Relatos desde las sombras - Elisa Spakowsky - E-Book

Relatos desde las sombras E-Book

Elisa Spakowsky

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Beschreibung

Relatos desde las sombras surge como una manera de recrear mi vida en sus diferentes momentos. Retrotraerme al pasado, bucear en él y expresarlo en mi presente, contando alguna historia. Muchos de los relatos tienen directa relación con mi vida personal. Los mismos intentan humildemente contar en prosa las experiencias pasadas, mis emociones, alegres o no tanto, pero sobre todo relatar aquello que hoy sigue presente en mí y elijo compartirlo con mis seres queridxs. Otros de los relatos que he dado en denominar "ficcionales" surgen de la necesidad de crear y recrear la realidad. Jugar con algunos personajes, lugares, acciones que seguro tienen mucho de mí misma, pero que no sucedieron concretamente.    Escribir para mí es tejer ideas, es construir imágenes, tramas, es reconstruir recuerdos, plasmar deseos y hurgar en mi imaginación como fuente de mis fantasías.

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Seitenzahl: 128

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Elisa Spakowsky

Relatos desde las sombras

Spakowsky, Elisa

Relatos desde las sombras / Elisa Spakowsky.

- 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires:

Abrapalabra Editorial, 2023.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4999-60-3

1. Autobiografías. 2. Memorias. I. Título.

CDD 808.8035

Coordinación, diseño y producción:

Helena Maso Baldi

Imagen de portada:

Adobe Stock

Maquetado:

Abrapalabra editorial

Primera edición: mayo 2023

Manuel Ugarte 1509, CP 1428–Buenos Aires

E–mail: [email protected]

www.abrapalabraeditorial.com

ISBN 978-987-4999-60-3

Hecho el depósito que indica la ley 11.723

Impreso en Argentina

“El callar no es no saber qué decir, sino

no caber en las voces lo mucho que hay que decir”

Sor Juana Inés de la Cruz

Dedicatorias

A mis padres, Xenia y Sergio, que me dieron la vida y la esencia de la existencia, a quienes amo profundamente.

A mi abuela Olga que me enseñó el sentido de la justicia, el amor por la literatura, el respeto por lxs otrxs y la defensa de un pensamiento crítico.

A mi hermana Elena, porque siempre estuvo allí, me cuidó y albergó emocionalmente

A Alcira Parola, por los juegos de infancia y el sentido de la amistad.

A Alicia Giannuzzi, que me quiso como soy y me acompañó siempre, en las buenas y en las malas.

A Tadia Pizzorno Boncore, cuñada del alma, compañera de la vida, amiga, hermana de corazón, que se fue sin pedirnos permiso y a quien extraño todos los días.

A Carlos mi compañero de ruta en la vida y que a pesar de todo siempre nos seguimos eligiendo.

A mis hijas/os, nietas/os, sobrinas/os, lxs de sangre y lxs del corazón; a mi nuera, porque lxs amo y porque en ellxs seguiré siendo, cuando ya no esté aquí.

Prólogo

Relatos desde las sombras surge como una manera de recrear mi vida en sus diferentes momentos. Retrotraerme al pasado, bucear en él y expresarlo en mi presente, siempre contando alguna historia.

Muchos de los relatos tienen directa relación con mi vida personal. Los mismos intentan humildemente contar en prosa las experiencias pasadas, mis emociones, alegres o no tanto, pero sobre todo relatar aquello que hoy sigue presente en mí y elijo compartirlo con mis seres queridxs, que son mi familia y mis amigxs.

Otros de los relatos que he dado en denominar ficcionales surgen de la necesidad de crear y recrear la realidad. Jugar con algunos personajes, lugares, acciones que seguro tiene mucho de mí misma, pero que no sucedieron concretamente.

Escribir para mí es tejer ideas, es construir imágenes, tramas, es reconstruir recuerdos, plasmar deseos y hurgar en mi imaginación como fuente de mis fantasías.

Escribir para mí es expresar en palabras todo aquello que habita en mi interior y que empuja con fuerza para nacer y ver la luz. Sacar afuera esos sentimientos me renueva la energía y, me impulsa a seguir respirando conscientemente el aire que la naturaleza y el universo me ofrecen.

Es mi interior que se manifiesta desde las sombras, transformado en palabras, frases, relatos, deseos, historias.

Escribir me facilita la vida. Es como el oxígeno que respiro, a veces sin darme cuenta y otras, muy conscientemente.

Relatos personales

Para R y R

Busco

Te busco

Los busco

Miro

Miro y busco

Miro porque busco

Busco pero no encuentro

Busco siempre

No encuentro

Siempre sigo buscando

Nunca dejaré de hacerlo

Porque dejar de buscar es…

Morir en vida

Lo diverso y el dolor de no ser comprendido

La humanidad está llena de contradicciones. Está naturalizado en la mayoría de las personas que dichas contradicciones son parte de la vida, o son la vida misma. Las contradicciones están representadas o representan a diferentes grupos humanos. Ni mejores, ni peores, diferentes. Sin embargo, esas diferencias cuando están puestas en valor se significan y se interpretan como mejores o peores. Cabría preguntarse entonces: mejores y/o peores, ¿para quién? o ¿para qué? Se dice que generalmente allí radica el nudo gordiano del problema que en ocasiones más que un problema se vuelve un verdadero dilema.

Por ejemplo el odio. El odio ese sentimiento tan perjudicial y dañino que se manifiesta en los seres humanos. Unos contra otros. Intereses que se oponen y que representan diferentes ideas, concepciones del mundo y deseos. El odio en este caso se expresa desde un grupo a otro u otros. Esto fue algo que marcó muy fuertemente nuestra sociedad en los últimos tiempos. Grupos en pugna. Grupos en discordia. Grupos en lucha.

Esto se reproduce o sucede también en los partidos políticos, con las bandas musicales, al interior del seno familiar, o cualquier otro agrupamiento que represente intereses particulares y defiende los mismos, a ultranza. El odio se nutre del daño que nos provocamos unxs a otrxs y finalmente casi sin darnos cuenta, nos destruye a todxs.

Lamentablemente como el odio no es biodegradable nunca desaparece. Todo lo contrario, se alimenta, se perpetúa, se profundiza, genera luchas y divisiones, enfrentamientos, alianzas, pérdidas. Tampoco hay antídotos para el odio. Pero al odio, lo vence el amor. Ese sentimiento que no todxs pueden sentir y menos expresar al prójimo.

En este sentido hay muchas formas de sentirse solo o lo que es peor, mal acompañado. Cuando más conocemos acerca de los otrxs, más indicadores de interpretación construimos sobre ellxs. Generalmente, cuando conocemos a alguien, para evitarnos el dolor, negamos aquello que conocemos acerca de lxs otrxs, en especial cuando se trata de seres queridos de nuestro círculo familiar. Es muy difícil aceptar esas diferencias y unx siente que tiene que ir por el mundo pidiendo disculpas por estar vivo, por sentir y pensar diferente, por ser diferente, o ser la oveja negra en medio de muchas ovejas blancas.

Esas diferencias son las nubes negras que te sobrevuelan y que no te dan descanso. Es vivir permanentemente al borde. Al borde de la angustia, del abismo existencial, de las lágrimas y los llantos desconsolados, de la desconfianza, del miedo a ser expulsado de la comunidad de pertenencia.

Desde una perspectiva exclusivamente racional se puede comprender que la diversidad tiene que ser una práctica natural entre las personas. Pensar diferente tendría que ser un ejercicio necesario en el que la aceptación de las ideas diferentes a unx es una condición de posibilidad para la convivencia. Convivir es vivir con los otrxs, aceptando y respetando, a pesar de sus diferencias. Es necesario destacar que la aceptación del otrx no tiene nada que ver con la tolerancia porque esta última implica una actitud de obligación y de sumisión arbitraria. Aceptar no es tolerar. Porque aceptar implica comprender. Tolerar implica soportar.

Básicamente se trata de comprender al otrx. En base a dicha comprensión aceptar las diferencias sin intentar vencer para que sienta, piense y actúe igual que uno. No es lo mismo vencer que convencer. Acción en la que ambos salen beneficiados. Vencerlo es destruir, someter o dejarlo solx.

Es necesario sentirse libre para expresar sin tapujos lo que sentimos y pensamos. Manifestarnos tal cual somos, de frente y con la convicción de que nuestras creencias nos pertenecen, constituyen nuestra identidad y hablan acerca de quiénes somos. Hacemos lo que somos y somos lo que hacemos.

Todxs necesitamos ser reconocidos, aceptados, queridos. Todxs necesitamos aferrarnos a nuestras ideas, a construir vínculos empáticos con otrxs. Pero nunca, ninguno de estos aspectos, tienen que construirse al margen de la dignidad. Es digno quien hace lo que piensa y dice lo que siente y lo que desea. Quien actúa con coherencia y en consonancia con sus ideas.

La vida está llena de cordeles o lazos que nos sirven de reaseguros, que vinculan el pasado con el presente, la vida externa con la interna, lo eterno con lo efímero, las dudas con las certezas, las alegrías con las tristezas, la riqueza de la experiencia con las nuevas cosas y deseos por aprender. Lazos semejantes al “hilo de Ariadna”. Hilos que trajeron de regreso a Teseo luego de haber vencido al Minotauro, símbolo de sus debilidades y de sus ignorancias. Hilos, lazos que se traducen en argumentos que nos muestran las posibles salidas y que nos permiten seguir siendo mejores.

Ya desde Sócrates los hombres intentamos discernir el bien del mal. Pero volviendo al punto de inicio de esta reflexión, cabe preguntarse, ¿qué es el bien? y ¿qué es el mal? También en este punto nos preguntaríamos ¿para quiénes las ideas o los sentimientos se manifiestan como buenos o malos?

Concretamente, ¿con qué nos enfrentamos cuando salimos de la caverna? En ese momento, ya lo planteó Platón, el hombre libera su pensamiento de los sentidos. Pero acaso,¿puede escindirse de ese modo? ¿Podemos, se puede pensar una cosa y sentir otra o viceversa? Definitivamente podemos hacer muchas cosas por nosotrxs y por lxs demás; pero no podemos nunca pensar por lxs otrxs. Cada quien tiene que asumir la responsabilidad de lo que siente y piensa, dice y hace.

El “conócete a ti mismo”, máxima que nos remite a Sócrates, tendría que propiciar el acepta a los demás como te aceptas a ti mismo. Ello representa la eterna dialéctica entre vencedores y vencidos. Este interjuego aparece como un problema de muy difícil resolución y está presente en todas las encrucijadas de la vida pública, y de la privada de los pueblos y de las personas. En este sentido todos necesitamos encontrar, para no perecer, nuestro “hilo de Ariadna”. Sólo de este modo será posible resignificar nuestra condición humana individual y social.

El medio hostil en el que vivimos habitualmente, cargado de contradicciones y de odios históricos, odios de clase, de género, de origen y de muchos otros, no es el mejor terreno para la vida ciudadana. Medio hostil representado por la falta de justicia, por la falta de equidad en el día a día que desgasta y enferma.

Se vuelve urgente encontrar otros modos de transitar los caminos de la realidad, de la cotidianeidad, en fin, de la vida. Siempre es más fácil caminar junto a otrxs, hacerlo colectivamente. Es necesario en el camino buscar los reaseguros necesarios para que el recorrido sea placentero y permita deconstruir aquello que nos incomoda y poder construir nuevas historias y nuevos relatos. Porque como dijo el poeta: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Mis Maestras

Cuando menciono a “mis maestras” me refiero a las maestras de mi trayectoria profesional. Tres mujeres inmensas que tuve la oportunidad de conocer primero a través de sus textos cuando estudiaba en el profesorado de maestra jardinera y luego, personalmente, en la Universidad de Buenos Aires durante el cursado de la Licenciatura en Ciencias de la Educación y en la Universidad Nacional de Luján en mi tarea como Jefa de Trabajos Prácticos y profesora.

Hebe San Martín de Duprat, Lydia Penchasky de Bosch y Alicia Luccino de Bertoni. Las nombro tal y como se presentaban ellas. Mujeres que si bien asumían el apellido de casadas nunca perdieron su independencia y autonomía. Ese también fue un ejemplo para mí en esa etapa de mi vida. El orden de la presentación no es fortuito, responde a cómo fueron apareciendo en mi trayectoria profesional y más tarde personal.

HEBE SAN MARTÍN DE DUPRAT nació el 2 de agosto de 1930. Comenzó su carrera docente en escuelas primarias de Río Negro, para luego dedicarse a los Jardines de Infantes. Su labor abarcó desde el trabajo en el Jardín “Bichito de Luz” de Villa 31, hasta la fundación de la carrera de Profesorado para Nivel Inicial en la Universidad Nacional de Luján junto a Ana Malajovich.1 Fue Directora del Área de Nivel Inicial de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Directora Decana del Departamento de Educación y Coordinadora de la Licenciatura en Educación de La UNLu; dirigió además la Colección Nuevos Caminos en Educación Inicial de Ediciones Colihue.

Hebe fue distinguida por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación como Mujer Destacada del Año 1999. Sus ideas innovadoras en el campo de la pedagogía para la primera infancia se reflejan en publicaciones, participación en congresos nacionales e internacionales.Ejerció la docencia universitaria en la UBA (Universidad de Buenos Aires) y en la UNLu, (Universidad Nacional de Luján).En organizaciones sindicales y sociales, realizó asesorías e integró jurados académicos. Maestra y profesora, militante política y gremial. Falleció en Entre Ríos, el 30 de abril de 2000.

Personalmente la conocí cuando recién concluía mis estudios de Profesora Nacional de Jardín de Infantes en diciembre de 1970 en Bs As, cuando presenta en el 2º Congreso Argentino de Educación Preescolar (OMEP) “El juego en la Ciudad de Buenos Aires. Incidencia de factores socio-económicos” y “Relato de una experiencia grupal”. Para mí esa fue una experiencia maravillosa porque veía en persona a aquella docente escritora y militante que siempre creí iba a ser inalcanzable. También en esa época aparece con mucha fuerza la idea de que la categoría pre-escolar debía ser revisada por considerar que el jardín de infantes cumple los requisitos de una escuela y no de una pre-escuela.

En 1972 participé en el VI Encuentro de Maestras Jardineras del país en el que nos volvimos a encontrar y donde me animé acercarme para conversar con ella y pedirle su dedicatoria en mi libro de cabecera: “Fundamentos y estructura del Jardín de Infantes” que ya llevaba cuatro años editado pero que para muchas de nosotras y especialmente para mí, seguía siendo de lectura y relectura permanente.

Al año siguiente, en 1973, participé en las 2º Jornadas regionales de Educación Preescolar de la Unión Nacional de Asociaciones de Educadores Preescolares (UNADENI). Seguía sus pasos y aprendía mucho al escucharla y compartía el sentido al que Hebe le otorgaba a la función política del trabajo de la maestra jardinera que para ese entonces tenía un manto de inocencia y de magia, con el que no comulgaban mis ideas sobre el trabajo docente. En las charlas de Hebe me sentía cómoda y confirmaba que mis ideas no estaban tan alejadas de lo que realmente tiene que ser el trabajo docente con niñxs, así como el sentido de las instituciones de Nivel Inicial y de la educación pública.

En diciembre de 1973 en Bs As, en el 3º Congreso Argentino de Educación Preescolar (OMEP) presenta: “Consideraciones básicas acerca de la necesidad de creación de organismos regionales de educación preescolar”, y “Consideraciones acerca del ambiente físico del Jardín Maternal”. Aparece con fuerza la idea del Jardín Maternal que si bien no es un área al que me iba a dedicar, no dejaba de ser importante la consideración de la idea de la educación “desde la cuna” como lo expresaba Hebe. En esa oportunidad junto a su nombre aparece especialmente el de Ana Malajovich y Silvia Wolodarsky. En la misma época y por la Agrupación docente para la Reconstrucción Nacional, presenta: “Aportes para la Reglamentación de la Ley de Creación del Instituto Nacional de Jardines Maternales Zonales”. Ley de la que fue autora y que lamentablemente, nunca se reglamentó.

En 1978, en plena dictadura militar y en las peores épocas de nuestro país cuando la docencia en general no tenía dónde formarse Hebe organiza “Propuestas”. Ese era un espacio en el que lxs docentes de nivel inicial hacíamos cursos y accedíamos a publicaciones que alimentaban nuestros conocimientos sobre la enseñanza en el nivel inicial. Así fue como en Propuestas, realicé cursos y talleres dedicados a analizar el “Rol de la maestra jardinera en el Jardín Maternal y de Infantes”, la “Etapa de adaptación en el jardín maternal y de infantes”. La “Unidad Didáctica”, el “Juego trabajo” En esa oportunidad además de profundizar el conocimiento con Ana y Silvia, conocí a Carme Figueras y a Clarisa Label entre muchas otras colegas.

En el año 1975 retomo mis estudios en la Licenciatura en Ciencias de la Educación que había abandonado por el lapso de diez años que duró la dictadura militar. Cuando me reincorporé a la universidad, la Directora Decana del Departamento de Educación de la UBA era la Dra. Berta Braslavsky, que nos recibió con mucho entusiasmo a todxs los que nos reincorporábamos en ese momento luego de unos de los años más nefastos de nuestras historias personales y profesionales. En esa oportunidad Hebe era Profesora Adjunta interina en la Cátedra de Didáctica del Jardín de Infantes y de la Escuela Primaria en la Facultad de Filosofía y Letras. Responsabilidad que compartía con Lydia P. de Bosch, que era titular interina y con Ana Malajovich.