Biografía de mis sensaciones - Patrick Huber - E-Book

Biografía de mis sensaciones E-Book

Patrick Huber

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Beschreibung

Aunque visceral e insólito, con sentimiento y armonía en cada melodía escrita, quiero marcar mis sensaciones, una cadena de valores que toda persona percibe, que sale del corazón a la mente y viceversa. Del lado más profundo y oscuro a la superficie más clara de una elevada personalidad, un fundamento en el progreso del ser humano y magia en la descripción de una simple sensación.

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Veröffentlichungsjahr: 2019

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Patrick Huber Lameiro

Diseño de edición: Letrame Editorial.

ISBN: 978-84-17965-05-1

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

Introducción

Hubo un tiempo en el que el poder de las palabras realizaban en mí una expresión posiblemente pesimista y encantadora a la vez, esa motivación nunca se fue y por eso vuelvo a resurgir de aquellas cenizas que se quemaron hace tiempo.

Resurgir

He renacido tantas veces, he buscado tanto la cúspide de la felicidad, he conocido tantos silencios, he susurrado tantas inquietudes, que nunca he sabido qué es el nunca.

Los brotes imaginarios que se arraigan en mi ser me hacen ser más inoportuno en las cualidades básicas de una vida.

Mis pensamientos siguieron a flor de piel, con la llamada de un cambio brusco en la tonalidad de un amor que cambió mi perspectiva para adquirir un nuevo deseo. Un deseo de saber quién , a dónde y por qué.

Un pasado

Algo imaginario que enlaza varios caminos, de los cuales no sabría cuál escoger y perderme por completo, sin ni siquiera comenzarlos. Con ello la esperanza que quise perder en su momento, pero que en verdad no sabía que lo deseaba.

La gente cuando pierde algo lo busca, yo lo perdí y no lo busqué. Cuando tiras algo, por orgullo, no lo recoges, y si lo coges sabes que te puede manchar.

Una mancha que deja huella, una mancha que te nubla el corazón, una mancha que cuesta limpiar y dejar en el olvido, una mancha que para otros no es mancha, sino ceniza, que se va con el soplo de un suspiro, ceniza que es lo que queda de algo que fue y ahora no es, algo químico que se quemó y en esto quedó.

La vida avanza, las miradas, los gestos, los pensamientos, pero hay algo que no y es el pasado que se queda donde está, algunos lo tapan, lo destruyen, pero no, sigue ahí, donde lo dejamos. Esos recuerdos infinitos que pretendemos olvidar pero que siguen doliendo o enamorándonos de quiénes fuimos, haciéndonos creer que siempre podríamos volver, pero no, porque la vida avanza; las miradas, los gestos, los pensamientos, y nada es lo que fue, todo un sueño pasado.

La ventana turbia

Hubo, hace tiempo atrás, una ventana, desde la que observaba un predilecto futuro.

Aquella ventana no era del todo turbia, algún rayo de luz se podía observar llegando hacia mí, pero el destello del día no dejaba seguir mirando a través de ella.

En aquella ventana solo se podía observar un pequeño reflejo, un reflejo de quien fui, un reflejo como una sombra, una sombra con rastro, un rastro que no dejaba ver más que a él.

Buscar

Supe que aquel día llegaría, después de tanta motivación, buscaría más y sin saber dónde.

La feroz lucha contra la desmotivación impacta cuando no encuentras un por qué, una razón, un vínculo, un éxtasis que te mueve de lugar, un remedio que cura tu malestar, una aventura saciante; que te impregna de bienestar e inmejorable energía.

Buscaba y buscaba, lo hecho ya lo tenía y lo que tenía que hacer no lo conseguía.

Nadie determinaba qué es lo que tenía que hacer, pero era yo, esa parte que te dice que tienes que hacer y no te apetece, no te sale, no lo intentas, pero que sabes que algún día saldrá.

No te agobies por vivir en ese futuro buscado, aprovecha en conocer el presente vivido, enfocando cada instante, mejorando cada pieza de ti mismo.

Aprender

Hay algo que tuve que aprender y fue seguir aprendiendo.

Las cosas se aprenden por momentos, en más o menos tiempo, pero se aprenden. Desde que empiezas a vivir aprendes a respirar, a escuchar, a andar, a decidir, conocer, saborear, aprendes a valorar, a reflexionar, a sentir, a mentir, a seguir.

Aprendes a expresarte según con y para qué, aprendes a relacionarte, a enseñar esa sonrisa diaria, esas emociones que transmiten buenas vibraciones y las hace contagiosas.

Aprender no solo es leer, ni las cosas que nos enseñan, aprender es ser uno mismo.

Aprender a llevarte contigo mismo, aprender de diversos obstáculos y momentos de la vida, aprender de cada segundo y cada silencio, aprender a escuchar para ser escuchado, aprender quién eres, aprender a seguir aprendiendo.

Conocerse

Siempre, en cada momento, conoces algo de alguien, algo de ti.

Crees que te conoces pero no es así, puedes sorprenderte en cada momento, en cada circunstancia, lugar, rodeado de más o menos personas cercanas o lejanas, pero casi lo mismo que conoces de ellos lo conoces de ti.

Nunca sabes por dónde puedes salir, da igual si en pensamiento, en emoción, alegría, tristeza o enfermedad, pero siempre hay una nueva etapa, cada día que te levantas, cada día que conoces a alguien o algo.

Siempre viajo hacia mi interior y no hay mayor satisfacción que conocer cosas nuevas de uno mismo, para conocer es mejor conocerse mejor.

Ver más allá

En la vida hay que saber observar, mirar lo que ves realmente, percibir lo que no ves y creer en lo que puedes llegar a ser.

Es un paso irrelevante que nos ayuda a contemplar mundos diferentes, que nos abre puertas, horizontes inimaginarios, de los cuales llegamos o pretendemos llegar.

El resultado da igual, es la experiencia del camino, esos momentos que se nos regalan y con los que disfrutas, porque tú los eliges.

Sueños

Esos sueños que no recuerdas, porque has vivido profundamente dormido, que nada ni nadie te ha despertado para recordarlos y, cuando empiezas a hacerlo, ya no son los mismos.

Los sueños son una clase de esencia que nos da poder de invención, de recrearnos a nosotros mismos, de experimentar lo pensado y deseado, algo que nos da felicidad, hasta que lo conseguimos y pasamos página para seguir soñando.

Aunque no recordemos los sueños, no se terminan, sino que quedan suspendidos en un vacío, continúan aunque no queramos verlos.

Persisten a lo largo del tiempo, recrean aquellos momentos vividos o los que te gustaría sentir.

Aquellos sueños que aparecen y se esfuman en el aire, que luchas para que no se desvanezcan, que se hagan densos, visibles, que se conviertan en realidad.

Reprimirse en el pasado

Todo el mundo sueña con un futuro idílico, nadie con un pasado.

Pensar en un pasado oscuro provoca desmotivación, inseguridad, frialdad, negación.

Recrear aquellos puntos de vista me ayudaron en un futuro a rectificar mi forma, mis valores, la energía, la destreza en cada situación, la reflexión de cada pensamiento, el incremento de mi ser, la sabiduría, alegría, el lado bueno de lo malo y lo malo de lo bueno, la motivación e inspiración, etc.

Aquellas personas quedaron en el tiempo de mi corazón, seguían estando de alguna manera, tal cual como recordaba.

Los recuerdos que quedaban cada vez eran más borrosos, más lejanos, más diferentes, ya no eran tan constantes, se desvanecían como aquellos sueños que fueron.

Querer

La primera vez que dices te quiero piensas en que es un sentimiento, esa pasión romántica que te enamora y te engatusa en el aire. Con el tiempo, cada vez que dices te quiero sabes por qué lo dices, sabes qué quieres de esa persona, por qué la quieres.

Querer es que te complementen, que los días más aburridos sean los mejores.

Querer es estar con esa persona, querer compartir momentos, desear, conocer, crear ese vínculo de amistad, todo aquello y más.

Querer es aceptar, luchar por estar siempre ahí, juntos, a gusto, progresar unidos, entender y ser entendido, que nunca se apague la luz con la que miras a esa persona, compresión, paciencia, admiración…

Querer, aparte de una emoción, es un sentimiento, un pensamiento mutuo de dos personas; das todo sin importar el hasta, el dónde y el por qué.

Querer es querer de ella todo lo que es.

Solo

Soledad que te enriquece, dedicas el tiempo y lo que quieres a tu necesidad, aprendes a valorar a observar.

Hay veces que se echa de menos hacer sonreír, ver el reflejo de lo que expresas en la gente, obtener gratitud por tus acciones, conversar, dialogar, idealizar y soñar.

Estar solo es diferente, es conocerte más aún, saber llevar las cosas por ti mismo, tener tu espacio indefinido para hacer lo que quieres, dónde y con quién, de la forma que deseas hacerlo.

Es difícil por los tiempos que corren, los inmuebles, la diagramación de la vida y el desarrollo de una cadena de apellidos, que nos hacen buscar un progenitor.

En verdad nunca se está solo, siempre hay alguien con el que te cruzas, conversas y compartes momentos.

Formas parte del instante de una persona, sea simplemente una mirada, un gesto, un saludo.

No somos un ser invisible ante otras miradas, hay precisos momentos en los que ahí estamos, somos y vemos lo que queremos captar del entorno.

Estar solo es saber estarlo.

Un mundo sobre dos ruedas

Con el tiempo vas abriéndote a un nuevo mundo de experiencias, una manera distinta de percibir el entorno sobre dos ruedas, buscas esa adrenalina que te activa, te desinhibe, te hace conocer parajes desde otro punto de vista.

Una verdadera aventura, donde el protagonista es uno mismo acompañado o no.

Estás dentro de un pequeño habitáculo que te separa a tan solo pocos instantes de la vida y la decadencia.