El tercer sector en España y en Europa - AAVV - E-Book

El tercer sector en España y en Europa E-Book

AAVV

0,0
7,49 €

Beschreibung

¿Qué impacto ha tenido la crisis en el tercer sector europeo y en el tercer sector español en particular? ¿Las políticas de austeridad han destruido realmente tejido asociativo y de ONGs? ¿Las crecientes necesidades sociales derivadas de la crisis han recibido mayor atención por parte del tercer sector? ¿Ha habido diferencias entre el tercer sector de los diferentes países europeos? ¿Qué políticas públicas se pueden proponer para dar un nuevo impulso al tercer sector? Estas han sido las principales cuestiones que han sido abordadas por un equipo de investigación interdisciplinar de ocho países y varias universidades europeas, a través de un proyecto de investigación financiado por el 7º Programa Marco de la UE entre 2014 y 2016. Esta obra recoge una síntesis de los principales resultados, especialmente aquellos relativos al caso español.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 423

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0



EL TERCER SECTOR EN ESPAÑA Y EN EUROPA

CRISIS, BARRERAS EN SU DESARROLLO Y ESTRATEGIAS DE RESILIENCIA EN LOS SECTORES DE LA ACCIÓN SOCIAL, LA CULTURA Y EL DEPORTE

 

 

Directores: Rafael Chaves Ávila y Annette Zimmer

Universitat de València y University of Münster

Autores:

Rafael Chaves Ávila, Universidad de Valencia

Isabel Gemma Fajardo García, Universidad de Valencia

Pilar Alguacil Mari, Universidad de Valencia

Teresa Savall Morera, Universidad de Valencia

José Luis Monzón Campos, Universidad de Valencia

Carmen Marcuello Servós, Universidad de Zaragoza

Chaime Marcuello Servós, Universidad de Zaragoza

Annette Zimmer, Westfälische Wilhelms, Universität Münster, Alemania

Joachim Benedikt Pahl, Westfälische Wilhelms, Universität Münster, Alemania

Ulla Pape, Radboud University, Países Bajos

Francesca Petrella, Aix Marseille Université, CNRS, LEST Francia

Bartosz Pielinski, University of Warsaw, Polonia

EL TERCER SECTOR EN ESPAÑA Y EN EUROPA

CRISIS, BARRERAS EN SU DESARROLLO Y ESTRATEGIAS DE RESILIENCIA EN LOS SECTORES DE LA ACCIÓN SOCIAL, LA CULTURA Y EL DEPORTE

© Rafael Chaves Ávila y Annette Zimmer (dirs.)

© De la traducción de los capítulos 2, 9 y 10 Vicente Abella Aranda

© De esta edición: Fundació General de la Universitat de València, Àrea de Cooperació i Publicacions de la Universitat de València, 2017

Diseño del interior: Immaculada Mesa

Maquetación: Guada Impresores

Diseño original de la cubierta: Pere Fuster (Borràs i Talens Assessors, S.L.)

ISBN: 978-84-9134-125-3

A la memoria de mi madreA María, con quien aprendí a ser resiliente

La presente obra colectiva ha sido evaluada e informada favorablemente por el Consell Editorial de la Collecció «La Nau Solidària» del Patronat Sud-Nord (FUGV)

Este libro y las investigaciones que contiene han sido financiados por el European Union’s Seventh Framework Programme (FP7) for research, technological development and demonstration under grant agreement no. 613034.

ÍNDICE CON AUTORES

INTRODUCCIÓN

PARTE 1. EL TERCER SECTOR EN ESPAÑA

1. Panorámica del tercer sector español, por Rafael Chaves-Ávila

2. El tercer sector de acción social, por Rafael Chaves-Ávila

3. El tercer sector deportivo, por Rafael Chaves-Ávila

4. El tercer sector cultural, por Rafael Chaves-Ávila

5. Casos de buenas prácticas de resiliencia en el tercer sector en España, por Rafael Chaves-Ávila y Teresa Savall-Morera

6. Barreras legales para el desarrollo del tercer sector, por Isabel Gemma Fajardo García

7. Barreras fiscales al desarrollo del tercer sector, por María Pilar Alguacil Mari

8. Tendencias comunes y recomendaciones, por Rafael Chaves-Ávila

PARTE 2. EL TERCER SECTOR EN EUROPA

9. Obstáculos al desarrollo del tercer sector en europa. Modelos y estrategias de resiliencia, por Benedikt Pahl y Annette Zimmer

10. Trabajando bajo presión en Europa: crisis económica y desarrollo del tercer sector en Europa, por Ulla Pape, Rafael Chaves-Ávila, Joachim Benedikt Pahl, Francesca Petrella, Bartosz Pielinski y Teresa Savall-Morera

PARTE 3. TERCER SECTOR, ECONOMÍA SOCIAL. ASPECTOS CONCEPTUALES Y DE IMPACTO SOCIAL Y ECONÓMICO

11. Co-operatives and mutuals: part of the third sector?, por Rafael Chaves-Ávila y José Luis Monzón

12. Economía social y tercer sector: aspectos conceptuales, fundamentos microeconómicos y funciones macroeconómicas, por Rafael Chaves-Ávila y José Luis Monzón

13. Evaluación del impacto social y económico de las organizaciones, por Carmen Marcuello Servós y Chaime Marcuello Servós

14. Bibliografía por capítulos

 

Anexo: cuestionario del estudio online

 

Los autores

INTRODUCCIÓN

Innovación social, emprendimiento social, ONG, economía solidaria, economía colaborativa, nuevos movimientos sociales y ciudadanía activa son términos que se han puesto de moda con la crisis. Se han sumado, como una nueva ola (o moda) terminológica, a las locuciones más asentadas en el ámbito científico, político y social como son tercer sector, economía social, sector no lucrativo, sector voluntario y cooperativismo. Conforman, todos ellos, respuestas innovadoras de la sociedad civil organizada a los problemas y necesidades de personas y territorios allá donde la actuación económica pública y la iniciativa empresarial capitalista fallaron. En su conjunto denominaremos a toda esta realidad socioeconómica como «tercer sector».

Las ciencias sociales, desde la economía a la sociología y la ciencia política, han abordado ampliamente este campo de estudio. Un momento de especial atención fue durante la anterior gran crisis, la «crisis del petróleo». En aquella época se acuñaron los conceptos de economía social y nonprofit sector, el primero oriundo de la Europa latina y el segundo del mundo anglosajón. Ambas visiones del tercer sector tuvieron como referentes dos países y dos proyectos sociopolíticos diametralmente opuestos. El primer referente fue Francia, donde cristalizó el primer movimiento de la economía social en Europa. Logró vertebrar a las asociaciones, mutualidades y cooperativas con una voluntad de ser un actor de transformación social en tiempos de crisis y, aun, de complementar y apuntalar un Estado de bienestar sólido. El segundo referente fue Estados Unidos, donde se instauró la reaganomics, basada en el despliegue de políticas de largo alcance de reducción de la intervención del Estado en las economías (también en asuntos sociales) y en un discurso basado en dar protagonismo a lo privado y la sociedad civil. Paradójicamente, la reducción de la intervención pública significó una reducción en los presupuestos públicos dirigidos al nonprofit sector americano, en la práctica, su particular política de austeridad presupuestaria, a la que se adaptaron las entidades que sobrevivieron, con una transformación estructural del sector en dirección hacia una mercantilización de su actividad. Emergía así el primer discurso de las empresas sociales. Con el tiempo, la ola que se inició en Estados Unidos se fue extendiendo al resto del mundo.

La crisis actual, iniciada entre 2007 y 2008 en el sector financiero, ha tenido un fuerte impacto en Europa, aunque desigual según los países. Como en la anterior gran crisis, los poderes públicos y el tercer sector han protagonizado transformaciones de enorme calado. Y han emergido problemas y demandas de nuevo cuño a las que, esta vez, ni la actuación económica pública, ni las empresas capitalistas tradicionales, ni el ya institucionalizado tercer sector han dado respuestas satisfactorias. En este contexto, el tercer sector más tradicional ha tenido que adaptarse a la nueva realidad, por un lado, y por otro, han surgido multitud de nuevas prácticas económicas alternativas, con sus propios neologismos que están desafiando a los ya establecidos. Existe una carencia de estudios que aborden estos cambios y es en este contexto en el que se enmarca la presente obra.

Desde la perspectiva científica, las principales investigaciones relativas al tercer sector, desde cualquiera de sus visiones, se han focalizado en los siguientes ámbitos problemáticos: el de su delimitación conceptual –al objeto de diferenciarlo de la economía pública y la economía capitalista–, el de la medición de su impacto económico y social, proporcionando datos cuantitativos sobre las dimensiones de este sector y datos cualitativos sobre la utilidad social de este, el de dar explicación a por qué surgen estas formas organizativas en las economías y cuál es su rol en las economías mixtas y, finalmente, el de identificar los factores que coadyuvan al desarrollo, transformación o involución de este sector social.

La presente obra tiene por objeto conjugar las principales preguntas científicas en el marco actual de la crisis y de las tendencias de cambio sistémico. Se enmarca en un proyecto de investigación financiado por el 7.º Programa Marco de la Unión Europea, en el que han participado ocho universidades de sendos países, entre los que se encontraba España. El proyecto se denomina «Third Sector Impact» (Impacto del tercer sector, <www.thirdsectorimpact.eu>). Se ha desarrollado durante el periodo 2014-2016.

Los cinco grandes objetivos del proyecto europeo han sido los siguientes:

1. Ofrecer una nueva conceptualización de tercer sector que trascendiera la tradicional de las organizaciones nonprofit. Retos mayores han sido el de explorar la inclusión de parte de las «empresas sociales», de las «cooperativas y mutualidades» y del «voluntariado informal no adscrito a organizaciones».

2. Ofrecer una cuantificación actualizada del tercer sector, de acuerdo con la definición anterior, para los ocho países objeto de estudio.

3. Realizar avances de teorización, en el desarrollo de metodologías y en estudios empíricos relativos a la evaluación del impacto social y económico del tercer sector.

4. Analizar la evolución reciente del tercer sector en los ocho países europeos, identificar las barreras y otros obstáculos en su desarrollo y proponer medidas de política pública.

5. Articular la implicación de los responsables de las plataformas representativas del tercer sector y de las administraciones públicas en el proceso de elaboración del estudio y en la utilización de los resultados obtenidos.

La presente obra se centra en el cuarto de estos objetivos, es decir, en el análisis de la evolución reciente del tercer sector en España y en Europa. A diferencia de la mayoría de estudios sobre el tercer sector / nonprofit sector, los cuales se han centrado en un solo sector de actividad (policy field), sobre los servicios sociales, el presente estudio ha abordado tres ámbitos, el de los servicios sociales y otros dos, tradicionalmente poco explorados, como son el deporte y la cultura.

La estrategia de investigación utilizada ha seguido una metodología común para los ocho países analizados basada en la Guía práctica Field Guide. Identifying external and internal barriers to Third Sector Development (Barriers), de A. Zimmer et al. (2014)1 de la Universidad de Münster.

Fig. 1. Estrategia de investigación

Esta estrategia emplea los siguientes métodos cualitativos para determinar (1) los principales obstáculos y desafíos a los que se enfrentan las OTS españolas, (2) las estrategias ya implantadas para evitarlos o superarlos y (3) las recomendaciones para fomentar el TS en su conjunto. En particular, el trabajo de investigación del equipo español fue el siguiente:

– Revisión de la bibliografía relevante, incluido un inventario de las investigaciones empíricas cuantitativas. Se ha realizado desde mediados de 2014 hasta mediados de 2015.

– Encuesta en línea para los actores implicados basada en un cuestionario específico común a todos los socios europeos. Contamos con la ayuda de la PTS –Plataforma del Tercer Sector– y de CIRIEC-España para recabar respuestas de 112 OTS de los tres sectores analizados: servicios sociales y sanitarios, deportes y cultura. Se ha realizado entre marzo y agosto de 2015.

– La recopilación de datos cuantitativos no tenía por objeto el de ser estadísticamente significativos respecto del conjunto de los sectores de actividad del tercer sector (TS) estudiados, sino el de identificar las principales tendencias y obstáculos, es decir, ser representativos de la situación actual del sector. Naturalmente, el obtener datos estadísticos del sector en su conjunto queda fuera de los objetivos de este estudio.

1. Grupos de discusión con actores implicados. Se han formado cinco grupos de discusión de ámbito nacional e internacional integrados por entre 5 y 25 participantes.

2. Entrevistas personales cualitativas con representantes y expertos de las OTS, basadas en un cuestionario específico común a todos los socios europeos. Se han llevado a cabo 31 entrevistas en las regiones de Madrid, País Vasco, Castilla y León, Cataluña, Murcia y Valencia. Se han realizado entre marzo y agosto de 2015.

3. Análisis con detalle de algunos estudios de casos monográficos sobre las mejores prácticas, empleando la información de sus páginas web, entrevistas y otro tipo de información.

La estructura de esta obra es la siguiente: la primera parte presenta los resultados del equipo español relativos a la situación, tendencias y barreras del tercer sector en España en los sectores de acción social, deporte y cultura. Incluye capítulos específicos para cada uno de estos tres sectores y otros dos capítulos versados sobre las barreras legales y las barreras fiscales. Se presenta también la selección de los tres casos paradigmáticos de organizaciones del tercer sector (OTS) de España que han demostrado capacidad de adaptación y resiliencia en estos tiempos convulsos, de entre todos los casos que se trabajaron en el proyecto. Un último capítulo de esta primera parte presenta las principales tendencias del tercer sector español así como las recomendaciones para los poderes públicos y el propio tercer sector.

La segunda parte incluye dos capítulos de carácter comparativo entre las realidades de los países europeos analizados. El primer capítulo sintetiza los principales resultados del proyecto a nivel europeo identificando modelos nacionales de desarrollo y adaptación del tercer sector así como modelos de casos de OTS resilientes. El segundo capítulo ofrece un análisis de la evolución del tercer sector en los países europeos analizados en el contexto de crisis económica.

La tercera parte es de carácter teórico y conceptual. Aborda cuestiones de delimitación conceptual del tercer sector y de la economía social, de su fundamentación micro y macroeconómica así como de medición de su impacto social y económico.

Para que un proyecto editorial como el presente llegue a buen puerto es necesaria la complicidad e implicación de múltiples personas e instituciones. La primera institución es la propia entidad financiadora de este, el 7.º Programa Marco de Investigación de la Unión Europea. La segunda es la amplísima red de personas pertenecientes a las universidades de Austria, Francia, Alemania, Países Bajos, Croacia, Polonia, Reino Unido, Italia y Noruega, a las redes europeas EMES y SPES, así como a las entidades del tercer sector y sus plataformas y a responsables de las administraciones públicas, cuyas discusiones, trabajo en común y compañía han sido muy enriquecedoras intelectual y personalmente. La tercera es la Universitat de València y sus departamentos, que me han ofrecido diligentemente todo su apoyo. Last but not least, una obra de estas características también es deudora de la buena acogida mostrada por la editorial de la Universitat de València, y en concreto de su colección La Nau Solidària, a través de personas como Tximo Revert, José Miguel Soriano y Guillermo Palao, a los que quiero expresar mi agradecimiento por haber aceptado publicar, nuevamente, en esta colección tan significativa para mí.

Parte 1El tercer sector en España

1

PANORÁMICA DEL TERCER SECTOR ESPAÑOL

RAFAEL CHAVES-ÁVILA

1.1. Introducción

Hasta hace bien poco, los científicos y políticos españoles habían infrautilizado el término tercer sector. Los dos principales términos empleados para referirse a las entidades «a medio camino entre el Estado y las empresas con fines de lucro» (Defourny y Monzon, 1992) han sido «economía social» y «ong/organizaciones no gubernamentales»2.

El término español economía social, también utilizado por las instituciones de la Unión Europea y en países europeos como Portugal, Grecia, Bélgica y Francia, resulta de una concepción amplia del «tercer sector» que incluye principalmente a las cooperativas, mutualidades, asociaciones, fundaciones y otras empresas orientadas al ámbito social3. Desde los años noventa, existe en España una plataforma nacional para las empresas de la economía social llamada CEPES. Esta pertenece a la plataforma de ámbito europeo Social Economy Europe. Gracias a su dilatada experiencia en actividades de promoción, España se convirtió en 2011 en el primer país europeo en aprobar una ley estatal de economía social.

Ese mismo año 2011 se creó otra plataforma nacional orientada a las organizaciones del tercer sector social, que se denomina Plataforma del Tercer Sector. De igual modo, en 2015 se promulgó la Ley del Tercer Sector de Acción Social. A pesar de su nombre, tanto la ley como la Plataforma del Tercer Sector únicamente incumben a las entidades que trabajan en los ámbitos de la inclusión laboral y los servicios sociales y sanitarios, y excluye otros ámbitos como el de los deportes, la cultura y la investigación. En otras palabras, el «tercer sector social» es tan solo una parte del concepto de «tercer sector».

En su concepción más amplia, el tercer sector español se compone de una amplia variedad de organizaciones y empresas. Pueden identificarse organizaciones del tercer sector (abreviado OTS, o TSO siguiendo sus siglas en inglés) de cuatro tipos:

a) organizaciones sin ánimo de lucro grandes y medianas, ampliamente dependientes de los fondos públicos, incluidas las tres «entidades singulares» (ONCE, Cruz Roja y Cáritas);

b)OTS locales y regionales;

c) las nuevas OTS vinculadas a los nuevos movimientos sociales4;

d las empresas de economía social que operan en mercados privados, con forma jurídica principalmente de cooperativas y mutualidades5. La mayoría de estas no pertenecen al ámbito de aplicación de este proyecto TSI, debido a la definición restrictiva que se ha adoptado.

El ámbito objeto del presente estudio se focaliza en los tres primeros grupos de OTS de los sectores de acción social, deporte y cultura6. Se considera a las entidades que disponen de reconocimiento institucional, siendo en su mayor parte asociaciones y fundaciones sus formas jurídicas7. Para el estudio del tercer sector de acción social (capítulo 2), se considera la definición española de este sector contemplada en la reciente Ley 43/2015. Para el estudio del tercer sector cultural y deportivo se consideran las entidades no lucrativas, básicamente las fundaciones, asociaciones, clubes deportivos y sus federaciones.

1.2. Evolución del tercer sector español

Hasta los años setenta, una extensa historia de dictaduras (Primo de Rivera y Franco), que supusieron serias restricciones a la libertad de asociación y de expresión, contribuyó a que España tuviera un tercer sector menos desarrollado que los países del norte de Europa. Según Archambault (2001, en base a Esping-Andersen, 1990) y Chaves y Sajardo (1999), el tercer sector español sigue un patrón de tercer sector mediterráneo que afecta a los tres ámbitos normativos considerados: servicios sociales, deportes y cultura. Los elementos caracterizadores de este patrón son la religión predominante y sus vínculos con las OTS, las relaciones entre las OTS y el Estado, la situación del mercado laboral (desempleo, flexibilidad y seguridad) respecto de las actividades voluntarias, la proporción de gasto en protección social respecto del PIB y el porcentaje de gasto público.

Desde la muerte de Franco en 1975, a pesar del proceso de secularización de las principales OTS, que anteriormente eran religiosas, el conflicto latente entre el Estado, la Iglesia católica y sus congregaciones y las organizaciones sociales de izquierdas persiste en España. Las OTS se contemplan como activos en la competencia entre los bandos eclesiástico y secular, principalmente en los sectores de los servicios sociales y de la educación. Parte del tercer sector sigue manteniendo vínculos con las congregaciones católicas (Archambault, 2001).

En comparación con los países del norte de Europa, el Estado de bienestar español se construyó tardíamente, entre finales de los setenta y los ochenta, presentando un menor nivel de desarrollo, así como un porcentaje menor de gasto público, y en especial en protección social, respecto del PIB. Puede considerarse un híbrido entre los sistemas de seguridad social bismarckianos (dirigidos básicamente a personas mayores y personas con discapacidades) y los beveridgianos (centrado en la sanidad). Las mutualidades siguen siendo una parte importante de este sistema de bienestar.

En la actualidad, el marco institucional se caracteriza por su elevada descentralización y complejidad: las políticas, fondos y servicios públicos provienen de los gobiernos tanto nacional, como regionales y locales. Además, el tercer sector encuentra dificultades en la construcción de colaboraciones estables y duraderas público-privadas.

España es uno de los países europeos con niveles de desempleo más altos y de seguridad laboral más baja. La tasa de desempleo se ha mantenido superior al 20% desde 2010. La flexibilidad laboral se ha incrementado considerablemente en los dos últimos decenios. Además, un nuevo problema se ha extendido, el de los trabajadores pobres. Son los trabajadores cuyos ingresos se hallan por debajo del umbral de la pobreza.

Los españoles revelan unos niveles reducidos de participación cívica en actividades de voluntariado, especialmente en las organizaciones. El CIS (2015) ha señalado que menos del 30% de la población participa en asociaciones u otras actividades cívicas, incluidas las actividades de voluntariado. Los prolongados periodos de dictadura del siglo XX han tenido un impacto indudable en la cultura colectiva de compromiso cívico. En vez de participar e implicarse en organizaciones formales, los españoles tienden más a participar en actividades informales y en el ámbito de la familia extensa, en lo que se conoce como modelo mediterráneo de familia, con fuerte implantación en el país. La familia extensa es capital social aglutinante (bonding social capital), a diferencia del capital social vinculante (bridging social capital) y de acercamiento (linking social capital) en el sentido de Putnam.

Desde 1978 hasta la actualidad, el tercer sector español ha experimentado una transformación profunda. Una lectura de los principales cambios acaecidos durante este periodo se encuentra en la siguiente tabla.

TABLA 1.1. EVOLUCIÓN DEL TERCER SECTOR ESPAÑOL (1978-2015)

Periodo

Características del tercer sector español y su entorno

1978-1988

Proliferación del tercer sector. Predominio de la función de «reivindicación»

– 1978, nueva Constitución democrática. Tras la dictadura de Franco se reconocen nuevas libertades (de expresión, de asociación, etc.); 1986, España entra en la UE.

– Proceso de edificación del Estado de bienestar español. Los gobiernos españoles implantan servicios sociales tanto de ámbito nacional como regional en un contexto de profunda crisis económica.

– Proliferación de organizaciones de la sociedad civil, principalmente reivindicando servicios sociales.

1989-2002/3

Transformación y consolidación del tercer sector

– Límites a la edificación del Estado de bienestar y transformación de los servicios públicos hacia un modelo mixto con prestación privada (financiación por parte del Gobierno, pero mediante prestación privada).

– Nuevos instrumentos de financiación pública para las OTS (1989, fondo nacional para las OTS sociales nutrido con el 0,52% del impuesto sobre la renta).

– Transición del tercer sector desde un modelo de «reivindicación» a un modelo de «prestación/gestión».

– Profesionalización de las OTS.

– Primeros debates internos en el seno del tercer sector (reivindicación frente a provisión de servicios; dependencia frente a independencia del gobierno; profesionalización frente a voluntariado).

2002/3-2010

Institucionalización del tercer sector

– 2002/3: cambios importantes en la legislación y fiscalidad del tercer sector (leyes sobre fundaciones, asociaciones, fiscalidad de organizaciones sin fines de lucro y donaciones, reglamentos sobre entidades de utilidad social y, desde 2006, incremento de la asignación del impuesto sobre la renta para OTS al 0,7%).

– Profundización en el modelo de prestación del tercer sector vinculado a los fondos públicos.

2010 - actualidad

Crisis: el tercer sector en la era de los recortes

– Explosión de nuevas necesidades sociales debido a la profunda crisis social y económica.

– Políticas de austeridad, reducción de fondos públicos de ámbito nacional y regional (segunda crisis).

– Reducción de fondos privados de empresas y cajas de ahorros (impacto de la crisis económica y de las cajas de ahorros; tercera crisis).

– Entorno cambiante que presenta repercusiones desiguales según tipos de OTS.

– Cambios en las estrategias de las OTS a nivel micro y macro (creación de plataformas como la PTS).

– Nuevos debates internos. Nuevas formas de movimientos sociales y voluntariado poco vinculadas a las grandes OTS «cuasi gubernamentales».

1.3. La dimensión del tercer sector español en la actualidad

Como se detallará más adelante, no existe ningún estudio estadístico reciente que ofrezca información sobre las principales macromagnitudes del tercer sector en España, como sí sucede para otros países de nuestro entorno, como Francia, Portugal o Polonia. El Instituto Nacional de Estadística no ha implementado aún sistema alguno para realizar un acopio de este tipo de información, ello en un contexto en el que distintas instituciones europeas han impelido a los gobiernos a desarrollar un sistema estable de cuentas para la economía social, como lo ha hecho el Consejo de Europa en su deliberación de 7-12-2015. La información estadística disponible sobre el tercer sector en España es por tanto fragmentada, poco actualizada e incluso presenta contradicciones según las fuentes utilizadas.

El panorama del tercer sector español sería el siguiente, a la luz de los principales estudios disponibles: El Informe Monzón (2010) estimaba para el año 2008 un total de 151.725 asociaciones activas, entre ellas, 27.345 pertenecientes al tercer sector social y 124.380 a otros ámbitos (principalmente y por este orden, de los sectores «cultura, deporte y ocio», «educación e investigación», «desarrollo comunitario y vivienda», «derechos civiles» y otras). Estas asociaciones contaban con 28,3 millones de socios, entre ellos 5,3 millones en el tercer sector social. Empleaba a 470.348 personas, de ellas 287.285 en el tercer sector social. Generaba un gasto de 22.642 millones de euros, de ellos, 13.439 millones por el tercer sector social. También contaba con 1.644 fundaciones del tercer sector social que empleaban a 28.868 personas y generaban un volumen de gasto de 1.052 millones de euros, así como 2.548 fundaciones de otros sectores que empleaban a 18.082 trabajadores y contaban con un volumen de gasto de 1.767 millones de euros.

Un estudio más reciente (Ruiz et al., 2015) proporciona nuevos datos sobre el tercer sector social: en el año 2013, integraba 29.737 entidades, contaba con 1,3 millones de personas voluntarias y daba empleo a 644.979 personas. Entre estas entidades, tres de ellas, consideradas «entidades singulares» (once, Cruz Roja y Cáritas), empleaban a 77.000 personas remuneradas. Gestionaba un volumen de ingresos de 14.470 millones de euros, el 1,5% del PIB de España (Ruiz et al., 2015).

En relación con el tercer sector deportivo y el cultural, a pesar de la escasez de información, en este estudio se ha estimado en 70.381 y 23.845 el número de trabajadores remunerados respectivamente para el año 2010 (véanse capítulos 3 y 4). El Informe Monzón (2010) estimaba para el año 2008 que un total de 183.063 personas trabajaban en las 124.380 asociaciones activas de otros sectores que no son el de acción social.

TABLA 1.2. CUENTAS DE LA ECONOMÍA SOCIAL EN ESPAÑA (2008-2012)

 

Número de entidades

Empleos remunerados

Tercer sector (1)

(Asociaciones y fundaciones de todos los sectores)

155.917

517.298

Cooperativas (2)

22.045

360.979

Empresas sociales (

CEE

y

EI

) (1)

1.201

48.901

Total

179.163

927.178

Fuente: (1) Monzón (2010, 2014) y (2) Ministerio de Empleo del Gobierno de España (2012).

TABLA 1.3. CUENTAS DEL TERCER SECTOR EN ESPAÑA (2008-2014)

 

Número de entidades

Empleos remunerados

Tercer sector (1)

(Asociaciones y fundaciones de todos los sectores)

– Asociaciones del tercer sector social

– Asociaciones del resto del tercer sector

– Fundaciones del tercer sector social

– Fundaciones del resto del tercer sector

155.91727.345124.3801.6442.548

517.298287.285183.06328.86818.082

Tercer sector de acción social (2)

29.737

644.979

Tercer sector (3)

– Tercer sector deportivo

– Tercer sector cultural

NdNd

70.38123.845

Fuente: (1) Monzón (2010), (2) Ruiz (2015) y Chaves (2016).

Por otra parte, en el año 2012 existían 22.045 cooperativas activas, que daban empleo a 360.979 personas, con 7.543.928 socios y 63.204 millones de euros de facturación. Entre ellas, se contaban 15.790 cooperativas de trabajo asociado que daban empleo a 188.673 personas. También existían 1.201 empresas sociales (empresas de inserción más centros especiales de empleo) que daban empleo a 48.901 personas, en su inmensa mayoría personas vulnerables o con discapacidad y que facturaron 1.812 millones de euros (Monzón et al., 2014)8.

TABLA 1.4. TRABAJADORES EN ALTA EN LA SEGURIDAD SOCIAL EN ESPAÑA POR SECTORES DE LA CNAE (2010)

Actividades CNAE

Trabajadores de alta en la Seguridad Social

Actividades asociativasActividades deportivas, recreativas y de entretenimientoActividades de creación, artísticas y espectáculosActividades biblioteca, archivos, museos y otras actividades culturalesActividades de servicios sociales sin alojamientoOtros servicios personalesActividades en establecimientos residencialesActividades relacionadas con el empleo

Total parcial

…………………………………………….Actividades sanitariasEducación

155.702144.01115.861311.915270.156206.352117.7731.273.435947.816726.175

Fuente: Ministerio de Empleo e Inmigración.

2

EL TERCER SECTOR DE ACCIÓN SOCIAL

RAFAEL CHAVES-ÁVILA

2.1. Historia

Tras casi cuatro décadas de dictadura, hay que esperar a finales de los años setenta, con el advenimiento de la democracia, con la firma de los Pactos de la Moncloa entre las diferentes fuerzas políticas y la aprobación de una Constitución progresista en el año 1978, para que se comience a edificar un Estado de bienestar en el ámbito de los servicios sociales en España, homologable al de los otros países europeos. Con anterioridad, el modo de intervención pública se había caracterizado por su marginalidad, fragmentación y subsidiariedad en relación con la oferta de las entidades privadas, básicamente no lucrativas de carácter religioso. La concepción imperante de los servicios sociales se caracterizaba por la primacía de la concepción discrecional y por un objetivo de control (social e ideológico) y de marginación de los «beneficiarios» frente a un objetivo de integración social. Solo en las postrimerías de la dictadura, y limitados a los beneficiarios del incipiente sistema de la Seguridad Social, se irían perfilando estos servicios con un carácter de derecho subjetivo, fundamentado en el carácter contributivo de este sistema. En este contexto, es la familia extendida, y en menor medida otras ayudas informales de solidaridad, el principal pilar de oferta de servicios sociales en España, siendo la red pública y la red privada religiosa redes eminentemente subsidiarias de aquella (Chaves y Sajardo, 1999). Durante toda la dictadura, el gasto público en servicios sociales, así como la red pública de servicios de asistencia social, se mantienen en magnitudes insignificantes (0,5% de los presupuestos de la Administración Central en 1958 y 0,6% en 1972, según Rodríguez-Cabrero, 1990; 0,18% del gdp en 1978, según Barea, 1997).

La oferta de servicios sociales procedente de las OTS ligadas a la Iglesia católica y sus congregaciones era muy amplia, rivalizando con la oferta pública, como sucedió en los años treinta, durante la Segunda República Española, en el ámbito de los servicios educativos. La gran dimensión social y económica de las OTS religiosas les confería un elevado poder de negociación ante el Estado. Consiguieron, por ejemplo, una regulación específica para la provisión y gestión de servicios sociales, mediante la firma del Concordato en 1953 entre el Gobierno español y la Santa Sede, situación que, pese a la secularización, se mantuvo parcialmente tras el advenimiento de la democracia, a finales de los setenta.

En plena crisis del petróleo se produce la Transición española a la democracia y se inicia el proceso de edificación del Estado de bienestar. Ello demuestra que la voluntad política y social puede imperar sobre las restricciones económicas del momento histórico. Este proceso de intensa transformación se evidencia en la evolución del gasto público en servicios sociales, que pasa del 0,18% del PIB en 1978 al 0,87% en 1990 (Barea, 1997: 125). El nuevo régimen democrático actúa en varios frentes: a) el reconocimiento de un amplio abanico de libertades (de asociación, religiosa, etc.) y de derechos sociales; b) implantando un Estado de bienestar, satisfaciendo con servicios públicos las demandas sociales a través del presupuesto; c) la secularización, es decir, la supresión del carácter politizado (ligado al Movimiento Nacional) y católico (ligado a la Iglesia católica) del sector público existente, y d) una reforma institucional de la Administración Pública que crea el nivel regional de gobierno (comunidades autónomas –CC. AA.–) y potencia el ámbito municipal.

Con el advenimiento de la democracia, la composición interna, cultura y proyección del tercer sector social experimentan una gran transformación (Chaves y Sajardo, 1999). El proceso de recomposición interna del tercer sector español se traduce, por una parte, en la emergencia con fuerza de un nuevo tercer sector laico, en respuesta a la efervescencia de demandas sociales y al calor de las nuevas libertades y derechos. Así, desde los primeros años de la democracia, se asiste a un espectacular crecimiento en la creación de entidades del tercer sector, en particular asociaciones. De una tasa media de creación anual de 100 asociaciones antes del bienio 1977-79, se pasa a una tasa de creación media anual de más de 5.000 en los ochenta y más de 10.000 desde los noventa. Emerge así con fuerza un joven tercer sector de la sociedad civil española. Es el «retorno de la sociedad civil» (Pérez Diaz, 1993).

A pesar de su fuerte heterogeneidad interna, el tercer sector español inicia pronto un proceso de vertebración, de desarrollo y de modernización. Uno de los últimos hitos de vertebración ha sido la creación de la Plataforma Española del Tercer Sector Social en 2011. Permanece el tradicional tercer sector de carácter religioso, aunque experimenta una profunda secularización y reestructuración interna. En este marco, algunas entidades, denominadas «singulares», como son la ONCE, CRUZ Roja y Cáritas, mantienen algunos de los beneficios que se les otorgaron por parte de los poderes públicos en la etapa anterior, especialmente en lo relativo a su tratamiento tributario, concesión de fondos y administración de una lotería especial (el conocido «cupón de la ONCE»).

Desde los años ochenta, el incremento de los fondos públicos destinados al sistema va acompañado de la implantación de nuevos servicios sociales. Se crea una red pública básica de servicios sociales en torno a la cual existen diferentes formas de colaboración con el tercer sector. El sistema mixto de bienestar español se edifica mediante dos vías principales, por un lado, los gobiernos estatal y regionales financian y regulan los servicios ya implantados por la propia iniciativa social y privada y, por otro lado, implantan nuevos servicios sociales, como los servicios sociales de ayuda a domicilio o nuevas residencias para personas dependientes, con financiación pública pero con producción/gestión privada, recurriendo primero a la iniciativa social (cooperativas y otras entidades no lucrativas) y crecientemente a la iniciativa privada lucrativa. Se inicia con ello una onda larga de mercantilización y de privatización de estos servicios (Chaves y Sajardo, 1999).

En una fotografía de la situación a mediados de los años noventa, para Cataluña, se constataba que el 20,5% de las plazas residenciales para personas mayores eran de carácter público, un 35,7% de entidades sin ánimo de lucro y un 43,8% de entidades privadas mercantiles (Ruiz Olabuénaga, 2000 basado en datos de IDESCAT). El grado de dependencia de los ingresos monetarios de las OTS de servicios sociales respecto de los fondos públicos se había aproximado ya en 1995 a los niveles de los países del entorno: de los 2.829 millones de euros de ingresos monetarios de ese año, el 48,3% procedía de subvenciones y contratos con las AAPP, el 31,2% de las cuotas y pago por servicios y el 19,5% de las donaciones privadas (Ruiz Olabuénaga, 2000). El flujo financiero público ha tendido a la concentrarse en un reducido número de entidades, lo que ha favorecido su crecimiento. Estas últimas OTS integran el primer tipo de OTS indicado más arriba, e incluyen también a las denominadas «entidades singulares». El resto de TSO, la mayoría, han permanecido atomizadas, con tamaño pequeño o mediano. Los colectivos más atendidos por las OTS eran, por este orden, personas mayores, personas con discapacidad, infancia y juventud.

El ámbito empresarial privado muestra un creciente interés hacia el ámbito de los servicios sociales y hacia las OTS. Un hecho diferencial español ha sido, hasta la reciente crisis económica, la importancia de las cajas de ahorros, que representaban aproximadamente la mitad del sector financiero del país. Las cajas de ahorros, jurídicamente fundaciones financieras, canalizan en forma de obra social una gran cantidad de financiación hacia servicios sociales y hacia las OTS de carácter social. Antares Consulting (2009) estimaba en 300,5 millones de euros los fondos transferidos por las obras sociales de las cajas de ahorros españolas, que beneficiaron a 19.729 OTS en 2008. Esta obra social de las cajas financió más del 75% del coste del 26% de los programas realizados por estas OTS y constituía, tras el sector público, el principal financiador privado. Por otra parte, el sector propiamente empresarial privado se introduce crecientemente en este campo, por un lado, al calor de la creciente demanda solvente de servicios sociales (personas mayores y otros colectivos con capacidad de pago y privatización de la gestión de los nuevos servicios públicos) y, por otro lado, al calor del creciente interés por el mecenazgo y la responsabilidad social empresarial. Sin embargo, la presencia de la financiación filantrópica privada, a pesar de crecer, no dejará de ser minoritaria frente a las otras fuentes de financiación.

Escenario reciente: las cuatro crisis del tercer sector social español

Tras un periodo largo de prosperidad, España se ha convertido en uno de los países europeos en los que la crisis ha tenido mayor impacto: presenta una de las más elevadas tasas de desempleo (en torno al 25%), de desempleo juvenil (más del 50%), de «trabajadores pobres», de personas en riesgo de pobreza extrema y un importante aumento de la desigualdad y caída de los salarios. Desde el principio de la crisis, los principales focos de atención de las OTS han sido la pobreza, la inmigración, la inclusión social, las personas sin hogar, el desempleo y los servicios a personas vulnerables, los cuales están experimentando actualmente un importante aumento. Hay más personas en situación de vulnerabilidad y más necesidades sociales: el 75% de las OTS han aumentado el número de personas que solicitan su ayuda como consecuencia de la crisis económica (Fundación Lealtad, 2013). En Cataluña, por ejemplo, el tercer sector social pasa de atender a 1,7 millones de personas en 2007 a 2,1 en 2011 (TSSC, 2013). La crisis económica y social constituye la primera crisis para el tercer sector.

La principal respuesta gubernamental a la crisis en materia de política económica ha consistido en un rescate bancario, con el apoyo de instituciones europeas, en una reforma laboral y en la aplicación de políticas de ajuste presupuestario. Estas últimas han tenido un especial impacto en los servicios del Estado de bienestar. Pese a que algunos discursos, como el de Stiglitz (2009), reivindicaban que la crisis económica constituía una excelente oportunidad para conceder al tercer sector un papel principal en un nuevo modelo de desarrollo de Europa, lo cierto es que se han implantado escasas políticas de apoyo al tercer sector y la economía social durante todos estos años de crisis9 (Chaves y Demoustier, 2013; Chaves, 2015).

La aplicación de medidas de ajuste presupuestario ha sido generalizada en estos últimos años. La percepción más extendida en el tercer sector español es que «debemos dar respuesta a unas necesidades crecientes con menos dinero y menos recursos humanos». El impacto de estas políticas presupuestarias restrictivas ha sido profundo en el tercer sector social. De hecho, ha constituido su segunda crisis.

La tercera crisis también tiene su origen en el sector público y en este caso en su modo de relación económica con las OTS. Esta relación se ha transformado en estos años, tornándose más difícil. Puede calificarse de política de austeridad cualitativa. Está basada en los innumerables obstáculos a los que han de hacer frente las OTS en su relación con el sector público. Estos obstáculos trascienden la burocracia, ya en sí problemática. Incluyen la precariedad en los procesos de convocatorias-solicitudes-justificaciones-pagos. Las demoras excesivas en las convocatorias de ayudas, las dificultades en responder a las solicitudes en tiempo y a implementar los proyectos hacen imposible cualquier mínima planificación y generan una precariedad estructural grave: «no se puede publicar una orden de ayudas en octubre e incluso en noviembre y apenas unas semanas después exigir las justificaciones de lo ejecutado y de lo pagado, cuando encima, no sabemos cuándo nos pagarán, si este año que viene, al otro o al siguiente» (entrevista a responsable de TSO, mayo 2015).

Por último, la cuarta crisis del tercer sector tiene su origen en el colapso de las cajas de ahorros. Las cajas constituían la mitad del sector financiero español antes de la crisis y la principal fuente de financiación privada tradicional para el TS.

2.2. Infraestructuras del sector

Las plataformas del tercer sector (umbrella organizations) desempeñan principalmente funciones de representación, de reivindicación y de difusión de la imagen y de las acciones del tercer sector en su conjunto, así como de creación de espacios de entendimiento entre las propias OTS. La principal de estas plataformas es la Plataforma del Tercer Sector, de ámbito nacional.

Muy pocas plataformas proporcionan a las OTS servicios de orientación, estudios, formación general y especializada u otros servicios como reclutamiento de mano de obra y voluntariado, asesoramiento legal o financiación. Uno de los pocos ejemplos de plataformas que proporciona estos últimos servicios es Lares y su fundación. En muy pocos casos se han creado organizaciones de apoyo y agencias especializadas distintas de las propias plataformas del tercer sector. Los casos más conocidos son el OTS Observatorio del Tercer Sector de Cataluña, el OTS Observatorio del Tercer Sector de Vizcaya y la Fundación Luis Vives.

Las plataformas del tercer sector realizan una labor de vigilancia y de acopio de información necesaria para identificar o prever cambios, y trasladan posteriormente esa información a las OTS. Hacia el público en general realizan una labor de sensibilización social, fomentan la atención de los medios de comunicación, visibilizan el valor añadido de las OTS y fomentan el asociacionismo y el voluntariado. Dada la elevada heterogeneidad y atomización en este sector social, la creación de las plataformas del tercer sector también promueve espacios de entendimiento y cataliza colaboraciones, en lugar de espacios de confrontación y competencia, así como ayuda a generar una identidad colectiva común y un sentido de pertenencia. Finalmente, las plataformas del tercer sector presentan dificultades para desplegar servicios debido a que pueden entrar en competencia con las OTS pequeñas o de base.

La incidencia política es una de sus principales funciones. Las plataformas del tercer sector son creadas para representar al sector, defender sus intereses y unificar discursos ante los poderes públicos y los demás interlocutores sociales. Desarrollan una función doble en relación con la reglamentación pública, una labor proactiva y otra reactiva. La labor proactiva se traduce en la incidencia para proponer a los poderes públicos nueva regulación para el sector. En esta línea, dos de los últimos logros han sido las aprobaciones a finales de 2015 de las leyes estatales del tercer sector social y del voluntariado. En su labor reactiva, estas plataformas del tercer sector están alerta ante las nuevas normas propuestas al margen de su labor de incidencia y que pueden ser obstáculos jurídicos para el desarrollo del tercer sector. En este contexto, un dirigente de la Plataforma del Tercer Sector subrayaba la labor de esta plataforma para limar los problemas derivados de la nueva fiscalidad y de la nueva normativa sobre subvenciones, aprobadas estos últimos años, que habrían perjudicado seriamente a las OTS, especialmente a las más pequeñas (entrevista a directivo de la PTSE, noviembre 2014).

2.3. Financiación

Recursos financieros

La estructura financiera de las OTS de servicios sociales es altamente dependiente de la financiación pública. El porcentaje de financiación pública era ya elevado con anterioridad a la crisis, situándose en el año 2008 entre el 61,3% para España (Ruiz, 2015: 94) y el 49% en Cataluña (Anuari TS Catalá, para 2009). Sin embargo el grado de dependencia es desigual entre los tipos de OTS, por lo que el impacto de las políticas de austeridad presupuestaria aplicadas durante los años de crisis ha sido también desigual. Así, la financiación pública representaba dos tercios de la financiación de las OTS de tamaño mediano. Estas OTS eran las que habían experimentado un mayor crecimiento y expansión durante la época de bonanza económica anterior a la crisis. Fueron las que sufrieron la mayor reducción de fondos públicos. Otro grupo de OTS, las muy grandes y las «entidades singulares», presentan una dependencia menor respecto de la financiación pública (en torno al 33%). Y finalmente las OTS de pequeño tamaño también dependen en menor medida de la financiación pública (33%), financiación procedente en su mayoría de los gobiernos regionales y municipales.

Otro problema económico importante de las OTS es el de la diversificación de sus fuentes de financiación. Las OTS tienden a ver concentrada su financiación en una única fuente, lo que genera dependencia financiera respecto de esta. Durante los años de bonanza la concentración en la financiación aumentó, lo que agravó la situación de dependencia, y por tanto de riesgo financiero, de numerosas entidades (Fundación Lealtad, 2012). Las auditorías externas siguen siendo una asignatura pendiente para buena parte de las OTS: el 58,45% de las OTS no auditan sus cuentas (Ruiz, 2015: 92).

La política de austeridad presupuestaria comienza a aplicarse dos años después del inicio de la crisis, a partir de finales de 2010 principalmente. El impacto de la reducción de los fondos públicos es amplio y generalizado pero desigual entre las OTS. El total de financiación pública a las OTS del sector social español ve minorada su cuantía de 10.480,50 millones de euros en 2010 a 8.002,34 millones de euros en 2013, es decir, una reducción del 23,6% de media (Ruiz 2015: 95). Por niveles de gobierno, aproximadamente el 50% de esta financiación procede de los gobiernos regionales, alrededor de un 30% procede de las administraciones provinciales y municipales y un 10-15% del Gobierno central.

Financiación procedente de la Unión Europea

La financiación procedente de la Unión Europea es escasa, inferior al 5% del total de la financiación pública, y en descenso, pues ha visto reducirse en un 60,5% de 2008 a 2013 y se concentra en las grandes OTS como principales beneficiarias (Ruiz, 2015: 95). Los fondos procedentes de la UE permanecen y se perciben como lejanos, complejos y esencialmente reservados a las grandes organizaciones y a los países del norte de Europa. Se reclama una mayor accesibilidad a estos fondos desde los niveles locales. Este problema constituye uno de los mayores desafíos para las instituciones europeas en el marco de sus políticas sociales y hacia el tercer sector.

Modalidades de financiación procedentes del sector público

Durante la crisis, la reducción de los fondos públicos ha sido más acusada desde los gobiernos regionales y provinciales que desde el Gobierno central. Los fondos del Gobierno central se han incrementado, aunque no lo suficiente como para compensar las reducciones de los otros dos niveles de gobierno. Paralelamente, las reducciones presupuestarias han tenido especial incidencia en la reducción de los contratos públicos y las subvenciones. Es decir, se produce un cambio de relación entre las administraciones públicas y las OTS, pasando a ser hegemónica en 2013 (68,3%) la financiación vía convenios, cuando en 2008 representaba el 44,5%, muy similar a las subvenciones (39%). Las relaciones más débiles (las subvenciones) son las que han experimentado el mayor ajuste entre 2008 y 2010. Siguiendo este patrón de ajuste presupuestario, las OTS más dependientes de los fondos regionales y provinciales así como de las subvenciones han sido las que más han sufrido el impacto de las políticas de ajuste en el gasto.

Las organizaciones del tercer sector no gozan de trato preferente en las contrataciones públicas. Las cláusulas sociales en las licitaciones públicas que están emergiendo en la regulación española aún son incipientes (reducidas a las empresas sociales: centros especiales de empleo y empresas de inserción) y escasamente aplicadas (Fadei, 2014). Los contratos y convenios entre TSO-Sector Público se basan más en las buenas relaciones.

Financiación privada

El conjunto de la financiación privada ha pasado de representar el 38,7% del total de la financiación de las OTS al 44,7% en 2013. No obstante, en valores absolutos ha pasado de 6.511 a 6.468 millones de euros. Las principales partidas financieras son las cuotas, que han crecido en estos años, situándose en 1.852,52 millones de euros en 2013, las donaciones/subvenciones de las cajas de ahorros, que se han reducido significativamente, pasando de 1.395,62 a 1.019,06 millones de euros y los pagos por venta de servicios, que se han reducido también de 1.454,62 a 970,19 millones de euros (Ruiz, 2015).

Se ha producido una reducción en las donaciones privadas empresariales debida al impacto de la crisis económica y de la crisis de las cajas de ahorros españolas. Algunas cajas de ahorros, como La Caixa, continúan manteniendo una importante actividad financiera de apoyo. La entidad gestora de los fondos de obra social de esta caja de ahorros coordina, a través de su apoyo financiero, a una amplia red de OTS de servicios de acción social.

Las donaciones privadas de particulares también se han reducido de 737,55 millones de euros en 2010 a 595,15 en 2013. Las aportaciones de las empresas y de otras fundaciones han crecido moderadamente, de 1.046 a 1.192 millones de euros entre 2010 y 2013, siendo 499,7 millones de euros en forma de patrocinio y contratos privados y el resto donaciones empresariales. Este panorama contrasta con la crisis económica empresarial que ha vivido el país en estos años (Ruiz, 2015: 95). Las donaciones regulares de particulares presentan un peso mayor en las OTS de menor tamaño, mientras los contratos y convenios públicos para la prestación de servicios son realizados principalmente por entidades de mayor tamaño.

TABLA 2.1. EVOLUCIÓN DE LA FINANCIACIÓN DE LAS OTS DE ACCIÓN SOCIAL EN ESPAÑA (2010-13, MILLONES DE €)

Fuente: Elaboración propia sobre la base de TS, 2015.

TABLA 2.2. EVOLUCIÓN DE LA FINANCIACIÓN DE LAS OTS DE ACCIÓN SOCIAL EN ESPAÑA POR GRANDES GRUPOS DE FUENTES DE FINANCIACIÓN (2010-13, MILLONES DE €)

Fuente: Elaboración propia sobre la base de TS, 2015.

A partir de las tablas 2.1 y 2.2 puede constatarse cómo la financiación procedente de las ventas en los mercados públicos y privados continúa siendo la principal fuente de financiación del conjunto de las OTS; sin embargo, se ha reducido en un 22,4% entre 2010 y 2013. También se han reducido las subvenciones, tanto públicas como privadas. Por el contrario, son los recursos propios y genuinos de este tercer sector los que más han crecido (pasan de representar el 19,1 al 24,8% del total de la financiación); no obstante, no han aumentado lo suficiente como para compensar las reducciones de las demás fuentes.

La principal conclusión que emerge es que ante la reducción en la financiación pública a las OTS, estas entidades no han optado globalmente por recurrir al mercado privado (transformándose en empresas sociales –social business– al modo anglosajón), sino a intensificar el uso de recursos voluntarios, ya sea en trabajo voluntario o en recursos propios.

¿Qué ajuste a la crisis se ha producido entre lasOTS?

Como se ha constatado, junto a una reducción general de los fondos públicos, se ha producido una reestructuración de las fuentes de financiación y de los modos de financiación, que han supuesto a su vez cambios en los modelos de relación entre las OTS y el sector público. Pero el impacto generalizado ha sido la reducción de los presupuestos de las OTS: en Andalucía, por ejemplo, el 33% de las entidades afirmaban haber reducido su presupuesto en más de un 50%, otro 26% entre un 25 y un 50%. Solo un 10% no se han visto afectadas (PAV, 2013). Las OTS que se encontraban en proceso de expansión y diversificación, basadas en proyectos con las administraciones públicas –sobre todo regionales–, han sido más afectadas por las reducciones de fondos públicos (Vidal, 2013).

Los ajustes a la crisis se han realizado por varias vías:

1. Reestructuraciones en los equipos de trabajo, sobre todo con reducciones de jornada laboral, reestructuración de funciones, despidos y reducciones salariales, incremento del trabajo voluntario.

2. Aumentando el nivel de endeudamiento: en 2010 el 66,1% de las OTS afirmaban no tener endeudamiento y el 21,7% de OTS, que ese endeudamiento no superaba el 25%. En 2013 el 60,4% de las OTS afirmaban encontrarse endeudadas hasta un 25% y el 15,8% entre un 50 y un 100%. También afirmaban tener dificultades de acceder al crédito bancario privado (Ruiz, 2015: 95). Este creciente endeudamiento, y acceso al mercado de capitales, debe relacionarse con el modo de pago de las AA. PP., sobre todo las regionales y provinciales, que, ante sus propios problemas de cuentas públicas, han tendido a alargar significativamente los pagos de obligaciones ya reconocidas. Ante la falta de liquidez, las OTS afectadas han tenido que endeudarse para hacer frente a sus propios pagos. Aquellas OTS con mayor solvencia financiera han podido resistir mejor esta dilatación en los periodos de pago.

3. Minoritariamente, buscando nuevas formas de financiación, como la banca ética, rifas, una tímida cofinanciación de los servicios y compartir gastos (con los emergentes sistemas de coworking, compartir gastos y sedes). De las nuevas formas de financiación innovadoras, el crowdfunding o micromecenazgo es el que más se ha extendido, habiéndolo realizado el 14,2% de las OTS de acción social, el consumo colaborativo / grupos de consumo / comercio justo lo han utilizado entre el 8 y el 7% de OTS