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La Clari: Es este un homenaje y reconocimiento de su familia por el paso en sus vidas y sobre todo el gran sentimiento logrado por ella con sus nietos, como mujer fuerte y su poder de contención para cada uno. Este libro resume miles de situaciones desfavorables, entre ellas pueblos sumidos en la opresión de empresas que explotan laboralmente a sus trabajadores y donde la pobreza es el lenguaje más común, en ese marco ella deberá aprender a vivir de una manera diferente y empezar un camino propio, descubrirse y reconocer sus capacidades. De esos pueblos ninguneados los carentes de derechos, ahí donde la precocidad y el abuso es moneda corriente… en medio de este relato nacerá "la Clari" con pocas posibilidades, en una sociedad sin respeto ni oportunidades. Ella sabrá poner metas claras en su vida, entre ellas salir de la pobreza y de la ignorancia, volver a suturar heridas abiertas que parecían difícil de cerrar. Planificar un futuro mejor que lo aprendido y enseñar de una manera practica que vivir no es cuestión de suerte o desgracia, es solo cuestión de trabajo y voluntad. Ella ha dejado una enseñanza que el tiempo sabrá sacarle para cada integrante de la familia, una nueva e importante lectura por descubrir y aprender. Que una mujer puede ser mucho más decidida y fuerte superando todas las circunstancias por más adversas que sean, solo debe conservar el amor a los demás como única bandera de lucha. La Clari es la fuerza empecinada para ser feliz y un claro emblema para las mujeres de la familia como ejemplo y decisión a seguir, como luchadora incansable por conservar valores de familia, sabrá entender y luchar por el amor a sus hijos y nietos. Sus hijos 2 nietos 7 y 12 bisnietos sabrán reconocer y festejar de ser ella la muestra de todo el amor que un ser humano puede dar y transmitir a las generaciones que vienen.
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Seitenzahl: 79
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Laura Ledesma.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Ledesma, Jorge Enrique
La Clari : una vida / Jorge Enrique Ledesma. - 1a ed - Córdoba : Tinta Libre, 2021.
110 p. ; 21 x 14 cm.
ISBN 978-987-708-984-4
1. Biografías. 2. Novelas Biográficas. I. Título.
CDD 920
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2022. Ledesma, Jorge Enrique
© 2022. Tinta Libre Ediciones
La ClariUna vida…
Agradecimiento
Este libro fue creado gracias al aporte y la incansable colaboración de Luisina Terragni, nieta y gran admiradora de Clari. Me dio una mirada muy objetiva y la posibilidad de plasmar, desde adentro, este legado tan privado e íntimo para la familia. Gracias por permitirme poder ver con los ojos de alguien tan partícipe y presente.
Al lector
Abuela Clarita
Cuando me pongo a pensar el porqué del libro, me surgen muchas cosas en mi sensibilidad. Una de ellas me lleva a recordar a la abu contando sus historias una y otra vez, y yo pensando en: «Qué pesada la vieja, que me repite la misma historia y cansa…». Y hoy, con mis años, quisiera volver a escuchar esas historias o recordarlas con más claridad, porque entiendo que de eso se trata la vida, de conocer la historia familiar y entender el legado de la familia y de los ancestros.
Hoy en mi adultez veo reflejadas, en mí, tantas cosas de ella… hay tanto en lo que me siento representada, como mujer luchadora, como ejemplo de fortaleza y resiliencia. Me veo cuidando la luz y el agua, y sintiendo que ella está ahí presente; me veo regando la huerta de casa, con el olor a tierra mojada, y la siento cerca; me veo limpiando la casa y ordenando, y pienso en todo lo que me enseñó de la vida, de las cosas importantes, del cuidado de las cosas.
Te siento en cada comida que le preparo a mis hijos y pienso en tus recetas; te siento en mis sueños ahí, visitando cada tanto, porque no solo compartimos sangre, sino también el corazón, el amor de abuela que está ahí.
La responsabilidad por el trabajo, el cuidado y sostén de la familia, el transitar las adversidades con fortaleza y convicción. La siento ahí, abrazando mis luchas, mis momentos de cansancio, pensando en que, si la abuela pudo con todo eso, ¿cómo no voy a poder yo con esta estupidez?
Me siento representada como mujer con carácter, sin dejarse pisotear ni llevar por delante; me siento parecida en mi ser impulsivo, y arrepentirme en mis lágrimas en soledad.
Este libro es el legado para mis hijas, mis nietos que vendrán y para toda la familia, porque esta historia, su historia, no puede ser olvidada.
Ella, en sus memorias, quería que los nietos y bisnietos conocieran su vida, su pesar, la fortaleza de llevar la vida que llevó y, como cambio, su suerte con sacrificio, trabajo y constancia. Y ese es el regalo que pretendí darles a todos.
Por siempre me veré reflejada en vos, abuela, por ser ese icono de amor y entrega, de fortaleza y resistencia.
Te voy a extrañar siempre, porque me faltó visitarte. Más me faltó decirte cuán importante era tu historia para mí, cuánta enseñanza me estabas dejando.
¡¡¡Este libro es un gracias!!! (Luisina)
Prólogo
El ser humano es tan complejo que casi siempre debe recurrir a su pasado, a quienes, de un cierto modo, lo antecedieron; encontrarse, y solo desde ahí, alcanzar a entender el verdadero significado de muchas cosas que, aparentemente, parecían como sueltas o inconexas, que eran como objetos sin valor y ya perdidos en el olvido. Quizá es una vaga manera de escapar, o no querer interpretar o malentender de qué “buena madera” están hechas las personas. Somos, en gran parte, los herederos, y nos sentimos orgullosos… o no. Las acciones, los gestos, las miradas, la forma de encarar las cosas y enfrentarlas. Detectar y valorar la historia de cada persona, y lo difícil que es poder transitar, es la mejor manera de valorar/se y de entender que vivir es más complejo de lo que uno supone.
No es menester de quien relata esto juzgar bajo ningún punto, solo tratar de entender que todo siempre radica en procesos, quizás lentos, prolijos, ordenados; otros, no tanto; pero pasan delante nuestro y muchas veces no los sabemos mirar, y hasta sentimos que no nos pertenecen.
La vida en sepia no combina con la era a color... es un decir mientras, a veces, mucho color es más opaco que el brillo del sepia.
A veces no los entendemos y hasta nos suena atroz, pero muchas otras nos sorprenden al extremo, y es cuando podemos hacer silencio y escuchar, solo escuchar y aprender. De seguro, siempre existe un nexo entre un gran amor envuelto en un rico y fructuoso aprendizaje.
Muchas veces nos inundan los dolores, y los fuertes sufrimientos nos marcan la piel por pérdidas injustas, tristezas que nos calan muy adentro, van y tocan el fondo nuestro, arrastran todo lo que pueden. Es solo el amor el que cura, proyecta y nos hace seguir… a pesar de todo. Es, en ese momento, cuando estalla una profunda sonrisa que nadie quizá entienda, y así transcurre nuestra vida, como les tocó a nuestros ancestros. Hasta que un buen día, al final de un túnel, encontramos una luz que nos ilumina; las generaciones nuevas avanzan y jamás las debemos descuidar.
Para eso hay que valorar lo vivido por quienes fueron e hicieron este camino que nos comunica con el pasado, con nuestra historia, con el origen de nuestro ser, entendiendo un poco quiénes somos y qué estamos ofreciendo como propuestas para los que dejamos en este mundo.
El libro de Clarita es parte de una vida llena de desafíos por descubrir; una mujer fuerte, decidida y con mensajes claros y concretos. A veces pareciera que el universo no siempre conspira a nuestro favor y nos sentimos en desventaja, con permanentes derrotas, tal vez por no abrir nuestro corazón a la magia, para aprender lo que la vida nos quiere enseñar.
Ella nos demuestra que, teniendo objetivos claros, nada podrá frenarnos, y que el paso por esta vida es compartir afecto y aprender la difícil lección, la más complicada, esa que nos deja sabiduría y que solo el amor sabrá compensar.
Si todo lo aprendido lo llevás a ese lugar pleno con agradecimiento, todos esos fuertes dolores del pasado se debilitan de tal forma que se transformarán en simples e imperceptibles heridas de batallas heredadas. Serán una mínima e insignificante marca, una vieja cicatriz que ya a nadie le molesta ni tiene importancia… ya no duele.
Este libro pretende reflejar la vida de una persona que aprendió a abrirse paso ante las adversidades y sembró un camino de magia y afectos. Llenó cada rincón con buenos hábitos y enseñó a abrazar los imposibles, llenarlos de amor y hacerlos posibles.
Una mujer inmersa en una época difícil de la zona norte de Santa Fe, venida de una lucha fuerte con abusos y explotación. Quien, siendo una niña entre medio de familias que luchaban por sobrevivir a un sistema muy polarizado entre pobres y poderosos, se abrió paso y forjó su propio destino.
Pudo, por su fuerza de voluntad, formar una familia y darle absolutamente todo con un amor incondicional y sin límites, y hacerla tan suya como quizás, sin conocer, la hubiese soñado.
Clarita es un claro ejemplo de una mujer luchadora, sin pancartas, que no necesitó reclamar a gritos para ser tenida en cuenta. Silenciosa, con ideales altos y metas muy claras, que hizo frente a todo para sobrevivir y ser el mejor recuerdo para estas nuevas generaciones que avanzan y la convierten en el emblema indiscutible entre las mujeres de la familia, y un orgullo para todos quienes estuvieron a su lado.
¡Gracias, Clarita!
Jorge Ledesma
El lugar tiene historia…
No me quejo por falta de paisaje… solo me callo y espero.
Nací pobre, es eso lo que creo.
Mientras huela a rancho,
mi destino es fulero.
Nací para trabajar
en medio de este agujero…
Es todo y lo único que creo.
Jorge Ledesma
No puedo no imaginarme un cielo gris oscuro entre el frio de la noche intensa, con esos quebrachos devastados y el pequeño lugar de hacinamiento de una familia joven, con niños de cara sucia y madres sujetándolos con la mano, mientras, en los brazos, amamantan a otro más prematuro envuelto en trapos.
El padre trae una bolsa grande de lona y es el salario en alimentos para su familia. La vacía en la mesa tocinera: una que otra papa, maíz, cebollas, harina, azúcar negra… Ella no mira su rostro, solo aprieta sus labios paspados; un triángulo de hierro, que sostiene la pequeña olla de fundición llena de tizne y ceniza, que cuelga como un punto abstracto en ese lúgubre lugar, iluminado con una media vela y el rojo de los leños encendidos. Algo hierve ansioso en ella, que espera ese gran guiso, pero solo se podrá conformar con lo que hay: unas pobres papas y la futura sopa caliente, que esos niños flacos devastarán con una cuchara amarillenta y un viejo plato de chapa.
Ellos no abandonan sus risas de juego entre hermanos en la provista de campaña, una lona vieja sujeta con palos torcidos. Mientras, su madre los reprende para que hagan silencio con un chistido corto, para no despertar la atención de “los cardenales” (policías de La Forestal), quienes están haciendo la ronda.
