24 días antes de Navidad - Anne Aband - E-Book

24 días antes de Navidad E-Book

Anne Aband

0,0

Beschreibung

Solo faltan 24 días para Navidad… y algunos corazones están a punto de romper sus propios planos. Jennifer siempre ha tenido su vida bajo control: su trabajo como arquitecta, sus proyectos… y sus sentimientos. Porque hay dos cosas que tiene clarísimas: David es su mejor amigo y Robert es un chulito insoportable al que apenas soporta. O eso cree. Cuando una reforma navideña los obliga a convivir en la casa familiar, lo que parecía un trabajo más se convierte en una auténtica revolución emocional. Entre planos, polvo de obra y cenas compartidas, el ambiente se llena de risas, tensión y secretos. Y no están solos: la casa se llena de gente, de historias cruzadas y de momentos que lo cambian todo. Entonces, algo inesperado sucede. Robert empieza a mostrar una cara distinta, más cercana, más real… y peligrosamente atractiva. Jennifer no puede evitar mirarlo de otra manera, sentir una curiosidad que crece cada día… y una atracción que descoloca todas sus certezas. Pero David sigue ahí, siendo su apoyo incondicional, su refugio, su persona favorita. ¿Qué ocurre cuando la línea entre la amistad y el amor empieza a desdibujarse? ¿Y cuando la pasión irrumpe justo donde no debería? Entre luces de Navidad, decisiones difíciles y emociones que ya no pueden ignorarse, Jennifer tendrá que enfrentarse a lo que realmente siente. Porque a veces, elegir no es solo cuestión de lógica… sino de valentía. Si te gustan las historias románticas con triángulos amorosos, tensión creciente y ambientación navideña, esta novela te hará suspirar, dudar y enamorarte en cada página. Porque el amor, como la arquitectura, también necesita derribar muros para construir algo nuevo.  

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 114

Veröffentlichungsjahr: 2026

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



24 días antes de Navidad

24 días antes de Navidad

Anne Aband

© 2021, Anne Aband

ISBN: 9798756646948

Registro propiedad intelectual : 2110309672919

Diseño de cubierta: Roma García

Correcciones: Sonia Martínez

www.anneaband.com

[email protected]

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

La Navidad agita una varita mágica sobre el mundo, y por eso, todo es más suave y más hermoso.

Norman Vicent Peale

Que esta Navidad sea brillante, traiga alegría, amor y encienda un Año Nuevo lleno de luz y esperanza.

Índice

Mi parrafada15

Día 1 de diciembre(24 días antes de Navidad)17

Jennifer17

Día 2 de diciembre (23 días antes de Navidad)23

David23

Día 3 de diciembre (22 días antes de Navidad)27

Jennifer27

Día 4 de diciembre (21 días antes de Navidad)31

David31

Día 5 de diciembre (20 días antes de Navidad)35

Jennifer35

Día 6 de diciembre (19 días antes de Navidad)39

David39

Día 7 de diciembre (18 días antes de Navidad)43

Jennifer43

Día 8 de diciembre (17 días antes de Navidad)49

David49

Jennifer53

Día 9 de diciembre (16 días antes de Navidad)55

Robert55

Día 10 de diciembre (15 días antes de Navidad)59

David59

Día 11 de diciembre (14 días antes de Navidad)65

Roberto65

Días 12, 13, 14 y 15 de diciembre (varios días antes de Navidad)71

Jennifer71

Día 16 de diciembre (9 días antes de Navidad)77

Robert77

Jennifer80

Día 17 de diciembre (8 días antes de Navidad)85

David85

Día 18 de diciembre (7 días antes de Navidad)89

Jennifer89

Día 19 de diciembre (6 días antes de Navidad)93

David93

Día 21 de diciembre (4 días antes de Navidad)97

Jennifer97

Día 24 de diciembre (1 día antes de Navidad)103

David103

Día 25 de diciembre (¡Navidad!)107

Jennifer107

Epílogo111

Agradecimientos y algo sobre mí113

Otras novelas de Navidad115

Mi parrafada

David es mi vecino desde que mis padres, él español y ella norteamericana, se mudaron a este barrio pequeño residencial. Jugábamos juntos en el patio, y aguantábamos a su hermana pequeña hasta que ella se convirtió en una más del grupo.

Fuimos juntos a la guardería, él me salvó de una niña que pretendía morderme y yo de un niño que le robaba el almuerzo. No con mala intención, claro. Pero, en resumen, puedo decir que somos más que amigos, somos inseparables.

Cuando cumplimos quince años, nos dimos el primer beso. Fue algo simple, bonito, un poco asqueroso (y eso que no fue con lengua). No llegó a más. Con los años, salimos juntos en la misma pandilla, con su hermana, su primo y algunos chavales más; empezamos a tontear, y finalmente, desde los dieciocho que fuimos a estudiar a la universidad, vivimos -y dormimos en alguna ocasión- juntos. Parecía algo inevitable, algo predestinado.

Nuestras familias están encantadas de que parezcamos una pareja, son tan amigos que ya se han repartido el cuidado de los futuros nietos. David y yo nos reímos porque ninguno ha pensado seriamente en ello. O al menos yo no.

¿Todo es perfecto? Aparentemente sí. Nos reímos y nos lo pasamos genial. Tenemos gustos similares e incluso una empresa propia. Ambos estudiamos arquitectura, junto a su primo Roberto, y mientras él se fue a Madrid para crear su estudio de reformas, nosotros nos quedamos aquí, en Zaragoza, para montar un estudio de decoración de interiores. Diseñamos nuestras propias telas, muebles y objetos decorativos, y no nos va mal. Hablamos de todo y nunca discutimos, a pesar de que él es algo desastre con las cosas y yo soy muy ordenada y calculadora. Encajamos como dos mitades de una naranja, aunque durmamos en diferentes camas. Sin embargo, mi intuición me dice que esto tiene una fecha límite.

Y todo empezará a ocurrir justo veinticuatro días antes de Navidad.

Día 1 de diciembre(24 días antes de Navidad)

Jennifer

—No sé por qué tienes que irte hoy —digo preparando unos cereales de avena, muesli y algo de fruta que baño con leche de soja. David mira mi bol con algo de repugnancia. Él está tomando unos huevos revueltos, aguacate y una tostada con tomate. Lo miro y me enfado por ello. Está muy delgado y fibroso.

—Jennifer, mi primo Robert me ha dicho que tenemos que concretar algunas cosas del proyecto del chalé de mis padres y que tengo que ir para elegir materiales. Ha pedido expresamente que le ayude a diseñarlo. Creo que siente bastante respeto por mi padre, ya sabes, por lo de sus premios de arquitectura y tal.

David sonríe y acaba su desayuno. Deja el plato en el lavavajillas y espera a que yo acabe de hablar.

—Ya, pero ahora que empieza diciembre, no sé, pensé que estarías aquí algo más de tiempo, que adornaríamos la casa… todo eso.

—Lo sé y lo siento.

Echo un vistazo a nuestro apartamento. Lo conseguimos gracias a unos contactos de mis padres. Es un loft de diseño en el casco viejo, una segunda planta que reformamos de arriba abajo. Entra mucha luz, hay plantas por todas partes que dan viveza a los colores neutros que me empeñé en poner. Tiene tres habitaciones y un enorme salón con comedor y cocina. En la planta de abajo tenemos un espacio diáfano que estamos reformando para montar nuestro estudio y no tener que pagar otro alquiler. Él me mira con cara de cachorrito y acabo por aceptarlo.

—Está bien, David. Vete con Roberto —remarco bien la «o», porque el chulito de su primo, en cuanto se fue a vivir a Madrid, se cambió el nombre a Robert, con la excusa de que su padre tiene ascendencia australiana.

—No te enfades, nos veremos en Benasque. Podemos adornar la casa de tus padres. Mientras tanto, le diré a mi hermana que pase a ayudarte, ya sabes que estas cosas le entusiasman.

Me da un beso en la frente y se va a trabajar. Por las mañanas está dando clases en la facultad de arquitectura. Aunque es joven, pues solo tiene veintinueve, como yo. Consiguió entrar como adjunto, algo que nos ayudó mucho cuando estábamos comenzando. Yo me pateé los comercios cercanos y logré clientes, así que también contribuí al nacimiento de nuestro proyecto común.

Me acabo los cereales y meto el bol en el lavavajillas. Mi casa es preciosa y perfecta y, aun así, siento que algo falla. A veces lo miro y pienso que además de mi mejor amigo, podría ser algo más, pero no sé, algo me detiene. Pero según mi amiga Cris, un tipo tan atractivo como David debería tomar la iniciativa. No solo es guapo, con su barbita corta, sino que, como va al gimnasio, está en muy buena forma. Y sabe qué hacer con una chica. Eso también lo comprobé hace tiempo.

Suspiro y me visto, hoy me pongo mi traje de chaqueta azul marino, con una preciosa blusa azul claro y mis tacones. Voy a hablar con el director de un banco importante, que quiere modernizar sus oficinas. Si nos sale este contrato, tenemos trabajo para todo el año que viene y dinero para hacernos un súper viaje o cambiar el coche. Cojo mi portafolios y el abrigo con toda la documentación y salgo para el centro caminando. Hace frío y aire, y me encojo un poco más en mi metro setenta y dos. Mi pelo rizado no se mueve mucho. La coleta lo mantiene retenido, y los dos kilos de espuma que me he echado, me permitirá no parecer despeinada cuando llegue.

David sale en coche esta misma tarde, probablemente ni venga a comer. Al menos, puedo contar con su hermana Alicia. He tenido algunas ideas para decorar el piso y luego hacer preciosas fotos para las redes sociales. Alicia es muy guapa y delicada y me servirá de modelo.

La reunión resulta interesante. El director del banco resulta ser una directora, recién nombrada, y con muchas ganas de cambios y, lo más importante, con presupuesto para poder hacerlo. Firmamos un contrato para seis meses de trabajo y procuro no saltar de alegría cuando lo hacemos. Me espero hasta estar en la calle y enseguida llamo a David y le dejo un mensaje en el teléfono. Luego llamo a Alicia, que ahora mismo trabaja con nosotros y está en la oficina, y quedamos para comer.

Vamos a uno de esos restaurantes en los que por pestañear dos veces te cobran diez euros, pero no me importa. Hay que celebrar el éxito.

Entro en el lugar, ya que estoy más cerca que ella y la espero tomando una copita de vino blanco verdejo. Me sacan una especie de oliva deconstruida y, la verdad, está deliciosa. Enseguida llega Alicia y me da un súper abrazo. Ella es efusiva y cariñosa, como su hermano.

—¡No me puedo creer lo del contrato!

—Mujer de poca fe —digo sonriendo.

—Si no es por ti, sino porque, al final, somos una empresa pequeña —dice tomando un sorbito de vino blanco.

—Sí, pero haber decorado la casa del rector y alguna otra casa de gente VIP nos ha ayudado mucho. Ya sabes, más vale tener padrinos…

Ella sonríe y mira con curiosidad la oliva deconstruida y se la toma de un bocado. Está un poco picante y nos reímos cuando se pone colorada y se bebe el vino casi de un trago.

—¿Ya se ha ido mi hermano? —dice ya más tranquila.

—Sí, después de clase cogía el coche hasta Madrid. Me ha dicho que se quedará unos días. Imagino que quiere retomar alguna vieja amistad.

—Ya —dice seria—. ¿Os pasa algo? O sea, os veo bien, como siempre, pero no sé…

—Estamos bien, cansados por tanto jaleo, supongo. La casa de tus padres trae de cráneo a David. Dice que es un proyecto importante para él.

—Claro, si mi padre no fuera el catedrático de arquitectura retirado más famoso del país, seguramente no tendría tanta presión —suspira ella.

—Es normal. Pero junto con vuestro primo y su socio seguro que crean el proyecto perfecto.

—Sí, Robert es un crac con el tema de las reformas.

Bufo un poco, pero no digo nada. Desde pequeños nos llevamos mal. Era el típico que, cuando venía a casa de David, andaba fastidiándome, tirándome del pelo y cuando salía en la pandilla, se metía conmigo. Insoportable. David decía que él era así, pero me alegré muchísimo cuando decidió irse a vivir a Madrid. Las pocas veces que ha venido a lo largo de estos años, lo he evitado como quien evita un niño con piojos.

Nos ponemos al día de las últimas novedades de la revista de decoración que nos encanta y se nos pasa la comida volando. Hemos quedado con nuestra amiga Cris a las cinco, para tomar un café y lo que sea, porque ya que es jueves y somos un poco menos pobres, es buen motivo para irse de marcha. Me paso a cambiar de ropa por el loft y escucho el mensaje de David, que me felicita efusivamente y que dice que se va a Madrid.

Me pongo unos vaqueros y un jersey verde que deja un hombro al descubierto. No soy excesivamente delgada, tengo mis curvas, pero gracias a la insistencia de David a que haga deporte, están puestas en su sitio. Mis ojos verdosos combinan bien con el jersey. Cris tiene el pelo rubio y es algo más bajita, pero ella y Alicia son preciosas. A veces no me siento la más guapa del grupo, pero no me importa. Ellas me hacen sentirme valorada. Son amigas, hermanas, compañeras de vida… son lo más.

Salimos a comernos la noche y eso hacemos. Ellas vendrán a dormir a casa y se nos hacen las tres de la mañana. Hemos bebido, comido, bailado y reído como hacía mucho tiempo. Caigo redonda en mi cama. Cris se echa a mi lado y acabamos roncando a la vez. Una gran noche.

Día 2 de diciembre (23 días antes de Navidad)

David

El viaje a Madrid ha sido tedioso. Cada vez me gusta menos conducir, pero llego a casa de mi primo Robert en un santiamén ya que vive en un impresionante piso en Valdebebas, a las afueras. Allí aparcaré el coche y será él quien me lleve a todas partes. Madrid es algo locura, tanto tráfico y ruido. Cuando estuvimos haciendo el máster Jennifer y yo, ella lo disfrutó. Se asombraba de todas las cosas estupendas que se podían hacer. A mí no me gusta tanto.

Aparco delante del impresionante bloque ya pasadas las siete de la tarde. Escucho el mensaje de mi chica y la felicito por conseguir el contrato con la entidad bancaria. Eso nos dará una gran tranquilidad y seguro que nos abre la puerta a nuevos proyectos.