Po/éticas afectivas - Vir Cano - E-Book

Po/éticas afectivas E-Book

Vir Cano

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Beschreibung

"Termino la lectura del manuscrito de Vir y algunas de sus cicatrices se han adherido en mi piel. Estaban ahí, quizás, desde antes. Miento si desconozco su familiaridad. Son escenas de la(s) vida(s) cotidiana(s) narradas con lengua filos(of)a y deseante. Historias de lo propio que son simultáneamente de otres. Un relato testimonial que se convierte en ojo-voz-letra testigo de lo que ya es im-propio. Impropio porque esas huellas biográficas de los riesgos de no morir no le pertenecen entera ni únicamente a le autore. Pero impropio, también, porque son historias incómodas, de alguna manera inapropiadas, húmedas de llantos y de orgasmos lamidos, a veces, en soledad, a veces, en manada. Memorias de los dolores, de los silencios pero también de las fugas, de las conspiraciones y de las comunidades que fundamos para cobijarnos y celebrarnos en ese exilio buscado de esa humanidad que —como dice Susy Shock— ya no queremos ser" (Catalina Trebisacce).

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Seitenzahl: 120

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Po/éticas afectivas

Po/éticas afectivas

Apuntes para una re-educación sentimental

Vir Cano

Cano, Vir

Po-éticas afectivas / Vir Cano. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Galerna, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-950-556-877-2

1. Ensayo Filosófico. I. Título.

CDD 199.82

©2022, RCP S.A.

©2022, Vir Cano

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

ISBN 978-950-556-877-2

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Diseño y diagramación del interior y de tapa: Pablo Alarcón | Cerúleo

Fotografía de Sebastián Freire

Primera edición en formato digital: junio de 2022

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

Índice
Notas para el desconcierto
A modo de palabras introductorias
1. “Ponete pill@, Somos muchxs”
El niño enamorado y la niña promiscua
El silencio interrumpido
Besos lesbianos y eróticas fugitivas
Huellas textuales
2. “Error 404 Machos not found”
Recortes corporales
Pasiones viriles
Bellas masculinidades
Huellas textuales
3. “Necesitamos construir una alegría que no sea heteronormativa”
Des/amores invisibles
Afecciones post-pandémicas
Placer y dolor
Amor y peligro
Huellas textuales
4. “Desconfiá de quien no se conmueve”
La melancolía de los números
Duelos colectivos y cicatrices compartidas
La muerte de la enredadera
Huellas textuales
Tartamudeos para sobre-vivir y morir en este mundo
Epílogo. Testimoniar lo (im)propio, por Catalina Trebisacce
Fuentes
Agradecimientos

a mis amigas,

por el amor.

a mi enredadera,

por la inspiración.

Notas para el desconcierto

En este texto se encontrarán diseminadas múltiples y variadas declinaciones que harán uso itinerante de la “a”, la “e”, la “x”, la “@” y la “#”. El uso mixturado y no reglado del género escritural es, a expensas de la incomodidad de muchxs lectores, una manera de cortocircuitar la normatividad gramatical, de llamar la atención sobre los modos inventivos de intervenir en las políticas del lenguaje. Romper con el uso del genérico-masculino que asedia a una parte importante de las producciones teórico-textuales, especialmente las académicas, es un ejercicio cotidiano y colectivo del que se hace eco este libro, a la vez que intenta contribuir a la proliferación promiscua y huidiza de los modos de nombrarnos y de producir relatos.

Si este uso prolífico y desprolijo de la gramática molesta, obstaculiza, ralentiza o interrumpe la lectura fluida del texto, es porque se han alterado o suspendido las expectativas narrativas de le lectore. La incomodidad, lejos de ser algo a rehuir, puede ser una experiencia desde la que pensar, tensar, inquietar, sospechar, señalar y atender a algo que de otro modo pasaría inadvertido. Que cueste leer estas declinaciones, que no se sepa bien qué quieren decir o por qué fluctúan sin norma aparente, es parte de la práctica y la propuesta de desandar los modos lingüísticos (y existenciales) aprendidos. De re-inventarnos en los textos, en las palabras y en las narraciones.

En todo caso, las “x”, las “@”, las “a” y las demás marcas-lingüísticas que se diseminan en estos escritos se presentan como las encarnaciones textuales de una escritura que no pretende hablar por “todos”, o desde cualquier o ninguna parte. Estas marcaciones inscriben las huellas de la singularidad im/propia de quien escribe, y se hacen eco —más no representante— de otrxs y otres sin los cuales no podría siquiera empezar a decir, pensar, narrar, dudar, fantasear. Tod#s tenemos mucho que desaprender y que reinventar, porque hay allí, en los pliegues de nuestro presente y en el por-venir, mil pequeñas lenguas contorsionando-se, ensayando otros modos de narrarnos y de fantasearnos a nosotrxs mismxs. Espero que este texto se sume a estos esfuerzos y anime el ardor de otras narraciones y otros mundos, más plurales, más fluidos, más hospitalarios, más fugitivos, más inaprensibles.

A modo de palabras introductorias

“Los discursos filosóficos hegemónicos no se contaminan con la carne, la transpiración, el semen, la menstruación, la saliva, la mierda, las lágrimas. Esa parte de la identidad de los autores se esconde. Una autobiografía, en cambio, habilita a explorar recintos secretos de una misma y a hacerlos públicos. (...)

Ahora bien, ¿por qué hablo? Tal vez porque los espectros me pesaban demasi

ado y no podía seguir sosteniéndolos sola, necesitaba compartirlos. También porque considero que mis vivencias pueden tener resonancia en otros seres. Si se produce la comunicación, algo se transforma. Hacer público lo íntimo, si bien tiene sus imprecisos peligros, alivia cargas”.

ESTHER DIAZ, FILÓSOFA PUNK. UNA MEMORIA.

“Demoler los afectos es, entonces,

cambiar la lógica de la acción.”

CECILIA MACÓN, DESAFIAR EL SENTIR.

FEMINISMOS, HISTORIA Y REBELIÓN.

A continuación, presento a lxs lectores, un diario filosófico, una serie de ensayos basados en la re-creación teórico ficcional de la propia vida, unas memorias dispersas, especies de heréticas y contaminadas reflexiones de unx filósofx, garabatos conceptuales que buscan pensar y movilizar la ampliación de nuestros afectos y las redes de precariedad compartida que se tejen en torno a (y a través de) ellos. Ningún recorrido vital, ninguna cicatriz y ninguna alegría es igual a la otra; aun así, hay nudos comunes en nuestras experiencias y biografías que nos permiten cartografiar mapas para tramar estrategias colectivas y provisorias con las que inventar torsiones sentimentales en las imperantes políticas erótico-afectivas.

“Lo personal es político”, venimos repitiendo desde hace años, llamándonos a una revisión individual y colectiva de nuestras prácticas cotidianas, de los modos de afectarnos y relacionarnos con lxs otrxs, de entablar vínculos sexuales, afectivos, económicos, intelectuales, de cuidados, amistosos, políticos… y en eso estamos. No diría que con paso firme, ni lineal, pero sí a tropezones y balbuceos. Repensar nuestra educación afectiva y sexual constituye una pieza clave si queremos desandar, minimizar, alterar o incluso solo anestesiar algunas de las heridas y las cicatrices que nos atraviesan y que no queremos ni tenemos por qué negar. Convivir hospitalariamente con las propias contradicciones y tensiones es fundamental a la hora de atender a la complejidad que anida en cada unx de nosotrxs, es también quizás la manera de ser cuidadosxs y amorosxs con unx mismx y con lxs demás.

Puede ser ingrato tener que vivir en un mundo cuyo orden de cosas jamás nadie nos consultó y cuyo sostenimiento, sin embargo, requiere de nuestra participación cotidiana, de nuestra labor activa y minuciosa, aunque no por ello reflexiva o consciente. Por ello, nos urge des-precarizarnos afectiva y políticamente, quitarnos algo de los miedos, de las miopías, de las constricciones y de las mezquindades que han sido estratégicamente instaladas para (y en) cada unx de nosotrxs. Por eso no es menor la tarea de atender a esos detalles y pequeños movimientos existenciales que —junto a las instituciones y los grandes dispositivos de poder-saber-placer-dolor— sostienen o disputan, refuerzan u horadan, rigidizan o distienden las maneras disponibles de ser —y estar— en el mundo.

Este trabajo sobre nosotres mismes supone no sólo el desafío de ampliar nuestra imaginación amorosa, erótica y política, sino también el duro y contradictorio ejercicio de revisar nuestras biografías y recorridos vitales. Aprender una ética que no imponga valores universales a les otres, pero que tampoco asuma que todo vale por igual o que nada importa, es quizás uno de los desafíos más grandes para nosotrxs, transfeministas de la no-cresta-de-la-ola, disidentes, mutantes, defensores de modos de vida más amables y menos excluyentes. Recordar esas huellas biográficas y por tanto situadas de nuestras narraciones, es una manera de tender puentes con otrxs cuyas vidas y muertes están anudadas a la nuestra. Son esas conexiones, esos vínculos y esas redes las que tienen la potencia de transformarnos y de inventar, ahora mismo, otros mundos posibles en los que vivir y morir con otrxs.

HUELLAS TEXTUALES

Ahmed, Sara, Vivir una vida feminista, Buenos Aires, Caja negra, 2021.

Burgos, Juan Manuel, Queeridas mechas, Argentina, Libros impares, 2014.

Díaz, Esther, Filósofa Punk. Una memoria, Buenos Aires, Planeta, 2019.

flores, val, Notas lesbianas. Reflexiones desde la disidencia sexual, Rosario, Editorial Hipólita, 2005.

Macón, Cecilia, Desafiar el sentir. Feminismos, historia y rebelión, Buenos Aires, Omnívora editora, 2021.

Preciado, Paul, Testo yonki. Sexo, drogas y biopolítica, Buenos Aires, Anagrama, 2014.

“PONETE PILL@,

SOMOS MUCHXS”

SERIGRAFÍA CALLEJERA, SERIGRAFISTAS QUEER,

PLAZA CHINA IRON, JULIO DE 2018.

“Ojalá ningúnx niñx tenga que ser el campo de batalla donde la guerra del patriarcado se juega, ojalá que en un futuro no muy lejano cada niñx pueda ponerse la ropa que mejor le calza, y que del arroz con leche solo quede ‘abrir la puerta para ir jugar’”.

FABI TRON, “ABRIR LA PUERTA PARA IR A JUGAR” EN FABI TRON Y VAL FLORES, CHONGUITAS. MASCULINIDADES DE NIÑAS.

“La niña atrapada en las entrelineas de cronos, la que se divertía escalando los paredones vecinos, espiando el mundo a través de los portones del oscuro y helado galpón cercano a las vías del tren. Todo instante era un aprendizaje de las palabras adecuadas, de la dicción que no tropezara con el escándalo. Tallaba en sus cutículas una rabia informe, embriagante, con vastas dosis de cariño y crueldad. Abandonar la curiosidad como ceremonia de amnistía con el mundo, se le exigía todavía con afecto mesurado, sin advertir los ramalazos de violencia que cicatrizaban en su lengua”.

VAL FLORES, INTERRUQCIONES. ENSAYOS DE POÉTICA ACTIVISTA.

1

El niño enamorado y la niña promiscua

Hurgando entre mis viejos papeles de carta, esos que guardo como un tesoro desde pequeña y que me acompañan desde entonces, me encuentro con una cartita de mi primer novio. Está escrita a mano, en hoja cuadriculada, lleva un sello con su nombre y apellido y está encabezada con un “Para Virginia” subrayado. Mi primera reacción es de enorme ternura. Recuerdo que m. solía escribirme con insistencia y rememoro con débil nostalgia ese amor infantil que supo suscitar en mí enormes fantasías amorosas. Pero a medida que leo la carta, la ternura melancólica da pronto paso a la sorpresa, y ésta rápidamente se transforma en tristeza y en desbordante rabia. Leo como, allá lejos y hace tiempo, cuando era una niña, cuando tenía unos 10 u 11 años, mi primer noviecito me escribía (y transcribo aquí sus palabras): “Virginia yo si te quiero mucho, mucho, mucho pero vos me das muchos selos con otros chicos. Porque sino va ha pasar algo que no nos va a gustar a los dos. Para mi vos sos la que empezás con esto. A mi no me gusta nada que yo me ponga celoso. ¿Vos por que me haces poner celoso? A mi me parece que gustás de S. o de B. o de G. A mí me parece que gustás de S. porque le das mucha vola y siempre hablas secretamente y no me contas nada. Y de B. por la manera en que lo tocas o abrazas cuando le queres poner una colita en el pelo. Y de G. (…)”. La carta continúa en esta tesitura. Quien fuera mi primer (des)amor me culpa por sus celos, me reclama por la atención y el deseo que él siente le dedico a otros varones (y espero fervientemente que no se haya equivocado en esta recolección obsesiva de mis juegos con otros), me dice que me deja por mi culpa e incluso remata la carta preguntándome si estoy dispuesta a robarle el novio a una amiga (insinuando, como no podía ser de otro modo, que soy mala amiga o quizás incluso incapaz de amistad). Es decir, me quiere dejar, sola y abandonada, por mi culpa, por mi maldita culpa. Una profecía vieja, desgastada y miserable en la pluma de un niño y en la memoria corporal de una niña que devendría muchas cosas menos la novia perfecta.

Esa cartita (ejemplar grotesco del libreto hetero-romántico y monógamo del amor) es una clave en mi im/propia pedagogía erótico-afectiva. Mía, claro, pero también suya y de tantxs otrxs a lxs que se nos educó (y educa) en el mito del amor romántico y la reclusión de nuestros lazos afectivos primarios a la pareja y a la familia nuclear, heterosexual y monógama. Son este tipo de experiencias las que restringen los horizontes sentimentales de muchas niñas (y no solamente) a casarse, tener hijxs y encontrar el “verdadero amor”. Pero ese amor que lo pide todo, también lo devora todo, incluso nuestras fantasías.

Pienso en todo lo que tuve que desarmar y desaprender luego, y me pregunto qué habrá hecho él, m., con esos sueños pesadillezcos de la niñez. Y qué habrá sido de S. B. y G. y de mi amiga. ¿Qué pudieron hacer ell#s con esa educación sentimental y erótica recibida? ¿Y qué (no) pude hacer yo? Me enoja tanto, porque no puedo dejar de pensar en que éramos dos pibitxs y que “alguien” nos hizo creer —a ambxs— que el amor tenía algo que ver con esto. Lamento haber tenido que atravesar, negociar, e incluso aprender a convivir con muchas de las barreras, las limitaciones y las in/sensibilidades que esta pedagogía erótico-sentimental instaló en nuestra imaginación y prácticas amorosas, y que perviven en mi cuerpo y en el de tantxs otrxs hasta hoy. Pero mucho más que lamentarme, me provoca una rabia convulsa y erosiva, de esa que te hace estremecer la carne y te obliga a moverte, a recalcular, a dudar de si querés seguir en esta, en la que nos cuentan desde chiquitxs y en la que las opciones parecen ser muy pocas y demasiado sacrificiales.

Esta carta es, también, una prueba irrefutable de que la visión romantizada de la infancia como espacio puro o tiempo feliz es una idea que tiene que ser revisada e incluso aniquilada. La infancia es, muchas veces, ese lugar al que la gente quiere ir (ya sea en el presente o en la reconstrucción de su pasado) para proyectar sus más arraigados sueños de liberación, inocencia o felicidad. Pero lxs niñxs son, como dice fabi tron, un campo minado, presxs políticxs de nuestra moral, nuestras costumbres y nuestras limitaciones. Sujetxs a nuestras prácticas, instituciones, economías afectivas y fantasías amorosas; las niñeces habitan todo un territorio que excede con creces ese eterno patio de juegos que pintan algunos “retratos” idílicos de la infancia. Blancos certeros de nuestras violencias, abusos, descuidos, abandonos, castigos, frustraciones y múltiples correctivos e incentivos normalizadores; nichos de mercado y cuerpos del control y el disciplinamiento más severo: lxs niñxs habitan un umbral complejo y ambivalente. Sobre ellxs recaen las ilusiones y los temores más radicales, las expectativas y las coerciones más siniestras. Son, como lo muestra esa triste epístola amorosa, unxs de lxs sujetxs más desprotegidxs sobre lxs que recaen las ficciones y tecnologías afectivas que nos entrenan en “el arte de amar” y de vivir con lxs otrxs.