Libro de palacio - Pero López de Ayala - E-Book

Libro de palacio E-Book

Pero López de Ayala

0,0

Beschreibung

El Libro de palacio de Pero López de Ayala es un poema didáctico-moral cristiano de finales del siglo XIV. Contiene largas elucubraciones sobre las desdichas de Job en 2.170 estrofas. En esta obra, el autor utiliza la cuaderna vía, estrofa típica del mester de juglaría. El Libro de palacio tiene partes didácticas, políticas, religiosas y filosóficas. En ella se refleja a la perfección la sociedad castellana del siglo XIV y los problemas que afectaban al reino. La temática es de carácter moral y didáctico. Es una crítica amarga de lo que él considera como la decadencia de los valores tradicionales de la sociedad, y que conduciría al Renacimiento. La presente edición está en castellano antiguo, con algunas grafías actualizadas.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 242

Veröffentlichungsjahr: 2010

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Pero López de Ayala

Libro de palacioVersión en castellano antiguo

Barcelona 2024

Linkgua-ediciones.com

Créditos

Título original: Libro de palacio.

© 2024, Red ediciones S.L.

e-mail: [email protected]

Diseño de cubierta: Michel Mallard.

ISBN tapa dura: 978-84-9007-178-6.

ISBN rústica: 978-84-9816-781-8.

ISBN ebook: 978-84-9953-753-5.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Sumario

Créditos 4

Brevísima presentación 9

La vida 9

I. En el nombre de Dios, que es uno, Trinidat, 11

Aquí comienzan los Diez Mandamientos: Mandamiento primero 14

Mandamiento segundo 15

Mandamiento tercero 16

Mandamiento cuarto 17

Mandamiento quinto 18

Mandamiento sesto 20

Mandamiento seteno 21

Mandamiento ochavo 22

Noveno mandamiento 23

Mandamiento décimo 24

Aquí comienzan los siete pecados mortales 25

Pecado de avaricia 27

Pecado de lujuria 29

Pecado de envidia 31

Pecado de gula 33

Pecado de ira 35

Pecado de acidia 37

Aquí comienzan las siete obras de misericordia 39

Aquí comienzan los cinco sentidos 43

Del sentido de oler 46

Aquí comienzan las siete obras espirituales 47

Del gobernamiento de la república 56

Aquí comienza de los mercadores 66

Aquí comienza de los letrados 69

Aquí fabla de la guerra 73

Aquí fabla de la justicia 74

Aquí comienza de los arrendadores 78

Aquí comienzan casamientos 79

De los regidores 80

Justicia 81

Perdón 82

Franqueza 83

Del escaso 84

Tempranza 85

Humildat 86

Fortitudo 87

Malicia 88

Rogaría 89

Aquí comienza de los fechos del palacio 95

Consejo para toda persona 112

Consejo para el gobierno de la República 121

Fabla de IX cosas para conoscer el poder del rey 125

Cantar 150

Cántica sobre el fecho de la Iglesia 161

Finida 181

II. Cuando yo algunt tiempo m’ fallo más espaciado, 182

Libros a la carta 255

Brevísima presentación

La vida

Pero López de Ayala (1332-1407). España.

Nació en Vitoria, era hijo de Fernán Pérez de Ayala y de Elvira de Cevallos. Ejerció la política, la diplomacia, la guerra y la poesía.

Sirvió a cuatro monarcas: Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III. Combatió en varias batallas y cayó prisionero en las revueltas de la Aljubarrota a manos de los portugueses. En su rescate, que costó treinta mil doblas, intervinieron su esposa, doña Leonor de Guzmán, el maestre de Calatrava y los reyes de Castilla y Francia, pues, entre otros muchos cargos, fue embajador en este país.

I. En el nombre de Dios, que es uno, Trinidat,

Padre, Fijo, Espíritu Santo, en simple unidat,

eguales en la gloria, eternal majestat,

e los tres ayuntados en la divinidat.

El Padre non es fecho, nin de otro engendrado, 5

nin por otra materia de ninguno criado;

engendrado d’Él Fijo, su solo muy amado:

de los dos el Espíritu procede inflamado.

Es alta tología, sciencia muy escura:

los señores maestros de la Santa Escriptura 10

lo pueden declarar, ca lo tienen en cura;

yo podrié, como simple, errar por aventura.

D’esta Santa Escriptura abastante creer,

en nuestra madre Eglesia firmemente tener,

quien bien así obrare podrá seguro ser, 15

e quien mal lo fiziere habers’a de perder.

Aquesta Trinidat llamo con grant amor,

que me quiera valer e ser merescedor

de ordenar mi fazienda en todo lo mejor

que a mi alma compliere, que só muy pecador. 20

E el pecado de Adam, nuestro padre primero,

nos trae obligado a pecar de ligero:

por ende yo, Señor, la tu merced espero,

que Tú eres Jüez justo e verdadero.

Pensando yo en la vida d’este mundo mortal, 25

que es poca e peligrosa, llena de mucho mal,

faré yo confisión en la manera cual

mejor se me entendier, si Dios aquí me val.

Lo primero encomiendo en este escripto yo

la mi alma a Dios, que [...] e crió; 30

por su preciosa sangre después la redimió;

que perdonar la quiera, si en algo fallesció.

Fallesció, non es dubda, contra su Criador,

que la crió muy limpia e sin ningunt vigor,

siguiendo los deleites del cuerpo pecador, 35

que está muy manzellada delante el Salvador.

A Él pido merced, que non quiera catar

las mis grandes maldades en que le fui errar,

que nunca yo podría sofrir nin soportar

las penas que meresco, si s’han de egualar. 40

Del limo de la tierra muy bajo só formado,

de materia muy vil: por eso inclinado

en pecar a menudo e ser así errado;

por ende yo debía ser ante perdonado.

Justicia sería asaz, con piedat, Señor, 45

perdonar al errado que cae en error

por la flaca materia que l’faz merecedor,

si ha de sus pecados contrición e dolor.

Para esto la tu gracia será muy menester,

ca sin ella el homne non puede bien fazer: 50

otórgame, Señor, que yo la pueda haber,

e haya la mi alma por ende salva ser.

Cobdicia la mi alma a Ti, Señor, servir

como a mi Criador a quien ella ha de ir;

el cuerpo sin ventura luego me va fallir: 55

¿quién puede tal batalla soportar nin sofrir?

A tu noble figura, Señor, Tú me formaste

de espíritu de vida Tú me vivificaste,

por tu preciosa sangre caramente m’ compraste,

del poder de enemigo cruel Tú me libraste. 60

De todo contra Ti fui yo desconoscido,

en te fazer enojo mucho apercebido;

el bien que me feziste te he mal gradecido:

por end’, Señor, perdón con gemido te pido.

Conosco yo, Señor, que nunca te serví 65

como leal cristiano: en todo fallescí

e todo el mi tiempo malo lo despendí:

por ende me confieso luego, Señor, a Ti.

Segunt dize un sabio, conoscer el pecado

es señal de salud al homne que es errado: 70

por ende de tu gracia estó yo esforzado,

que tal conoscimiento de Ti es otorgado.

E, Señor piadoso, Tú quieras perdonar

los mis grandes pecados en que te fiz pesar,

e me otorga tiempo, espacio e logar 75

que a Ti pueda servir e a Ti solo loar.

Los yerros que te fiz, aquí, Señor, diré

algunos, ca he rescelo que muchos olvidaré,

e cómo tus mandamientos, cimientos de la feé,

por la mi muy grant culpa todos los quebranté. 80

Aquí comienzan los Diez Mandamientos: Mandamiento primero

Luego en el primero, Señor, Tú nos mandaste

adorar a Ti solo, e por él nos vedaste

creer en otros dioses, e siempre recelaste

nuestra flaca creencia: por ende lo ordenaste.

Contra esto pequé, Señor, de cada día, 85

creyendo en agüeros con grant malicia mía,

en sueños e estornudos e otra estrellería,

ca todo es vanidat, locura e follía.

Ca de todas las cosas Tú fueste el Criador,

non puede ser llamado ninguno otro Señor; 90

Tú eres solo Dios, e yo tu servidor:

en otro adorar sería grant error.

Mandamiento segundo

Lo segundo: defendiste en vano non jurar

por el tu santo nombre; te debemos loar

los hinojos fincados, loando, e adorar: 95

e contra esto luego me quiero acusar.

Juro muy a menudo por tu nombre, Señor,

e maliciosamente, de que só pecador,

e por muy vanas cosas e sin ningunt color:

por ende merced pido a Ti de tal error. 100

Quebranté muchos votos que fize en sazón

que estaba en grant cuita e en grant tribulación;

librásteme, Señor, de toda ocasión,

mas los promesos votos aún hoy por complir son.

Mandamiento tercero

En el tercero mandaste las tus fiestas honrar, 105

dejarnos de obras vanas e a Ti, Señor, orar,

e en buenos pensamientos aquel día pasar,

limosnas a los pobres de nuestros bienes dar.

Guardelo yo, Señor, muy poco tal mandado:

el día de la fiesta nunca fue apartado 110

por mí del otro día que estaba otorgado

de fazer todas obras: por que yo só muy culpado.

El día del domingo caminos comencé,

mis homnes e mis bestias muy mal los trabajé,

con aves e con canes aquel día cacé, 115

de fazer obras santas poco me empaché.

De oír dezir las oras non tomé devoción

a la tu casa santa, ni a la predicación;

en vanos pensamientos puse mi corazón,

mentir, escarnescer era mi entinción. 120

Mandamiento cuarto

Honrar a nuestros padres en el cuarto contiene;

al que así lo faze tu gracia le mantiene,

las honras d’este mundo e todo bien le viene:

si ventura habemos, pasar non lo conviene.

Cierto, Señor, pequé en él por mi ventura, 125

ca nunca los honré nin tomé dende cura

como servir debía, por la mi grant locura:

por que agora mi alma siente mucha tristura.

Mi padre e mi madre, Señor, me engendraron,

a la luz d’este mundo ellos me aportaron, 130

con muy grandes cuidados chiquillo me criaron;

después en los sus bienes ricament m’ dotaron.

Siempre les fiz enojos e les fui mal mandado,

pequeña reverencia les tove, ¡mal pecado!

Con lágrimas lo lloro, ca só muy manzellado: 135

merced, Señor, demando séam’ perdonado.

Señor, merced te pido, que hayas piedat

de mi alma mesquina, e a la mi grant maldat

venza en tu Jüizio tu noble caridat,

ca mucho mal meresco e mucha crueldat. 140

Mandamiento quinto

Lo quinto: defendiste a homne non matar,

ca quien así lo faze quiérese egualar

contigo, Señor grande, que lo fueste formar,

e a Ti solo pertenesce de tal caso usar.

Pecado es muy grande e muy contra razón 145

que un homne mate a otro por cualquier ocasión,

que es contra natura, ca veemos que el león

nin el lobo non mata tales como ellos son.

Quien matare su prójimo, de Dios será judgado

en este mundo, e en el otro gravemente penado: 150

en Caím lo verás cuál es este pecado,

en las penas que hobo, cómo fue castigado.

Quien a tal cosa ayuda, en consejo o favor,

así es homecida como el matador:

verlo has por Judás, aquel falso traidor, 155

que fue en el consejo de matar al Señor.

Otrosí quien enfama de mal a su cristiano,

matador le dirán, e non es nombre vano,

ca mata e sotierra vivo a su hermano:

por ventura l’ valdría más morir por su mano. 160

Otrosí quien no acorre a quien puede ayudar,

matador le diremos, que mucho es de culpar;

quien puede fazer bien e non toma logar,

finca en muy grant culpa e non s’ puede salvar.

Si vieres tu cristiano de fambre perescer, 165

de frío o de sed o de otro menester,

acórrele si puedes, non le dejes perder:

si por tu culpa muere, habrás de padescer.

Señor, só muy culpado contra tu mandamiento,

e de todo en todo por errado me siento: 170

maté e enfamé e dejé al fambriento

perescer, e acorrí muy tarde al sediento.

Di mucho mal consejo e otorgué mi favor

por estorbar a muchos de quien habié rencor;

Señor, Tú me perdona de tan feo error: 175

non se pierda el alma por cuerpo pecador.

Mandamiento sesto

El sesto mandamiento me dize: «Non farás

ni acometrás fornicio, que sabe que habrás

por ende grandes penas, e por la ley verás

como d’este pecado a Dios enojarás». 180

Leemos qu’ el deluvio, que el mundo sumió,

por este pecado solo Nuestro Señor lo dio,

porque los hombres todos que Él fizo e crió

amaban a las gentes que les Él defendió.

Ha en este pecado maneras departidas: 185

las unas son muy malas, otras aborrecidas;

pecado es muy suzio e acórtales las vidas

a los que en él caen: nunca en él comidas.

Si quieres defenderte d’este pecado tal,

atiempra tu comer, non sea desigual, 190

escusa ver mujeres, nunca pienses en ál,

e siempre te acuerda que eres homne mortal.

Señor, vuelve tu cara, non cates mis pecados,

ca son feos e muchos e muy desaguisados,

e dame la tu gracia que sean perdonados, 195

porque pueda salvarme con los tus apartados.

Mandamiento seteno

Seteno mandamiento dize: «Non furtarás,

e los bienes ajenos nunca los robarás;

e si así non lo fazes, contra Dios errarás:

si te salvar cobdicias, d’ello te guardarás». 200

Pequé mucho en esto con mucha ladronía,

tomando lo ajeno e mucha robería

de que non fize emienda fasta en este día,

nin nunca hobo el dueño de mí la su valía.

Mandamiento ochavo

El ochavo defiende: «Non serás mal testigo 205

por amor nin pavor, amigo ni enemigo;

nunca por el tu dicho otro pierda su abrigo».

Habrá buena ventura quien fiziere el castigo.

Nunca te pagues mucho de querer profazar,

nin de escarnecer nin de falso burlar, 210

ca esto non es ál sinon mal enfamar

al prójimo inocente por le muy más dañar.

De vivos e de muertos, Señor, yo profacé:

afirmé muchas vezes cosas que non las sé,

enfamé al cristiano e su fama dañé: 215

por que, Señor, te pido perdón pues que erré.

Noveno mandamiento

Noveno mandamiento me viene defender

que nunca yo cobdicie lo ajeno haber,

ca sin ello muy rico me puede Dios fazer,

e cuál es lo mejor, Él l’ sabrá escoger. 220

Cobdicio yo, Señor, asaz de cada día

los bienes de mi hermano e toda su cuantía,

e que lo él perdiese yo poco curaría,

e poca caridat sobre esto lo ternía.

Cobdicio yo, Señor, e só muy avariento, 225

e pasé muchas cosas contra tu mandamiento:

dame, Señor, tu gracia e tu defendimiento,

que faga yo a mi alma otro mejor cimiento.

Mandamiento décimo

La mujer del mi prójimo el dezeno defiende;

será de grant ventura el que lo bien entiende 230

e lo guarda por siempre e non faga porque emiende

en el fuego durable que siempre se enciende.

Lo cuenta el insiemplo d’este duro pecado

cómo el rey David por él fuera penado,

cuando tomó a Urías, el su siervo cuitado, 235

una mujer que había, estando en el fonsado.

Viera el rey David de un soleador

bañar a Bersabé e tomole amor;

luego de la robar, e fue él forzador:

por que después grant pena le dio Nuestro Señor. 240

De aqueste pecado Dios mucho se ensañó,

por que al rey David en mucho lo penó:

matole luego el fijo que ella d’él concibió

e después del su pueblo setenta mil mató.

Señor muy piadoso, yo me confieso a Ti 245

que en este pecado algunt tiempo fallí

e después muy tarde e muy mal me arrepentí:

por que tu piedat, Señor, espero aquí.

Señor mío, Tú quieras tu siervo perdonar

por la tu misericordia de que sueles usar, 250

a este pobre homne, que Tú fueste formar,

pueda por la tu gracia en la tu gloria morar.

Aquí comienzan los siete pecados mortales

Otrosí, Señor, pequé en los siete pecados

muy malos e muy feos, de muerte condenados,

que son dichos mortales por su nombre llamados, 255

cuales yo aquí diré, ca los he bien usados.

El primero es soberbia, en que el ángel pecó,

muy limpio e muy noble, cual Dios a él crio;

Lucifer en el cielo luego en sí pensó

de ser egual de Dios, e por ende cayó. 260

Por soberbia pecó nuestro padre primero,

Adam, en paraíso, contra Dios verdadero;

pasando el mandamiento, él fue el delantero;

después de nuestra madre, él fue el consejero.

Que serién tus eguales en alcanzar saber, 265

-les dijo la serpiente por les fazer perder-

si comiesen la fruta que fueste defender;

e así por tal soberbia hobieron a caer.

El rey de los pecados soberbia es llamado,

de todos es señor e príncipe coronado; 270

su fijo el diablo por él es heredado

en los bajos abismos do yace condenado.

Por soberbia perescen muchos e perescieron:

cuidando ser señores, los sus bienes perdieron;

los gigantes muy grandes que la torre fizieron 275

por su muy grant soberbia allí se confondieron.

Por muy grant soberbia fue Roboán dañado,

fijo de Salomón, ca fue desmesurado:

en desechar sus pueblos fizo cruel mandado,

e perdió en un día diez tribus del regnado. 280

E fue Senacherib, segunt dize Isaías,

soberbio e cruel en todos los sus días:

por ende fue ferido en sus caballerías

de los sus enemigos, a grandes peorías.

Otros muchos soberbios abajó el Señor, 285

así como a Olefernes e Nebucodonosor,

Hamán e al fariseo: por ende es mejor

esquivar tal pecado que tanto es dañador.

Pero que non só rey, asaz soberbia he,

en lo que fazer pude, con todos me egualé; 290

perdóname, Señor, ca por voluntad pasé

a todos de talante, si de fecho no obré.

Pecado de avaricia

Avaricia es pecado, raíz e fundamiento

e de todos los males este es muy grant cimiento:

esquivarlo debe homne de buen entendimiento, 295

ca d’este nasce al alma muy grant destrüimiento.

E a este pecado s’ cuenta la fea usuría,

e las fuerzas e furtos e toda robería,

echar los grandes pechos, falsa mercaduría;

aquí son abogados en esta cofradía. 300

Por aqueste pecado fue vendido el Señor

por los treinta dineros de Judas el traidor;

por esta fue de muerte Acab merescedor

que tomara su viña al pobre servidor.

Esta trae las guerras, destruye lo poblado, 305

a la viuda e al pobre tiene desheredado,

e faze de buen pleito muy malo el abogado,

al huérfano chiquillo deja mal consejado.

Aquí es ximonía que faze mucho mal:

a quien tiene oro e plata cinco obispados val; 310

aunque sea letrado, si aquesto le fal,

non le dan beneficio por la su decretal.

Esta trae los pechos en los pueblos cuitados,

monedas, alcabalas, empréstidos doblados,

sueldo a caballeros e homnes escudados; 315

galeotes, ballesteros por ello son echados.

Al que tien’ buena casa, échanle fuera d’ella,

quien cuida estar en paz, déjanlo con querella,

a ricos e a pobres, tráenlos a la pella:

levanta muchos males esta chica centella. 320

Esta faze perder a muchos mercadores

su alma e su fama, e los faz’ mentidores:

venden lana por lino e son engañadores;

quieren con una tinta teñir cuatro colores.

Esta trae usuras que lievan con engaño 325

por ciento cuatrocientos antes del medio año;

si l’ tomares fiado la vara de su paño,

aunque muy bueno sea, liévaslo con grant daño.

En aquesta cobdicia peco de cada día,

con mucha avaricia vivo la vida mía; 330

parto mal con los pobres de toda mi cuantía,

después, cuando me duele, llamo Santa María.

Nuestro Señor consiente e es muy sofridor:

no acaloña al culpado luego en el fervor;

después de que le pide acorro el pecador, 335

non recabda en un día por ser muy rezador.

E, Señor piadoso, ave merced de mí,

ca en este pecado asaz yo fallescí;

cobdiciando e robando e sin razón pedí

algo a mis vasallos, que mal les gradescí. 340

Pecado de lujuria

Lujuria es pecado de la carne mortal

que destruye el cuerpo e faze mucho mal

al alma e a la fama; a todos es egual

en darles perdimento: por lo que cedo fal.

Es de muchas maneras este feo pecado: 345

en él es adulterio, que es de homne casado;

otro es el incesto de monja de sagrado,

del santo monesterio que a Dios está fundado.

Otrosí es estrupo quien peca con parienta:

pecado es que a Dios pesa e d’ello mucho s’ sienta; 350

pone en grant vergüença a homne e en afruenta,

e penal’ gravemente si se non arrepienta.

A todos es común nombre fornicación:

cualquier que así peca en esta ocasión

fornicador lo llaman, e es tribulación 355

si en ello persevera el mesquino varón.

Los viejos que a Susaña falsamente acusaron,

por esto, ¡mal pecado!, a sí mesmos cegaron;

muchos señores grandes en esto trompezaron;

cuál fue la fin de ellos, muchos la señalaron. 360

Esta es la enemiga de la virginidat,

de santa continencia e noble castidat;

su contraria es d’ella la limpia puridat,

la simple inocencia, la derecha bondat.

D’esta son ocasión el mucho conversar 365

siempre con las mujeres e non se bien temprar

en comer e en beber, e ocioso estar:

por ende de todo nos conviene bien guardar.

Tú me libra, Señor, d’este duro pecado,

ca por él mucho tiempo só a tierra abajado; 370

la tu gracia me acorra, e sea ayudado,

non me venza el diablo, que asaz me ha dañado.

Pecado de envidia

Envidia es un pecado que muchos males ha:

de bienes de tu prójimo grant pesar te fará,

e de sus grandes daños siempre te alegrará; 375

esta pierde al alma e al cuerpo gastará.

Peca en el Spíritu Santo quien de envidia pecó,

que contra la bondat de Dios Señor erró

e de cierta malicia d’ella se embargó:

por ende es menester perdón si fallesció. 380

El diablo artero, que del cielo cayó,

por aqueste pecado al homne engañó,

cuando en paraíso del árbol le mandó

comer porque perdiese el bien que Dios le dio.

Los fijos de Israel con envidia perdieron 385

a Josep su hermano, cuando le así vendieron

e después a su padre con malicia mintieron:

que bestia fiera l’ matara falsamente dijeron.

Leemos que Saúl por esto aborrescía

a David maguer mucho menester lo había, 390

con grant envidia pura siempre lo perseguía:

por ende después hobo fuerte postrimería.

Envidioso e malo e de mal corazón

fui yo siempre, Señor, e en toda sazón:

busqué mal a mi hermano sin ninguna razón, 395

plógome de su daño e de su perdición.

Señor, perdón te pido, non quieras Tú catar

a tanta culpa mía en que te fiz pesar;

haya yo tu perdón e puédame emendar

e, segunt Tú m’ mandaste, a mi prójimo amar. 400

Pecado de gula

Gula e tragonía es un mortal pecado:

por este fue Adam de paraíso echado,

porque quiso comer lo que le era vedado;

maguera lo comió: caro costó el bocado.

Leemos que Noé, después que fue podar 405

la viña, el vino [...] quiso ende gustar;

bebiendo mucho d’ello, hóbose a desnudar,

mostrando sus vergüenzas, non podía acordar.

El uno de sus fijos luego le fue cobrir,

el otro comenzó fuertemente a reír; 410

cuando el padre lo vio, hóbole a maldezir:

en él la servidumbre comenzó a venir.

Lod, el que de Sodoma no l’ pudieran vencer,

venciolo mucho vino, por que se fue perder,

e hobo sus dos fijas él mesmo a conoscer: 415

d’esto muchos enjiemplos se podrían traer.

Escripto es que Esaú por un pobre manjar

la primogenitura a Jacob fuera dar

fincó desventurado por una vez fartar

el vientre, que non puede farto mucho durar. 420

Léese que Judit, que Olifernes mató

desque de mucho vino muy farto lo sintió

e con el desatiento luego se adormeció:

pero mujer e flaca la cabeza l’ cortó.

E dejé yo al pobre de fambre perescer, 425

que con pan e con agua le pudiera acorrer,

e d’él he poco duelo por verlo ir a perder,

tanto que al mi cuerpo cumpla al su plazer.

Busco muchas viandas costosas e preciadas,

de diversos sabores, ricamente adobadas, 430

que a yantar e cena siempre finquen sobradas;

muchos pobres fambrientos las tienen deseadas.

Por este tal pecado el rico peresció,

que con el pobre lazraro su pan muy mal partió;

comié muchos manjares, mas en cabo murió; 435

después en el infierno perdido descendió.

Comer ante de la hora e tiempo ordenado

es pecado sin dubda e muy acaloñado:

por esto Jonatás de muerte fue judgado,

si el pueblo non hobiera por él mucho rogado. 440

Señor, ¿e qué será de mí, muy pecador?

que en este e en los otros yago en grant error,

ca siempre fui e só muy mal ayunador

e con los pobres tuyos escaso partidor.

Pecado de ira

Ira es un pecado que a muchos escarnece; 445

pierden por ello el alma e el cuerpo padesce;

al que la ha usada, nunca le ella fallesce

con mala compañía cual él d’ella meresce.

Esta trae discordias e guerras todavía

e toda malquerencia e toda robería; 450

esta quema los regnos e destruye en un día

lo que en muy grant tiempo cobrar non se podría.

Esta faz maldizientes e faz malrazonados

los unos contra otros, por que son enfamados

muchos homnes sin culpa: son por ende menguados 455

algunos de sus honras que son poco culpados.

Esta faze homecidos e los homnes matar,

faze muchas cruezas e muchos decepar:

pierden mano e narizes e son de apiadar,

ca pierden lo que nunca jamás podrán cobrar. 460

Esta faze sañudos los homnes sin razón

contra sus servidores, con mucha ocasión,

ca los fieren con saña donde viene lisión:

después que non han cobro, querrién ver perdón.

Maguer só yo el menor del mundo en estado, 465

muchas vezes pequé en tal yerro e he pecado

con ira e con saña, e dije mal de grado

enfamando a muchos: por que agora só cuitado.

En Ti, Señor, espero que habrás merced de mí

e me perdones yerros en que te yo fallescí, 470

que son tantos e tales que yo bien merescí

haber muy grandes penas, si non acorres ý.

Pecado de acidia

Acidia es un pecado en que viene tristura,

de bien fazer pereza e una grant flojura

muy muelle e sin pro, que pierde homne cura 475

de fazer buenas obras: si las faz, poco dura.

Esta faz a los homnes vivir en nigligencia:

nunca en bien trabajan ni en ninguna sciencia;

a sí mesmos malquieren e han poca paciencia,

si algunt mal les contesce, súfrese sin conciencia. 480

Pecado es muy laído e de poco plazer,

mas tibio e muy frío para se mal perder:

el hombre que lo ha, sin ningunt bien fazer,

por ende del diablo ligero es de vencer.

Los que los sus pecados non quieren confesar 485

e cras e cras diziendo lo quieren alongar,

con grant desesperança a Dios han de olvidar:

aqueste grant pecado los faze así cegar.

Han poca devoción a Dios e a sus santos,

ca son tales sus yerros, e tan feos e tantos 490

que nombrarlos solamente de sí toman espantos:

mejor es con el alma fazer aquestos llantos.

Aquí pueden poner un pesado dormir,

que han algunos homnes que non pueden partir

del lecho donde yazen para poder oír 495

las misas e las horas do a Dios suelen servir.

A hombres oçiosos muchos yerros contescen,

e muchas buenas obras por tal yerro fallescen;

piensan en otros males, por que después padescen

las penas del infierno que nunca desfallescen. 500

De la su vida mesma están tan enojados,

non saben lo que quieren, así están pesados,

e con razón lo fazen, que cargan sus pecados

por les levar a feria, do les serán pagados.

Señor mío, ¡merced! Non seas achacoso, 505

contra mí, pecador, non seas querelloso;

otórgame tu gracia, ¡oh Padre piadoso!,

e guárdame de mal tan grande e espantoso.

Aquí comienzan las siete obras de misericordia

Acusarme yo puedo otrosí de maldat,

ca nunca yo complí obras de piedat; 510

e si me non acorre la tu noble bondat,

en grant rüido só, si vale la verdat.

El día del Juizio tomarás cuenta, Señor,

cada uno cómo fizo e cuál es pecador:

¿quién será aquel día sin miedo e sin pavor, 515

si tu merced non vale contra su grant error?

Mandaste Tú, Señor, al pobre acorrer:

si peresciés’ de fambre, que l’ diesen a comer;

al que sed padescía, que l’ diesen a beber;

al desnudo e lazrado, algunt bien le fazer. 520

Vesitar al enfermo, mucho le apiadar,

cual hombre a sí querría, a su cristiano dar,

con poco de tu algo le podría pagar

e podría el doliente de mucho mal sanar.

Otrosí ver el homne cativo, encarcelado, 525

su prójimo cristiano, que está aprisionado;

debe con caridat fazerle bien de grado,

ca mucho es menester a aquel que es lazrado.

Si vieres algunt muerto pobre por aventura,

que está en grant pobreza, sin haber sepoltura, 530

sotiérralo por Dios e toma d’ello cura,

e Dios te acorrerá do sintieres tristura.

Leemos que Tobías estas obras cumplió:

en captiverio estando nunca d’ello cesó;

a los pobres fartando, los muertos soterró, 535

e por ende de Dios muchas gracias tomó.

Con grant vergüenza estó, Señor, delante Ti;

de todas estas cosas ninguna non complí;

nin vesité enfermos nin al fambriento di

una pobre limosna, nin dar non comedí. 540

Si yo vi pobre muerto, d’él muy poco curé

de le dar sepoltura, mas los ojos cerré

por non le ver de enojo; muchas vezes dejé

pasar por la carrera do muerto lo fallé.

El cuitado enfermo, lazrado e doliente,