El rayo de Zeus - Ana Alonso - E-Book

El rayo de Zeus E-Book

Ana Alonso

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Beschreibung

Aprende un montón de cosas sobre mitología con esta divertida historia sobre los dioses del Olimpo. Una broma muy pesada siembra el caos en el Olimpo. ¡Los dioses griegos han olvidado sus nombres! Y, además, confunden a Mara con Zeus, el padre de los dioses. Lut, el mago de las palabras, tendrá que viajar al Olimpo para ayudarla y devolver a cada cual su memoria y su identidad. ¿Quién se esconde detrás de todo este lío? Además de disfrutar de la lectura, los niños aprenderán sobre la mitología griega y sus personajes principales.

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Seitenzahl: 19

Veröffentlichungsjahr: 2021

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CAPÍTULO 1

Lut es el mago de las palabras. Tiene un gorro de estrellas y una varita mágica con forma de lápiz. También tiene una mascota muy especial: se llama Mara, y se puede convertir en toda clase animales. Un día es una dromedaria, al día siguiente una mona, o un tiburón… Hoy, se ha transformado en un águila.

Pero Lut está preocupado. Mara salió volando por la mañana y, desde entonces, no ha vuelto. Es ya la hora de la merienda, y pronto se hará de noche. ¿Dónde se habrá metido?

Lut suspira y decide merendar solo. Se prepara unas tostadas con queso. Mientras se las come, su varita empieza a brillar. ¡Parece de oro!

Cuando la varita de Lut brilla, significa que alguien le está llamando. Es como un teléfono móvil.

Lut coge la varita, frota la goma de borrar y el brillo inunda la cocina. En medio de tanta luz, ve una imagen de Mara que flota en el aire.

—¡Mara! ¿Dónde estás? —pregunta—. ¿Por qué no has venido a merendar?

—No puedo. No sé dónde estoy —contesta la mascota—. ¡Alguien me ha gastado una broma pesada! Esta mañana, cuando iba volando tranquilamente, de pronto vi un rayo en el cielo. ¡Venía hacia mí! Y, cuando me alcanzó, me arrastró a toda velocidad, como si fuera un cohete espacial. Unos minutos más tarde, me soltó en lo alto de una montaña. Menos mal que, como soy un águila, pude abrir las alas para no estrellarme. Aterricé bastante bien… aunque no tengo práctica.

—¡Ay, Mara! ¿Y sigues en esa montaña? ¿Dónde está?

—No tengo ni idea. El viaje fue demasiado rápido. Es un monte muy alto, y arriba del todo hay un montón de palacios con columnas. Pero lo peor son sus habitantes.

—¿Por qué? —pregunta Lut preocupado—. ¿Cómo son? ¿Te han atacado?

—Son todos muy altos, y van vestidos con túnicas blancas. No me han atacado, pero parecen muy despistados. Y también muy nerviosos. No sé por qué, están empeñados en que yo soy el padre de todos ellos y les tengo que ayudar a recordar sus nombres. ¡Los han olvidado!