4,99 €
Ellos la tomaron una vez. Después de siete años de servicio militar, están en casa. Ahora, la tomarán de nuevo.
Rory y Cooper no habían olvidado a Ivy. Ella era la indicada para ellos, la única que se volvió suya en una noche llena de estrellas, antes de embarcarse al campamento militar. Ellos no esperaban que pasaran siete años antes de volverla a ver. Ella había cambiado, tenía secretos. Pero no les importaba. Ellos harían todo lo posible para hacerla suya una vez más porque, en Bridgewater, un sólo vaquero nunca es suficiente.
¡Advertencia: Puede derretir panties! “Llévame rápido” es la 3era entrega de una serie salvajemente caliente, donde dos vaqueros alfa dominantes intentan volver a enamorar a la mujer que reclamaron aquella noche estrellada. El final feliz está únicamente relacionado con ella - nada de hombre/hombre.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2018
Derechos de Autor © 2017 por Vanessa Vale
Este trabajo es pura ficción. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son producto de la imaginación de la autora y usados con fines ficticios. Cualquier semejanza con personas vivas o muertas, empresas y compañías, eventos o lugares es total coincidencia.
Todos los derechos reservados.
Ninguna parte de este libro deberá ser reproducido de ninguna forma o por ningún medio electrónico o mecánico, incluyendo sistemas de almacenamiento y retiro de información sin el consentimiento de la autora, a excepción del uso de citas breves en una revisión del libro.
Diseño de la Portada: Bridger Media
Imagen de la Portada: Hot Damn Stock
¡Obtén Un Libro Gratis!
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
¡Obtén Un Libro Gratis!
ACERCA DE LA AUTORA
IVY
Hace siete años.
Aún a través de la bolsa de dormir, la base de la camioneta vieja y oxidada de Cooper se sentía dura en mi espalda, pero no me importó. No cuando finalmente había conseguido lo que había querido. A quien había querido— multiplicado por dos.
Rory estaba encima de mí, su magro pero sólido peso afirmándose entre mis muslos para que pudiera sentir el contorno de su dura y gruesa verga. Mi falda estaba levantada, mostrando mis pantis mojadas y presionando sus jeans.
Mi cabeza estaba recostada sobre el brazo de Cooper y su aliento rozó mi mejilla mientras que su mano libre se deslizaba en mi blusa de algodón desabotonada. Sus dedos encontraron hábilmente mi pezón enrollado en mi sostén de encaje. Debí haber gemido, porque Rory se detuvo encima de mí, sus caderas habían dejado de presionar contra mi cuerpo y se alejó del beso caliente y alocado que había empezado todo el asunto.
Por un segundo, pensé que quizás se había detenido porque alguien me había escuchado. Pero no. Habíamos aparcado en mitad del campo del Sr. Baker, lejos del pueblo. La noche era oscura, y nuestra única luz era la luna creciente. No había nadie más a kilómetros de distancia, sólo el sonido de un solitario coyote en la distancia servía de recordatorio de dónde estábamos.
Cooper fue quién rompió el silencio, con su dulce y profunda voz en mi oído. “¿Estás segura, Ivy? Simplemente te hemos deseado desde hace mucho tiempo. Mucho tiempo. No tenemos que hacerlo si no quieres.”
Lancé un gruñido frustrada, y arqueé mi espalda en su palma. Mi vagina me ardía, impaciente, rogando ser cogida. Pero no estaba cachonda por cualquiera— deseaba a estos chicos. A los dos. Los deseaba desde hace tiempo.
Cooper y Rory.
Habíamos crecido juntos, por lo que los conocía desde siempre, pero nuestro tiempo nunca había sido el más adecuado. Para el momento en que me tomaron en cuenta, había renunciado a ellos y había conseguido un novio. Tom era amable y todo, y esperaba que me hiciera cambiar de parecer respecto a Cooper y a Rory. Los había visto desde lejos mientras crecían, se contorneaban… se convertían en hombres. Pero no fue hasta mi graduación hasta que decidí terminar con Tom. Le dije que fue porque me iba de Bridgewater, a una universidad en Seattle. Fue parte de razón, pero también terminé con él por una cosa que era bastante clara— Tom nunca me excitó de la misma manera que lo hicieron Rory y Cooper, con tan solo una cálida mirada en una fiesta concurrida o una simple conversación en una de las fogatas escolares. Me había engañado durante mucho tiempo. No había tenido sexo con él porque no me había sentido lista. Pude haberlo hecho si Tom hubiera estado para mí. Pero nunca lo estuvo.
Quería a Cooper y a Rory, a nadie más. Sentía algo por ellos, cosas que ni siquiera entendía. Al menos hasta ahora.
Mis padres me habían dejado con mi abuela cuando era una bebé, y la idea de mi abuela sobre hablar de sexo fue mostrarme imágenes de insectos y flores. Nada de eso me preparó para la erupción que explotó en mi cuando Cooper y Rory estaban cerca. Una clase de corriente eléctrica entre nosotros hacía que me subiera la temperatura, me mojara las panties, y mi estómago diera vueltas y vueltas.
Había pensado que sabía lo que era la atracción, pero no tenía ninguna idea. Ahora, gracias a Rory y a Cooper, había probado lo que significaba ser deseada y querida, pero nuestro momento lo arruinó de nuevo. Si me hubiera dado cuenta de que ellos me querían antes. Si ellos me lo hubieran dicho. Si sólo… muchos ‘sis’. El verano casi terminaba, y una vez que terminara, tomaríamos caminos separados.
Cooper y Rory seguían congelados encima y al lado mío, sus manos quietas frustrantemente mientras esperaban mi respuesta. Había escuchado que algunos chicos sólo tomaban lo que querían, pero no estos dos. Sus miradas de preocupación eran dulces, pero no podía adivinar el porqué se detuvieron. Esto era lo que había querido por mucho tiempo— ellos eran lo que había querido— y ahora estaban tan cerca que podía saborearlo. Sentirlo. Me moví, tratando de acercarme a ellos.
“Estoy segura,” jadeé, revolviendo mis caderas y haciendo que Rory siseara un jadeo. Subí la mano, y levanté los bucles negros de su pelo, a pesar de que cayeron sobre su frente de nuevo. “Quiero que mi primera vez sea con ustedes dos.”
Para variar, sería loco tener dieciocho años y querer perder mi virginidad con dos chicos. Pero esto era Bridgewater. Dos chicos era la norma aquí.
“No pensábamos en llegar tan lejos,” dijo Rory, pasando un pulgar por mi mejilla. Además de tener mi blusa con unos cuantos botones sueltos, seguíamos totalmente vestidos. “Que quieras hacerlo, al menos hoy. Mierda, no tenemos condones.”
“Está bien,” suspiré, mis mejillas ardiendo ante sus miradas fijas, y esperaba que no las pudieran ver por la luz de la luna. “Tengo la píldora.” No sabía por qué estaba avergonzada. No era la única chica en nuestra escuela que tenía sexo, o en mi caso, que iba a tenerlo. Había ido con el Dr. Murphy el día que cumplí dieciocho. Ya había terminado con Tom, pero me dije a mí misma que quería estar lista cuando fuera a la universidad.
Mientras levantaba a ver la mirada somnolienta de Rory y escuchaba la respiración agitada de Cooper a mi lado, no podía engañarme más a mí misma. Había buscado la píldora porque esperaba sobre todo que pasara esto. Había estado soñando ser cogida por estos chicos por meses y ahora, ellos estaban actuando muy caballerosos para darme lo que necesitaba. Amaba eso de ellos, pero al diablo con la formalidad.
Arqueando mis caderas, presioné mi vagina contra la erección de Rory nuevamente. “Sé lo que estoy haciendo. Quiero esto.”
Vi cómo Rory dejaba caer su quijada, pero no se movió. Parecía que esperaba el veredicto de Cooper.
Volteé mi mirada hacia Cooper, el justo— el dulce y gentil. No es que Rory no sea dulce… pero es seguro que no es gentil. Sabía cuándo querían tomarme, ellos lo habían hecho justamente como parte de sus personalidades; Rory con un desdén salvaje, y Cooper con paciencia y deliberación.
Cooper movió mi cabello tras mi oído con la mano con la que masajeaba mis senos. Su clara mirada se cruzó con la mía, fija. “Dios sabe que te deseamos bastante, dulzura. Siempre. Pero tenemos que irnos pronto…”
Una nueva sensación cruzó por mi cuerpo. Tristeza. Arrepentimiento. Algo cercano a la nostalgia, aunque eso no tenía ningún sentido. Sabíamos que ésta sería la única oportunidad que teníamos desde que me iba a la universidad en unos días y estos chicos se habían enlistado en el ejército. Estábamos en una pequeña burbuja en la parte trasera de la camioneta. Solos. Juntos. A salvo.
Este sería nuestro último momento. Nuestra única oportunidad.
Forcé una sonrisa por el bien de Cooper. “Lo sé.” Tomé aire profundamente. “Razón suficiente para disfrutar de esta única noche, ¿no creen?”
Cooper sonrió y se inclinó para darme un largo y meticuloso beso mientras Rory gruñía encima mío. Empezó a moverse encima de mí de nuevo y abrí mis piernas más y más, dándose espacio para entrar.
Mis palabras funcionaron. Se había esfumado todo rastro de duda y ambos chicos entraron en acción, desabrochando los últimos botones de mi blusa y bajando el cierre de mi falda. Rory se cansó de luchar con mi falda y bajó mis pantis de un sólo tirón. Se apresuraron en quitarse su ropa y en poco tiempo estaba viendo a dos hombres desnudos y muy sensuales.
Miré boquiabierta aquellos penes erectos mientras pasaban por encima mío. Santo cielo, Eran enormes y estaban listos. Había visto imágenes de ellos en revistas y por internet, pero no eran nada comparado a esto. Gruesos y largos, y duros también, ambos apuntándome.
Después de eso, todo fue borroso. Éramos un manojo de manos y bocas mientras tocábamos y besábamos, lamíamos y chupábamos.
Cooper me tomó primero, fijándose entre mis muslos abiertos y presionando mi ansiosa entrada. Aguantó mi grito de dolor mientras tomaba mi virginidad cuidadosamente. A su vez, Rory me susurraba en el oído cuán bella era, lo perfecto que era estar juntos, cómo no podía esperar a tomarme. Bajó entre nosotros, encontró mi clítoris con su pulgar y Cooper empezó a moverse lentamente. Se deslizó profundo y sacó casi todo su miembro de mí. Esa combinación era demasiado para mí. Le rasguñé la espalda, trayéndolo más a mí, deseando más fuerte. Más rápido. Más de todo. Eché mi cabeza hacia atrás y grité a las estrellas. Después de eso, perdí la cuenta de las veces que se turnaron para cogerme. Hasta que los tres nos perdimos entre nosotros, hasta que no había nada entre nosotros.
COOPER
Actualidad
Siete años por fuera, y nada había cambiado en Bridgewater. Rory se sentó frente a mí en una de las mesas de la cafetería de Jessie, situada en la calle principal, y el epicentro de la vida para la comunidad. Los rumores corren por aquí más rápido que la mantequilla en los pancakes. El lugar seguía lleno de mesas rojas y barras blancas con bordes dorados. La misma rockola seguía en la esquina desde que éramos unos niños. Incluso el olor era el mismo— como café y aros de cebolla.
Solíamos regresar a Bridgewater de visitas en el transcurso del tiempo, pero esta vez fue para quedarnos. No hay ningún despliegue preparado para nosotros. Nada de pensar en los meses cruzando las arenas del desierto y en los enemigos que no podíamos ver. A causa de esto, no podía evitar pensar en verlo todo desde una nueva perspectiva. Vivir en Bridgewater de nuevo se sentía irreal. Pero ya no teníamos dieciocho, ni éramos chicos recién salidos de secundaria con la chica de nuestros sueños entre nosotros.
Frente a mí, Rory estaba recostado en su asiento con la misma expresión que siempre ha tenido. Cuando Jessie se acercó con una sonrisa de bienvenida, lo miré transformarse ante mis ojos. Se sentó derecho y se quitó su gorro en respeto. Incluso le dio a la señora una sonrisa rápida.
Tiré de la manga de mi camisa para cubrir una de mis cicatrices. Aunque todo seguía siendo lo mismo, yo había cambiado. A veces de una manera más obvia que otras, y no siempre es lo mejor.
“Bueno, ¿quién lo diría?” Jessie se detuvo en nuestra mesa, con una jarra llena de café en la mano. Llevaba el familiar uniforme verde lima. Aunque su pelo mostraba unas cuantas canas, se veía bien. Era como un cálido rayo de sol, alguien que siempre tenía una sonrisa para dar, o un minuto para dar un buen chisme. “Parece que los rumores eran ciertos. Los prodigios han regresado.”
Sí. Muchos chismes. Nunca imaginé que Rory o yo seríamos las noticias más sonadas en el pueblo.
Intenté devolverle la sonrisa, pero había perdido la sencillez con la que me había acostumbrado a esbozarla. Había perdido muchas cosas durante nuestros viajes a Afganistán. Cuando nos enlistamos en el otoño después de la graduación, ambos nos entrenamos para ser pilotos de helicópteros. Después de años de entrenamiento y trabajo de campo, viajamos a través del mar. Hacia la guerra. Nuestra primera misión estuvo bien. Bueno, tan bien como podía ofrecer el Medio Oriente. Pero nuestro último viaje me ha tenido lo más cerca del infierno que pude haber estado.
Rory y yo acordamos que nuestros días de servicio terminaron. Después de mi accidente, las autoridades a accedieron que había servido el tiempo necesario y fui dado de baja con honores. Ahora, estábamos de vuelta en nuestro hogar y listos para empezar de nuevo, pero ajustarnos a nuestras antiguas vidas fue más difícil de lo que había anticipado. Parte de la razón por la que estábamos en la cafetería era para escapar de mi familia.
Cómo los quería, ellos sólo intentaban ayudarme.. Pero mis padres y mis hermanas menores no sabían todo lo que había pasado. Ellos sólo sabían que volvería traumado y distante. Ellos simplemente estaban felices de que estuviera completo— o en casi una pieza— y en casa. Sus intentos para ayudarme a reajustarme a la vida de Bridgewater me hacía sentir como un extranjero. Como una obra de caridad. Cuanto más me instruían, más ansiaba volver al ejército. Al menos allá sabía a dónde pertenecía.
Rory entendió mejor que nadie. Siempre lo hizo. Aunque él no recibió ningún disparo en el cielo, él podía comprenderme.
Jessie me llenó mi taza vacía de café. “Esta va por la casa, para nuestros héroes.”
Intenté no apenarme por esas palabras, pero vi a Rory hacer la mueca por mí. Habíamos dejado de visitar a mi asfixiante familia para evitar esa clase de charla. No podía saber quién era en esos días, pero sabía quién no era. No era el héroe que pensaban.
Habíamos sido protectores entre nosotros— Rory era lo más cercano a un hermano que siempre había tenido. Pero desde la caída, él comenzó a pensar que era su misión personal el alejarme de cualquier inconformidad como sea. Sus intenciones fueron buenas, pero lo que él y mi familia no alcanzaban a entender era que no había suficiente cariño para alejar el dolor en mí. Mis heridas se convirtieron en feas cicatrices, pero dudo que las heridas de mi mente, de mi psiquis, se vayan tan fácilmente.
Durante nuestro último viaje, mi helicóptero cayó durante una misión de rutina. Era el piloto, transportando a seis soldados. Un cañón anti-aéreo impactó la cola y luché para mantenernos en el aire, pero fue una maldita causa perdida. A causa de mis heridas, fui puesto en el hospital por meses, pero fui el único suertudo. Fui el único que sobrevivió. El único. Debía estar agradecido, pero era difícil sentirme con suerte cuando todo lo que podía pensar era en los hombres que no la tuvieron. Aquellos que había matado porque no había podido mantener el helicóptero en el aire. ¿Por qué fui el único que pudo volver a casa?
Vi la mirada de Jessie dirigirse a la cicatriz que salía debajo de mi manga. “¿Te encuentras bien, querido?” Su sonrisa fue leve, como si percibiera mi ánimo.
Sus intenciones eran buenas, no había duda de ello. No podía responder. ¿Qué diría? ¿Me encontraba bien? No. Pero nadie quería escuchar esa respuesta. Nadie quería saber que el héroe de guerra estaba jodido.
“Dime, Jessie, ¿hay algo nuevo por aquí?” Rory cambió el tema para evitar cualquier silencio incómodo. Qué curioso, ése solía ser mi rol. Yo solía ser el extrovertido. El relajado. El que podía sacar conversación a cualquiera y a cualquier hora. Para calmar la situación cuando la vida familiar de Rory solía ser un asco. Ahora él era el que tenía que mantener viva la conversación cuando era muy incómoda o alguien hacía una pregunta incorrecta.
No me importaba el silencio, pero sabía que eso enloquecía a Rory.
“Debe haber algo mejor que nosotros regresando.” Su tono fue muy brillante, muy animado, como si intentara alejar la conversación de mí, de nosotros. Lejos de lo que habíamos pasado al otro lado del mar.
“Bueno, veamos,” empezó Jessie. “Supongo que ya escucharon que los chicos Kane encontraron una esposa.”
Rory asintió. “Conocimos a Katie en nuestro último viaje. Muy amable.” Estudiábamos un año antes que Sam Kane en la escuela. Su primo, Jack, era un poco mayor.
“¿Ya oyeron que tenemos una nueva doctora?” Me miró con las cejas levantadas, como si esperara mi comentario.
