeres-1913-n1729879.html

La imagen es del jueves 2 de octubre de 1913 y figura en la página 11 del diario La Capital de Rosario. Sirve para ilustrar el anuncio del partido que se jugaría el domingo siguiente entre dos equipos femeninos del club, en la Exposición Rural y a beneficio del Asilo de Canillitas. El texto reza: “Por primera vez un partido de fútbol jugado por mujeres, que es indudablemente sorpresa de los avances del feminismo por la práctica del más viril de los deportes” (5) .

En noviembre de ese año, se anunció un nuevo partido, pero no hay registros de que se haya concretado.

En esta línea de tiempo, en lo que se llamaba Capital Federal, y actualmente es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se da un encuentro que tuvo repercusión mediática. El 12 de octubre de 1923, dos equipos se enfrentaron en la antigua cancha de Boca ubicada por entonces a pasos del puerto de Buenos Aires, en el actual barrio de Catalinas Sur en La Boca. Fue el estadio que se utilizó antes de la mudanza al que hoy se conoce como la Bombonera.

El football, deporte popular por excelencia, que en nuestro país ha tomado un incremento asombroso durante los últimos 15 años y que domingo a domingo congrega a miles y miles de entusiastas aficionados, tendrá en nuestras mujeres no ya simpáticas partidarias sino también decididas cultoras (6).

Así lo anunció el diario Crítica, preocupado por la posibilidad de que las mujeres abandonaran el tenis, que según los medios monopolizaba la atención.

Nota del diario Crítica, 19 de octubre de 1923, disponible en https://www.pagina12.com.ar/229957-que-jugadora-un-libro-para-repensar-el-futbol-femenino

El partido se disputó un viernes. “¡Solamente en el primer partido se hicieron siete goles!” (7), se asombró Crítica en su cobertura. Las jugadoras se dividieron en dos equipos: las Argentinas, por un lado, y las Cosmopolitas por el otro; y salieron a una cancha que contó con seis mil espectadores, en su mayoría mujeres.

“Las balompedistas nos demostraron que el sexo débil puede jugar al football”, escribió el periodista que cubrió el encuentro. Adentro de la cancha, hubo un partido entretenido, con jugadas vistosas, construcciones colectivas, garra y pierna fuerte. Las Argentinas ganaron 4 a 3.

Arrancó con dos goles de Estela Solari y uno de Estrella Villegas, de las Argentinas que se pusieron en ventaja. Las Cosmopolitas se recuperaron en un primer tiempo repleto de emociones. Elisa van der Beek descontó, hubo un gol en contra de Ema Meyer, y Mizzi Bourer marcó el empate cuando iban 37 minutos de la primera parte. Faltando dos para el final de ese tiempo, otra vez Solari fue la autora del cuarto tanto, que marcaría el resultado definitivo.

Las crónicas del momento reflejan que el partido terminó con las jugadoras peleándose con el hombre que había organizado el evento: él intentó irse de la cancha sin repartir la recaudación obtenida por la venta de laslocalidades. El valor simbólico del hecho es enorme. Esa disputa, esa pelea de las futbolistas por conseguir aquello que habían conquistado y les correspondía, marcaría la historia del fútbol femenino en el país, sembrando una semilla de lucha para el futuro: la batalla por igualar derechos adentro y afuera de la cancha de fútbol.

Las historias están incompletas porque no es posible hilvanar registros que armen una línea de tiempo con exactitud hasta nuestro presente. Sin embargo, muchas imágenes ayudan a reconstruir parte del pasado.

Teresa Bazzi posa con dos futbolistas en la Provincia de Santa Fe (década del ´40).

Esta foto nos muestra que en la década del ‘40 en Santa Fe, las mujeres jugaban al fútbol. En la página de Team Star - Equipo Estrella (8) , un medio de comunicación digital. Según puede leerse, las muchachas son futbolistas que jugaban en Colonia Médici, Departamento Iriondo de la Provincia de Santa Fe. Solo se menciona un nombre, la jugadora del medio: se llamaba Teresa Bazzi y era fanática del Club Almafuerte, de la localidad de Las Rosas.

Teresa es la madre de una reconocida periodista deportiva en nuestro país: Eglis Giovanelli, que también se declara hincha de Almafuerte. En una nota del Diario La Nación de 1997 encontramos:

La trayectoria de Eglis Giovanelli dentro del fútbol tiene tantos años como ella misma. En Las Rosas, su pueblo natal ubicado en la provincia de Santa Fe, la vida giraba en torno de una cancha de tierra que humildemente representaba al Club Almafuerte… Todos los habitantes, no más de cinco mil, formaban la incondicional hinchada, pero la más fanática era su madre, que desde chiquita la llevaba a ver todos los partidos. Sentía pasión por la pelota y, apenas el equipo salía de gira por el interior, cargaba a sus cuatro hijos muy pequeños y allá partía en el micro desvencijado que acompañaba al cuadro de sus amores. Era más que una ferviente espectadora pues, junto a sus primas y hermanas, se calzaba los botines en los torneos femeninos, donde gambeteabagrácilmente a las rivales con sus frágiles piernas, igual que un profesional avezado. Toda una transgresora en los albores de los años cincuenta (9) .

Existen registros fotográficos familiares en la casa de Bettina Stagñares, exjugadora, directora técnica y actualmente manager del Club Estudiantes de La Plata, que nos ilustran otra década de la historia que venimos contando. En la foto que Bettina encontró entre los recuerdos de su madre, se la puede ver a NélidaGonzález junto a siete amigas jugando al fútbol en el Parque Pereyra Iraola de la Ciudad de La Plata.

La pelota ocupa el primer plano de la imagen. La mitad de ellas tiene puestas camisetas rayadas con líneas verticales, pero el resto del atuendo no resulta muy deportivo, pareciera ser la ropa que con cierta informalidad podía usarse en la época. Beba, como le decían a la mamá de Bettina, es la que usa pantalones negros, y en la imagen está muy próxima a alcanzar la pelota.

Beba falleció antes de que ella encontrara esta foto, así que solo pudo recurrir a los recuerdos de su padre. Él le contó que debe ser de mediados de los ‘50, y que habitualmente la mamá y sus amigas se juntaban a hacer picnics y a jugar. También cree que las camisetas eran de Argentina, celestes y blancas.

Esta es una prueba más de la existencia del fútbol recreativo entre mujeres desde hace casi setenta años en las plazas y espacios públicos, como un juego que también les pertenecía. Se las ve cómodas, distendidas y, sobre todo, divertidas. La pelota salta fuera de la foto: nos están haciendo un pase para que siga girando.

Beba González y sus amigas en Parque Pereyra Iraola, La Plata. Archivo Personal de Bettina Stagñares.

5. “Fútbol de mujeres en 1913” (25 de enero de 2019). La Capital. Disponible en: https://www.lacapital.com.ar/ovacion/futbol-mujeres-1913-n1729879.html

6. “Atrajo gran concurrencia el primer partido de football disputado por mujeres”. (19 de octubre de 1923). Crítica. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/229957-que-jugadora-un-libro-para-repensar-el-futbol-femenino.

7. “Atrajo gran concurrencia el primer partido de football disputado por mujeres”. (19 de octubre de 1923). Crítica. Imagen disponible en: https://www.pagina12.com.ar/229957-que-jugadora-un-libro-para-repensar-el-futbol-femenino

8. Consultado en 2019 en: https://www.facebook.com/654557601312816

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