Escucha la tierra - Julia Vennera - E-Book

Escucha la tierra E-Book

Julia Vennera

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Beschreibung

Escucha la tierra es una invitación, una propuesta y una urgencia. En este libro, que es continuidad y parte de un proyecto personal, pero, sobre todo, colectivo, resuenan los ecos de una obra anterior de la autora, Los Otros Territorios, y se amplifican profundamente en una multiplicidad de voces. Allí radica su belleza y consistencia: compartir la palabra, conocer las experiencias de diversos activismos, agrupaciones, colectivos y organizaciones que buscan y plantean el cuidado de la tierra, nuevas formas de asociación y de reproducción cultural, económica y espiritual. Hay otros mundos más allá del mundo conocido y difundido por los sistemas de poder: es necesario conocerlos, entenderlos, imaginarlos y respetarlos. Compartir las formas de amar la tierra, escucharla y protegerla es un modo no solo de vivir mejor sino de construir otro futuro posible. En estos viajes y encuentros acontecidos entre 2021 y 2023, Julia Vennera muestra un camino para que así sea.

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Seitenzahl: 289

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Julia Vennera

Escucha la tierra

POR EL MUNDO

Vennera, Julia

Escucha la tierra / Julia Vennera. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Metrópolis Libros, 2025.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-631-6726-00-1

1. Crónica de Viajes. 2. Vida Rural. 3. Vida Comunitaria. I. Título.

CDD 910.4

© 2025, Julia Vennera

Primera edición, septiembre 2025

Dirección comercial Sol Echegoyen

Dirección editorial Julieta Mortati

Asistencia editorialEleonora Centelles

Coordinadora de ediciones Jacqueline Golbert

Jefa de corrección María Nochteff Avendaño

Corrección Mariana Gómez Masía y Patricia Jitric

Diseño y diagramaciónLara Melamet

Conversión a formato digital Estudio eBook

Libro de edición argentina.

Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la autorización por escrito de los titulares del copyright.

Editorial PAM! Publicaciones SRL, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

pampublicaciones.com.ar | [email protected]

Índice

CubiertaPortadaCréditosDedicatoriaIntroducción. Un rezo a la tierraCasa PampaAcción Global contra el TerricidioYunuen: una mujer de Cherán¿Cómo conocí a Yunuen?Cine, murales, compromiso social y un encuentro entre “metiches”La habitante de CheránMujeres por la memoriaEl material visual de CheránLa vuelta a lo colectivo15 de abril de 2011: el día que la comunidad enfrentó al crimen organizadoLas fogatas de CheránCómo lo vivió YunuenLas bases de la autonomía de CheránLa organización del gobierno de CheránUn modo muy particular de elegirLa voz de los jóvenes de CheránRockstar, la joven rebeldeSer mujer y defender la tierraEl cambio político que transformó el modo de vincularseLa organización judicial en CheránLa mediadoraEl vínculo de Cherán con los demás pueblos indígenas de México¿Las mujeres indígenas no son feministas?La autocrítica como motor de movimiento y cambioAutonomía tecnológica: la posibilidad de una internet comunitariaUna charla con lxs compas de arcahLas peripecias del camino y un encuentro sincrónicoSer defensores de la vida en HondurasLos desafíos de la organización en la actualidad¿Proyecto libertario para América Latina?La apuesta por la solidaridad latinoamericanaLa criminalización de la concienciaEstar a la altura de las juventudesLa necesidad de cambio como horizonteCaminando hacia la justicia ambientalLa defensa de los territoriosXV Asamblea de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y el TerritorioZona Altos TsotsilZona Norte-PalenqueZona CostaZona ZoquePasantías en el MOCASERelatos durante la inauguraciónSaludNiñecesEscuela de Agroecología y la unicampFogones comunitariosEl movimiento en las ciudadesUn voceroReflexiones de una vegana en la granjaLa campesina y el tarotEl CántaroLa historia de una niña que forjó su propio destinoEl descubrimiento de su vocaciónEl paso previo a la creación: la imaginaciónLa creación: primera parada, la calleSegunda parada, un espacio para alojarTercera parada: el espacio propioLa fuerza para sostener lo creadoCosmovisión qom en la escuelaTrawun con tres mujeres mapuchesUn llamado que marcó una direcciónTrawunDe winka a machiOtra historia de despojoLa tierra para las mujeres mapuchesSu mirada sobre los feminismos¿Las prácticas espirituales son las únicas prácticas anticapitalistas?La fuerza del ngenEn contra de romantizar la lucha mapucheConciencia y reconocimientoEl wentruEl despertar de la memoria dormidaAndar para conocer su historia mapucheEl poder en manos de un grupo económicoReferencia al vínculo espiritual del pueblo mapucheUn hallazgo inesperado que trajo muchas respuestasHay un mensaje para vosHasta que nos volvamos a encontrarÁlbum de imágenesSobre este libroSobre la autoraTienda PAM

En agradecimiento a todxs lxs defensores de la Tierra.

Dedicado a Pati, mi mamá, que me apoya siempre; y a todas las personas que hicieron posibles estos viajes y encuentros.

Introducción Un rezo a la tierra

I

Aquí me presento con mi doble rostro y corazón: mis padres, Juan Carlos y Silvia, me nombraron Julia. Mi abuela danzante de luna Tezcayolocihuat me dio el nombre Huehuetezcatl, que significa ‘antiguo reflejo’ en lengua mexica. Así hago presente a todo mi linaje.

Con el permiso de mis abuelos y abuelas, con el permiso de los sagrados rumbos y de los sagrados elementos, vengo a compartir mi palabra.

Estamos frente a un momento histórico en el que, como humanidad, necesitamos volver a mirar a la madre.

Hoy la Tierra necesita de sus hijxs más que nunca.

Hoy la Tierra necesita de sus guerrerxs más que nunca.

Hoy la Tierra necesita recibir amor y alimento.

Hoy la Tierra es como esa abuela o esa madre que ahora necesita de nuestro cuidado, que le demos de comer, que la tratemos sanamente, que cuidemos de sus aguas, que la limpiemos.

Ya no basta con “no contaminar”. Es indispensable tomar acciones concretas que sanen la Tierra. Ya no alcanza con tener una pequeña huerta en nuestros jardines. Hoy se trata de tomar acciones globales. Sembrar alimentos en todos los campos. Volver verde la tierra. Sanar a la Gran Madre. Es tiempo.

Es tiempo de actuar, de sembrar, de sanar. Nuestro cuerpoterritorio también se está contaminando. “Lo que le pase a la Tierra les pasará a lxs hijxs de la Tierra”, lo dijo un abuelo1 hace tiempo. Nosotrxs no podemos respirar porque la tierra no puede respirar.

Aire.

Oxígeno.

Palabra.

Aliento.

Alimento.

Nuestra Madre está siendo maltratada, violada, obligada a producir. A nuestra Madre no se le permite descansar.

Nuestra Madre llora y se desangra.

Nuestra Madre se duele, se retuerce, grita. Tiene hambre y sed.

Nuestra Madre nos llama a su ayuda.

¿Atenderemos ese llamado?

Todos los territorios del mundo merecen paz. Y no puede haber paz si hay dolor. Si nuestra Madre se duele, nosotrxs nos dolemos.

Como salieron a sostener las mujeres indígenas de Abya Yala, hay que gritar: ¡BASTA! Hasta que las matanzas se acaben.

Son buenos tiempos.

Son tiempos de unidad y sanación.

Son tiempos de amor y resignificación.

Son tiempos para recuperar la armonía.

Son tiempos de reforestación.

Son tiempos de cuidado y consciencia.

Es tiempo de volver verde la tierra. Es tiempo de reconciliación con la Madre. Es tiempo de pedir perdón.

Son buenos tiempos para la humildad y hermandad.

Ya es el tiempo de los pueblos.

Es el tiempo del servicio.

Es importante hacer lo que este tiempo nos demande.

Para que luego lleguen tiempos de bendiciones y alegría.

Nuestra Madre nos sigue amando, nos sigue alimentando, nos sigue sosteniendo. Y hoy nos necesita.

Escuchemos el latir de su corazón.

Escuchemos, en el latir de nuestros corazones el llamado de nuestra Madre.

Sembremos alimentos en todos los campos.

Guardemos las semillas.

Sembremos también consciencia.

Compartamos el mensaje.

Respondamos al llamado de la Madre Tierra.

Elevemos el rezo y también tomemos acciones concretas para salvar a la Madre.

Es tiempo.

Es ahora.

La Madre lo necesita.

Es tiempo de escuchar a la Tierra.

Es un llamado de su corazón a nuestro corazón.

 

Te espero en este camino,

Julia Huehuetezcatl.

II

Para que entiendas de qué se trata este libro, quiero compartirte una historia tal como me la contaron en India.

Resulta que dos amigos decidieron un día alejarse del poblado y adentrarse en el bosque para ver qué había más allá de lo conocido. Caminaron durante días descubriendo árboles, aves, animales, insectos y muchas cosas que nunca antes habían visto. Hasta que en un momento se encontraron con un muro que les impedía seguir camino. El muro era gigante, no había manera de saltarlo, pero algo les atraía enormemente. Sentían sonidos que venían del otro lado y percibían una energía que parecía llamarlos. Era tal la atracción que se volvieron incapaces de alejarse del muro, ni siquiera cuando llegó el atardecer, hasta durmieron pegados a él.

Al día siguiente se propusieron encontrar la manera de subir y ver qué había del otro lado. Y no descansaron hasta que lo lograron. Una vez arriba del muro, lo vieron: las personas eran felices, sus rostros irradiaban armonía, y el respeto por la naturaleza era absoluto. Al ver esto, supieron que debían tomar una decisión: saltar o no el muro. El problema era que, si saltaban, no habría vuelta atrás. Podrían vivir felices pero no podrían volver. Después de mucho tiempo de reflexión, uno de ellos se animó a saltar. Eligió ir hacia la felicidad, asumiendo el costo que eso implicaba. El otro decidió no saltar. Optó por saber que ese lugar existe y que es posible vivir en armonía con la naturaleza, asumiendo la responsabilidad de contárselo a otrxs.

Lo más importante de esta historia es que no hay decisión correcta o incorrecta. No hay juicios. Solo nos llama a tomar esa decisión de manera consciente.

Cuando conocí esta historia lo entendí: yo había decidido no saltar el muro y dedicarme a esparcir lo que he conocido en mis viajes.

En este libro vas a encontrar historias de personas, colectivos, organizaciones y comunidades que, de una u otra manera, defienden a nuestra Madre Tierra. Historias sobre otros mundos posibles, que están ahí donde el sistema no quiere que miremos, o “detrás de un gran muro”.

III

Este libro forma parte de un proyecto de investigación itinerante y participante que nació en el año 2019 y que he llamado Los Otros Territorios. Con él, he recorrido Abya Yala (América Latina) buscando visibilizar focos de esperanza.

Los relatos sobre los proyectos y personas que conocí entre octubre de 2019 y marzo de 2020 fueron recopilados en mi primer libro, que lleva el mismo nombre que el proyecto y que fue publicado por esta misma editorial en agosto de 2022.

En este nuevo libro, quiero contarte sobre personas, proyectos y espacios que conocí entre los años 2021 y 2023.

Con otro ritmo sigo caminando Abya Yala y sorprendiéndome con el respeto y el cuidado a la Tierra.

El encuentro con Costa Rica en 2021 fue el punto de reinicio de este camino que continuó con otro sueño cumplido en México.

El camino por tierra de Costa Rica a México durante 2022 tenía personas, proyectos y sorpresas muy interesantes esperándome.

La visita a mi Argentina natal en 2023 me llevó a compartir con los enormes, poderosos y sabios pueblos del sur.

La tierra nos habla. Algunas personas saben escucharla y, gracias a eso, entendieron cómo defenderla.

Yo tuve la bendición de que muchas de ellas me eligieran como confidente.

Las historias que vas a leer en este libro le hacen completo honor a esa frase que dice “lo personal es político”. Acá vas a descubrir de qué manera telúrica las historias personales, los sentires más profundos de las personas van creando modos de relación, de construcción colectiva y de cuidado a la Tierra.

Si te gustaría conocer a las personas que yo conocí, sus historias, sus pensamientos y sus modos de organizarse, te invito a seguir leyendo.

1. Morelos, México 2. San José, Guatemala 3. Santa Ana Vieja, Guatemala 4. Poptún, Guatemala 5. Lívingston, Guatemala 6. San Juan La Laguna, Guatemala 7. Chiapas, Chis, México

IV

Quizá vos y yo nos conocemos personalmente. Quizá leíste Los Otros Territorios. O quizás esta sea nuestra primera vez encontrándonos. Si es así, permitime contarte un poquito de qué va este libro.

Me gusta pensar que, cuando dos personas se conocen, cada una está en un punto único de su vuelta espiral de la vida. Coincidir en esos puntos tiene un sentido y desde ahí podemos empezar a crear un vínculo.

Si vos y yo nos estamos encontrando en este punto de mi proyecto y te toca empezar por leer estas historias, es porque, de alguna manera, ellas tienen algo que decirle a tu vida. Solo quiero contarte que mi propósito al compartirlas es contribuir a darle presencia a todo aquello que nos dijeron que no era posible o que no existe.

Aquí, la magia y el ir a favor de la vida tienen lugar protagónico.

Aquí, tiempo y espacio tienen otra connotación. Estas historias poseen un ritmo propio. Para escucharlas hay que abrir el corazón y dejarse llevar hacia donde estos relatos nos guían.

Aquí, la Tierra se defiende y aquí todxs tienen espacio y voz.

Y sobre todo, aquí escuchamos lo que la Tierra tiene para decir.

Así que si nos encontramos en este punto, por algo será. Y si, de casualidad, te intriga un poquito mi pasado, te invito a leer mi primer libro, donde encontrarás el inicio de este proyecto. Si ya lo leíste, quiero que sepas que me hace muy feliz que sigas en este camino. Y si nos conocemos personalmente, la próxima vez que nos veamos abrazame fuerte.

V

Diciembre de 2020: Costa Rica abrió sus fronteras, y así yo pude retomar el viaje, el camino y el proyecto.

Si leíste Los Otros Territorios, te quedaste en que luego de almorzar en el comedor comunitario de Nuevo Horizonte tomé mi mochila y me fui a descubrir nuevas historias.

Era marzo de 2020. Era imposible tomarse un avión. La frontera entre Guatemala y San Cristóbal de las Casas en México estaba cerrada. Mi visa en Guatemala estaba a días de caducar y la única opción era salir vía Belice para entrar a México por Chetumal.

Se cumplió nuevamente la “profecía” del Abuelo Julio Tot,2 así que, con ayuda de mi Nahual,3 logré cruzar Belice y volver a México. Esta vez, el destino fue Bacalar, un pueblito mágico que me regaló lxs mejores amigxs y un espacio hermoso donde pude escribir mi primer libro.

En octubre de ese mismo año volví a Mérida, como cada año,4 hasta que en diciembre las fronteras se abrieron de nuevo.

El próximo destino: Costa Rica. Un país rico en más de un sentido, donde “la pura vida” es mucho más que un lema. Un lugar del mundo donde la magia no se hace esperar para mostrarse, un destino de sueños, un espacio donde otras realidades también son posibles.

En San José conocí a la Silvi, una chilena que me dijo: “¿Sos profe de yoga? ¡Venite conmigo a Santa Teresa!”. Y así llegué al pueblo que luego sería mi hogar.

Pasé varios meses dando clases de yoga, rodeada de naturaleza y muchxs amigxs. Un día, después de un temazcal,5 alguien a quien le comenté sobre mi proyecto, me preguntó: “¿Conocés Casa Pampa?”.

Así esa pregunta sembró en mí una semillita de curiosidad y marcó el reinicio del proyecto.

1. Estas palabras las pronunció el líder tribal Jefe Seattle en 1854, en respuesta al entonces presidente de EE. UU. Franklin Pierce, que había comunicado que adquiriría sus territorios.

2. El abuelo maya que me leyó mi carta natal maya en Guatemala. (Si no leíste Los otros territorios te cuento: yo nací un día E según la cuenta sagrada maya; E significa literalmente camino y hace también referencia al camino espiritual; por lo cual, según me explicó el abuelo, siempre que yo me encuentre en viaje, estaré en equilibrio y los caminos se abrirán).

3. En pocas palabras, el Nahual de una persona es su espíritu guardián y protector. Hay diferentes rituales para conocer el propio.

4. ¿Por qué? Te lo cuento en el capítulo “Yunuen, una mujer de Cherán”.

5. En lengua náhuatl podría traducirse como ‘casa de vapor’, pero es mucho más que eso. Medicina de medicinas, un temazcal representa el útero de Madre Tierra. Ombligo sagrado al que entramos para sanar todas nuestras relaciones. Dentro de un temazcal se reza, se canta, se recibe a las abuelas piedras con respeto y ante ellas presentamos nuestros rezos. Volvemos al vientre de la Tierra para renacer con más consciencia, mayor entendimiento, más humildad. Todos los pueblos de Abya Yala realizan esta ceremonia de sanación, cada uno según su propia cosmovisión. El vapor ahí dentro, producido por el calor de las piedras y el agua medicinal que se vierte sobre ellas alcanza temperaturas tales que ayudan a limpiar el organismo de toxinas. Así sanamos el cuerpo físico al mismo tiempo que el campo emocional y energético.

1. Cherán, Michoacán, México 2. Chapultenango, Chis., México 3. Tegucigalpa, Francisco Morazán, Honduras 4. Santa Teresa, Puntarenas, Costa Rica 5. Areguá, Paraguay 6. Resistencia, Chaco, Argentina 7. Ciudad de Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina 8. Arauco, Bio Bio, Chile

Casa Pampa

Este primer relato trata sobre un espacio de permacultura6 que existe en este pueblo que ahora llamo hogar y que conocí en los primeros meses de 2021.

Casa Pampa es una organización para la preservación del medioambiente. ¿Quién la lleva adelante? Eso no te lo puedo contar, porque algunxs héroes prefieren mantenerse en el anonimato: “Esto es una organización donde nadie quiere protagonismo. Yo te cuento lo que quieras, pero no pongas mi nombre”.

Y como a la escritora que vive en mí le fascinan los desafíos, esta situación se la tomó como uno más. Él fue claro desde el principio: “Fotos mías no vas a encontrar, ni de nadie. Nosotros no figuramos. ¿No viste el Instagram? No hay fotos nuestras”. Y no, no me es fácil contar la historia de un espacio sin contar la historia de quienes lo hacen, ¿o sí?

 

Lugar: Santa Teresa, Costa Rica.

Organización: Casa Pampa, dedicada a la preservación del medioambiente.

 

Santa Teresa es turística, sí. Es Pura Vida, es puro surf, olas, comida rica, paisajes maravillosos, yoga y bienestar. Pero también es sanación, contacto con la tierra, lucha y resistencia.

Casa Pampa en algún momento fue un proyecto hotelero, pero hoy es un laboratorio de aprendizaje en permacultura para la sostenibilidad y la conciencia ambiental en la Península de Nicoya.

Detrás de este proyecto, están seres anónimos que, con su esfuerzo, hacen posible la conservación y el estudio del ambiente de este bello paraíso. Sí, este medioambiente del que muchxs hacen alarde pero que pocxs cuidan.

En Casa Pampa ofrecen charlas, formaciones, talleres y cursos según la demanda de la comunidad. Entre los temas que abarcan se encuentran:

 

PermaculturaCompostajeRecicladoConservación de suelosLimpieza de la playaHuertaAlimentación orgánicaLiderazgo ambiental

 

Quizás uno de los mayores aportes de este grupo a la comunidad fue el estudio integral que realizaron sobre este pequeño y maravilloso pueblo en el año 2014. Este informe detalla las características climáticas de la región, así como las características del suelo y su estructura ecológica.

Sin embargo, lo más interesante es que también nos aporta las claves para comprender este territorio y las diversas problemáticas que enfrenta, como la falta de viviendas, la gestión de la basura y la constante polvareda de la calle principal. En Tere, como se nombra cariñosamente a este pueblito, coexisten diversas especies:

 

364 especies vegetales99 especies de peces (86 marinos y 13 de aguas continentales)51 especies de mamíferos21 especies de aves

 

En este informe me topé con uno de los aspectos que más amo de recorrer Abya Yala: el contacto con las sabidurías ancestrales de los pueblos originarios. Los primeros pobladores de estas tierras han sido los chorotegas, un grupo étnico que habitaba los territorios que hoy se conocen como Nicaragua, Costa Rica y Honduras. Este grupo es originario de Nahuatl-pipil-nicaro, que emigró desde México entre los años 1000-1100.

Los Pueblos Chorotegas son los siguientes: Nicoyas, Chomis, Orotiñas, Zarandíes y Churutecas ocuparon toda la Península de Nicoya. Se dice que el término ‘cholutega’ como alternativo a ‘chorotegas’ es de origen náhuatl y significa literalmente ‘habitantes de Cholula’.

Hay rastros de que sus ceremonias estaban dedicadas a los astros, las plantas, los animales y otros elementos de la naturaleza. Sus principales dioses eran:

 

Tipotani: la energía creadora de todoNembithía: el SolNenguitmali: la Luna

 

Por la influencia de las culturas arribadas de México, también rendían culto a Tlaloc, Tezcatlipoca, Xipe Totec y Quetzalcoatl.7,8 Los días de fiesta coincidían con la cosecha del maíz, alimento sagrado que remite a la creación misma del ser humano.

Volviendo a la actualidad de La Tere, como le decimos cariñosamente quienes aquí vivimos, una de sus problemáticas es la carretera principal, que no está asfaltada en su totalidad, ni cuenta con aceras. Esto genera una gran cantidad de polvo durante la temporada seca, además de aumentar el riesgo de accidentes.

Por otro lado, hay una única parada oficial de bus, pero no cuenta con infraestructura adecuada y parece ser desconocida para la mayoría. El área considerada como el centro comercial, y la única zona que hasta hace muy poco contaba con servicios como bancos y cajeros automáticos, es la intersección entre Malpaís y Santa Teresa, lo que genera un tránsito considerable en la zona.

La red vial de Santa Teresa se compone de un eje lineal paralelo a la costa y al que se conectan numerosas calles que conducen hacia la montaña o la playa. Al ser todas de tierra, se convierten en un verdadero problema durante las épocas de lluvia. Además, el pueblo tiene muchos problemas de tráfico y parqueo.

Este es el territorio donde Casa Pampa ofrece sus conocimientos y demuestra su compromiso con la comunidad.

Dicen por ahí estos héroes anónimos: “Las razones que nos llevan a empezar una huerta son muy diversas. Muchas veces no hay objetivos claros, es un sentimiento el que nos empuja a entrar en contacto con la tierra y satisfacer el deseo de ver crecer nuestros alimentos”.

La huerta agroecológica representa, sin duda, mucho más que un lugar destinado al cultivo de hortalizas. Nos brinda un espacio productivo, recreativo y terapéutico, donde obtenemos alimentos sanos y, al mismo tiempo, realización personal.

El huerto familiar cultiva resiliencia. Posee un alto valor social porque fortalece los lazos comunitarios a través de las prácticas de intercambiar semillas, experiencias y conocimientos.

Para empezar, no es necesario ser experto: la clave consiste en dar pequeños pasos tomando en cuenta nuestras habilidades, utilizar los recursos disponibles y buscar guía en las experiencias de los vecinos”.

La Tere no es tan fácil, no es tan “paraíso”. Es mucho más compleja que una simple playa bonita. Hay mucho por hacer para que este lugar sea un paraíso de verdad y en más de un sentido.

Por suerte, aquí también hay seres que sí tienen magia y que además la comparten.

 

Si andás por Costa Rica y te interesa cultivar resiliencia, date una vuelta por Casa Pampa.

 

 

Para visitar la web de Casa Pampa: https://casapampa.com/

 

Por lo pronto, yo me quedo por aquí.

Si te gustaría ver más imágenes sobre este relato o dejar tu comentario, podés escanear el QR o seguir este link: https://losotrosterritorios.com/casa-pampa/.

6. El término de ‘permacultura’ fue acuñado por Bill Molisson y David Holmgren a fines de la década de los setenta en Australia, y se refiere a un modo de diseñar y planear los asentamientos humanos de modo tal que permitan la creación de una cultura humana permanentemente sustentable. Si te interesa saber más al respecto, te recomiendo el capítulo “Huehuecoyotl”, de Los otros territorios.

7. Las cuatro grandes deidades nahuas toltecas, también conocidas como los cuatro tezcatlipocas, que representan los cuatros rumbos del universo y la tierra.

8. Si te das cuenta, mi nombre lleva ‘tezcatl’ porque fue tomado de esta deidad, porque se encuentra presente en mis energías de nacimiento según el calendario tolteca.

Acción Global contra el Terricidio

“El arte es un rezo muy poderoso”, dijo Clara al finalizar. Clara es una amiga con la cual algún tipo de telar mágico me une. Artista y maestra de Tarot, de ella aprendí a leer ese maravilloso lenguaje de los arcanos. Si bien Clari y yo anduvimos por caminos muy parecidos en la cuna de la bandera, fue en Santa Teresa donde coincidimos para iniciar esta amistad. Las causalidades y amigues en común que nos unen son muchxs, y tenemos la anécdota de decir que ella fue una de mis profes del Taboga9 cuando ahí reemplazó a Nati Pérez10 en algunas clases.

La reflexión de Clari llegó después de atravesar nuestras cuerpas con diversos sentires: el dolor de la Madre, pero también la esperanza en la lucha, especialmente en las mujeres que luchan.

Atendimos al llamado del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, cuyo pedido era simple: realizar una Acción Global contra el Terricidio en fecha 22 de mayo de 2021.

Estas mujeres convocaron a todxs lxs artistxs a comprometer su arte en apoyo a su reclamo, porque la Tierra necesita de todos los pueblos.

Ese día, mujeres de distintas geografías, hijas de la misma Madre y paridas en distintos territorios, nos acuerpamos en Santa Teresa. Abrazamos a nuestras hermanas indígenas originarias para unirnos a su grito y reclamo: “¡Basta de terricidio!”. Reconociéndonos como hijas y parte de la tierra misma, pusimos nuestros rostros, corazones y cuerpos al servicio del llamado.

Desde Los Otros Territorios organicé una producción artística fotográfica que se basó en una performance junto a otras mujeres que también viven en Santa Teresa.

El Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir invitaba a multiplicar este mensaje, utilizando el hashtag #Terricidio para que esta palabra empiece a sonar en el mundo entero. Con el objetivo de que el crimen a la Tierra sea visibilizado y considerado como un crimen de lesa humanidad y lesa naturaleza.

Dicen estas mujeres pertenecientes a las treinta y seis naciones indígenas que habitan en suelo argentino que, “habitadas por fuerzas telúricas y la sabiduría de sus ancestras, han salido de sus territorios a caminar para sanar”.

Han caminado semanas y semanas desde sus territorios hasta llegar a Buenos Aires llevando consigo su medicina ancestral y sagrada.

Cuentan que el camino fue arduo, pero necesario. Caminaron empujadas por las sequías, los incendios y las violaciones a sus hijitas, víctimas del chineo.11 Cansadas de tanta impunidad frente a tantos crímenes, saben que no es posible sanar sin justicia. Caminan con pasos amorosos y comprometidos con la vida, porque no se trata solo de ellas, sino del mundo.

Convocadas por el llamado de la tierra, caminaron para recuperar el buen vivir como derecho, porque es la única alternativa civilizatoria que nos rescatará de un sistema de muerte. Estas mujeres explican que “terricidio es el exterminio sistemático de todas las formas de vida, la destrucción tanto del ecosistema tangible como del ecosistema espiritual”. Existen fuerzas reguladoras que sostienen la vida, fuerzas que son la energía espiritual de cada territorio en particular. Los pueblos indígenas están conectados con esa espiritualidad de manera cotidiana y basan en ella su organización comunitaria.

El terricidio es la síntesis del genocidio, ecocidio, epistemicidio, femicidio, transfeminicidio y travesticidio:

 

Genocidio, porque la matanza de los pueblos nunca ha cesado, solo han cambiado las formas. Hoy nos matan con hambre, desnutrición, violencia racista, represión, contaminación y desidia.

Ecocidio, porque destruyen, saquean y contaminan indiscriminadamente territorios enteros, una destrucción que se da de manera irreversible.

Epistemicidio, porque la colonización intenta eliminar otras formas de concebir y entender la vida. Se oprime sistemáticamente la identidad indígena: sus idiomas, sus formas de vestir, medicinas y ceremonias. La violencia por religiones eclesiásticas arrebatan la posibilidad de conservar y transmitir la espiritualidad ancestral.

Femicidio, Transfeminicidio y Travesticidio, porque el asesinato organizado contra nuestros cuerpo-territorios es cotidiano. La violencia del sistema patriarcal es integral.

 

¿Y quiénes son los terricidas? Las corporaciones extractivistas, las empresas y los Estados nación del mundo. Todos ellos son cómplices de este sistema de muerte.

El Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir demanda que los terricidas sean juzgados y condenados, y que el terricidio sea reconocido como un crimen de lesa humanidad y lesa naturaleza. Además, exige que el sujeto jurídico sea colectivo, no individual; es decir, aplicable a gobiernos, empresas y poderes religiosos.

Están asesinando la vida humana y no humana.

Los Otros Territorios participó de esta acción, llevando a cabo una performance y sesión fotográfica.

 

Quiero dejar un agradecimiento especial a María Milagros Quesada por ofrecernos su espacio, Trópico Latino, para llevar adelante nuestra acción.

 

 

Si querés contactarte con las mujeres indígenas que impulsaron esta propuesta escribí a: [email protected]

 

 

Para ver la producción fotográfica que realizamos y/o dejarnos un comentarios escaneá el QR o seguí este link: https://losotrosterritorios.com/accion-global-contra-el-terricidio/.

9. Manera cariñosa que tenemos de referirnos al Instituto Superior Provincial de Danzas Isabel Taboga N.º 5929 quienes fuimos o somos parte de él.

10. Natalia Pérez, docente de Anatomía del Movimiento en la mencionada institución.

11. La palabra proviene de ‘chinear’, un término acuñado durante la colonización para referirse a una práctica que consiste en que un hombre puede llevarse a una mujer menor de edad a convivir con él a los fines de “ver si será buena esposa” y en todo caso luego decidir. Sin asumir el hombre ninguna responsabilidad ni compromiso. Esta práctica se da entre un hombre blanco, por lo general “el hacendado”, y la niña en cuestión siempre es una niña indígena o mestiza. Estas prácticas constituyen una forma de violencia sexual, racista y colonial. Existen numerosas campañas llamadas Basta de Chineo y presentaciones de proyectos de ley para abolirlo. La mayoría llevadas adelante por organizaciones de mujeres indígenas y con el aval y apoyo de ONU Mujeres.

Yunuen: una mujer de Cherán

¿Cómo conocí a Yunuen?

Para que una mujer como yo, nacida tan lejos geográficamente de Cherán, llegue a un encuentro tan íntimo con Yun, como se la llama cariñosamente, tuvieron que darse una serie de relaciones bien diversas y complejas. Relaciones que dan cuenta de cómo la energía se mueve produciendo encuentros, acercándonos a quienes nacimos geográficamente distantes pero muy cerca en corazón y visión de mundo.

Era octubre de 2021, y como cada año para este mes volví a México. Más específicamente a Mérida. ¿Por qué vuelvo a Mérida cada octubre? Porque bajo la luna llena de este mes se celebra la Danza de la Luna,12 dentro del círculo de Danza de la Luna U Najill Ix Chell, sembrado y sostenido por mi Abuela Alejandra Cruz del Rosal, la Abuela Tezcayolocihuatl, según su nombre de tradición, al cual pertenezco.

En las danzas de la luna, cada año, la mujer danzante recibe, de manera simbólica, como muestra de su crecimiento y compromiso con la medicina, un elemento sagrado que se compromete a trabajar hasta el año siguiente. Así cada mujer va creando un vínculo único con cada elemento, un vínculo que le permite sanarse y sanar a través de él.

El trabajo con los elementos nos conduce a un viaje espiritual de entendimiento que cada mujer transita de manera distinta. Cultivar este vínculo requiere tiempo y dedicación.

Solo una mujer verdaderamente comprometida con su camino espiritual puede desarrollar la habilidad de comprenderlos.

Así, el primer año se recibe el fuego, el segundo el agua, el tercero la tierra y el cuarto el viento.

Escucha la tierra, sincrónicamente, empezó a construirse el mismo año en que el Gran Espíritu decidió que recibiera la tierra. Meses después, llegó, literalmente, una tierra para mí en Costa Rica.

Comparto esto como una manera de reflejar lo poderoso del trabajo espiritual y el poder de manifestación que surge de la coherencia interna. Siempre sentí este capítulo de mi vida como una muestra clara de coherencia interna entre todos mis trabajos: político, espiritual y personal.

Sin saber exactamente lo que pasaría después, cuando me dirigía rumbo a México, tenía una sola cosa clara: este año visitaría Cherán.

Territorio libre, autónomo e indígena.

Territorio que inspira, crea y crece.

Una lucha que se inició con la defensa del agua y culminó con el reconocimiento del Estado mexicano de la autonomía de este territorio del pueblo purépecha.

Esta vez entré a México por vía área por Cancún, donde fui recibida por quien luego sería mi madrina de la Danza de la Luna, Cristina del Razo. Cuando le cuento mis planes, ella se ríe y me dice: “En Michoacán está toda la banda”. La banda eran: su madrina de la búsqueda de visión,13 Carmen Mason,14 y todxs lxs buscadorxs de visión de la montaña de Yoricostio. Así de íntima es la relación entre danzantes, buscadores de visión y la defensa de la tierra. Porque para ella danzamos y hacemos nuestras ofrendas. Y así ella nos presenta a nuestrxs hermanxs.

Entonces, luego de mi tercera danza, partí rumbo a Michoacán para pasar el Día de Muertos en esas tierras mágicas. Pero también, y especialmente, para conocer Cherán y sus luchas.

Así fueron los eslabones de la cadena mágica de encuentros que me llevaron hasta Cherán: mi madrina me contacta con Kiki, Kiki con Yareli y Yareli con Yunuen.

Entre festejos de días de muertos y un retiro lunar en Yoricostio con Carmen Mason junto a Kiki y Yareli, conocí a “toda la banda” de Michoacán y, finalmente, partí rumbo Cherán a encontrarme con Yunuen.

Cine, murales, compromiso social y un encuentro entre “metiches”

Por supuesto que no llegué a Cherán un día cualquiera. Llegué justo para una ocasión muy especial: la presentación de los cortos de Ambulante Más Allá.

Resulta que Yareli y Yunuen fueron parte de la séptima generación de Ambulante Más Allá.

Ambulante es una organización sin fines de lucro dedicada a apoyar y difundir el cine documental como una herramienta de transformación cultural y social. Fue fundada en México en 2005 por Gael García Bernal, Diego Luna y Elena Fortes, y dirigida en ese momento, noviembre de 2021, por Paulina Suárez. La organización busca movilizar espacios de encuentro y acción colectiva para construir otros mundos a través del documental.

Ambulante Más Allá es el área de formación de Ambulante que tiene como objetivo capacitar a nuevos realizadores provenientes de diversos rincones de América Latina. Por medio de talleres modulares, Ambulante Más Allá fomenta la realización cinematográfica independiente para lograr que estas historias sean contadas desde una perspectiva cultural y estética propia, que no surja de la imposición de parámetros cinematográficos convencionales.

 

 

Más información sobre este proyecto en: https://www.ambulante.org/

 

Estuve allí para la presentación del corto Tsihueri, el que fue valiente, en el que participaron Yunuen y Yareli.

 

Sobre el corto: