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Tomás De Iriarte

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Beschreibung

Las "Fábulas literarias" de Tomás de Iriarte, publicadas en 1782, representan una obra vital en la tradición de la fábula española. A través de una selección de relatos cortos y moralizantes, Iriarte emplea un estilo claro y conciso, lleno de ingenio y humor, que logra atraer tanto al lector culto como al que busca simple entretenimiento. Su contexto literario se sitúa en el siglo XVIII, momento en el que la Ilustración propicia un auge de la literatura didáctica y crítica, elementos que Iriarte integra magistralmente en sus textos, ofreciendo una reflexión sobre la moral, la ética y la naturaleza humana con una frescura que perdura. Tomás de Iriarte, poeta, dramaturgo y fabulista, nació en 1750 en las Islas Canarias. Su formación cultural y su cercanía a la corte española nutrieron su obra de un profundo conocimiento de las corrientes literarias europeas. Influenciado por escritores como La Fontaine y Esopo, Iriarte se dedicó a ofrecer una versión renovada de la fábula que respondía a las inquietudes de su tiempo, enfocándose en la crítica social y en el desarrollo de la educación moral mediante un estilo accesible y entretenido. Recomiendo encarecidamente la lectura de "Fábulas literarias" a aquellos interesados en la literatura clásica y en la fábula como género. Esta obra no solo ofrece un deleite estético, sino que invita a la reflexión crítica sobre la sociedad de su época y la eterna condición humana, convirtiéndola en un legado literario que trasciende su propio tiempo. En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura: - Una Introducción amplia expone las características unificadoras, los temas o las evoluciones estilísticas de estas obras seleccionadas. - La sección de Contexto Histórico sitúa las obras en su época más amplia: corrientes sociales, tendencias culturales y eventos clave que sustentan su creación. - Una breve Sinopsis (Selección) oferece uma visão acessível de los textos incluidos, ajudando al lector a seguir tramas e ideias principais sin desvelar giros cruciais. - Un Análisis unificado examina los motivos recurrentes e los rasgos estilísticos en toda la colección, entrelazando las historias a la vez que resalta la fuerza de cada obra. - Las preguntas de reflexión animan a los lectores a comparar las diferentes voces y perspectivas dentro de la colección, fomentando una comprensión más rica de la conversación general. - Una selección curada de citas memorables muestra las líneas más destacadas de cada texto, ofreciendo una muestra del poder único de cada autor.

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Veröffentlichungsjahr: 2019

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Tomás de Iriarte

Fábulas literarias

Edición enriquecida. Reflejos moralizantes y satíricos del siglo XVIII
Introducción, estudios y comentarios de Bruno Ortega
Editado y publicado por Good Press, 2022
EAN 4057664130976

Índice

Introducción
Contexto Histórico
Sinopsis (Selección)
Fábulas literarias
Análisis
Reflexión
Citas memorables

Introducción

Índice

Esta colección reúne íntegro el ciclo de las Fábulas literarias de Tomás de Iriarte, publicadas por primera vez en 1782, y ofrece al lector una edición unitaria que respeta su arquitectura original. El volumen incluye el prólogo del autor, las setenta y seis fábulas numeradas y un conjunto de notas finales que orientan la lectura. Se trata, por tanto, de una obra completa y no de una antología parcial. Concebidas en el contexto ilustrado, estas piezas persiguen el fin clásico de enseñar deleitando: a través de relatos breves, Iriarte propone una reflexión sobre la literatura, el gusto y la conducta intelectual, con alcance moral y pedagógico.

Los textos que la componen son fábulas en verso, donde animales, objetos y personajes humanos encarnan conductas y posturas frente al arte y la vida del entendimiento. El prólogo, de tono ensayístico, expone el propósito didáctico del conjunto y la utilidad del apólogo para instruir sin perder el agradable decoro poético. Las notas, de carácter explicativo, añaden precisiones sobre alusiones, voces y pasajes que pueden exigir contexto. En su conjunto, el libro reúne apólogos, sátiras y advertencias morales articuladas poéticamente, con una versificación variada que contribuye a la claridad, el ritmo y la eficacia mnemónica del mensaje.

La unidad de las fábulas descansa en un núcleo temático inequívoco: la educación del gusto y el trabajo del escritor. Iriarte contrasta la paciencia y el oficio con la improvisación vana; denuncia la pedantería, el plagio y la afectación, y defiende la claridad, la proporción y la utilidad del arte. Piezas como la disputa entre el gusano de seda y la araña, el hallazgo casual del burro que suena una flauta o los conejos distraídos en su discusión ilustran, desde su arranque, conflictos entre apariencia y mérito, ocio y estudio, capricho y regla, sin agotar la intriga ni anticipar las conclusiones morales de cada apólogo.

En el plano estilístico, las Fábulas literarias destacan por un español limpio y exacto, una ironía templada y una notable economía expresiva. Iriarte maneja con soltura la alegoría y el retrato de carácter, construyendo situaciones claras que desembocan en moralejas explícitas o discretamente sugeridas. El registro permanece sereno incluso en la sátira, conforme a ideales neoclásicos de medida y decoro. La versificación, diversa y funcional, no es lucimiento formal sino instrumento de persuasión: favorece la vivacidad narrativa y la memoria del lector, y sostiene una prosa poética que ilumina el argumento sin enturbiarlo.

La disposición del libro responde a un programa coherente. El prólogo define el alcance didáctico del proyecto y justifica la fábula como vehículo de doctrina útil. Las setenta y seis piezas, ordenadas desde la Fábula I hasta la LXXVI, alternan animales, objetos y tipos humanos para ampliar los ángulos de observación. Al final, las notas despejan posibles opacidades: explican alusiones literarias, referencias históricas y particularidades léxicas, y permiten calibrar con mayor precisión la intención de cada ejemplo. De este modo, el volumen combina la amenidad de la ficción breve con el rigor de un aparato orientador.

La vigencia del conjunto reside en su diagnóstico de vicios intelectuales que no caducan: la facilidad aparente, la inflación del elogio, la confusión entre ruido y mérito, la vanidad del improvisador. En tiempos de circulación acelerada de textos y opiniones, estas fábulas recuerdan el valor del examen crítico, la paciencia del oficio y la responsabilidad de la palabra. También reafirman una idea de arte que no renuncia al placer, pero se subordina a la verdad y a la utilidad social del conocimiento, proponiendo una ética del trabajo que sigue siendo fecunda para lectores contemporáneos.

El lector puede abordar el volumen de principio a fin o a saltos, pues cada fábula posee autonomía narrativa y moral. Conviene, sin embargo, atender al diálogo soterrado entre piezas que tratan asuntos afines, así como al puente que tienden el prólogo y las notas para esclarecer propósitos y matices. Se respeta el orden tradicional y los títulos consagrados, lo que facilita el cotejo con ediciones y estudios. Esta edición invita a una lectura atenta y placentera: un viaje por la imaginación moral de Iriarte, donde la literatura examina a la literatura y el ingenio se pone al servicio del juicio.

Contexto Histórico

Índice

Tomás de Iriarte (1750–1791), canario formado en el ambiente erudito de su tío Juan de Iriarte en Madrid, compuso y publicó sus Fábulas literarias en 1782, en plena madurez del neoclasicismo español. La colección, acompañada de prólogo y notas, se distingue por trasladar a la fábula el debate sobre el arte de escribir, la crítica y el gusto. En lugar de moralejas universales, muchas piezas apuntan al oficio literario y al uso correcto de las letras. El conjunto surge en la España borbónica tardía, cuando la Ilustración hispana propugnaba claridad, utilidad y decoro, y la sátira se usaba como herramienta reformista prudente.

El reinado de Carlos III (1759–1788) ofrece el trasfondo político de la obra. Las reformas borbónicas impulsaron academias, censos, obras públicas y una pedagogía de la utilidad. Instituciones como la Real Academia Española y las Sociedades Económicas de Amigos del País promovieron normas de corrección lingüística y de mejora social. Bajo ministros como Floridablanca, la censura coexistió con un mayor espacio para la crítica moderada. Ese marco explica el tono programático del Prólogo y la función disciplinaria de fábulas que ejemplifican vicios de estilo, negligencias del autor y malas prácticas editoriales, sin rebasar los límites que imponían la religión y la monarquía.

La poética dominante, codificada por Ignacio de Luzán y nutrida de Horacio, Boileau y La Fontaine, exigía reglas, imitación de los clásicos y verosimilitud. Iriarte adopta esa herencia y la lleva al terreno polémico de su tiempo, con sátiras de la pedantería, el plagio y la crítica maliciosa. Piezas como El Erudito y el Ratón, La Lechuza o La Mona ejemplifican el blanco preferido: el saber sin juicio y la afectación. Estas fábulas dialogan, además, con querellas contemporáneas entre autores —incluidas las que lo enfrentaron a Juan Pablo Forner—, situando la colección en el campo de batalla del gusto dieciochesco.

La expansión de la cultura impresa a fines del XVIII —con tipografías de excelencia como las de Joaquín Ibarra, el crecimiento del Diario de Madrid y revistas como El Censor— creó un público urbano atento al estilo, la ortografía y la autoría. Iriarte escribe para ese lector, y dramatiza su mundo material: campanas y esquilones, manguitos, abanicos y quitasoles, relojes en discordia o retratos de golillas, objetos cotidianos y burocráticos que ordenan la vida moderna. Fábulas como La Discordia de los Relojes o El Retrato de Golilla convierten la nueva disciplina del tiempo y la figura del funcionario ilustrado en motivos de reflexión moral.

La Ilustración hispana fomentó gabinetes y expediciones científicas: el Real Gabinete de Historia Natural se fundó en 1771 y las expediciones botánicas y de límites recorrieron América y Filipinas. Ese horizonte se filtra en fábulas que incorporan taxonomías, observación y metáforas zoológicas con fines didácticos. El Naturalista y las Lagartijas, La Víbora y la Sanguijuela o La Abeja y los Zánganos despliegan el repertorio de la historia natural como espejo del conocimiento útil y del trabajo cooperativo. Leídas así, las piezas no solo corrigen estilos: educan la mirada empírica, desautorizan supersticiones y piden competencia técnica frente a improvisaciones.

Las reformas comerciales (como el Reglamento de Libre Comercio de 1778) integraron más estrechamente a España en circuitos globales. Iriarte refleja esa modernidad material con alusiones a bienes exóticos y modas —piénsese en El Té y la Salvia—, a nuevos oficios, y a formas de espectáculo y aprendizaje urbano, como El Volatín y su Maestro o El Mono y el Titiritero. También registra tensiones laborales y de jerarquía social en escenas domésticas y rurales, visibles en El Jardinero y su Amo o El Caminante y la Mula de Alquiler. La colección codifica, en clave alegórica, una ética del trabajo, la pericia y la utilidad.

Hacia el final de la década de 1780, la conmoción de la Revolución francesa intensificó la vigilancia sobre la imprenta y la sátira. Bajo Floridablanca se extremaron precauciones sin suprimir del todo la crítica regulada. Iriarte, que murió en 1791, vio circular ediciones con notas explicativas que acotaban lecturas. El recurso a animales, objetos y escenas neutras protegía la polémica al tiempo que permitía discutir justicia, autoridad o seguridad pública, temas perceptibles en El Juez y el Bandolero, El Lobo y el Pastor o Los Perros y el Trapero. La prudencia alegórica era condición de posibilidad del comentario social.

Tras su publicación, las Fábulas literarias dialogaron y compitieron con las de su coetáneo Félix María de Samaniego (1781–1784), consolidando el prestigio del género en lengua castellana. En el siglo XIX se convirtieron en material escolar, a veces descontextualizado hacia moralejas generales. Filólogos del XX y XXI las han restituido a su escenario ilustrado, subrayando su reflexión sobre profesionalización, traducción, censura y economía cultural. Lectores hispanoamericanos y peninsulares las reinterpretan como crítica a la charlatanería, la improvisación y la desigualdad de capital simbólico. Así, la colección funciona como comentario histórico de su tiempo y espejo persistente para debates contemporáneos.

Sinopsis (Selección)

Índice

PRÓLOGO

Presenta el propósito moral y literario del conjunto, anunciando una sátira ingeniosa de vicios intelectuales y costumbres cotidianas. Fija un tono didáctico, jovial y crítico que guiará la lectura de las fábulas y encuadra su variedad temática bajo una misma intención reformadora.

Artes, gusto y crítica (II, VI, VII, XVII, XLII, XLIII, XLVII, XLVIII, L, LXX, LXXII)

Animales y cosas con oído y voz discuten qué es cantar bien, actuar con arte y juzgar con criterio. Entre exhibiciones, imitaciones y réplicas de críticos, estas piezas oponen destreza verdadera a lucimiento vano y ponen en evidencia al público caprichoso. El tono es festivo y polémico, con giros irónicos que cuestionan el prestigio fácil.

Ingenio, técnica y herramienta (X, XLIV, LI, LIV, LVIII, LX, LXXI, LXXIII)

Objetos y oficios reivindican la utilidad frente al brillo decorativo, y la pericia frente al azar. El ingenio aparece como chispa que solo prende con método, medida y disciplina, sea en el taller, en el tiempo o en la pista. Predomina la sátira de la apariencia técnica sin sustancia y de la destreza fingida.

Trabajo y provecho frente a ostentación (IV, XXXVII, XLIX, LIII, LXII)

Abejas, bueyes y otros trabajadores contrastan con parásitos ruidosos y amos caprichosos. Las escenas muestran cómo el rendimiento y la constancia sostienen la casa y el campo, mientras la vanidad consume sin producir. El humor realista subraya la dignidad del esfuerzo útil.

Fortuna, riesgo y prudencia (VIII, XII, XVIII, XXI, LII, LXV, LXIX)

Improvisaciones felices, planes que se tuercen y encuentros peligrosos ilustran los límites del golpe de suerte. Viajeros, cazadores y pequeños animales aprenden a calcular riesgos, no confiarse del azar y anticipar consecuencias. El tono es vivaz y preventivo, con moralejas que invitan a la cautela.

Autoridad, poder y trato desigual (XXV, XXVI, XXVIII, XXIX, LV)

Pastores, reyes de la selva y jueces enfrentan los dilemas del mando y la justicia. Las jerarquías revelan abusos, favoritismos y la distancia entre fuerza y derecho, también en la relación amo–sirviente. Predomina una sátira sobria del poder mal ejercido.

Vanidad, apariencia y reconocimiento (V, XXII, XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVIII, XXIV)

Aves parlanchinas y animales vistosos disputan prestigio por pluma, voz o pose, mientras la sabiduría discreta observa a distancia. La fama se muestra voluble y la apariencia, engañosa, cuando se confunde brillo con mérito. El tono combina burla elegante y observación psicológica.

Identidad, comparación y autoengaño (XI, XXVII, XXXI, XXXIX, XLV, LXXVI)

Discusiones sobre nombres y rangos distraen de peligros reales y necesidades concretas. Personajes que se comparan mal, se retratan en exceso o presumen de sus defectos revelan los tropiezos del orgullo. La ironía desnuda la trampa del autoengaño con ejemplos breves y precisos.

Ciencia, erudición y pedantería (XXX, LVII, LIX, LXVI, XLI, LXVII)

Eruditos, naturalistas y remedios hablan, miden y clasifican sin siempre discernir lo esencial. Relojes en discordia, hierbas de moda y disputas doctas muestran el peligro del saber ostentoso sin buen juicio. El tono es agudo y antipedante, favoreciendo la claridad útil sobre la acumulación vacía.

Viaje, comercio y decisión práctica (XXXVI, XL, LXVIII)

Compras apresuradas, hospitalidades comparadas y obras dirigidas por capricho adinerado ponen a prueba el criterio práctico. Los relatos aconsejan observar, preguntar y evaluar antes de decidir, frente a la seducción del brillo o la prisa. Predomina una ética de sentido común aplicada al trato y al gasto.

Convivencia y fricción entre especies (XIII, XIX, XX, XLVI, LXI, LXXV)

Encuentros entre animales de costumbres opuestas exploran choques de carácter, celos y consejos mal entendidos. La convivencia exige reconocer límites y ritmos ajenos, sin forzar lo que cada cual no puede dar. El tono combina humor cordial y prudencia práctica.

Hidrología, botánica y objetos parlantes (XIV, LXXIV)

Utensilios de temporada y corrientes de agua discuten utilidad, prestigio y duración de la fama. Entre comparaciones ingeniosas, se contrapone lo pasajero a lo permanente y el lucimiento a la función. La alegoría es ligera y lúdica, con guiños a la moda y al paisaje.

Peligro, prudencia y sentido común en lo cotidiano (I, III, IX, XV, XVI, XXIII, LVI, LXIII, LXIV)

Pequeñas escenas de riesgo, riña o travesura muestran cómo el juicio sereno vale más que el ruido o la bravata. Animales desparejos y oficios humildes retratan tentaciones comunes: distraerse, hablar de más o subestimar amenazas. El tono es vivaz y moralizador sin solemnidad.

Cortejo, roles y apariencia social (XXXII)

Se satirizan el galanteo y las expectativas cruzadas, donde el lenguaje florido oculta intenciones y confusiones. La fábula expone con humor urbano las máscaras del trato social y la distancia entre decir y hacer. Predomina la agudeza en el retrato de roles y conveniencias.

NOTAS

Aclaraciones que iluminan alusiones, giros y referencias internas, facilitando una lectura atenta de la sátira. Señalan matices de vocabulario y apuntes de ingenio que enriquecen la comprensión de los ejemplos y su alcance moral.

Fábulas literarias

Tabla de Contenidos Principal
PRÓLOGO
FÁBULA I
El Elefante y otros animales
FÁBULA II
El Gusano de seda y la Araña
FÁBULA III
El Oso, la Mona y el Cerdo
FÁBULA IV
La Abeja y los Zánganos
FÁBULA V
Los dos Loros y la Cotorra
FÁBULA VI
El Mono y el Titiritero
FÁBULA VII
La Campana y el Esquilón
FÁBULA VIII
El Burro flautista
FÁBULA IX
La Hormiga y la Pulga
FÁBULA X
La Parietaria y el Tomillo
FÁBULA XI
Los dos Conejos
FÁBULA XII
Los Huevos
FÁBULA XIII
El Pato y la Serpiente
FÁBULA XIV
El Manguito, el Abanico y el Quitasol
FÁBULA XV
La Rana y el Renacuajo
FÁBULA XVI
La Avutarda
FÁBULA XVII
El Jilguero y el Cisne
FÁBULA XVIII
El Caminante y la Mula de Alquiler
FÁBULA XIX
La Cabra y el Caballo
FÁBULA XX
La Abeja y el Cuclillo
FÁBULA XXI
El Ratón y el Gato
FÁBULA XXII
La Lechuza
FÁBULA XXIII
Los Perros y el Trapero
FÁBULA XXIV
El Papagayo, el Tordo y la Marica
FÁBULA XXV
El Lobo y el Pastor
FÁBULA XXVI
El León y el Águila
FÁBULA XXVII
La Mona
FÁBULA XXVIII
El Asno y su Amo
FÁBULA XXIX
El Gozque y el Macho de noria
FÁBULA XXX