Lo suficientemente loco - Rafael Bielsa - E-Book

Lo suficientemente loco E-Book

Rafael Bielsa

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Beschreibung

Ese tipo es parco, férreo, neutro, bravo, solo. Con un par de palabras se refiere a lo esencial, pero sabe que necesita de todas para hacerlo real. Le consta la extraordinaria dedicación que requiere transformar en destino la porción de libertad que le ha tocado en suerte. Jamás se entusiasma con los amores fáciles porque sólo puede descansar a sus anchas luego de las victorias difíciles. Con un puñado de certezas que se licuan bajo el sol de su análisis, deber hacer frente a una profesión donde reina la lógica de lo nunca visto antes. Ese tipo sabe que un segundo antes y un segundo después siempre estará separado, porque es propio del género humano no poder morir de a dos. Este libro, Lo suficientemente loco, habla de ese tipo, Marcelo Bielsa. Lo hace con cautela, que es sigilo de los buenos observadores; con rigor, la exactitud de los disciplinados; con sensibilidad, que es la versión pudorosa de la emoción; con curiosidad, el interés de los discretos; y con belleza, que siempre se agradece. Con palabras justas, entra sin invadir, y proclama sin vulnerar. Habla de ese tipo minucioso con minuciosidad, de ese tipo veraz con verdad, de ese tipo complejo con sencillez. Ese tipo es parco, férreo, neutro, bravo, solo. También es locuaz, distendido, comprometido, dubitativo, colectivo. Lo suficientemente loco lo advierte, y lo relata con el aliento de las grandes biografías, uno de los pocos géneros que consiente la trama de la novela, porque la vida supera al arte, y la disparidad de la historia, porque la palabra es derrotada por la ilusión.

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Seitenzahl: 278

Veröffentlichungsjahr: 2024

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ColecciónCORREGIDOR DEPORTES7

Lo suficientemente loco

Lo suficientemente locoUna biografía de Marcelo Bielsa

ARIEL E. SENOSIAIN

Índice de contenido
Portadilla
Legales
Prólogo
DESTINO. “No hemos hecho nada de nada”
FÚTBOL. “Pretendo que mis jugadores se argentinicen para gambetear y se europeícen para desmarcarse”
NEWELL’S. “Mis mayores alegrías”
MÉXICO. “Me volví más reflexivo y menos evidente”
VÉLEZ. “¿Y éste qué me quiere enseñar?”
ESPANYOL. “Pensé que Pekerman quería solicitarme algún video”
MÍSTICA. “Este equipo merecen que hablen de su garra y de su fiereza”
SU TRABAJO EN DIVISIONES INFERIORES. “El chico está preparado para dirigir en Primera”
SU TRANSGRESIÓN. “La mía es una familia de profesionales”
RELACIÓN CON LOS JUGADORES. “Había que estar preparado para bancar a Bielsa”
PERSONAJES. Bianchi, Riquelme, Menotti, Valdano, Griffa, Batistuta, Ortega
SU VIDA. “Cuando sos tan perfeccionista, vas perdiendo lo humano”
LA PRENSA. “Mi decisión siempre conspirará contra algo de todo lo que se pide”
LA FAMA. “Asumí ser un hombre público, pero me cuesta demasiado procesar sus consecuencias”
LA SELECCIÓN ARGENTINA SELECCIÓN. “Nos llevó un año y medio entender al técnico”.
EL MUNDIAL. “Es lo que soñamos toda la vida”
SELECCIÓN ARGENTINA: LA REVANCHA. “¿A quién le amarga un dulce?”
SELECCIÓN CHILENA. “La gratitud es hacia el pueblo especialmente”
SELECCIÓN CHILENA: SEGUNDAS PARTES. “Lo peor está por venir. Lo mejor ya pasó”.
EL LEGADO. “De ninguno aprendí tanto”
Bibliografía

Senosiaín, Ariel

Lo suficientemente loco : una biografía de Marcelo Bielsa / Ariel Senosiaín. - 1a ed ampliada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Corregidor, 2024.Libro digital, EPUB - (Deportes)

Archivo Digital: descarga ISBN 978-950-05-5395-7

1. Biografías. 2. Deportes. 3. Fútbol. I. Título.

CDD 796.334092

Diseño de tapa: Ezequiel Cafaro

Foto de tapa: AFA Medios

Todos los derechos reservados

© Ediciones Corregidor, 2024

Lima 575 1° piso (C1073AAK) Bs. As.

Web site: www.corregidor.com

e-mail: [email protected]

Este libro no puede ser reproducido total ni parcialmente en ninguna forma ni por ningún medio o procedimiento, sea reprográfico, fotocopia, microfilmación, mimeógrafo o cualquier otro sistema mecánico, fotoquímico, electrónico, informático, magnético, electroóptico, etc. Cualquier reproducción sin el permiso previo por escrito de la editorial viola derechos reservados, es ilegal y constituye un delito.

1.ª edición digital: septiembre de 2024

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

PRÓLOGO

“Lo suficientemente loco”, el original, es un cuento de Bukowski. Chinaski, el protagonista, vendía sus obras a los directores de cine, pero detestaba el negocio. Traumado por su infancia, Bukowski escribió que “es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores”.

El cuento se desarrolla dentro de la prosa ambigua del autor. Ambigua porque es ordinaria y no deja de ser genial. Porque habla de la gente común y termina describiendo a los que viven en el lujo.

Tan multifacética como es la vida de otro personaje “Lo suficientemente loco”, mucho más terrenal por cierto. Y palpable. Marcelo Bielsa le escapa al negocio como Chinaski y también arrastra las consecuencias de su formación. Nacemos apenas humanos, pero por algo hay gente que estudia la herencia genética.

Este libro trata sobre un hombre que al enterarse de la realización de su biografía, prefirió no intervenir durante el desarrollo, excusándose en no querer hacer diferencias entre todos los periodistas que se le acercan, uno tras otro, desde el tiempo que fue técnico del Seleccionado argentino de fútbol.

En los genes se explica su apodo. A todos los hombres de su familia los llaman “loco”. Su hermano reconoce que “en este país llamamos así al que no transita el mismo camino que los demás”. Se es loco en la ocupación de cada uno, y el fútbol es la manera que Marcelo tiene de transcurrir la vida.

Uno de los personajes de Los siete locos, la obra de Roberto Arlt, le dice a otro: “Lo que llamamos locura es la descostumbre del pensamiento de los otros. Naturalmente, como nosotros debe haber pocos… Lo esencial es que de nuestros actos recojamos vitalidad y energía. Allí está la salvación”.

Muchos se arrancarán los pelos al enterarse de la edición de un libro sobre un técnico, antes condenado a ser una figura decorativa. Por el sello que imponen, por la cada vez mayor cantidad de tareas que le corresponden, volvió la época de “los equipos de”, como en la década del ’60, cuando convivían el Racing de José, el Estudiantes de Zubeldía, el Boca de Lorenzo y años después, el River de Labruna.

Pero una de las ideas es no recaer demasiado en el fútbol. Porque Marcelo no solo “no transita el camino” de sus colegas, sino tampoco el de sus compatriotas. Se manifiesta en cada acto basado en la moral y contra el exhibicionismo, lo que algunos quisieron imponer en Argentina como forma de vida.

Es una recolección de sus hechos y sus frases a lo largo de su vida y su carrera. Lo de ayer es lo de hoy, porque el hombre (y el mensaje) sigue siendo el mismo. El Bielsa del pasado, el jugador frustrado, piensa y siente como el actual, el técnico que llegó a Uruguay, luego de un extenso recorrido entre América y Europa.

DESTINO

… “NO HEMOS HECHO NADA DE NADA”

En 1981 concluía para muchos argentinos la desventura del exilio obligado. El régimen que los había despedido comenzaba a caer en desgracia. Rafael Bielsa, abogado rosarino y militante del justicialismo, volvía entonces desde España, que había cobijado a tantos de aquellos. Después de haber pasado el año 1977 secuestrado y haber entendido que transitoriamente no tenía lugar en su país, podía ahora reencontrarse con sus afectos. Su hermano Marcelo, dos años menor y a quien constantemente se le presentaban inquietudes, fue a recibirlo al aeropuerto de Ezeiza. En pleno viaje posterior a Rosario en ómnibus, giró para decirle “estamos cerca de los 30 años y no hemos hecho nada de nada”.

Rafael, ex ministro de Relaciones Exteriores de la Nación, no solo coincidió en ese momento, sino que hoy lo recuerda significativo: “Yo tenía 27, él 25 y en verdad no habíamos hecho nada trascendente. Yo podría haber muerto cuando me secuestraron y él, que había dejado muy temprano la carrera de futbolista, podría haber seguido con sus quioscos de diarios y sus pensiones. El destino es muy esquivo, hace esas cosas. Te enfrenta con situaciones de anonimato y de extremo peligro para ver si tenés la capacidad para trascender”.

El destino, importante punto de partida para conocer al director técnico del Seleccionado chileno de fútbol. Por lo que opina de él, por cómo se preparó para enfrentarlo y por cómo lo enfrentó.

Puede manifestarse de diversas maneras el destino en la vida del hombre. Según Sábato, no siempre en abstracto. Sí en la carrera de Bielsa: de su frustración por no haber desarrollado en Primera División sus sueños de jugador, pasó a ser el técnico campeón más joven del fútbol argentino.

La abogacía figuraba en el legado impuesto por abuelo, padre y hermano mayor. El abuelo, Rafael, fue uno de los propulsores del Derecho Administrativo argentino, tuvo importante cargo en el Colegio de Abogados de Rosario y creó numerosas obras jurídicas que siguen teniendo actualidad en la facultad. Incluso le fue ofrecida la presidencia de la Corte Suprema de la Nación.

Pero Marcelo se propuso torcer lo genéticamente trazado, lo predestinado, porque guardaba otra vocación: el fútbol.

Como todo solitario, gasta mucho tiempo simplemente en pensar, en procesar la realidad. Puede llegar a anotar un concepto cuando lo elabora, pero ese concepto le sirve para desarrollar uno nuevo. Tiene un permanente deseo de incrementar su conocimiento, al cual llega buscándole a todo una causa e imaginando distintas consecuencias. Descreyendo de lo que sale bien desde su concepción. Su pregunta más típica es “¿qué te parece?”, aunque como dice su gran amigo Carlos Altieri, “siempre termina haciendo lo que él quiere”.

Pregunta porque todo debe tener su razón de ser. No discrimina la fuente de información, cree que en cualquier lugar puede encontrarla. Tiene firmes convicciones, aunque en lugar de explicarlas se esconde y se cierra.

Definido alguna vez como arquitecto de lo eventual, y aunque nunca intuyó quedar eliminado de la Copa del Mundo de Corea-Japón tan rápido, es propenso a pensar siempre lo peor. Dice: “Creo más en el miedo que en la confianza. Lo peor siempre puede suceder y para eso hay que tener una respuesta”. De ese modo sus preparativos son más fuertes que los que la realidad luego le depara. Y asimismo, por ser así en la vida como en el fútbol, imaginando un partido, intenta vanamente que el azar dibuje sus chances.

Dice que “los equipos totalmente mecanizados no sirven, ya que los sacás del libreto y se pierden”. Aunque en aquel Mundial el equipo argentino pagó por su falta de espontaneidad, queda claro que menos le gustan “los que viven solo de la inspiración de sus solistas. Porque cuando Dios no los enciende, quedan a merced del rival”.

Da por cierto que la inspiración es un acto dependiente de la acción divina y la echa de menos en el fútbol. “Jamás podría reprocharles a mis jugadores la falta de talento. En lo que sí soy inflexible es en la entrega, porque depende solo de la voluntad de ellos, de que solo lo quieran, no de que Dios los ilumine”.

Una cita futbolística del libro de su hermano, La vida en rojo y negro, explica la previsión de todas las posibilidades: “Habrá un tiro libre en el vértice del área rival; alguien lanzará un centro, ciertos jugadores irán al destino natural de la pelota, otros al error del rival y un tercero al error del compañero, porque un shot equivocado no quiere decir que no pueda terminar en gol”.

Intenta Bielsa incorporarle un gran aporte de mecanización al fútbol, tan dinámico e impensado. Pero por más que trabaje sobre ello, nunca logrará que sus dirigidos tengan una respuesta para cada alternativa del juego. No es casual que un técnico que tiene en cuenta todo detalle como lo es Bielsa, haya reconocido que a su equipo le faltó frescura en el Mundial 2002.

De esa forma de trabajar proviene el éxito de sus equipos y también sus detractores, que no le cuestionan su forma de ser o actuar, sino sus modos de entender el fútbol.

Ángel Cappa, un técnico alistado detrás de la línea de César Menotti en cuanto a crear el ámbito ideal para que los futbolistas justamente se iluminen, lo definió claramente: “Con Bielsa no comparto el criterio ni el punto de partida. Arranca de un esquema y después a ese esquema le pone los hombres. Trata en un papel de hacer el fútbol previsible para que no se le escape ningún detalle táctico. No digo que esté bien ni mal, no me gusta. Yo parto de los jugadores. No quiero soldaditos obedientes del sistema. Saber de fútbol es saber de futbolistas y no de táctica”. Marcelo disiente con este tipo de apreciaciones, sobre todo porque dice partir de las ideas y no de un esquema.

Al ex futbolista Fernando Pandolfi le pidieron que contara una orden ridícula que recibió de un técnico y recordó una anécdota de cuando Marcelo dirigía en Vélez: “Teníamos que jugar contra Racing y Bielsa nos hacía hincapié solo en Michelini. En lo importante que era en el mediocampo, que sorprendía cuando se adelantaba. A nosotros nos parecía por lo menos raro, Racing tenía muy buenos jugadores en ese momento: Capria, Delgado, el Piojo López. Al final, por seguir a Michelini, un luchador, le terminé sacando un gol en la línea”.

Bielsa quiere que sus ayudantes le traigan soluciones y no les tolera una excusa ni el “pero” justificador, como aquella teoría de Proust: los “aunques” son casi siempre “porqués” desconocidos.

Las guías de Bielsa son la disciplina, y fundamentalmente, la planificación. No es cuestión de esperar lo que viene. Todo debe estar antes programado. Suele escuchársele en una referencia a su trabajo como técnico, “la tarea que a mí me tocó realizar”. Pero bien sabe que a nadie “le toca” nada si no procura por ello. Bielsa se prepara para lo que le puede pasar y entonces nunca encontrará en la suerte un motivo. Enfrenta al destino, así como otras veces jugaba con él: de joven, con su hermano creían que algunos hombres cargan con su sentencia. “Decíamos que hay apellidos que algunos jugadores llevan y que irremediablemente los harán triunfar, sobre todo si coincide con los puestos donde juegan. Es muy difícil que un jugador que se llama Cáceres y juega de 9, no vaya a ser por lo menos bueno”.

Es curioso el tratamiento de los apellidos en una nación, la argentina, donde el tango fue tango una vez que llegó a París. En Rosario, ser Bielsa significa ser bien. De ninguna manera estaba predestinado que el hijo de una familia aristocrática se codeara, con el tiempo, con el ambiente popular del fútbol.

La suerte la reserva para librarse de análisis personales. Cuando asumió en la Selección argentina, opinó que su designación “tiene muchísimo de casual, quiere decir que ostento un cargo para el cual no he hecho demasiado. Siempre estará el riesgo de que mi respuesta pueda ser interpretada como un signo de falsa modestia o humildad intencionada, pero sinceramente las cosas en el fútbol, a diferencia de otras actividades profesionales donde hay una secuencia más previsible, encierran mucho de casual. Y la suerte a mí me ayudó”.

Los pibes que dirigió en las inferiores de Newell’s, fueron los mismos con los que luego salió campeón dos veces en Primera. Aunque Vélez lo había tentado en 1992, llegó recién seis años después a un club ya ordenado, para sumar su tercer título. Gabriel Batistuta, parte de la camada de juveniles que ascendía siendo dirigida por Bielsa, rechazó su propuesta de reunirse nuevamente ya como profesionales, sin embargo tuvieron tiempo de volver a unirse en el representativo nacional. Ubaldo Fillol había posibilitado que Newell’s obtuviera el Apertura ’90, con una gran actuación jugando para Vélez contra River; una década después, ingresó en la AFA como entrenador de arqueros: allí estaba Marcelo para agradecerle con posterioridad. La oferta que había rechazado del fútbol chileno a principios de la década pasada se repitió en el 2007, ya no de Universidad Católica sino del equipo nacional. Junto a su esposa se habían maravillado con la forma de vivir en Uruguay, justo semanas antes de que el seleccionado celeste se interesara por él.

El tiempo le fue dando a la carrera de Marcelo Bielsa forma de un viaje cíclico. Desconfiado del ritmo natural de la vida, respetuoso de su vocación, y sobre todo siendo un ser que niega que el destino esté echado; su primer gran objetivo, el de trascender, el de “hacer algo”, quedó bien atrás.

FÚTBOL

… “PRETENDO QUE LOS JUGADORES SE ARGENTINICEN PARA GAMBETEAR Y SE EUROPEÍCEN PARA DESMARCARSE”

Se sabe: Marcelo Bielsa se mueve casi exclusivamente en el terreno del fútbol. “La condición de hombre público no me autoriza a opinar sobre cualquier tema”, suele eximirse cuando lo alejan de su tema preferido. Hace culto del perfil bajo.

En sus casi veinte años de técnico de profesionales, no ha variado su catálogo de conceptos sobre el juego. Cuando llegó al Espanyol de Barcelona, en 1998, declaró que “el reto es dar al Espanyol un perfil. Que se le vea jugar y se reconozca la forma de juego del Espanyol”. No le interesa cómo venía jugando el equipo en el que asume, siempre quiere imponer lo suyo. No se adapta a lo que tiene; adapta lo que tiene a sus ideas.

Es un obsesivo del ataque, de la presión constante y de inventar opciones para desarrollar un partido. Desde un par de resultados negativos en Newell’s, sus equipos se movieron siempre 3-3-1-3. Aunque su definición es más clara: “El esquema que yo armo es con un par de wines bien abiertos, un centrodelantero, un volante de creación, un “5” tradicional y una defensa con un solo jugador más que la delantera rival”. Si son tres los atacantes adversarios, serán cuatro los defensores propios. El volante central suele tener mucho espacio a sus costados para cubrir, un riesgo que Bielsa acepta en su idea de fútbol ofensivo. Lucha por un equipo compensado, pero pretende que su equipo ataque con por lo menos seis hombres.

La mejor forma de conocer ese catálogo es repasar los comentarios que hizo a lo largo de su carrera, desde lo que siente por este deporte hasta las definiciones técnicas:

“¿Usted sabe que yo me “muero” después de cada derrota? La semana siguiente es un infierno. No puedo jugar con mi hija, no puedo ir a comer con mis amigos. Es como si no mereciera esas alegrías cotidianas. No me siento merecedor de felicidad por siete días”. (Diciembre de 1990)

“El fútbol no merece este tipo de exageraciones en las que caigo. La obsesión sobre un tema empequeñece al hombre, lo hace peor, aunque sea la manera de obtener éxito. Coincido a veces que puede servir más una buena película antes del partido que ver más videos del rival” (Octubre de 2009).

“Yo sé que el fútbol tiene un altísimo componente de azar. Pero no se puede ejercer esta tarea que a mí me tocó realizar admitiendo que un porcentaje muy alto se lo lleva la suerte y nos termina favoreciendo o perjudicando. Una cosa es que yo diga que no se puede trabajar de entrenador admitiendo que la suerte decide un porcentaje altísimo, porque entonces ‘qué hago, si total la suerte lo va a resolver’, pero no se puede ignorar que el juego tiene condicionantes que van más allá de lo establecido y de las facultades que cada equipo tiene. Celebro que el fútbol esté en ese rumbo, porque quiere decir que no está en nuestras manos, que puedo asegurar que sería peor. Es mejor que esté en manos de los futbolistas y de Dios”.

“No veo como una contradicción tener algunos aspectos de Bilardo y de Menotti”.

“Soy un obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender. ¿Saben cuál es mi trabajo defensivo? “Corremos todos”. El trabajo de recuperación tiene 5 o 6 pautas y chau, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del indispensable requisito del talento”.

“Entrenar es lograr que cada persona sea capaz de poner en el juego todas las facultades a las que fue habilitado por la naturaleza. Si la potencialidad de un jugador es 10 y le brinda al esfuerzo conjunto 7, estoy fracasando yo, porque no obtengo lo máximo de él en mi función de entrenador”.

“Soy un enamorado de la creación, pero nunca ignoraría los aspectos del fútbol que tienen que ver con la voluntad. Correr es un acto voluntario, no de inspiración. La diferencia es que correr pueden hacerlo todos y crear, unos pocos. A mis jugadores les digo que jamás podría reprocharles la falta de talento. En lo que sí soy inflexible es en la entrega, porque depende solo de ellos, de que ellos lo quieran, no de que Dios los ilumine”.

“Pretendo que los jugadores, en ataque, se europeícen para desmarcarse y se argentinicen para gambetear”.

“Existe un estilo argentino de jugar. Es el público quien impulsa esta creación. Cuando la pelota pasa de la defensa al ataque por abajo, a ras del piso, el público se siente cómodo. Cuando pasa por arriba constantemente se incomoda. Cuando yo dirigía a Vélez y Newell’s, si la pelota no iba ras del suelo, sentía el murmullo de las tribunas. De todos modos hay algo universal: cuando un equipo gana, se bendice hasta lo malo; y cuando pierde, se maldice hasta lo bueno”.

“El jugador chileno, porcentualmente, utiliza más sus recursos técnicos que un argentino o un italiano”.

“La idiosincrasia o el modelo con que un país juega al fútbol es muy importante y no se debe ignorar. El estilo, el modelo se transmite de generación en generación. En un fútbol con tanta riqueza como el uruguayo lo peor que se puede hacer es no mirar atrás. Luego están los matices, las características de los jugadores y lo que se puede intentar a través de ellos, pero lo más importante es que nunca debe ignorarse la marca registrada del fútbol de un país. Uruguay la tiene. Hay que construir a partir de eso”.

“Mi única forma de interpretar el juego es que la pelota vaya por abajo”.

“El Ajax realizaba, en promedio por partido, 37 pases hacia atrás. El aficionado los rechaza, por ansioso, pero indudablemente, esa jugada es el comienzo del nuevo intento”.

“Soy incapaz, como cualquier otro entrenador, de ordenarle a un jugador que desequilibre a través del talento. Que un futbolista gambetee a cinco rivales en fila no depende de mí, pero sí puedo hacer que el equipo rote y se desmarque para que si posee buena pegada para hacer pases gol, encuentre al mismo tiempo varias opciones de cesión. Mi función es reunir la posibilidad creativa individual con la capacidad de mecanización y movimiento. Los equipos totalmente mecanizados no sirven, ya que los sacan del libreto y se pierden, pero tampoco me gustan los que viven solo de la inspiración de sus solistas. Cuando Dios no los enciende, quedan a merced del rival”.

“El fútbol descansa sobre 4 premisas fundamentales: defensa, ataque, cómo pasar de defensa a ataque y cómo pasar de ataque a defensa”.

“Yo apuesto por lo compensado. Ambos momentos, ataque y defensa, son igual de trascendentes, aunque sea más bello el primero que el segundo”.

“Nunca me planteo la posibilidad de salir a atacar con la iniciativa o aprovechando el contragolpe. Para mí siempre hay que protagonizarlo. Si se puede protagonizarlo, para qué cederlo. Nunca preparo al equipo para la espera”.

“Un gran equipo es el que no se condiciona por el rival”.

“La Selección argentina ataca siempre con seis jugadores, porque si por algo vale la pena descompensar un equipo es para atacar. Valora los tres espacios del campo para atacar, que son los dos costados y el centro, algo que es muy poco reconocido. Y después de perdida la pelota, agrega los jugadores suficientes como para recuperarla rápidamente. Son las tres cosas que utilizo para distribuir los jugadores en el campo”.

“Para que Matías Fernández y Valdivia jueguen juntos tendría que quedar fuera del equipo algún otro jugador que tenga un rol ofensivo. O sacrificar seguridad defensiva. De esta última manera, y de acuerdo a los pedidos, quedarían Mancilla, Suazo, Fernández, Valdivia, Alexis, a quien no lo vamos a dejar afuera, a Mark González tampoco... En total, seis futbolistas ofensivos, más el arquero y alguno de contención, ocho. Entonces tendríamos tres que defiendan. Y que Dios nos ayude”.

“Lo fundamental es ocupar bien la cancha, tener un conjunto “corto”, que tenga a su defensa y su delantera separadas por no más de 25 metros, y que no tengamos gente en la defensa ocupada en la marca de alguien inexistente”.

“Elijo ocupar los costados porque allí surgen la mayor cantidad de situaciones de peligro. Lo contrario significa centralizar el juego. Cualquier estudio que se realice sobre cómo se convierten los goles en cualquier torneo, revela que el 50% tiene su origen en el juego por los costados. Si uno quiere un equipo protagonista, debe poner mínimamente dos jugadores por cada sector”.

“El objetivo fundamental de que la pelota vaya por las puntas es que haya desborde o centro intencionado. El primero permite que haya pase hacia atrás, lo cual es complicadísimo para el rival. Y el segundo es cuando no hay desborde pero la pelota puede llegar al área hacia alguien que marca la jugada”.

“Está totalmente descartado que un equipo pierda o gane por el dibujo táctico. ¿Cómo puede ser tan importante el sistema si han ganado sistemas tan antagónicos? Se habla tanto del sistema porque no hace falta saber de fútbol. Cualquier persona mira cómo están dispuestos los jugadores en el campo. Antes, la sabiduría de un técnico indicaba poder mantener la formación, que se pudiera recitar el equipo titular de memoria. Hoy, se atribuye la sabiduría al que cambia más. No es así”.

“Siempre quise sintetizar la habilidad argentina con la disciplina y la mecanización europeas”.

“En Argentina se desarrolló muy pocas veces el espíritu del juego colectivo. Aparecía un Bernao, un Houseman, y nos solucionaban todos los problemas. Pero con el tiempo fuimos cambiando”.

“No hay nada mejor que un jugador de fútbol para resolver un partido, pero hoy los entrenadores y los equipos han decidido que el proceso creativo sea secundario, y esto es negativo para el fútbol. Si el fútbol destructivo creció y la jerarquía de los jugadores por sí sola no alcanza para detener esto que es tan dañino, habrá que ver si no se necesita del desarrollo de algunas ideas colectivas de ataque que auxilien la capacidad creativa individual. Si pudiéramos darle la pelota a Maradona y que él resuelva, todos estaríamos felices, pero no hay más Maradonas y seguimos pensando que el fútbol es según las capacidades que él tenía”.

“Estoy convencido de que estamos en la base del desarrollo. Aseguro que en cinco años llegaremos a un nivel espectacular. Algunos ven en la desaparición de los genios una desgracia, yo prefiero vivirlo como una oportunidad. Fíjese si no. Para los europeos, el toque, la pared, la triangulación, las infinitas combinaciones que se pueden armar para progresar en el terreno son cosa de siempre, porque nunca les fue fácil encontrar Bochinis, Alonsos o Maradonas. Nosotros, que tuvimos la suerte de tenerlos, descansamos a veces exageradamente en sus talentos”. (Abril de 1991)

“Michael Owen sintetiza el jugador que va a aparecer: con cambio de ritmo, sorpresivo, no lleno de fantasías como Maradona o el propio Ortega. Costará volver a ver jugadores así”. (Después del Mundial ’98)

“Cada vez hay menos jugadores que juegan bien y a esos cada vez les cuesta más poder demostrar sus posibilidades. Por eso el juego es cada vez menos próspero. Y no es un fenómeno de la Liga española: pasó en la Eurocopa de Inglaterra, en el Mundial de Francia y pasa en todas partes. La cancha mide siempre lo mismo, la pelota es igual, pero el lugar donde se disputa el balón está cada vez más poblado”. (Agosto de 1999)

“Ningún equipo juega regularmente bien en el mundo. La causa principal es que si ganara el que desarrolla mejor sus capacidades creativas, se jugaría bien. Pero se juega a neutralizar las capacidades creativas del rival. Entonces, el juego, que originalmente era quien elaboraba mejor, es ahora quien neutraliza mejor. Se desnaturalizó la esencia del juego porque es mucho más peligroso perder que reconfortante ganar, y eso es por la condición que se genera en el alrededor la condición de derrotado. Esta es indeseable y entonces todo el mundo evita ser derrotado antes que querer ganar”. (Noviembre de 2001)

“El fútbol en la actualidad no crece en belleza pero para la gente es suficiente”. (Agosto de 2007)

“El fútbol encierra detrás de cada partido una sorpresa que es lo que lo hace tan bonito”.

“La capacidad de pensar es la única que jamás puede perder un entrenador”.

“El futbolista debe ser pensante, inteligente, con capacidad interpretativa de cada una de las variantes del juego. Puede ser inteligente en el fútbol y luego puede no soportar esas facultades en otros ámbitos de la vida”.

“Va a ser un equipo que no va a renunciar al sello característico del fútbol de Newell’s, pero que se va a esforzar. No habrá jugadores que no se sacrifiquen. Existe un prejuicio que dice que si jugás no tenés que correr y viceversa. Pero nosotros vamos a tratar de jugar y correr”. (Julio de 1990, cuando asumió en Newell’s)

“Pude concretar lo que soñaba: hacerle jugar a Newell’s un fútbol diferente, donde el principal rasgo fuera la movilidad. Me quedan imágenes: el Tata Martino con la pelota al pie y la cabeza levantada pudiendo elegir entre cinco opciones: Saldaña que sube, Ruffini que se cierra, Boldrini que va a una punta, Berizzo que se desprende, Zamora que se tira atrás. En suma, fútbol de movimiento”. (Diciembre de 1990)

“Un equipo es ante todo, el respeto por cuatro o cinco ideas básicas que deben servir para conducirlo. Después hay que buscar la coincidencia colectiva. Y luego trabajar para que los jugadores incorporen esas ideas”.

“A mí lo que más me interesa es ganar, pero entiendo que se pueden recurrir a miles de fórmulas para lograrlo”. (Junio de 1992)

“El modernismo en el fútbol lo implantó Arrigo Sacchi en el Milan. La presión constante, la agresividad permanente del que se sabe y se siente protagonista. En este país se tiene que acabar eso de que el que apuesta a ganar se embroma. Newell’s fue una buena prueba. Arriesgó, fue a buscar el error del adversario y no se embromó. Todo lo contrario, salió campeón”.

“Mis ideas están expresadas en el Newell’s del ’90 y el Vélez de este año. Esa es la forma en que interpreto el fútbol y es lo que intentaré con la Selección argentina”. (Noviembre de 1998)

“Existen dos estilos: el del protagonismo y el de la especulación. Hay técnicos que no tienen plan B. Yo no tuve, no tengo ni tendré plan B”. (Octubre de 2023)

“No sería lúcido ubicar a Chile dentro de las potencias. Pero lo lindo que tiene el fútbol es poder revertir los órdenes”. (Agosto de 2009, cuando asumió en la selección chilena)

“Saber de fútbol, desde mi punto de vista, es interpretar lo que sucede en el juego. Es mentira que es muy simple y que lo entiende cualquiera. Cuando uno lo escucha hablar a Menotti, uno descubre que ese hombre, evidentemente, algo más que nosotros sabe”.

“Como producto de mi formación, siempre tuve que evaluar si a los jugadores hay que modificarles alguna particularidad, para que se adapten a lo que necesita el conjunto. Ser técnico de Selección es otra cosa: hay que elegir reconociéndoles la virtud que va a servir para resolver las necesidades del equipo, no pensando en lo que hay que cambiarles”.

“La permanente rotación sobre el terreno apunta a intentar que los adversarios se queden sin referencias cuando intentan fijar las marcas”.

“Quisiera jugar siempre en campo de ellos y recuperando rápidamente el balón, lo que supone mayor tiempo para elaborar jugadas ofensivas”.

“Jugar bien es crear situaciones pero también convertirlas. Acerca de la contundencia, poco se puede trabajar en ella, porque es una característica innata del futbolista”.

“Un buen entrenador debe acercar a sus jugadores a su máximo potencial, o descubrirlo. Esa es su principal función, y la que debe ocuparlo todos los días en su trabajo cotidiano”

“Los entrenadores podemos cometer dos pecados: hacer caminar a jugadores que vuelan o pretender que vuelen los que solo pueden caminar”.

“El temple es el complemento insustituible de todo lo que uno pueda proponer en el pizarrón”.

“El fútbol es todo lo que usted quiera, pero al menos para mí es, sobre todo, una cuestión de actitud”.

“El fútbol es la búsqueda de emociones fuertes. Espero que esta temporada sea un recorrido emocional”. (Julio de 2017, cuando asumió en el Leeds de Inglaterra).

“El rendimiento físico también es un estado anímico”.

“La emoción es el mejor activador de las cualidades futbolísticas de un jugador”.

“El fútbol ofrece una posibilidad que la mayor parte de la gente no tiene: generar alegría e ilusión”.

“Todos sabemos que el fútbol se guía por los resultados y cada uno sabrá cuánto abona para que esto siga siendo de esta manera. El resultadismo tiene responsables clarísimos. En esta profesión todo se dirime a partir de los resultados que uno obtenga, más allá de si eso me parece malo, bueno o regular, y me adapto a esa circunstancia”.

“El fútbol puede que sea un negocio en su contorno, pero estoy en profundo desacuerdo con eso. Hay un riesgo muy grande: un día un hincha poderoso de la Universidad de Chile puede comprar Colo Colo y cerrar el equipo. Puede sonar efectista, pero es así”.

“Cuando idolatra a un jugador, el aficionado siente que lo que logra ese jugador lo está haciendo él mismo. Lo aprendí cuando en Brasil vi una bandera que decía ‘Vine por ti, hacelo por mí’. El que lastima a un ídolo también lastima a la gente. Siempre supe que hay que ser respetuoso con los jugadores que llegaron a ese lugar”. (Septiembre de 2023, consultado por las ausencias de los futbolistas referentes de la selección uruguaya en los primeros partidos oficiales de su ciclo)

“Si tengo que ponerle un rótulo a la actuación, fue un fracaso. Si lo que quieren es buscar un responsable y terminar con esto, el responsable es el conductor”. (Después del Mundial 2002)

“He notado que los equipos que no juegan con un volante central de ataque (un enganche) sufren mucho para crear juego”.

“La posición de centrodelantero es una de las pocas especialidades que ningún planteo debe omitir”.

“Jugar con dos centro atacantes nos hubiera quitado la elaboración de jugadas que tuvimos. Si uno no tiene elaboración, la presencia del ‘9’ no es utilizable. Las chances de gol se concretan mediante un jugador, no mediante dos”. (Junio de 2002, respondiendo a la posibilidad de juntar a Gabriel Batistuta con Hernán Crespo)

“Defender es la tarea incómoda del fútbol”.

“Una cosa es la técnica y otra el talento. Meter una pelota al claro, requiere solo de técnica, es algo que está al alcance de cualquiera. Tener la visión para hacerlo en el momento justo, con la velocidad y el efecto necesarios, precisa de la llama del talento. Yo mismo soy capaz de hacer un buen pase. Pero realizarlo en un partido intenso, con la marca encima y nada de tiempo para cerebrar, es cuestión de elegidos. Por eso yo me llamo Bielsa y Bochini, Bochini”.