Gritos bajo el agua - Cecilia Millie - E-Book

Gritos bajo el agua E-Book

Cecilia Millie

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Beschreibung

Gritos bajo el agua recopila las voces de seis mujeres condenadas a presidio que durante el año 2008 decidieron compartir su historia. A través de sus testimonios, impregnados de dolor y emotividad, relatan episodios de su vida, cuentan cómo perdieron la libertad y exponen sus impresiones sobre la experiencia de vivir tras las rejas.

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Seitenzahl: 61

Veröffentlichungsjahr: 2021

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GRITOS BAJO EL AGUA

Cecilia Millie 

PRIMERA EDICIÓN
Diciembre 2021
Editado por Aguja Literaria
Noruega 6655, departamento 132
Las Condes - Santiago - Chile
Fono fijo: +56 227896753
E-Mail: [email protected]
Sitio web: www.agujaliteraria.com
Facebook: Aguja Literaria
Instagram: @agujaliteraria
ISBN: 9789564090078
DERECHOS RESERVADOS
Nº inscripción:2021-A-11926
Cecilia Millie
Gritos bajo el agua
Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor,bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obrapor cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático
Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia
TAPAS
Diseño:Vicente Ávila
Dedicado a todas esas mujeres que, a pesar de la adversidad, logran salir de las profundidades y nadar hacia la luz. A las que empacan una sonrisa en la maleta, aunque el peso sea excesivo y el viaje largo y extenuante. A todas ellas, un gran abrazo; somos fuertes y valientes, no estamos solas...

ÍNDICE

Introducción

Agonía

Gritos bajo el agua

La necesidad me hizo delinquir

Pagué un alto precio

Reclamo inocencia

No conocí otra forma de vida

No estoy sola

Epílogo

Introducción

Cuando estudié Educación Física en la Universidad, siempre estuve interesada en realizar clases en centros penitenciarios femeninos, y gracias a un proyecto realizado por Chiledeportes, se dio la oportunidad e inmediatamente acepté.

Al comienzo tuve un poco de miedo, porque mi percepción de las cárceles se basaba en lo que mostraba la televisión, las veía como un submundo en donde sobrevivir era el pan de cada día, pero al momento de conocer dicha realidad pude ver que albergaba a mujeres como cualquier otra, con personalidades diversas, de distintas clases sociales, edades y creencias, todas tratando de convivir en armonía y sobrellevar el cumplimiento de sus condenas de la mejor forma. Mujeres que cometieron errores, mujeres con anhelos, miedos, un pasado que superar y futuro con el cual soñar; y aunque los contextos que las empujaron a tomar malas decisiones eran distintos, el destino que les toca compartir es el mismo: pagar con años de encierro y alejadas de sus seres queridos. Para algunas esto supone el fin de un mal viaje que las hace recapacitar y replantearse sus vidas, mientras que para otras solo significa una experiencia más que se seguirá repitiendo.

Trabajando con mujeres privadas de libertad me hacía las mismas preguntas con frecuencia: ¿Qué habrán hecho?, ¿por qué? Al principio no me atrevía a indagar en las razones que las hicieron cometer un delito, pero con el pasar del tiempo las relaciones se fueron estrechando y se alcanzó un nivel de confianza que permitió a algunas de ellas compartir conmigo sus experiencias. Así me di cuenta de que la mayoría tenía historias de vida muy tristes y acarreaban desde la infancia dramas no resueltos. Si bien nunca tomé esto como una justificación, logré comprender que a veces los contextos pueden influir en el actuar de una persona, sobre todo cuando la necesidad y el sufrimiento han estado presentes en su camino.

A continuación, doy paso a las voces de seis mujeres condenadas a presidio que durante el año 2008 decidieron dar a conocer sus historias. Homicidio, tráfico de drogas y robos reiterados son los delitos que figuran en las siguientes páginas, pero también el reclamo de una mujer que dice haber sido condenada injustamente. Contando los hechos que marcaron sus vidas y las llevaron tras las rejas, cada una narra su propia experiencia con una tonalidad distinta, pero siempre evidenciándose el dolor y la tragedia en sus relatos.

Después de todo ese tiempo aprendiendo junto a las protagonistas de este libro, quise ser partícipe en él no solo como autora, sino también a través de Agonía, un poema donde plasmo mis impresiones acerca del miedo, de muchas de ellas, a morir en soledad.

La vida en la cárcel transcurre sin matices ni ecos para estas almas prisioneras que, como seres invisibles y estancados en el tiempo, esperan atravesar un portal hacia la libertad y el cariño que perdieron en algún lugar lejano. Mientras tanto, sus llamados de auxilio, ignorados y silenciados, se transforman en gritos bajo el agua.

Agonía

Tras una larga lucha con la vida

cayó rendida en la cama,

tendrá que aceptar la derrota

y dejar a quienes más ama.

La tristeza dibujada en su rostro

llenó de penumbra el cuarto

y una sombra en la ventana

parecía ser La Muerte aguardando.

Su fatiga al respirar la delataba

igual que sus canas y arrugas,

esperó la noche aterrada

cual fuera su peor tortura.

Fue el día más largo en su vida,

silenciosa estuvo divagando,

mientras un silbido hiriente

en sus oídos íbase clavando.

Al fin llegó la noche

y de la ventana desapareció,

cubriendo todo el cuarto

la misma sombra que la acechó.

—¡No permitas que te alcance el sueño

porque ya no podrás despertar,

mantén los ojos abiertos

no dejes de respirar!

Una pequeña ráfaga de viento

por sobre ella pareció pasar

dejando su mirada perdida

y clavada en la infinidad.

El silencio selló su cuarto

ya la anciana no despertará,

la sombra arrancó su vida

y no se la devolverá.

Cecilia Millie.

Gritos bajo el agua

Esta es mi historia, la que me ha tocado vivir entre frustraciones y malos recuerdos que guardo desde los tres años y dejaron marcas imborrables en mí. La resumo en estas líneas, esperando que quién las lea tome conciencia de que muchas mujeres, jóvenes y niños viven un infierno en sus propios hogares cada día, y esto se repite una y otra vez. A través de mis palabras quiero aconsejar a aquellas que están pasando por esto, están solas, sin apoyo y sin saber qué hacer.

La violencia intrafamiliar, de la mano del machismo, es un fenómeno muy común en todo el mundo, y en nuestro país el número de femicidios aumenta cada año. Se debe tomar conciencia de la importancia de este asunto, ya que no podemos seguir esperando a que sucedan las desgracias para decir basta. Existen muchas víctimas que están esperando ayuda y anhelan la oportunidad de ser felices.

El maltrato físico y sicológico que reciben muchas mujeres, es el mismo que algunos niños comienzan a experimentar y normalizar a temprana edad viendo a sus abuelos, tíos o padres. El sufrimiento que los marca desde la niñez es un factor importante a considerar cuando se intentan comprender las razones que los llevan a desviarse del camino correcto en la vida. Siendo testigos directos de tan horribles conductas, ingresan a un círculo vicioso de violencia que puede tener un desenlace como el que me tocó vivir a mí.

Si los jóvenes somos el futuro, tal como dice la gente y manifiestan las autoridades políticas, ¿por qué no se vela por que construyamos uno libre de maltrato, frustraciones, dolor y machismo? Y si somos el futuro, también deben tener en cuenta que no todos tendremos uno bueno, al menos no quienes hemos sufrido los estragos de la violencia intrafamiliar que nos marcan para siempre y jamás podremos olvidar.

Camila.

Mi nombre es Camila, nací en 1993 en Imperial, Novena Región y viví mis primeros años de vida allí junto a mi familia que era campesina. Al cumplir tres años, nos fuimos a vivir cerca de mis abuelos a los alrededores de Nehuentúe, alejados de la ciudad y sin las comodidades que ofrece la modernidad.