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El libro "Liderazgo Futuro" de Ramiro Alarcón Flor, presenta una visión amplia y detallada de la evolución de la tecnología, valores, conocimientos y sabiduría de la humanidad, desde sus inicios hasta nuestros días. Realiza además, entrevistas a varios investigadores ecuatorianos en ciencia y tecnología y administración.Recoge también las posiciones de algunos científicos del mundo con respecto a las tendencias posibles en los próximos 50 años en dichos ámbitos.Constituye, por consiguiente, un valioso aporte a la sociedad, siendo de mucha actualidad y pertinencia al mundo científico y empresarial tanto de Ecuador como de la región.
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Seitenzahl: 182
Veröffentlichungsjahr: 2021
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LIDERAZGOS
Y
PODERES
FUTUROS
LIDERAZGOS
Y
PODERES
FUTUROS
RAMIRO
ALARCÓN FLOR
UN ANÁLISIS SOBRE CIENCIA, TECNOLOGÍA
Y ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
EN LOS PRÓXIMOS CINCUENTA AÑOS
RAMIRO ALARCÓN FLOR
QUITO ECUADOR
El libro: “Liderazgos y poderes futuros, de Ramiro Alarcón Flor, presenta una visión amplia y detallada de la evolución de la tecnología, valores, conocimientos y sabiduría de la humanidad, desde sus inicios hasta nuestros días. Realiza además entrevistas a varios investigadores ecuatorianos en ciencia, tecnología y administración. Recoge también las posiciones de algunos científicos del mundo con respecto a las tendencias posibles en los próximos 50 años en dichos ámbitos.
Constituye, por consiguiente, un valioso aporte a la sociedad, siendo de mucha actualidad y pertinencia al mundo científico y empresarial, tanto de Ecuador como de la región.
Patricio Arévalo PhD.
Obras de éxito del autor:
Y el Águila Voló.
El Pergamino
de Dios.
El Evangelio
Perdido.
PRIMERA EDICIÓN © 2017
ISBN: 978-9942-28-688-8
Segunda edición y Primera edición digital: © 2021
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transferirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información o sistema de reproducción, sin permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright.
PEDIDOS Y SUGERENCIAS:
www.ramiroalarconflor.com
EDITOR: FUNDACIÓN ECEV:
www.elcarpintero-estavivo.com
Quito - Ecuador
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1
¿LA PROSPECTIVA COMO CIENCIA?
CAPÍTULO 2
LA EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD.
OLAS DE RIQUEZA
RELACIONES ENTRE LIDERAZGO Y PODER
EVOLUCIÓN DEL LIDERAZGO Y DEL PODER
EL LIDERAZGO ACTUAL GIRA EN TORNO A LA ÉTICA
Nuestra Hipótesis:
CAPÍTULO 3
SÍNTESIS DE LAS TENDENCIAS EN LOS PRÓXIMOS CINCUENTA AÑOS.
BIENESTAR.
ESPIRITUALIDAD
RESPONSABILIDAD SOCIAL y ECOLÓGICA
VALORES
EDUCACIÓN Y EMPRESA VIRTUAL
CAPITALISMO HUMANO
CAPÍTULO 4
TENDENCIAS
POSICIONES DE ALGUNOS CIENTÍFICOS DEL MUNDO
ENTREVISTAS A CIENTÍFICOS E INVESTIGADORES ECUATORIANOS
CAPÍTULO 5
CONCLUSIONES
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA
SOBRE EL AUTOR
LIDERAZGOS Y PODERES FUTUROS
El presente trabajo: “Liderazgos y Poderes Futuros”. “Un análisis sobre ciencia, tecnología y administración de empresas en los próximos cincuenta años”, pretende constituirse en un aporte académico que contribuya a mejorar nuestro país. Está configurado a partir de entrevistas a empresarios, científicos y técnicos ecuatorianos de alto nivel. Su propósito es inferir -a través de entrevistas personales a distinguidos líderes del Ecuador, en los campos de la administración de empresas, la ciencia: física, biología, electrónica, sistemas, etc.- varias tendencias y poderes nuevos que condicionarán el futuro de las empresas y generarán emprendimientos y liquidaciones corporativas.
La obra recoge estos análisis de tendencias en un texto que, seguramente abrirá un ramillete de posibilidades de nuevas ideas de emprendimiento, a futuros empresarios. Por otro lado, se confrontará, desde la perspectiva de liderazgo, la capacidad de evolución en la calidad de vida del ser humano en el futuro inmediato.
El trabajo, durante su ejecución, tuvo tres fases:
La primera: de investigación. En ésta se realizó varias entrevistas personales a diversos líderes.
La segunda: operativa y estratégica. Donde se analizaron las entrevistas y se intentó visualizar patrones y mega tendencias con fines de obtener hipótesis objetivas útiles.
La tercera: de elaboración del manuscrito. En la que se redactó el presente texto.
La primera edición de este libro, se presentó en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en el año 2017. Nos complace poner a su disposición la edición digital, año 2021. Inmersos aún en la pandemia sanitaria generada por el covid, podemos vislumbrar que las proyecciones de este libro se han acelerado y se van cumpliendo. Esperamos que este trabajo pueda generar mayor conciencia en la sociedad, especialmente con un problema grave que aún la humanidad no ha encontrado solución: el calentamiento global.
OBJETIVO
-Establecer tendencias o patrones en las variables de liderazgo y de poder, en los campos de la administración de empresas, y de las ciencias, en los próximos cincuenta años.
ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN
La prospectiva, también conocida como futurología, tiene ya ribetes científicos. Lo veremos a lo largo de este trabajo. Se encarga de analizar los probables acontecimientos futuros, tomando como referencia los estudios pasados y actuales, con fines de poder influir y controlar las tendencias.Por consiguiente, el término tiene que ver con estrategia. La investigación del futuro, en aspectos tecnológicos, sociales, corporativos, etc., puede generar enormes beneficios para mejorar la calidad de vida de la sociedad y permitir una toma de decisiones acertada. Nace aproximadamente en la década de 1950, y ahora su influjo es muy importante como parte de la administración estratégica. Se está convirtiendo en una herramienta fundamental para todos aquellos líderes que utilicen como insumo el análisis científico del futuro, con fines de una adecuada toma decisiones.
Una de las características más importantes de un líder es la visión. La capacidad de ver lo invisible,o de prever nuevas tendencias. La visión genera movimiento, estrategias y planes para enfrentar las variaciones de un entorno tan cambiante en el futuro. El estratega es aquel que puede vislumbrar los cambios del entorno, obviamente, a partir del conocimiento del mismo. La prospectiva es entonces, hoy por hoy, la ciencia motora de los líderes y estrategas en todos los campos del conocimiento, incluido el empresarial.
Este trabajo pretende acercarse con rigor científico a esta ciencia joven, y dejar que los líderes más importantes del Ecuador, en los campos de la administración de empresas, y de la ciencia y tecnología, analicen, según su propia experiencia académica y laboral, el futuro del liderazgo en el Ecuador y en el mundo, a partir de los diversos cambios del entorno. Esta información puede generar un impacto positivo en todos aquellos estudiosos, emprendedores y empresarios, debido a que se podrá obtener conclusiones respecto a las líneas de negocio que se potenciarán en los próximos años, así como también las que llegarán a su caducidad.
METAS O RESULTADOS ESPERADOS
El texto que tiene usted entre sus manos -y que recoge de manera ordenada y sistemática la filosofía y pensamiento respecto al liderazgo y poderes futuros de varios líderes ecuatorianos, en los campos académico y empresarial de nuestro país-, es justamente una meta de la investigación.
El texto pretende ser estudiado en las universidades, específicamente en las facultades de Ciencias Administrativas, en las cátedras de Liderazgo y Negociación, o en Planificación Estratégica. En el área de emprendimiento, en Dirección Estratégica y Nuevas Tendencias de Administración, y, en general, aplicable como bibliografía básica para la temática de liderazgo.
Dentro del ámbito científico, el aporte puede resultar importante ya que se llevó una investigación ordenada y metódica sobre el pensamiento de líderes y pensadores importantes de nuestro país en las áreas descritas. El texto intentará establecer tendencias generales y determinar estrategias recurrentes con fines de establecer ciertas hipótesis que permitan definir constantes dentro del liderazgo y poder futuro.
Dentro del aspecto educativo, el texto sintoniza con la línea estratégica de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y de la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables, sitio donde se centró la investigación. No interesa la formación de profesionales teóricos que egresen para ser empleados de las empresas. El texto intenta contribuir en la formación de líderes emprendedores, que generen sus propios negocios, y que hagan de la ética y la honestidad su estilo de vida. El factor más importante que el texto destaca es el estratégico, pues se centra en torno a la prospectiva como ciencia aplicable al liderazgo y a la planificación.
La formación de líderes emprendedores, con responsabilidad social, es parte esencial del perfil de estudiante que busca formar la Universidad en general, y la PUCE en particular. Uno de los puntos más controversiales del liderazgo y poder futuro, en este momento, es aquel que tiene que ver con la ingeniería ecológica y el calentamiento global. Parece existir una relación directamente proporcional entre liderazgo futuro y ecología. Es casi una mega tendencia (Aburdene, 2007). La medida de la evolución del liderazgo es la ecología. Desde nuestro punto de vista el proyecto contribuirá directamente en la concientización de la responsabilidad ecológica y social.
Todos los seres humanos tenemos deseos y sueños realizables e irrealizables. ¿Quién no ha pretendido saber en qué número caerá la lotería el día de mañana? ¿Qué va a ocurrir con la bolsa de valores o con la inflación en unos meses? ¿Cuándo será el día de la muerte? ¿Cuándo será el fin del mundo?; en fin, el futuro ha sido, es, y será nuestro misterioso y eterno acompañante que entreteje y urde sus cuerdas alrededor de la mente humana, sin brindarnos una respuesta cierta y confiable. Por ello, es objeto de especulaciones e hipótesis variadas desde los científicos y futurólogos disciplinados y metódicos hasta los magos, adivinos, chamanes, cartománticos, astrólogos, hechiceros y brujos de cualquier índole. El conocer el futuro tiene una demanda formidable. Hoy, a través del teléfono, se puede pagar cualquier cantidad de dinero a un astrólogo o adivino, para que nos diga lo que va a ocurrir con nuestra vida en los días subsiguientes.
¿Pero, es esto factible? ¿Se puede predecir el futuro? Evidentemente no, al menos no con precisión científica; sin embargo, la ciencia ha avanzado notablemente y actualmente se pueden construir escenarios futuristas con muchas posibilidades de éxito. A esta ciencia se la denomina prospectiva.
Introduce además el concepto de las teorías "p", ya que desarrollan conceptos o ideas cuya primera letra es la "p": prever-prevenir, previsión-previsional, presupuesto, planificación, perspectivas, pronósticos, predicción, proyección..., y prospectiva. “El agrupamiento no es discrecional, sino que responde, como ya hemos dicho, a una característica común a todas ellas: su objeto es mejorar la toma de decisiones enfocadas al futuro y su fin fundamental es reducir la incertidumbre y sus riesgos asociados. Ahora bien, no todas lo hacen del mismo modo y con igual grado de eficiencia” (Serra, 1997).
Por ello, talvez, con razón, alguien decía alguna vez, mirando las estrellas, que si Dios concediese a un ser humano el milagro de predecir el futuro, le estaría dando de modo categórico el enorme poder de mejorarlo.
¿Pero… es la prospectiva una ciencia?
Luego de la segunda guerra mundial, en Francia, se comienza a analizar el impacto de la estrategia y de la toma de decisiones en la reconstrucción de Europa. El francés Gastón Berger fue el iniciador de esta corriente de estudio del futuro, asociando los términos: futuro y acción. El define modernamente a la prospectiva como “la ciencia que estudia el futuro para comprenderlo y poder influir en él" (Berger, 1957; 1964).
Sin embargo, este concepto de ciencia no es tan claro aún. Muchos autores subestiman el carácter científico de la prospectiva. Recordemos que, por definición, la ciencia es:
“Un conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, y de los que se deducen principios y leyes generales. En su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización del proceso experimental verificable” (Bunge, 1960).
Si somos consecuentes con esta definición, al hablar de futuro, en el rigor del concepto, queda en discusión el término “observación” por razones obvias. Igualmente, el futuro no es susceptible de someterse a un proceso “experimental verificable”; entonces, no hay consenso sobre si la prospectiva es una ciencia. Para algunos, la prospectiva puede aspirar a ser una disciplina humanística, como la filosofía, por ejemplo, pero no una ciencia. Ahora bien, ¿es la filosofía una ciencia? Si consentimos en que sólo lo verificable y cuantificable puede ser catalogado como científico, entramos en caminos pedregosos. Las ciencias exactas no pueden ser consideradas como las únicas ciencias. En el concepto de Bunge, el término “observable” viene acompañado del término “razonamiento”. De hecho, dentro del método científico, no se acepta solamente los métodos experimentales, sino también el deductivo, inductivo, analítico y sintético, que son métodos eminentemente racionales y no experimentales. Como vemos, la discusión sobre este apartado puede ser muy larga.
En efecto, desde alrededor del siglo V antes de Cristo, surge en Grecia un pensamiento completamente revolucionario respecto a la posición de los seres humanos sobre las preguntas fundamentales y trascendentes del hombre: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Anteriormente todas las respuestas venían ensambladas en una posición religiosa, mitológica, típica del mundo griego de aquellos tiempos. Cuando dichas respuestas evolucionaron y se reinterpretaron en torno a un análisis diferente y revolucionario basado en la razón, en la inteligencia y en el conocimiento disponible en ese momento, surgió la madre de todas las ciencias; cuyo influjo fue tan sólido y poderoso que permitió el desgaje de otras disciplinas científicas, como la física y las matemáticas, solamente desde el siglo XVI. Nos referimos a la filosofía.
¿Quién podría decir que la filosofía no es una ciencia? ¿Qué desventurado pensamiento podría afirmarlo? ¿Cuáles serían los argumentos? Para los positivistas trasnochados, basados en el rígido esquema: observación, experimentación, hipótesis, teoría, la filosofía actualmente no entraría en el modelo científico riguroso. ¿Es esto posible? No hay que ser muy observador para inferir que aquel modelo llamado científico, describe solamente a las ciencias exactas, pero hay otras ciencias cuyo rigor y abolengo mantienen desde su inicio la capacidad de responder a los diversos cuestionamientos y fenómenos, desde un análisis racional y metódico, cuyo límite sólo puede ser la verdad. He allí la filosofía y he allí, aunque recientemente, también la prospectiva. De hecho, aunque el método científico supone dentro de su paradigma tradicional: observación, experimentación, hipótesis y teoría, contempla adicionalmente un estudio metódico y sistemático del problema y un análisis racional que posibilite generar resultados reales cercanos a la realidad.
Esta crítica que se hace a la prospectiva, se puede extender a la mayoría de las ciencias sociales: la política, la historia, incluso la economía. Lo cuantificable no reviste exclusividad en el entorno científico. Al contrario, es consecuencia de un proceso racional previo que determina estándares y tendencias comparativas con fines de lograr conclusiones. La prospectiva podría entonces incluirse en este caminar científico, si su método sintoniza con los establecidos.
“la pretensión a la cientificidad de la prospectiva tiene más que ver con su empeño en estudiar el futuro mediante el método científico que con el cumplimiento estricto de todos los criterios para merecer el calificativo de ciencia. Si bien es cierto que el futuro no existe, no lo es menos que no carecemos de información sobre él. De hecho, sabemos bastante. Por un lado, conocemos la naturaleza cíclica de muchos fenómenos, como las estaciones, o los ciclos de actividad solar. Somos capaces de proyectar informaciones pasadas y/o presentes en el futuro (extrapolación de tendencias), cuyo caso más obvio son las previsiones demográficas (…). Esta clase de información es contingente, pero es lo suficientemente real como para que influya en las decisiones que tomamos en el presente. Por último, y más importante, contamos con nuestros propios proyectos, sueños, esperanzas y temores, que guían toda nuestra actividad presente; son nuestras imágenes de futuro, todos las tenemos y la prospectiva las estudia, clasifica y procesa. Son el verdadero objeto de estudio de la prospectiva de forma análoga a lo que son los vestigios históricos para la historia.” (Serra, 1997)
De hecho, en la actualidad el concepto científico de la prospectiva, aunque sigue siendo cuestionado, presenta un balance muy favorable para ser aceptado como disciplina científica. Tanto es así que la prospectiva es una actividad reconocida que se desarrolla de manera seria en instituciones acreditadas. Organizaciones como: CONTORNO, CIPAE, Centro Finlandés de Investigación del Futuro, el Instituto Futuro de España, el Instituto de Estudios Futuros de Suecia, el Instituto Futuro de Berlín, el Instituto Global y Prospectivo Nodo Chileno, o los Núcleos de Estudios del Futuro en Brasil, corroboran el avance de la prospectiva en el campo científico.
Lo que es muy claro en la actualidad, es que, como toda actividad joven, la prospectiva está aún en fase expansiva, desarrollándose teórica y profesionalmente, lo cual provoca una heterogeneidad de formas de entenderla e implementarla.
En todo caso, aunque aún es cuestionable su rigor científico, nadie discute su categorización como una disciplina técnico-metodológica, que actualmente se ha convertido en una importante herramienta para la docencia, la investigación y que nos lleva a construir escenarios futuros deseables y factibles. (Pérez, 2005)
“… idealmente, todos los prospectivistas o futuristas deberían combinar tres enfoques. Si hay que investigar el futuro de un sector concreto, no es suficiente proyectar la información que tenemos, hay que reflexionar sobre conceptos y categorías de ese sector y ver en qué medida influyen en su desarrollo, en segundo lugar, valorar distintos futuros en circunstancias cambiantes y en tercer lugar ser consciente de que no se puede dar nada por sentado. La experiencia muestra que el futuro menos posible es aquel en el que nada cambia.” (Serra, 1997).
Tal vez podamos concluir esta parte diciendo que, según observamos, la finalidad principal de la prospectiva es diseñar modelos y escenarios futuros, con el objetivo de que nos permitan adoptar las mejores decisiones en el presente.
El mundo ha evolucionado y en los próximos años lo seguirá haciendo. Este párrafo, que parece tan obvio, -y no lo es- constituye la hipótesis de nuestra investigación, cuyas implicaciones trataremos de demostrarlas a lo largo de este tratado, pero fundamentalmente en el presente capítulo.
Empezaremos recordando a uno de los futurólogos más prestigiosos del mundo: Alvin Toffler, escritor estadounidense doctorado en letras, leyes y ciencias y autor de muchos libros, entre ellos: “El shock del futuro” y “La Revolución de la Riqueza”. Estos trabajos generan esquemas importantes para comprobar el progreso y avance de la humanidad. En efecto, la sociedad y el ser humano han ido progresando constantemente y sistemáticamente a lo largo de los 50000 años en los que el hombre puede considerarse como “homo sapiens sapiens”, es decir el “hombre que sabe que sabe” o que es consciente. Veamos una pequeña síntesis según este autor.
Los seres humanos llevamos milenios produciendo riqueza. Actualmente existen aproximadamente siete mil millones de hombres y mujeres en el planeta Tierra. (La Razon.es, 2017)
La riqueza en un sentido más general, es cualquier cosa que colme necesidades y deseos. Fue únicamente la capacidad de la humanidad para producir un excedente económico lo que hizo posible el primer sistema de riqueza. Y aunque, desde entonces, se han ensayado gran número de modos distintos de producir dicho excedente, a lo largo de la historia los métodos se reducen a tres grandes categorías:
El primer sistema de riqueza propiamente dicho –afirma Toffler- “surgió hace diez milenios, cuando alguien -probablemente una mujer- plantó la primera semilla en algún lugar cercano a las montañas de Karakadag, en la actual Turquía. En lugar de esperar a que la naturaleza proveyera, ya podíamos dentro de ciertos límites, hacer que la naturaleza hiciera lo que deseábamos.” (Toffler, 2006).
La invención de la agricultura permitió que el trabajo del campesino pueda producir un pequeño excedente por encima de la mera subsistencia. En lugar de vivir como nómadas, la humanidad de aquel entonces, pudo establecerse en aldeas permanentes para cultivar en el terreno.
Con el tiempo, las élites dirigentes tomaron el control de todo o parte de del excedente producido por la agricultura, una riqueza que sirvió para crear un estado jerárquico y financiar su propio y lujoso tren de vida, hacerse con tierras y esclavos o siervos que produjesen para ellos excedentes aún mayores con los que mantener, en las cortes, a artistas y músicos, arquitectos y magos. Este era el principal objetivo de las élites. Obviamente en este primer sistema de riqueza, los campesinos pasaban hambre y morían.
En resumen, a medida que se extendía por el mapa, la primera oleada de riqueza se creó lo que se ha llamado la civilización agrícola. Durante milenios, la agricultura fue el modo de producción más avanzado, mucho más fructífero que la caza o la recolección.
Esta primera ola de riqueza también trajo consigo una mayor división del trabajo; de ahí la necesidad de intercambio en forma de comercio, trueque, compra y venta.
Pero el hambre y una pobreza extrema seguían marcando la pauta.
Hoy día aún predominan en muchos países poblaciones que viven de este modo.
Un segundo sistema de riqueza –siempre según Toffler- es la llamada industrialización. Empezó a emerger a finales del siglo XVII, en Europa, y envió una segunda ola de transformación y agitación a todo el planeta. Durante dicho período un notable grupo de intelectuales europeos occidentales, filósofos, científicos, radicales políticos y hombres de negocios, inspirándose en las ideas de Descartes, Newton y la Ilustración, volvieron a cambiar el mundo.
El sistema de riqueza de la “segunda ola”, que surgió paralelamente a las nuevas ideas, condujo finalmente alas fábricas, la urbanización y el laicismo; combinando la energía procedente de los combustibles fósiles con las tecnologías de la fuerza bruta, que exigían un trabajo físico repetitivo. Como consecuencia apareció la producción en serie, la educación masiva, los medios de comunicación.
Los modernizadores de la “segunda ola” llegaron al poder en todas las economías que hoy en día denominamos desarrolladas. La industrialización se esparció por la Tierra; compañeros suyos fueron el colonialismo y las guerras, y propagó mucho sufrimiento, pero también propició el auge de una vasta civilización urbana e industrial expansiva, que creó mucha más riqueza que la ola anterior.
La industrialización fue construida bajo los principios comunes de la estandarización, la especialización, la sincronización, la concentración, la centralización y la maximización de la escala. Las economías industriales adoptaron diversas formas, desde el capitalismo anglo-estadounidense hasta el comunismo estalinista. (Toffler, 2006).
La tercera y más creciente ola de riqueza desafía todos los principios de la industrialización, puesto que sustituye los factores tradicionales de la producción industrial (tierra, mano de obra y capital) por el conocimiento.
La tercera ola desmasifica la producción, los mercados y la sociedad.
Mientras en la “segunda ola” se construyeron jerarquías cada vez más dominantes, la “tercera ola”, tiende a nivelar las organizaciones y las traslada a las redes y numerosas estructuras alternativas. “Actualmente en países como China, Brasil y la India se pueden encontrar las tres olas solapándose y desplazándose al unísono.” (Toffler, 2006)
Ningún sistema de riqueza puede auto-sustentarse sin una cultura y sociedad anfitrionas.
El sistema de riqueza de la “primera ola”, se basaba principalmente en hacer crecer cosas. El segundo en fabricar cosas. El sistema de riqueza de la “tercera ola”, se basa cada vez más en servir, pensar, saber y experimentar.
Steven Covey, otro de los destacados estudiosos del tema, siguiendo la línea de Alvin Toffler, nos habla de cinco eras de la civilización humana: la primera y menos noble, la del cazador-recolector; la segunda, la era de la agricultura; la tercera: industrial; la cuarta, la era del trabajador del conocimiento y de la información y por último la era de la sabiduría.
Es notable, según estos autores, la directa proporcionalidad que se da entre el avance de la ciencia y la tecnología con el avance de la conciencia y la calidad humana. Si pudiéramos insertar estas eras en una gráfica matemática de calidad humana en función del tiempo, notaríamos claramente esta evolución. Por ello podemos concluir con Toffler y Covey: No hay tiempo mejor que éste. Vivimos el mejor tiempo del mundo.
Ahora bien, Covey,
