Uttara Gîtâ - Ada Albrecht - E-Book

Uttara Gîtâ E-Book

Ada Albrecht

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Beschreibung

El Uttara Gîtâ consta de tres capítulos, donde se hace alusión continuamente al verdadero sentido de la vida humana. Efectivamente: ¿por qué y para qué el ser humano peregrina por el mundo? Para obtener la liberación de la vida y, por ende, de la muerte. Viene a conquistar su propia eternidad; esto es, develarse como lo que es. Y lo que el ser humano Es realmente, para el Uttara Gîtâ, es nada menos que Âtman, o sea, Esencia Divina, idéntica a Dios. Los dos únicos personajes de la obra —ya que se trata de un diálogo— son los mismos que figuran en el Bhagavad Gîtâ: el Señor Krishna (el Maestro) y Arjuna (el discípulo). Krishna, como símbolo de la enseñanza que devela el Ser, y Arjuna, como símbolo del ser humano ya maduro para la captación de la Verdad, que puede ser guiado hasta Ella por un maestro calificado. Leamos este libro con fe, pausadamente, y reflexionando acerca de cada una de sus enseñanzas. De este modo, su infinita sabiduría podrá ingresar en nuestros corazones, y guiarnos por la senda de la luz, hacia la Bienaventurada Unión con Dios.

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Seitenzahl: 209

Veröffentlichungsjahr: 2025

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OM SRI GANESHAIA NAMAHA

Reverencia al Señor Ganesha

Deva de la Sabiduría Espiritual

en la Religión de la India y

Guía de los devotos de Dios

Sri Krishna y Su discípulo Arjuna

UTTARA GÎTÂ

—EL CANTO SUPREMO—

Con los comentarios de Ada Albrecht

2024

EDITORIAL HASTINAPURA

BUENOS AIRES, ARGENTINA

Página de legales

Uttara Gîtâ

Vedavyasa

Primera edición: 2024

Imagen de la portada: Los Devas Shiva, Parvati y Ganesha

Todos aquellos que deseen profundizar sus estudios sobre los temas tratados en este libro pueden llamar o acercarse a cualquiera de las direcciones dadas al final del volumen.

El tipeo, diseño y corrección del presente libro ha sido realizado íntegramente por Miembros de la Fundación Hastinapura.

Albrecht, Ada Dolores

Uttara Gita : el canto supremo / Ada Dolores Albrecht. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Hastinapura, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-4038-83-8

1. Filosofía Hindú. I. Título.

CDD 110

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

© by Editorial Hastinapura

Riobamba 1018 (C1116ABF)

Buenos Aires, República Argentina

Tel/Fax (0054-11) 4811-9342

E-mail: [email protected]

Internet: www.hastinapuralibros.com

Primera edición en formato digital

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto451

Índice de contenido

Portada

Portadilla

Legales

Palabras preliminares

Introducción

Uttara Gîtâ

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Breve glosario de términos sánscritos

El ejemplo de la soga y la serpiente

Lista de páginas

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Puntos de referencia

Portada

Portadilla

Tabla de contenidos

Comienzo de lectura

PALABRAS PRELIMINARES

Estos comentarios al Uttara Gîtâ serán de poca utilidad para aquellos que no hayan cursado una Introducción a la Metafísica no dualista (Advaita) de India.

Como en toda rama del conocimiento, si lo que se pretende es verdaderamente conocer, y no tan sólo adquirir una cierta información acerca de un tema, es menester seguir su estudio en forma metódica.

La amplísima ciencia de Sankaracharya fue traída y llevada por manos inconscientes, en centenares de volúmenes que, más colaboraron en confundir la mente del estudioso que en clarificarla.

No es cuestión de garabatear traducciones del sánscrito, ni escribir tratados ampulosos sobre los innumerables temas del Brahmavidyâ (1). Por el contrario, lo primero que debe hacer el estudiante es comprender hacia dónde apunta esta Sabiduría.

El estudioso serio ve con inmensa tristeza cómo año tras año se suman “investigaciones” sobre Yogas, Prânâyâma, etc., que para nada recuerdan en sus textos, el “por qué” y “para qué” de estos conocimientos. Quien sólo se halle vestido de infantil curiosidad, quien tenga dormido su corazón para la comprensión de las Mahâvâkyas(2), ningún fruto extraerá de lectura alguna, y desde luego, tampoco de estos comentarios.

Dedico los mismos a los discípulos que se acercaron a mí, luego de mi viaje a India, en busca del humilde pero sincero conocimiento que —no sin sacrificio—, adquiriera en los Himalayas.

Vaya también, hacia ellos, el agradecimiento de mi corazón, y la promesa de servirlos siempre, pues nada es más grato al alma de quien enseña que la Fe y la Devoción de aquellos que Dios ha puesto en su Camino, a fin de que uno colabore en la medida de sus fuerzas, a su develamiento interior.

Ada Albrecht

1. Brahmavidyâ es el Conocimiento de Brahman, es decir, el Conocimiento de Dios, la Realización Espiritual.

2. Las Mahâvâkyas son las Grandes Sentencias Védicas, las cuales representan la síntesis del más elevado conocimiento metafísico de la India. Los sabios afirman que la comprensión directa de estas Mahâvâkyas conduce a Moksha, Liberación o Unión con Dios. Tradicionalmente se mencionan cuatro Mahâvâkyas. Ellas son:1) Tat Tvam Asi: Tú eres Aquello (Brahman).2) Aham Brahmasmi: Yo soy Brahman.3) Ayam Âtma Brahma: Este Âtman es Brahman.4) Prajñânam Brahma: el Conocimiento Espiritual es Brahman.

INTRODUCCIÓN

Ante la simple pregunta “¿qué es el ser humano?”, los grandes maestros hindúes no dudan en afirmar que el ser humano es Dios en esencia; y que si el ser humano se niega como tal, no por eso la Verdad de su ultérrima naturaleza podrá ser alterada.

Cuanto mayor sea la purificación de la mente, nos enseñan, más clara será la percepción que se tenga de esta anona­dante Realidad.

Una mente vulgar sólo está capacitada para comprensiones vulgares. Si la mente es demasiado vulgar —es decir, demasiado terrenal—, tenderá a mimetizarse con la materia, se identificará con el cuerpo físico, negará a Dios y a toda excelencia espiritual.

Por el contrario, una mente purificada, al tornarse menos densa, ascenderá y podrá ser vehículo correcto de la Verdad, como llevamos dicho.

Pero no termina aquí la cuestión. La misma mente, sublimada, una vez que se supere el vasto dominio del intelecto, deberá diluirse.

Para lograr esta superación del campo que abarca nuestra energía mental es que se levantaron monasterios, Ashrams, lamaserías, conventos, etc.

Sin embargo, a veces sucede que nos quedamos estancados en la investigación de los mismos, permanecemos prisioneros de la curiosidad y el intelecto. Queremos saber qué y cómo se enseña —un qué y un cómo a nuestra medida—, quiénes son los maestros, qué es un Guru, cómo son los Ashrams, etc.

Esto es, quedamos atrapados por lo mismo que en todos estos centros se pretende dejar a un lado: el intelecto descendido al estadio de una mera curiosidad de la mente.

Así, debemos abocarnos al develamiento de nuestro Ser con seriedad, con un espíritu verdaderamente discipular y dejar a un lado los juegos de la mente y la imaginación.

Es con este espíritu que debemos entregarnos al estudio del Uttara Gîtâ.

Acerca del Uttara Gîtâ

Difícilmente pertenezca, como se cree, al Mahâbhârata. Esta voluminosa obra de Vedavyasa entrega al ser humano la más elevada Verdad envuelta en el ropaje de maravillosas fábulas y atrayentes cuentos. El Uttara Gîtâ, por el contrario, es demasiado directo, y muestra su doctrina espiritual de modo contundente.

El Uttara Gîtâ nos dice abiertamente que el ser humano es Dios(Brahman), y que si es incapaz de apercibirse de ello, vive su existencia de manera completamente inútil.

Aquí no es cuestión de interpretación ni de opinión, sino de simple y llana lectura. Dice muy claramente, a lo largo de sus tres capítulos:

“Para encontrar un objeto perdido en un cuarto oscuro es necesaria la ayuda de una lámpara, pero una vez hallado, ya no es necesaria esa lámpara. De modo similar, para hallar la Esencia Divina oculta entre las ilusiones de Mâyâ es necesaria la ayuda del conocimiento, pero una vez hallada, ese conocimiento ya no es necesario” (I, 20).

“Aquel que recita sin cesar los Vedas y otros Libros Sagrados, pero que no llega a despertar en su corazón el sentimiento de “Mi Ser es Uno con ­Brahman”, se parece a un cucharón empleado para cocinar, el cual no saborea los alimentos que prepara” (II, 38)

“Innumerable cantidad de Jîvas, es decir, seres individuales, son constantemente absorbidos en el inmaculado Brahman. Es por ello que los grandes sabios, los Mahâtmâs, enseñan que la única forma de alcanzar Moksha o Liberación es llegar a realizar la Eterna Verdad, es decir: ‘Yo soy Brahman’” (II, 45-46)

“Así como una persona que tiene hambre consumirá en vano sus energías si intenta atrapar alimentos en el aire con sus manos, del mismo modo, quien lee los Vedas y otros Libros Sagrados, perderá su tiempo y energía si, a pesar de su estudio, no es capaz de realizar la verdad del ‘Tat Tvam Asi’” (II, 49).

“Así como es posible observar el cielo brillante y sereno con toda su constelación de formas, nombres y colores, del mismo modo, quien es capaz de realizar la idea de ‘yo soy Brahman’, más allá de todas las formas, nombres y colores, puede ver a Dios, el Eterno Paramâtman” (III, 10).

Hemos creído oportuno, en el preludio de este trabajo, efectuar la transcripción textual de los precedentes párrafos del Uttara Gîtâ con el fin de mostrar que el mismo es, indudablemente, un tratado de VedântaAdvaita o Sabiduría no dualista de India.

¿Por qué algunos autores sostienen que el Uttara Gîtâ es continuación del Bhagavad Gîtâ y otros no? Ello se debe a que existen diversas versiones del Mahâbhârata. Ciertos eruditos dicen que esta obra, tenida por los hindúes como cúspide de la Sabiduría, sufrió, a través del tiempo, algunas interpolaciones. No sabemos si esta idea es cierta; pero sí sabemos que el Uttara Gîtâ no figura como continuación del Bhagavad Gîtâ en todas las versiones sánscritas del Mahâbhârata.

El nombre Uttara Gîtâ se halla compuesto por los términos “Uttara”, que deriva de la raíz sánscrita “Ut”, “elevación”, “cúspide”, y que significa “final” o “supremo”; y Gîtâ, que es “canto”, “canción”. Así pues, podría traducirse el conjunto de estas dos palabras como “Canto Final” o “Canto Supremo”, entendiendo esta última palabra como lo Perfecto, luego de lo cual ya nada puede decirse, nada enseñarse.

Consta de tres capítulos, donde se hace alusión continuamente al verdadero sentido de la vida humana. Efectivamente: ¿por qué y para qué el ser humano peregrina por el mundo? Para obtener la liberación de la vida y, por ende, de la muerte. Viene a conquistar su propia eternidad; esto es, develarse como lo que es. Y lo que el ser humano Es realmente, para el Uttara Gîtâ, es nada menos que Âtman, o sea, Esencia Divina, idéntica a Dios.

Los dos únicos personajes de la obra —ya que se trata de un diálogo— son los mismos que figuran en el Bhagavad Gîtâ: el Señor Krishna (el Maestro) y Arjuna (el discípulo). Krishna, como símbolo de la enseñanza que devela el Ser, y Arjuna, como símbolo del ser humano ya maduro para la captación de la Verdad, que puede ser guiado hasta Ella por un maestro calificado.

Síntesis de los tres capítulos del Uttara Gîtâ

El Primer Capítulo del Uttara Gîtâ comienza con una pregunta fundamental de Arjuna, el discípulo perfecto y sublime devoto del Señor: ¿cómo puede el ser humano llegar al Conocimiento de Dios Absoluto? En esta pregunta se encierra el tema esencial a ser tratado por el Uttara Gîtâ.

Paulatinamente, y desde distintos puntos de vista, Sri Krishna irá indicando a Su discípulo cómo, a través de diversas prácticas espirituales, podrá purificar su ser y concentrar su mente y su corazón en el Supremo Objeto de Devoción.

En diferentes versos el Señor nos hablará del Sagrado MantraOm, también conocido como Pranava, indicándonos que es uno de los mejores medios para la meditación en Dios. También nos hablará de los estados de Samâdhi o comunión con el Señor, y cómo deben ser practicados diariamente por el aspirante espiritual.

Toda la enseñanza de este Capítulo se halla dada desde el punto de vista Advaita o no dualista, y por ello, su sola lectura o estudio conduce a un estado de quietud mental que prepara la mente para las prácticas de meditación.

El Segundo Capítulo, al comienzo, describe bellamente las características del sabio, es decir, el santo iluminado que ha alcanzado el estado de comunión con el Señor. Luego —desde los versos 11 al 31— da diversas descripciones de la constitución del ser humano de modo simbólico, a fin de que puedan ser utilizadas en diversas prácticas espirituales.

El Tercer Capítulo del Uttara Gîtâ es el más breve. Nos habla del Sendero Divino desde el punto de vista más elevado y nos previene acerca de los peligros que el aspirante puede hallar en su Camino hacia Dios. Para aquel que se halla ya firmemente establecido en la práctica del Yoga, entendiendo esto último como Supremo Amor por Dios, todo cuanto se halla dentro del mundo del fenómeno llega a ser un obstáculo. Viveka (discernimiento) y Vairagya (desapego) deben ser los constantes aliados del discípulo de la Sabiduría. Este Capítulo trata acerca de ambos. Comienza dando una bella metáfora acerca de Viveka y finaliza enfatizando el poder de Vairagya.

Leamos este libro con fe, pausadamente, y reflexionando acerca de cada una de sus enseñanzas. De este modo, su infinita sabiduría podrá ingresar en nuestros corazones, y guiarnos por la senda de la luz, hacia la Bienaventurada Unión con Dios.

Ada Albrecht

UTTARA GÎTÂ

Om Sri Ganeshaia Namaha

CAPÍTULO I

Arjuna pregunta:

1. Oh Keshava, enséñame cómo puedo llegar al Conocimiento de Dios, que es Uno, sin igual ni semejante, sin atributos, que trasciende el espacio y que es Fuente de toda luz y perfección. Dime cómo llegar al Conocimiento de Dios, a quien el razonamiento no puede alcanzar, ni puede ser concebido por la mente y que está absolutamente libre de nacimientos y muertes.

Comentario:

Oh Keshava: Nombre de Sri Krishna que significa “El que conquistó todas las Glorias”, es decir, el Soberano Señor de todos los seres: Dios.

Conocimiento de Dios: El Conocimiento del que se habla aquí es el Saberse. Es el Conocimiento de Brahman, la Realidad, Dios Absoluto. No es un conocimiento analítico racional, no es, de ningún modo, algo que puede adquirirse a través de reflexiones intelectuales. El hecho de interrogar cómo llegar a ese Conocimiento Supremo, involucra ya la posibilidad de lograrlo, concepto este muy vedântino, que apunta a las fuerzas del ser humano y a su condición de Ser Divino. Repetimos una vez más: el concepto hindú “conocer” no es “conocer el mundo exterior”, como para la mayoría de nosotros. Conocer es Ser, es comprender que “Yo soy Âtman”, es decir, “Yo soy Esencia Divina”, y vivirlo. Para nuestra cultura, alguien poseedor de conocimiento es aquel individuo informado sobre historia, política, arte, ciencia, cultura, etc., que tan pronto puede hablar sobre las campañas de César, como de la música verdiana… Un maestro hindú sonreiría ante este modo nuestro sumamente cándido y epidérmico de interpretar ese concepto gigantesco.

Sin atributos: Los atributos son los Upâdhis o limitaciones ilusorias, tales como el cuerpo, la mente, los sentidos, etc., los cuales cubren o limitan a Âtman, nuestro Ser Verdadero.

Que trasciende el espacio: La Causa del espacio y del tiempo debe trascender a ambos, pues si no los trascendiera, se podría creer que esa Causa se halla dentro de ellos. Estos a prioris del mundo sensible deben tener algún origen, que se pueda captar sólo por medio de una bien direccionada intuición intelectual. A ese Divino Origen apunta la pregunta de Arjuna.

El término sánscrito traducido por “espacio” es Âkâsha, el cual es el más etéreo de los cinco elementos. Ellos son espacio (Âkâsha), aire (Vâyu), fuego (Agni), agua (Apas), y tierra (Prithivi). Ellos son los elementos constituyentes de todos los seres de la creación.

A quien el razonamiento no puede alcanzar: Realmente, lo que escapa al dominio del intelecto no puede ser demostrado con los limitados medios que éste posee. De allí que tratar de buscar la Sabiduría Real, que es eterna y trascendente, con la pequeña ayuda de la razón, sea algo completamente vano.

Ni puede ser concebido por la mente:La Humanidad a menudo persiguió lo metafísico alumbrándose en su camino con el candil de la razón. De allí que existan tantas teorías al respecto, tantos desencuentros entre las culturas, sus pensadores, sus filósofos y sus científicos. La razón es ciega para entenderse con aquello que la trasciende. Por ello, los sabios de Oriente, y los más grandes místicos de Occidente, han sonreído siempre, con sabia compasión, ante aquellos que buscan lo trascendente por medio de razones que, en verdad, son sólo opiniones. Dios es desconocido para el pensamiento, no para los poderes espirituales del ser humano.

2. Enséñame, oh Keshava, el Conocimiento de Dios, que es Absoluto, la única Morada de la Eterna Paz y la Pureza, la Causa Instrumental y Material del universo, aunque en Sí Mismo es sin causa y libre de toda relación.

Comentario:

Conocimiento de Dios: Nuevamente hace alusión al Conocimiento Directo de Dios, el cual no es conocimiento mental. Ese Supremo Conocimiento puede lograrse tan sólo trascendiendo el intelecto. Ya veremos cómo este libro nos irá mostrando caminos para lograrlo.

Causa Instrumental y Material del universo: Esto nos recuerda a los términos utilizados en la Filosofía Primera o Teología de Aristóteles, y al Motor Inmóvil, del cual nos habla el sabio griego.

Nos dice que Dios es tanto la Causa Instrumental (Nimitta Kârana), como la causa Material del universo (Upâdâna Kârana), porque todo es Dios. Él es el origen de todas las cosas: es la Inteligencia Creadora y también es la Divina Substancia que conforma a lo creado. Todo proviene de Su Ser y todo tiene una naturaleza divina.

3. Enséñame, oh Keshava, el Conocimiento de Dios, quien mora en el corazón de todos los seres, y que en Sí Mismo resume tanto el conocimiento como aquello que es conocido.

Comentario:

Mora en el corazón: Porque el corazón (Hridaya), es la santísima Morada de la Devoción o Amor a Dios.

Bhakti y Jñâna, esto es, Amor a Dios y Conocimiento de Dios, son Uno. Cuando nos Conocemos a nosotros mismos como Esencia Divina, instantáneamente amamos a Dios. Son aparentemente dos caminos distintos, pero son, al fin, idénticos en su Verdad.

El Señor Krishna responde:

4. Oh tú, de largos brazos, joya frontal de la dinastía Pandu. Oh Arjuna, vigorosa es tu mente, por cuanto me preguntas lo que a un tiempo es más sublime y magnificente: el modo de alcanzar el Conocimiento de Dios. Escucha, pues, atentamente mi respuesta.

Comentario:

Oh tú, de largos brazos: La palabra Mahâbâhu significa “de brazos largos” o “brazos poderosos”. Se utiliza para indicar a alguien generoso, valeroso y también a quien es un Karma Yogi, es decir, quien realiza las obras con desapego, pensando en el bienestar de sus semejantes y como ofrenda a Dios.

Dinastía Pandu: Hace referencia a la dinastía real a la cual pertenecía el príncipe Arjuna. Ella simboliza a los discípulos espirituales, los seres humanos que anhelan acercarse a lo Divino.

La vida de los cinco príncipes Pandavas —narrada en el Mahâbhârata—, es gloriosa e inefable. Ellos eran hijos divinos de cinco Dioses o Devas, nacidos de la Reina Kunti, a través de la invocación de plegarias sagradas (Mantras).

Sus nombres eran: Yudhistira, Bhîma, Arjuna, Nakula y Sahadeva.

Yudhistira era hijo de Dharmadeva, Dios del Dharma, esto es, la rectitud, el deber sagrado, la justicia.

Bhîma era hijo de Vâyu, el Poder de la Vida, Prâna, la energía vital. Su fuerza, su vitalidad, fue ofrendada a la labor de hacer brillar la Verdad en el mundo. Bhîma está lleno de inocencia, vive perdonando a quienes lo hieren. Es una figura noble y buena en las historias narradas en el Mahâbhârata.

Nakula y Sahadeva son hijos de los dos Ashvines (médicos celestes), y sumamente bellos en espíritu.

Arjuna era un santo. Comúnmente se lo conoce como “el arquero”, “el triunfante en las batallas”, pero, ¿qué clase de arquero? y ¿qué clase de batallas? Él sólo conocía un Camino: el restablecimiento del Dharma sobre la Tierra, esto es, el deber que nos demanda ser buenos e inegoístas. Amó a su Maestro Krishna con toda su alma, durante toda su vida y mucho más allá de ella. Un Francisco de Asís oriental, hizo de Krishna su Cristo, y lo sirvió como sólo un devoto puede servir a su Maestro. Su guerra era luchar contra la impureza, simbolizada por los Kuravas, sus “primos y tíos”. En realidad, estos últimos representan al ego personal junto con sus deseos y sus defectos. Si no lo vencemos, quedaremos atrapados en su laberinto, incapaces de llegar a Dios en nosotros, o sea, a Krishna, en el Mahâbhârata.

Vigorosa es tu mente: Aquí debemos entender ese vigor como la energía mental encauzada hacia lo Real.

La mente es ambivalente: puede direccionarse tanto hacia el mundo manifiesto como hacia su propia sutilización y elevación. Es decir, puede direccionarse hacia el contacto con las cosas terrenales o hacia el encuentro con lo Divino.

El Antahkarana o vehículo interno del ser humano, se halla conformado por cuatro elementos: Buddhi (el órgano del discernimiento), Manas (la mente en continuo movimiento), Chitta (la memoria) y Ahamkâra (el sentido del “yo personal”).

Ahamkâra, Chitta y Manas constituyen lo que muchos libros de India llaman la “mente externa”, la que está “afuera”, hacia el mundo manifiesto.

La cúspide de Antahkarana es Buddhi, o “mente sutil”, mente en quietud, en calma, y por ende, la que, en virtud de su equilibrio, puede discernir entre lo falso y lo verdadero.

Conocimiento de Dios: El texto sánscrito dice Tattva Jñâna, cuyo significado más elevado es Conocimiento de Brahman, es decir, Conocimiento de Dios. Ya que en este caso, la palabra Tattva significa Aquello, es decir, Dios Absoluto, mientras que Jñâna significa “conocimiento”.

5. Llega a Dios quien, habiéndose liberado de todo deseo a través de la continua práctica del Yoga, permanece en el estado de meditación que une a su propio Pranava (Âtman) con el Espíritu Supremo (Paramâtman).

Comentario:

Continua práctica del Yoga: Es la constante práctica de unión con Aquello o Brahman. Esto significa que ya no hay oscilaciones mentales, sino que todo el ser se halla dirigido a esa Sagrada Unión. De este modo, el aspirante permanece con su ser establecido en Dios.

Estado de meditación: Por meditación entendemos aquí constante Mahaparabhakti o devoción ilimitada y perfecta a lo Supremo. La palabra que aparece en el texto es Bhâvana o profundo sentimiento divino.

Une a su propio Pranava: El término Pranava es otro nombre del sagrado Mantra Om. Y en este caso, Pranava tiene por significado el propio Ser o Âtman. Es decir, es el Om como expresión de Âtman.

Así, la frase significa que el aspirante une a Âtman(su Ser interno), con Paramâtman (el Ser Supremo).

En el verso, Paramâtman es indicado por el término Hamsa, el cual a menudo es utilizado para referirse a Dios, el Ser Supremo.

6. Dentro de los límites del ser humano, el estado de Paramâtman es el más elevado Conocimiento. Aquello que permanece como Testigo Silencioso entre el Paramâtman y la parte perecedera del ser humano, es el Akshara ­Purusha bajo la forma de Conciencia Pura reflejada sobre Buddhi. Cuando el aspirante espiritual descubre y ve en sí mismo a este Akshara Purusha, queda a salvo de las futuras turbaciones del nacimiento y la muerte.

Comentario:

Estado de Paramâtman: Aquí debemos poner la atención en la palabra “estado”.Por “estado de Paramâtman” se comprende el estado de Samâdhi, es decir, estado de absorción o comunión con Dios. Samâdhi se define como “posesión de sí mismo”, es decir, el Ser no se halla “poseído” o “limitado” por el ego, sino que, habiéndolo trascendido, se posee a sí mismo, realizando la identidad con Âtman.

Los estados de Samâdhi pueden ser más o menos continuos e intensos, dependiendo ello de los Samskaras —es decir, de las tendencias internas—, de cada discípulo que se aboque a practicarlos.

Los Samskaras son las herencias kármicas, esto es, las tendencias con las cuales cada ser retoma nuevamente un cuerpo físico. Si los Samskaras son puros y elevados, habrá una fuerte inclinación hacia la vida espiritual.

De este modo, el “estado de Paramâtman” no es Paramâtman en Sí Mismo. Esta aclaración es necesaria, ya que si se entiende de otro modo, este verso puede llegar a confundir al estudiante, pues, en realidad, Paramâtman y Akshara Purusha son lo mismo.

Y mencionemos también que ninguna conciencia humana puede permanecer en el estado de Unión Divina de modo continuo. Hasta los mismos Budhas tienen sus ciclos de absorción, y luego descienden nuevamente a su vida manifiesta.

El Akshara Purusha: Se llama Akshara Purusha al aspecto Eterno e Inmutable de la Suprema Realidad o Dios Absoluto. Akshara significa inmutable, mientras que Purusha es Espíritu.

Âtman está más allá de toda forma. Âtman es el mismo Brahman cuando es considerado como morando en el corazón del ser humano.

Kûtastha Chaitanya (la Conciencia Pura) o Brahman, puede ser captada solamente por la parte menos densa de la mente, esto es, en Buddhi, es decir el instrumento del discernimiento, corona depurada del Antahkarana o vehículo interno del ser humano.

Para una mayor aclaración sobre términos como Karma, Samskaras, Kûtastha Chaitanya, Paramâtman, etc., se deben estudiar los Prakarana Granthas, los cuales son los tratados introductorios al estudio de la filosofía Vedânta.

Queda a salvo, etc.: Repetidamente el Bhagavad Gîtâ insiste en enseñarnos que el ser humano que de algún modo tiene acceso a Âtman a través del Samâdhi, está a las puertas de la Liberación. De allí que el Uttara Gîtâ nos diga que “queda a salvo de las futuras turbaciones del nacimiento y la muerte”.