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Si desea descubrir la fascinante historia de España, siga leyendo... A lo largo de los siglos, España ha estado sujeta al señorío de otros países. Fue ocupada por los antiguos griegos y romanos, los visigodos, los franceses y los musulmanes. Ha sido el patio de recreo tanto de los respetuosos como de los despiadados. Las costas españolas han sido ocupadas por los imperios comerciales de Cartago y Roma. Durante todo ese tiempo, otros le dijeron a España cómo dirigir su país, cómo, con quién y dónde pelear. Tenían uno de los imperios más grandes del mundo —algo que la historia apenas menciona— ya que tenían acres de tierra tanto en América del Norte como en América del Sur, el Caribe, Mesoamérica y algunas islas en el Mediterráneo. La evidencia de la arquitectura española es un ejemplo para el mundo. Sin embargo, España también fue un campo de batalla para países que luchaban por otras causas. Fueron absorbidos por las guerras de los cartagineses, romanos, moros, visigodos, británicos, franceses, portugueses, holandeses y austriacos, solo por nombrar algunos. Algunos de los hombres más famosos de la historia atravesaron el suelo español, incluyendo a Aníbal Barca, Julio César, Augusto, Pompeyo, Adriano, Vespasiano, Trajano, Marco Aurelio y Napoleón. Cuatro emperadores romanos nacieron allí, y Augusto César pasó sus vacaciones allí. Pablo Picasso nació en España, mientras que El Greco se mudó allí. Este libro examinará los altibajos de la historia española y esperamos que despierte su interés en aprender más sobre ella. En Historia de España: Una guía fascinante de la historia española, desde la Hispania romana, los visigodos, el Imperio español, los Borbones y la guerra de la independencia española hasta el presente, descubrirá temas como: - Prehistoria - La primera y segunda guerra púnica - La consolidación de Roma - La Hispania romana - Entra en las tribus germánicas y los musulmanes - La transformación de España - Las dificultades del Imperio español - España borbónica - Guerra de la Tercera Coalición, 1803-1806 - Secuelas - Camino rocoso hacia la libertad - ¡Y mucho, mucho más! ¡Adquiera este libro ahora para aprender más sobre la historia de España!
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Seitenzahl: 187
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Historia de España
Una guía fascinante de la historia española, desde la Hispania romana, los visigodos, el Imperio español, los Borbones y la guerra de la independencia española hasta el presente
Título
Historia de España: Una guía fascinante de la historia española, desde la Hispania romana, los visigodos, el Imperio español, los Borbones y la guerra de la independencia española hasta el presente
Introducción
Capítulo 1 - Prehistoria
Capítulo 2 - La primera y segunda guerra púnica
Capítulo 3 - Afianzamiento de Roma
Capítulo 4 - La Hispania romana
Capítulo 5 - Entrada de las tribus germánicas y los musulmanes
Capítulo 6 - La transformación de España
Capítulo 7 – Las dificultades del Imperio español
Capítulo 8 - España Borbónica
Capítulo 9 - Guerra de la Tercera Coalición, 1803-1806
Capítulo 10 - Las secuelas
Capítulo 11 -Camino rocoso hacia la libertad
Conclusión
Bibliografía
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A lo largo de los siglos, España ha estado sujeta al señorío de otros países. Fue ocupada por los antiguos griegos y romanos, los visigodos, los franceses y los musulmanes. Ha sido el patio de recreo tanto de los respetuosos como de los despiadados. Las costas españolas han sido ocupadas por los imperios comerciales de Cartago y Roma. Durante todo ese tiempo, otros le dijeron a España el cómo dirigir su país, cómo luchar, con quién luchar y dónde hacerlo. Tenían uno de los imperios más grandes del mundo —algo que la historia apenas menciona— ya que tenían acres de tierra tanto en América del Norte como en América del Sur, el Caribe, Mesoamérica y algunas islas en el Mediterráneo. La evidencia de la arquitectura española es un ejemplo para el mundo.
Sin embargo, España también fue un campo de batalla para países que luchaban por otras causas. Fueron absorbidos por las guerras de los cartagineses, romanos, moros, visigodos, británicos, franceses, portugueses, holandeses y austriacos, solo para nombrar algunos. Algunos de los hombres más famosos de la historia atravesaron el suelo español, incluyendo a Aníbal Barca, Julio César, Augusto, Pompeyo, Adriano, Vespasiano, Trajano, Marco Aurelio y Napoleón. Cuatro emperadores romanos nacieron allí, y Augusto César pasó sus vacaciones allí. Pablo Picasso nació en España, mientras que El Greco se mudó allí.
Muchos países y fuerzas diferentes han tenido el control de España a lo largo de los años. No hace mucho tiempo, España estaba agobiada por una dictadura y sufrió una guerra civil, pero hoy es una democracia independiente. ¿Pero cómo lo hizo su gente? Este libro examinará los altibajos de la historia española y esperamos que despierte su interés en aprender más sobre ella.
Los arqueólogos han encontrado restos óseos de homínidos primitivos en la península ibérica, que está situada en el extremo sudoccidental de Europa. Estos se remontan a la época geológica del Pleistoceno, cuando los glaciares apenas se desplomaban de los continentes. Se estima que el período del Pleistoceno comenzó hace unos treinta millones de años y terminó hace unos 11.700 años. Los glaciares se derritieron por debajo de la latitud norte de 40˚. Debido al derretimiento de los glaciares, el nivel del mar subió. Eso, a su vez, causó depresiones terrestres temporales, en las que se han encontrado fósiles marinos.
La primera aparición de homínidos en la península ibérica ocurrió durante el primer período de la Edad de Piedra, es decir, el Paleolítico.
Edad de Piedra
Hace unos 2,5 millones de años, la civilización creó herramientas de piedra para la caza, la agricultura, la cocina y similares. La humanidad prehistórica dio forma a estas herramientas golpeando repetidamente un objeto con una piedra más dura. El problema con las herramientas de piedra es que son toscas, y era laborioso o imposible darles una forma más útil. La Edad de Piedra terminó alrededor del 10.000 a. C.
La Era Paleolítica
Durante el Paleolítico (la antigua Edad de Piedra), hubo subperíodos/culturas que se pueden identificar por las diversas herramientas utilizadas y el arte rupestre. Estos períodos, que tendían a superponerse, incluyen:
El Châtelperroniense
El Gravetiense
El Auriñaciense
El Solutreano
El Magdaleniense
El Aziliense
El arte rupestre de la cultura Châtelperroniense se ha encontrado en la cueva de El Pendo, en la región cantábrica de España (centro-norte y noreste de España) y representa los animales que cazaban. Estas personas eran cazadores-recolectores que vivían en comunidades de treinta a cuarenta personas.
Las herramientas de caza de los Gravetienses datan de hace 35.000 años. Las herramientas producidas durante ese tiempo fueron puntas de flecha, boomerangs y cuchillos de dorso romo.
Las herramientas usadas durante el período Auriñaciense, que siguió, incluyen el uso de huesos, astas, pedernal, marfil y similares. La evidencia arqueológica de este período fue encontrada en las montañas cantábricas, que corren de este a oeste a través del norte de España. Las herramientas auriñacienses eran más avanzadas, consistentes en puntas de astas y huesos trabajados. La gente también tenía herramientas de piedra de sílex que tenían muescas a lo largo de sus hojas y eran talladas con más cuidado.
Hace aproximadamente 22.000 años, se formó la cultura Solutreana. Se encontraron artefactos de ese período en algunos de los primeros asentamientos a lo largo de la costa norte del mar Cantábrico y el golfo de Vizcaya. La tierra de los astures se extendía justo hacia las zonas occidentales de la cordillera Cantábrica. Se han encontrado muchos artefactos de solutreanos allí. Al este se encuentra la región vasco-cantábrica, que estaba poblada por las tribus de los vascones, los tarbelos y los caristios.
Las herramientas utilizadas durante el período Magdaleniense eran generalmente pequeñas puntas de flecha, púas hechas de sílex, y el chert, que estaba hecho de sílice. Las herramientas azilienses se fabricaron hace aproximadamente 10.000 a 12.500 años. Eran más toscas y menos costosas.
Arte Paleolítico
En el centro-norte de España, se encontraron muchas pinturas rupestres en la cueva de Altamira. Se hicieron entre 35.000 y 11.000 años atrás. En realidad hay dieciocho cuevas allí, y los estilos manifiestan las características de las cuatro culturas mencionadas anteriormente: Auriñaciense, Gravetiense, Solutreana y Magdaleniense. Los investigadores también añadieron otra cultura más específica de la región franco-cantábrica: la Aziliense. Se han encontrado pinturas rupestres de la cultura Aziliense en el norte de España y el suroeste de Francia.
El arte rupestre se realizó durante los períodos Solutreano y Magdaleniense. Solo la boca de la cueva muestra signos de habitación humana, ya que las pinturas en sí están repartidas por toda la longitud de la cueva. La gente usaba carbón y hematita, un mineral de hierro, para crear este arte. Los pigmentos se hacían de esos materiales diluyéndolos, y se intentaba dar la impresión de luz y sombra.
Los temas más comunes en las pinturas son una especie extinta de bisonte —el bisonte estepario— caballos, ciervos y lo que parece un jabalí. Las representaciones de bisontes son las más comunes. También se encontraron imágenes de cabras, junto con huellas de manos. Las huellas de las manos se hicieron soplando pigmento sobre las manos para dejar una imagen negativa.
Los arqueólogos han datado algunas de las pinturas de la cueva de El Pendo, en Cantabria, hace aproximadamente 33.000 años, durante lo que se llamó el período Gravetiense. Los temas comunes eran de animales que la gente cazaba, como íbices (cabras salvajes), ciervos y caballos.
La cueva de El Pendo fue un continuo asentamiento neandertal durante miles de años. Ha sido estudiada extensamente por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social en Tarragona, España, junto con el Instituto de Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Cantabria. Estuvo activo entre 50.000 y 60.000 años atrás.
La cueva de la Clotilde en Reocín, España, en la región de Cantabria, tiene artefactos y pinturas rupestres del período Magdaleniense entre 17.000 y 12.000 años atrás. Las herramientas utilizadas entonces eran más refinadas, y había pruebas de que la gente usaba carburo, una mezcla de carbono y algún tipo de sustancia metálica. Cuando moldearon estas herramientas, parte del carburo fue precalentado de antemano.
La era mesolítica
Alrededor del 10.000 a. C., las herramientas magdalenienses se desarrollaron y comenzaron a utilizar formas más geométricas, como triángulos, y las herramientas de piedra se hicieron más pequeñas y más portátiles. Los climatólogos indican que la zona se estaba calentando. No solo se encontraron herramientas prehistóricas en la zona del Cantábrico, sino que también se encontraron más al sur, alrededor de Valencia y cerca de la costa mediterránea.
La evidencia indica que la gente creó asentamientos semipermanentes. Varios pueblos, que albergaban a unas 600 personas, fueron encontrados a lo largo de los límites norte del mar Cantábrico y el golfo de Vizcaya. El pueblo cazaba manadas de bisontes, caballos salvajes y renos, junto con otros animales, con trampas, lanzas, redes y lazos.
La fabricación de herramientas era un oficio comúnmente practicado. En sus humildes aldeas, había buriles (cinceles), martillos, barrenadores, cuñas, púas y huesos que se cortaban de tal manera que se hacían sierras primitivas. Su arte manifestaba más naturalismo. Se hacían joyas, y las escenas se pintaban en las paredes de las cuevas. Sus dibujos eran mejores y mostraban más perspectiva, y había intentos de pintar las cosas de forma más realista.
La era neolítica
La Edad de Piedra se ha subdividido en segmentos más pequeños, y uno de los más importantes es el Neolítico, ya que durante ese tiempo se produjeron cambios significativos. También se llama la Nueva Edad de Piedra, y comenzó alrededor del 6º milenio a. C. Durante esta época, el clima más cálido ayudó a la comunidad a desarrollar la agricultura, además de la caza, para proveerse a sí mismos. Este período fue importante porque mostró un cambio significativo en el desarrollo de la civilización, específicamente la introducción de la agricultura. Durante ese tiempo, las tribus construyeron aldeas en lugar de usar refugios temporales para seguir a las manadas de animales salvajes.
La gente ya había empezado a cultivar cereales y a comer aceitunas. Se desconoce si cultivaban olivos o comían las aceitunas de los árboles silvestres.
La cerámica roja llamada “La Almagra” fue descubierta en Andalucía, en el sur de España, desde el Neolítico. Está hecha de arcilla roja y es generalmente lisa. En varias zonas del sur de España, se desarrolló la cerámica Cardial. Esta cerámica muestra elementos decorativos, como impresiones de conchas o líneas y curvas hechas con un clavo o un peine.
Ritos funerarios
También se establecieron ritos funerarios, ya que los arqueólogos han descubierto dólmenes. Estos son monumentos de piedra que consisten en dos piedras verticales que sostienen una piedra horizontal, marcando los sitios donde los seres queridos fueron enterrados. Se encontraron restos humanos allí, pero los investigadores no están seguros de si los restos fueron colocados allí cuando las personas fueron enterradas. Por el momento, es imposible fechar la colocación de las piedras con el momento del entierro. Los arqueólogos han asumido que estas sirvieron como marcadores para las tumbas, aunque no hay suficiente evidencia clara para apoyar esta afirmación.
¡Un hallazgo asombroso!
Recientemente, hubo un asombroso hallazgo del período Neolítico Medio, que duró entre 4800 y 4200 a. C. Según el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, se encontraron dos cráneos humanos adultos, uno masculino y otro femenino, junto con el esqueleto de una cabra joven, en la cueva de la Dehesilla en Cádiz, España. Era una tumba, pero no era como otras sepulturas neandertales.
En el cráneo femenino, había evidencia de una posible decapitación, y en la parte delantera del cráneo, los arqueólogos encontraron evidencia de trepanación. La trepanación es una técnica quirúrgica en la que se perfora un agujero en el cráneo. Una teoría indica que puede haber sido un intento de aliviar una enfermedad física o posiblemente una cura para una condición mental. Un equipo arqueológico bajo la dirección de Daniel García-Rivero sugirió que esto era posiblemente un ritual funerario en el que el sacrificio humano tomaba un papel prominente.
La Edad de Bronce
La Edad de Bronce llegó más tarde a España que a otros países debido a la escasez del cobre necesario para crear el bronce. En el sitio de El Argar, en el sudeste de España, los artefactos de bronce se han datado alrededor de 1750 a. C. El bronce es una mezcla de cobre y estaño. Muchas zonas de Eurasia no tenían fuentes naturales de estaño, pero la península ibérica era (y sigue siendo) rica en él. El cobre, por otro lado, tenía que ser transportado desde el Medio Oriente o el subcontinente indio. Cuchillos, lanzas, espadas, puntas de flecha y grandes hachas se encontraron en El Argar. Las dificultades que la gente tenía con las herramientas de bronce era que se rompían o doblaban con demasiada facilidad.
La cultura tartésica surgió en el suroeste de Iberia durante la Edad de Bronce a finales del siglo IX a. C. Su influencia se extendió a Extremadura, en el oeste de Iberia.
Edad de Hierro
Los marinos griegos llegaron alrededor del siglo IX a. C. Utilizaron las zonas costeras del sur de España para establecer puertos comerciales cerca de la desembocadura del río Ebro, que nace en el centro-norte de España y desemboca en dirección sur en el mar Mediterráneo. De hecho, la palabra “Iberia” proviene de los griegos. La adaptaron de la palabra latina “Hiberia”, que se derivaba del río Hiberio (ahora conocido como el río Ebro).
Los íberos eran el pueblo que habitaba en las costas este y sur de la península ibérica. El término “ibérico” se utilizaba generalmente para referirse a todas las personas que vivían en la península, independientemente de su origen étnico.
A finales del siglo VIII a. C., el noreste de Iberia desarrolló la metalurgia con hierro. Se han encontrado pruebas a lo largo del bajo río Ebro, y se extendió hasta el sur de Castellón a lo largo del mar Mediterráneo. Las colonias griegas se crearon en Empúries a lo largo de la costa oriental del mar Mediterráneo.
Restos de homínidos
En el siglo XX se encontró un enorme sitio arqueológico en la sierra de Atapuerca, situada en el norte de España. Desde entonces, sus diversos niveles subterráneos han sido continuamente excavados y estudiados. La mayoría de los artefactos y huesos humanos dejados allí datan de la Edad de Piedra, pero algunos de los niveles contienen artefactos de la Edad de Bronce.
Como es de esperar, el sitio arqueológico de Atapuerca, que hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, contiene restos humanos. Uno de los primeros antepasados de la humanidad, el Homo heidelbergensis, fue descubierto allí. El Homo heidelbergensis comparte características de dos antepasados verificados de la humanidad: Homo erectus y Homo sapiens, los humanos de hoy en día. Las pruebas de ADN también mostraron que había fragmentos de hueso de Homo neanderthalensis (Neandertales).
Muchos investigadores dicen que el Homo heidelbergensis era una especie separada, mientras que otros argumentan que evolucionó a Homo neanderthalensis. Una población distinta de ellos evolucionó a los cromañones y a los humanos de hoy, los Homo sapiens.
Cráneo del Homo heidelbergensis encontrado en España
https://en.wikipedia.org/wiki/Homo_heidelbergensis#/media/File:Skull,_Natural_History_Museum,_London_-_DSCF0431.JPG
Los primeros ibéricos eran cazadores-recolectores. Cazaban los grandes mamuts lanudos, dientes de sable y perezosos gigantes. Estas personas eran nómadas, ya que necesitaban seguir las manadas de animales.
En la cueva de Escoural en Montemor-o-Novo, Portugal, se descubrió evidencia de asentamientos temporales de neandertales. También se encontraron restos de neandertales en la cantera de Forbes en Gibraltar; Zafarraya, una provincia de Granada, España; en la cueva de Salemas y la cueva de Pego do Diabo en Loures, Portugal.
Los neandertales, que eran descendientes de los cromañones, dieron origen al hombre moderno. El período en el que vivieron puede haber coincidido con la época en que existieron los neandertales. Prueba de ello es el descubrimiento del “niño Lapedo”, cuya mandíbula y cráneo parecen ser un híbrido entre un cromañón y un neandertal. Sin embargo, esta afirmación ha sido impugnada, aunque un trabajo genético más reciente muestra la posibilidad de que el niño sea un híbrido.
Las primeras tribus
Las primeras tribus de la península ibérica
https://en.wikipedia.org/wiki/File:Languages_of_pre-Roman_Iberia.gif
Aunque no se sabe exactamente cuándo llegaron los primeros humanos a la península ibérica, los etimólogos han estudiado los patrones de lenguaje y han indicado que los vascones, los aquitanos, los cántabros y los astures llegaron durante el Paleolítico y son anteriores a la llegada de otras tribus a la península ibérica. Los historiadores antiguos, como Titus Livius (Livio), Estrabón, Gaius Plinius Secundus (Plinio el Viejo) y Claudius Ptolemaeus (Ptolomeo), los registraron por primera vez.
Los siguientes pueblos en llegar vinieron del este de Eurasia, y se originaron en las estepas alrededor del mar Caspio. Migraron hacia el oeste y se asentaron en la zona principal de la península ibérica. Las divisiones tribales básicas que se observaron incluyen a los ibéricos, los celtas, los lusitanos y los tartessos. A lo largo de las costas del sur y del este, los cartagineses, fenicios y griegos establecieron asentamientos. Esos asentamientos costeros eran más bien colonias. Estas civilizaciones las usaban para fines comerciales, ya que todos eran gente de mar cuya tierra natal estaba en otro lugar.
Preludio a la guerra
En el 270 a. C., los nativos de Messana (Mesina) en Sicilia fueron ocupados por los mamertinos. Hierón II, el rey de la vecina ciudad de Siracusa en la costa este de Sicilia, se opuso con vehemencia a eso. Los mamertinos se sintieron amenazados y acudieron a los cartagineses y a los romanos en busca de ayuda. Cartago respondió primero y estableció una guarnición en Messana.
Mientras que el Senado romano se tomó un tiempo para decidir si intervenir o no, Roma vio esto como una oportunidad de oro para ganar el control del Mediterráneo y expandirse más allá de Italia. Como resultado, el cónsul Appius Claudius recibió la orden de entrar y conquistar Messana en 264/263 a. C.
La Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.)
La palabra “púnico” se deriva de las palabras latinas “poenus” y “punicus”. Su intención era referirse a los cartagineses. En el curso de su expansión, Cartago necesitaba controlar Sicilia, una isla en el extremo occidental de Italia en el Mediterráneo central. Ya habían establecido una base en Agrigento (también conocida como Akragas o Agrigentum) en el sur de Sicilia.
La batalla de Messana
En el 264 a. C., los romanos entraron en Sicilia por el este y rápidamente derrotaron a Hierón II de Siracusa antes de ir tras los cartagineses en Messana. Ambas infanterías se enfrentaron, con sus caballerías luchando en cada extremo de los flancos. Los romanos fueron soldados disciplinados y expulsaron a los cartagineses de la ciudad.
Roma consideró a Sicilia como una oportunidad de oro para expandirse fuera de Italia y ganar control en el Mediterráneo. En el 263 a. C., Roma persuadió al territorio independiente de Siracusa en el borde oriental de Sicilia para que se uniera a ellos para expulsar a Cartago de su base en Agrigento.
Batalla de Agrigento
En el 262 a. C., el comandante cartaginés Hannón se estacionó en las afueras de la ciudad junto con sus tropas y elefantes, que a los cartagineses les gustaba usar en las batallas. A unas veinticinco millas de ellos, los comandantes romanos Lucio Póstumo Megelo y Quinto Mamilio Vito estaban estacionados con sus fuerzas. Desde su posición, Hannón fue capaz de cortar la línea de suministro para los romanos acampados allí. Hannón esperaba que los romanos fueran derrotados por su propia hambre, así que esperó a que los romanos se fueran o se rindieran. Pasaron seis meses, y los soldados romanos se estaban debilitando y enfermando; muchos estaban cerca de la deserción. Hannón continuó esperando.
Mientras tanto, el general cartaginés Aníbal Giscón, que estaba dentro de la ciudad con sus tropas, se estaba desesperando después de los seis meses de asedio porque la comida para él y sus tropas se estaba agotando, así que inteligentemente envió señales de humo a Hannón para que le ayudara.
Aunque hay dos versiones de lo que ocurrió durante el ataque, la más probable tiene que ver con un ataque de caballería y un elefante por parte de Hannón al principio, seguido de un ataque a las apretadas formaciones romanas de varias legiones divididas. Los romanos lograron asustar a los elefantes, lo que causó un pandemonio, y los romanos ganaron la batalla. Sin duda, avergonzado por su fracaso, Hannón se vio obligado a retirarse.
Los romanos tomaron posesión de la ciudad y esclavizaron a la población. A pesar de eso, Aníbal y algunas de sus fuerzas escaparon ilesos.
La campaña se trasladó entonces a Lilibea en el 250 a. C. En 249, mientras el asedio de Lilibea aún continuaba, los romanos decidieron atacar a los cartagineses en Drepana, Sicilia. Los romanos enviaron una poderosa flota de sus naves de guerra para sorprenderlos. Sin embargo, estaba oscuro, y los romanos se perdieron. Se recuperaron y contraatacaron, pero las naves cartaginesas más maniobrables los derrotaron.
