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Inspiráos y regocijáos en la vida única de Sunyogi, la prueba viviente de que podemos vivir sólo con la energía del sol y sobrevivir en climas y temperaturas extremas con poca ropa. En búsqueda de la mayor sabiduría, subió a lo alto de los picos nevados del Himalaya, donde tuvo la fortuna de conocer al eterno santo, Mahavtar Babaji. A pesar de crecer en la pobreza y luchar por la comida y la educación, encontró respuestas a nuestras preguntas existenciales más profundas y adquirió un sentimiento insondable de felicidad y calma.
El autor revela cómo descubrió la técnica de mirar hacia el sol y conectarse en él, una técnica que puede resolver cualquier problema y proporcionar un rápido progreso espiritual. Nos lleva a través de todos los estados de la India en su recorrido descalzo de seis años, introduciéndonos en culturas, yoguis y conceptos espirituales.
La vida aventurera de Sunyogi le hará viajar a lugares peligrosos y poco conocidos, donde luchó constantemente por su vida contra fanáticos, magos negros y animales salvajes. Su rica experiencia de vida, juntos con una profunda introspección, han dado forma a su filosofía, de la que cualquiera puede adentrarse en sus enseñanzas fundamentales.
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Veröffentlichungsjahr: 2020
“Autobiografía de Sunyogi” por Sunyogi UmasankarEscrito originalmente en Bengalí “Jeebon Darpon”
Spanish Edition – 29 de noviembre de 2020ISBN 978-88-3346-728-3 (ebook)Copyright © 2020 by Sunyogi Umasankar. All rights reserved.
Publicado por Ali Ribelli EdizioniDirector de publicación: Jason R. [email protected]
Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este libro está estrictamente prohibida, aún parcialmente, por cualquier tipo de medios, sin clara autorización del Autor.
Este libro fue escrito y publicado originalmente en Bengalí, bajo el título, “Jeebon Darpon”. Muchos lectores potenciales han pedido una traducción al Inglés. Yo hablé de mi deseo a mi buen amigo Shri Laxmikanth y uno de sus hermanos, quienes tradujeron el texto de Bengali al Inglés. Les deseo a todos ellos paz y buena salud, y les agradezco a nombre de todos nosotros en el Centro Universal de Paz.
Agradezco a Keshab Chandra Mandal, Mr. Thoutam Srinivasji, Mr. Gudur Daniel Sunder, Mr. Shantha Ramji, Mr. Axel Johansson, Ms. Milica Kovačević, Mr. Krzysztof Stec, Mr. Kevin Greene, Mr. Arthur Allan, y un “Gracias” especialmente a Vishwanath, quien asumió la responsabilidad de terminar esta primera versión de la traducción en inglés. Todos aquellos mencionados, junto con el Sr. Jason Forbus y la Editorial Ari Belli, quienes asumieron como suyo el reto de presentar este libro al mundo, trabajaron muy duro e hicieron de este libro un éxito. Les deseo a todos una Vida Pacífica, Amor Incondicional, y la Iluminación.
Por siempre suyo, Sunyogi Umasankar
Con un toque cálido y de reverencia, estoy agradecido con Dios de estar entre todos ustedes. Comienzo este libro con una confesión, que nunca he tenido la intención de afirmar ser un escritor hábil por tener un poco de experiencia académica y aventurarme a escribir este libro solo después de recibir innumerables y humildes peticiones de mis simpatizantes en India y alrededor del mundo. Mi única intención con el libro es inspirar a la gente a realizar cambios que tendrán un efecto positivo en sus vidas, al revelarles la honesta y verdadera historia de mi vida.
De hecho escribí la mayoría de este libro a una altitud de 4700 metros, soportando temperaturas de menos 50 a menos 55 grados centígrados. Eso fue ciertamente desafiante para mí y es también desafiante para nuestras creencias comunes acerca de lo que un ser humano puede sobrevivir. Fue la fuerza espiritual y meditativa interior que me ayudó a escribir y a completar este libro exitosamente a tan extrema altitud y a tan bajas temperaturas.
Es imposible para uno explicar el sabor del agua o la satisfacción de beberla. Tengo el hábito o más bien lo que llamó la tendencia natural desde mi infancia, de aprender y adquirir conocimiento de la experiencia, no por medio de teorías. Tengo la fuerte convicción de que un poco de experiencia práctica es mucho más grandiosa que un montón de teorías. Los magníficos poderes de la Naturaleza se experimentan mejor directamente, y es mucho mejor forma de aprender que tratando de entender explicaciones teóricas.
Todo lo que he logrado es enteramente debido al apoyo que he tenido en mi vida. Mi principal agradecimiento y admiración es para mis padres, que me dieron la vida, que me dieron su amor en exceso, y que me inspiraron hacia una vida espiritual. Mi humilde respeto a Shri Mahavatar Babaji porque él me abrió el camino espiritual y me guió directa e indirectamente en mi crecimiento espiritual. Mi sincera y devota dedicación a Amrita Devi, Dibyendu Bhattachariji, y Mallika Devi, quienes fueron mis maestros, mis ángeles del saber, que brillantemente aclararon e iluminaron el camino de mi crecimiento espiritual tan amable, fácil y rápidamente, por lo que les ofrezco, mi máxima gratitud a sus benditos pies con mis manos juntas.
Además, reconozco y expreso mi respeto con un corazón lleno de amor y afecto a aquella gente que vino a mi vida y con cuyo apoyo he escalado las más altas montañas. Por ejemplo, Ashok Mohanty, Ashok Patra, quien me dio acogedor hospedaje con todas las comodidades en el [ashram] Sri Aurobindo Ashram en Pondicherry. Expreso mi gratitud a Shri Ranganath Da, a quien llamamos Ranga Da en [la imprenta] Aurobindo Ashram Press, quien me cuidó como a su propio hijo y extendió su ayuda para la operación del ojo de mi madre. Mis respetos a Madhava – Da, Srish – Da, Rasa – Da, Mahindra – Da y al Maestro de Tiruballanji y muchos otros, incluidas las gracias a Shri Rajaiah Shishu Bholanath.
Doy muchas gracias a Shri Acharya Raja Desigal, quien me otorgó los títulos de Surya Yoga y Surya Yogi, y estoy agradecido con Shri Veda Rathanam, quien es el director del Gurukulam (escuela tradicional religiosa), pues él ha presentado e incluido Sunyoga entre las materias del Gurukulam. Hago extensiva mi gratitud también a Shri Anna – Kedilliappan, Namasivaya – Anna, y Janakiram – Anna.
Mis gracias también al propietario de las Artesanías Tripura de Kanyakumari quien fue capaz de dejar su arraigada adicción al alcohol una semana después de comenzar a practicar Sunyoga. Estoy agradecido con el padre Cristiano de la Iglesia de Kerala. Muestro mi gratitud a todos los investigadores y al Swamiji del Centro de Investigación de Yoga Kaivalyadhama en Lonavala, quien ha conducido la investigación científica del Sunyoga y ha probado su valor científico.
Mi gratitud al abogado Shyam Sundar Bhatti del pequeño pueblo de Nakur en el Distrito Saharanpur, quien me invitó a establecer un centro de Sunyoga, y quien me presentó a Shri Krishna Chandra Paul, quien había estado sufriendo de cáncer por seis años. Él también practicó Sunyoga, y lo curó de esa enfermedad fatal, la cual le había causado la pérdida de toda su fuerza física. Sunyoga lo ayudó a recuperar una vida sana nuevamente, contrario al pronóstico de su doctor. Esto fue un reto para la ciencia, que hay que ponerle atención para explorar y expandir sus intereses en una nueva y distinta dirección, para encontrar un remedio rápido a esta seria enfermedad y así salvar a la gente del sufrimiento y la muerte prematura.
También estoy agradecido con Sarva Shri Sayamsundar Rana, Chandra Shekar Mittal, el Dr. Rajbir Sing, Karan Sing, Indresh Tyagi y el Dr. Rakesh Sharma, K.P. Panwar de Nakur, y muchos más del pueblo quienes apreciaron el Sunyoga. Expreso mis respetos y gracias a Shri Sharmaji, Comandante Oficial Local (LCO, sus siglas en inglés) del Campo de Tránsito 259 de Jammu y Kashmir, Magistrado Ali Shaheb de Drass, Sección Kargil, y Moulana Shekil Raza Noori, quien adoptó el Sunyoga y mi Parivahan (quiero decir, mi transporte del camino para caminar descalzo por todo el país) con gran honor. Estoy exclusivamente agradecido con el Sr. Ben Heron de Inglaterra, quien tomó el curso de Sunyoga, y le construyó y dedicó un sitio web en el 2002, haciendo así el Sunyoga accesible a gente de todo el mundo.
Expreso mi más profunda gratitud a Shri K. R. Narayanan, el pasado Presidente de India (1997-2002), quien me bendijo y alentó mi misión de paz en toda India. Me fue presentado primeramente durante el recibimiento del premio Dr. Ambedkar del Centro Gurukulam. Extiendo mi gratitud a Shri Chokkalingamji la Universidad Annamalai, quien me invitó a dar pláticas a la Universidad. Agradezco a todos los miembros de su familia quienes se convirtieron en asiduos al Sunyoga. Otra persona que cabe mencionar es la Sra. Shila Dikshit, la anterior Ministro en Jefe de Delhi. Ella me ha ayudado a lo largo de los años.
Doy gracias al Dr. Viswanadham, Líder del Centro de Yoga en la Universidad Annamalai, quien venera al Sunyoga, y lo introdujo en el programa del Centro de Yoga, y me presentó al Shri Dr. Karthikeyan, Ex-Jefe Comisionado de Investigación del finado Shri Rajeev Gandhi (Ex- Primer Ministro de India) en su caso de asesinato, anterior Jefe Director de la Oficina Central de Investigación, y actual Director de Derechos Humanos (2018). A su vez el Dr. Karthikeyan les presentó el Sunyoga a todos sus burócratas, al anterior Presidente de India y a otros Ministros del Gabinete, a miembros del Círculo de Ciencia, a las diferentes Universidades, y a países extranjeros. Así, le dio gran popularidad y prominencia al Sunyoga. Por esto, brindo mi humilde respeto a estas nobles personalidades.
Agradezco a Shri Pradeep Kumar de Chennai (Madras) y su círculo de amigos, su padre Shri Shobhakanth Das, Shri Arunachalamji, el dueño de la Agencia de Viajes Annamalai, Shri Seshan Mahashaya, al anterior Comisionado de Elecciones de India, y al Dr. Promod Prasad de Allahabad. También quiero agradecer a toda la gente que se ha involucrado y ha ayudado a crear nuestra anual Conferencia de Paz Universal a lo largo de los años.
Finalmente, estoy agradecido con todos los extranjeros que recorrieron todo el camino hasta India para practicar Sunyoga, quienes continúan su práctica y siguen en contacto conmigo a través del Internet. Agradezco especialmente aI Sr. Basu, quien me llevó a Tailandia y me ayudó a llevar el Sunyoga a la gente de ahí. Estoy agradecido con mucha gente que conocí mientras viajaba por India descalzo y cuyos nombres no se mencionan aquí. Les pido una disculpa a todos esos amigos, que me disculpen con su corazón y pensamiento considerado. Aquí expreso mi sincera gratitud a todos esos amigos cercanos y lejanos cuyos nombres no aparecen en este libro.
Por siempre suyo, Umasankar
Dedicado con infinitos Pranams a losbenditos pies de loto de mi madre quienme dio a luz y me inició
Nací de una bendita pareja, Shrimathi Bimala Bala Bag y Shri Srikanth Mohan Bag Mahashay (Mahashay se traduce como“un gran hombre”), como su último hijo, en una pequeña aldea llamada Lachipur en el estado de Bengala Occidental, India. Bimala Bala Baag, mi madre, era la personificación del afecto y amor inagotable, principalmente a los pobres y dolientes, con una sonrisa angelical siempre en su cara. Ella nació en una pequeña aldea cerca de Lachipur y llevó una vida pura y espiritual. Ella se casó con mi padre cuando tenía sólo diez años. Mi padre pasó su vida con dificultad después de perder a sus padres en su tierna infancia y un pariente lejano lo crio. Nosotros éramos económicamente una familia pobre que sufrió dificultades aún para comprar libros para nuestros estudios.
Tuve mucha suerte en tener padres espirituales. Cuando mi madre cumplió 21 ella aún no había tenido bebés. Éramos una familia ortodoxa y mi madre tenía que vivir bajo estrictas reglas sociales. La sociedad era cruel con ella y ella tuvo que hacer muchos esfuerzos espirituales para tener un bebé.
Un día mis padres fueron a un templo a hacer meditación y obtener las bendiciones de las deidades. El sacerdote le dio frutas a mi padre, y le indicó a mi madre tomar un baño en un estanque sagrado y cuando saliera, ella recibiría las frutas de las manos de mi padre. Pero cuando mi madre terminó su baño, mi padre se distrajo con una luz hermosa afuera del estanque, fue hacia ella y olvidó dar las frutas. Mi madre subió y no pudiendo encontrar a mi padre no pudo recibir las frutas por un largo tiempo. ¿Qué podría haber hecho? Ella se preocupó y se cambió la ropa. Luego, se sentó junto a un árbol para relajarse y de repente cinco rayos de luz provenientes de distintos ángulos aparecieron en el cielo. Una bola de luz vino hacia ella tomando forma y revelando su identidad. Le dijo, “No te preocupes, ya venimos, naceremos de ti”. Por eso es que somos cinco hijos en nuestra familia, tres hermanos y dos hermanas. Yo fui el último en nacer de esta Diosa, mi madre.
Actualmente, esta Diosa ya no está, pero durante su vida adquirió muchos hijos, aún de países extranjeros. De aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerla, ya sean locales o extranjeros, pobres o ricos, todos experimentaron la vibración de su amor y bendiciones y recibieron su gracia y afecto puro desde el centro de su noble corazón.
Nací el 22 de junio de 1967 de acuerdo al calendario inglés y en el séptimo Ashada 1364 de Amabucha Tithi. Está fecha es sagrada de acuerdo al calendario bengalí. Siendo el último hijo de la familia, recibí amor abundante de todos. La pobreza no puso obstáculos en mi camino, y toda la familia me mimó porque yo era su objeto de juego y amor. Ellos me compraban ropa nueva aunque no había mucho dinero.
Varios incidentes de mi infancia aún flotan frente a mis ojos. Una vez cuando tenía un año o año y medio, me caí en la entrada de nuestra casa, debido a una fiebre u otra cosa. No recuerdo. El doctor no estaba seguro si sobreviviría y dijo que habría que esperar algunos días para ver qué pasaba. Sin embargo, cuando recuperé la conciencia estaba en mi cama con toda mi familia alrededor. Ellos me dijeron que había perdido el conocimiento por tres días. No obstante, yo pensaba que solo me había quedado dormido y no sabía cómo había llegado a mi cama en casa. Eso significaba que había estado en otra dimensión en una gran dicha, donde esos tres días pasaron como si fuera un solo momento (Samadhi, un estado de iluminación). Así, desde tan temprana edad tuve mucha suerte, de experimentar la muerte. Aún ahora, recuerdo los lugares donde caí inconsciente y donde recupere la conciencia.
Otro incidente sucedió cuando tenía tres años, cuando mi madre estaba excavando un pequeño hueco para plantar semillas de calabaza, usando una pequeña pala. Estaba con ella y encontré unas raíces blancas que parecían las de una batata, la cual quise proteger porque me gustaba. Así, traté de que ella dejara de excavar hasta sacar la batata. Sin embargo, antes que oyera mi voz, ella puso mi mano en el hueco y la pala cayó sobre mi mano, lastimándome el dedo anular. Era el destino que la pala me cortara el dedo. Sangraba profusamente. Era más doloroso para mi familia que para mí, porque como les dije, yo era el menor. Todos estaban preocupados por mí. Costó mucho que dejara de sangrar. Me di cuenta que había sido completamente mi error y no iba a llorar, pues si lloraba me vería como un estúpido. Todo había pasado porque me gustaban tanto las batatas que hasta comería aún más en secreto después de haber comido ya muchas abiertamente.
Tendría tal vez cinco años cuando un día mi madre estaba haciendo una salsa tipo escabeche de mangos crudos, “Kasundi” en bengalí. Era costumbre que sólo mi madre manejara el recipiente para prevenir que se contaminara. Eso era un gran problema para mi pues en secreto yo quería comer más de lo que me tocaba. Necesitaba idear un plan. Robar no era fácil, un buen ladrón necesita ser un buen estratega también. Imaginé visualmente como podría realizarlo.
Un día toda la familia estaba sentada para almorzar cerca de la puerta de enfrente. No pudiendo controlar mi tentación terminé pronto mi comida, fui lentamente en secreto a la cocina y robé un puñado de mangos en escabeche. Estaba tratando de esconderlos poniendo mis manos detrás de mi espalda para que nadie viera. Cuando me escabullía lentamente todos se dieron cuenta. Inmediatamente, mi hermana mayor, que era muy estricta, me llamó y se levantó. No tuve más remedio que detenerme, si no me hubiera golpeado con un palo. Ella tomó mi oreja y la torció fuertemente. Me dolió mucho, y entendí mi error, así que no lloré. Entonces ella dijo algo que nunca olvidaré, y me dio una regla que todavía sigo hoy en día, en caso que empezara a llorar o enojarme.
“Eres un ladrón. Tocar o tomar algo nuestro o de otros sin permiso es robo y, por tanto, está mal. Se necesita toda una vida para construir una reputación y sólo un momento para destruirla.” A partir de entonces, Nunca toqué ningún objeto o dinero que no fuera mío. Me siento muy agradecido con ella, porque si no fuera por esta primera lección, hoy podría haber sido un ladrón. Su enseñanza todavía está conmigo y lo estará para siempre.
Es mejor parar un mal comportamiento en un niño a su más temprana edad, si no, el problema será mayor. Eventualmente, si tratas de corregir a alguien cuando ya ha crecido, el resultado puede ser fatal. En esta forma los padres pueden echar a perder tanto la vida del hijo como la sociedad. Eso significa que esos padre son crimínales sociales. No debemos detener al niño cuando está llorando. Ese es un buen tiempo para que suelte sus bloqueos.
El castigo puede a veces echar a perder la vida de un hijo. Eso puede pasar cuando el castigo se dan sin que el niño esté haciendo nada malo o si el padre tiene preferencia por otro de los hijos. No es fácil ser padre. Si aún no has aprendido quién eres tú mismo y sobre tu propio carácter, ¿cómo podrás verlo y dirigir a otros? Para saber cómo ser un buen padre, primero tienes que adquirir conocimiento sobre ti mismo.
La tía materna de mi padre, quien lo crio, se había enfermado y quedado paralizada de la espalda a los pies. Ella tenía que gatear cuando quería moverse. Un día un mendigo llegó y al ver su condición dijo “¡Oh Dios de la muerte! ¿Por qué no te apiadas de ella y la libras de esta miseria?” Quería decir que el Dios de la muerte debía liberar su alma atrapada en su cuerpo enfermo. Es lo que yo entendí de esa frase. Eso dio pie a que un pensamiento se agitara en mi mente, “Por qué la gente sufre así y por qué no hay solución o remedio para estos sufrimientos?”. Esto inicio mi búsqueda e investigación hacia la verdad.
Una vez cuando tenía alrededor de cinco años, algo que tendría un gran impacto en mi vida me sucedió y me puso en dirección de la búsqueda de los grandes misterios y cuestiones de la vida. Resulta que fui a una reunión espiritual donde mucha gente versada daban pláticas sobre asuntos espirituales. No me dejaban entrar pero podía ver todo desde afuera. Un hombre hablaba acerca de cómo conquistar a nuestros enemigos internos, como la avaricia, el enojo y la lujuria.
Luego de repente un rayo de luz emanó de mi corazón y entró en el suyo. Pude explorar todo de él y ver su mente claramente. Él era un falso gurú que nunca había ni siquiera tratado de conquistar sus demonios internos, pero trataba de guiar a la gente de un modo espiritual que él mismo no podía seguir. El no merecía hablar de esas cosas en tales reuniones; él era un predicador falso, engañando y confundiendo al público. Estos falsos predicadores encaminan a la gente a una absoluta oscuridad del tema. Son criminales en la sociedad, aquellos que dicen algo pero cuyas acciones no coinciden con sus palabras.
Esto me dejó pensando, “¿Cuáles son las leyes de la espiritualidad? ¿Cuál es la fuente de nuestros problemas?” Pongamos aparte los pensamientos de este individuo y conozcamos la grandeza del tema de la espiritualidad. El mundo de la espiritualidad por sí mismo es de una naturaleza gigantesca, que dispone de extensos valores grandes y divinos, más allá de la imaginación humana, los cuales se esconden donde ciertamente encontraremos una solución a todos los problemas, grandes y pequeños. No obstante, no es un mundo superficial y uno tendrá que internarse plenamente y penetrar en ese mundo, y esforzarse para encontrarlo.
En el pasado, recopilaba mi fe con cada acto o trabajo para determinar mis errores. El conocimiento prevalece en la naturaleza, aunque en mi mente permanecía limitado. Mi investigación continuó en busca de una fórmula espiritual para conquistar a mis enemigos internos y comprender su prevalencia, y cómo influencian a la gente en general manteniéndonos ignorantes.
Mi infancia juguetona pasó, y mi adolescencia emergió. Mi padre y mi hermano mayor cuidaban la granja y los asuntos del hogar. Los gastos incrementaron por nuestra educación y otros pagos y mi padre se endeudó. La paz del hogar se había ido.
Al crecer mi hermano el mayor, por medio de su vigoroso trabajo, puso las deudas bajo control, pero tuvo que viajar lejos para su educación superior. Después mi hermana la mayor tuvo que dejar la escuela por falta de dinero, a pesar de ser una estudiante brillante y exitosa. Ella no pudo completar su educación, tomó trabajos ocasionales para mantener nuestra familia y ayudaba a mi madre con los quehaceres. Aunque mi madre solo trabajaba dentro del hogar, su contribución no fue menor.
Todos mis hermanos y hermanas fueron inteligentes y los primeros de la clase. De niño, yo ayudaba a mi padre tanto como era posible para mi edad. Iba a la granja en la mañana, regresaba a casa y luego iba a la escuela. Al regresar de la escuela, iba otra vez a trabajar a la granja. Solo después de regresar en la noche y después de la cena yo estudiaba.
Después de días largos y fatigosos, solía sentirme con sueño y no podía concentrarme en mis libros. Estudiaba otra vez de 4 am a 6 am y luego me iba a trabajar a la granja, y esa se había convertido en mi rutina. No me alcanzaba para los libros de la escuela y me los prestaban si tenía suerte, aunque no siempre la tenía.
Durante los exámenes, mis amigos no me prestaban sus libros, ni por una hora, mientras ellos estudiaban otras materias. Solía ponerme triste y no podía contener mis lágrimas. Me sentía desesperado. Mi hermana la mayor trabajaba en la escuela y empecé a ir ahí en la mañana a trabajar y memorizar mis lecciones, al menos por un tiempo antes de ir a trabajar al campo. No solo yo, sino también mis hermanos y hermanas sufrieron debido a la pobreza.
En cualquier materia que tomaba, podía encontrar algo de vida. Me concentraba y usualmente recibía 100 por ciento en esa materia. Una vez estaba estudiando acerca del famoso científico Isaac Newton, quien descubrió algunas de las leyes de la naturaleza en la física. Su tercera ley decía que “Por cada acción hay una reacción igual y opuesta”, y esto me cautivó.
Mientras estudiaba sobre la gravedad, cómo una manzana cae de un árbol, y cómo llegó a pensar que la Tierra tiene fuerza de gravedad y todo eso, yo veía toda una escena frente a mis ojos como si estuviera viendo en un vídeo el instante cuando descubrió la ley de la gravedad. Su fórmula que cada acción tiene una reacción igual y opuesta se me pegó en la mente y se volvió parte de mi vida. Esto ha sido el lema de mi investigación de si hay una solución a los sufrimientos humanos.
Aún de mis estudios generales de clase, en casa podía ver en mi mente el trabajo de clase y no tenía que ver los libros de nuevo. No digo que fuera intuición pero una vez que oía o veía algo de interés, se me quedaba fijado en la mente. Nunca estudié libros por mérito académico o para exámenes, sino que lo hice para entender el conocimiento que los libros podían darme en mi investigación de la verdad y la solución al sufrimiento. Fui afortunado en que, a pesar de las dificultades, pude obtener buenas calificaciones y fui el primero en mi clase de octavo grado.
Cuando iba en octavo grado, uno de mis parientes, el Sr. Nobo, vino de visita. No había nadie en casa excepto mi padre y yo. De repente el Sr. Nobo preguntó, “¿Quién o qué es Dios?” Era una pregunta interesante, y pronto él y yo nos sumergimos en una profunda discusión sobre el tema. Él compartía sus puntos teóricos y yo compartía mis experiencias prácticas. Nos olvidamos totalmente de nuestro alrededor, y seguimos por dos horas, y cuando estábamos en un punto serio, mi padre súbitamente nos pido terminar la discusión. Me sentí culpable de haber ignorado su presencia y no fijarme si necesitaba algo.
Mi padre dijo, “No se apuren. Estaba escuchando atentamente sus argumentos, y me gusta lo que dicen, me hacen feliz. Están demostrando práctica y científicamente a Dios. Ahora tengo una pregunta que quizá ninguno de ustedes pueda responder, y esta pregunta ha estado en mi mente desde mi infancia, pero no había encontrado a alguien a quien preguntársela. Después de haberlos escuchado sé que he encontrado a quien preguntarle. No importa si recibo una respuesta o no. Sé que puedo dejarle la pregunta a mi hijo y morir en paz”. Estaba ansioso de oír la pregunta. Mi padre dijo, “han demostrado a Dios sin lugar a duda, pero ¿cómo puedes probar que soy tu verdadero padre?”
Tenía trece años. La cuestión era muy práctica pero deducir y comprobar la respuesta era muy difícil, además de crítico. Después de escuchar la pregunta, considerando mi edad, empecé a dudar si era su hijo legítimo o no. Me enfadé un poco conmigo mismo, pues no estaba seguro de la repuesta. Era un enojo constructivo que me empujaba a saber más. No era enojo hacia mi padre.
